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Plaza de María Pita. Coruña

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11 de noviembre de 2012

El castañero. "O homem das castanhas"

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¡Buenas y calentitas! ¡"Quentes e boas"!


Aunque  no hacía frío, la tarde estaba lluviosa cuando pasé por la Calle Real de Coruña. 

Ninguna novedad me salió al paso, tan solo algo entrañable: el castañero con su carro, apostado en su esquina habitual de cada otoño y cada invierno. Su bata azul, el antiguo y adaptado carrito,  en cuyas bandejas crepitaban las castañas al asarse,  los cucuruchos de papel preparados para servirlas...

Pocos se acercaban a comprar esa tarde, la gente caminaba de prisa bajo sus paraguas, mientras el castañero sorteaba la lluvia como si ya le fuera familiar. Cuando no llueva vendrá el frío, pero el castañero permanecerá fiel en su esquina, acudiendo cada día, a la misma hora, para ofrecer  el delicioso y calentito fruto, tan apetecible en las tardes de invierno. ¡Gracias señor castañero!


















    Esta foto es del otoño de  2007 y fue ya publicada en otro post. (Enlace)














Castañas asadas. Coruña.
                                    
                           Castañas asadas. Lisboa

En Portugal, las castañas  se asan de forma distinta y toman diferente color.



     Foto tomada en Lisboa el pasado mes de octubre. Sentí no haber hecho  más.


Lo bueno  es el vídeo que encontré (intentando hallar otro, sobre el mismo tema, que una amiga me había enviado el pasado otoño y que no sé donde archivé o si lo borré distraídamente) en el que Carlos do Carmo, conocido fadista portugués, canta "O Homem das castanhas".  

El vídeo, de YouTube,  esta montado, por su autora ("araujoiii"), con bonitas fotos del ambiente de los vendedores de castañas en Portugal, y la letra (que figura en portugués en el vídeo), narra las penurias de un castañero que trabaja sin descanso y que se gana la vida humildemente. 
Incluyo  una traducción, personal, que espero sea válida, pero admito correcciones.



Traducción de la letra, al español. (Si alguien detecta algún error agradezco que me lo haga saber. Yo no estudié portugués pero lo entiendo)


El castañero (“O homem das castanhas”)

En la Plaza da Figueira
o en el Jardín de la Estrela,
es en una estufa encendida
que ellas arden.
En el canto del Otoño,
en la esquina del Invierno,
el castañero es eterno.

No tiene era, ni orilla, ni refugio,
y pregona como un desafío.
Es un cartucho pardo su vida,
y, si no lo mata el hambre, lo mata el frío.

Un carro que  empuja,
un sombrero agujereado,
en el pecho, una castaña que no arde.
Tiene  lluvia en los ojos y tiene un aire cansado,
el castañero que pregona al final de la tarde.

Al pie de un candil acaba el día,
voz ronca que brota de la pobreza.
Pregona pedazos de alegría,
y a la noche se va a dormir con la tristeza.

Estribillo:

¿Quién quiere calientes y buenas, calentitas?
Estallando cenicientas en la brasa,
¿Quién quiere calientes y buenas, calentitas?
Quien compra lleva más calor para casa.

El dolor que transporta la miseria, ambulante,
pasea en la ciudad el día entero.
Es como si empujase el otoño delante
y como si empujase la espesa niebla.
¿Quien sabe la desventura de su destino?
¿Quien mira para el castañero?
Nunca nadie pensó que allí al lado
arden en el fogón grandes dolores.

Estribillo.
.../...
Quien compra lleva más amor para casa. (final del ultimo verso)

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Si os tuviera cerca, os invitaría a castañas asadas, ¡tan "quentes", tan "boas"!
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Anexo:   11 de noviembre, 2016
Por suerte la saga de los castañeros no se extingue.

El carrito de castañas, apostado en la calle Real de Coruña junto a la Delegación de Gobierno, nos alegra y conforta cada otoño e invierno, las tardes y noches frías, con su característico olor - inevitable publicidad,- para invitarnos a degustar sabrosas y calentitas castañas asadas. ¡Bienvenido sea!

Sergio, el castañero, que por primera vez fotografié en 2007,  hace un par de años, que se ha situado en otro lugar de la misma calle, ahora, en su lugar tradicional  le sustituye Pura, su mujer, que, amable y sonriente, permanece fiel a la tradición para nuestro contento. Al carro le han añadido un soporte rodante en la parte delantera  para su mejor traslado. Muestro una foto que le hice ayer por la noche aunque no está muy bien. por efectos de las bombillas y mi vieja cámara, si otro día consigo hacerle una mejor  sustituiré ésta.


¡Gracias Pura por seguir repartiendo calor y sabor en esta esquina coruñesa!

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Más sobre castañas: "Color y sabor de otoño"
http://www.jubiladajubilosa.com/2007/11/color-y-sabor-de-otoo.html

31 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

¡¡Que ricas!!.
Este año, mi imagino que como una solución a la crisis, se ven más castañeras que nunca por mi ciudad.

Saludos

Genín dijo...

¡Que bonita entrada Chela, querida amiga!
Además se percibe el cariño con que la escribiste, al menos, a mi me ha llegado.
Pues parece que no pasa el tiempo por tu castañero, yo lo veo igual en todas las fotos.
Es curioso como quedan las castañas portuguesas, es como si las hicieran en las cenizas, por el color lo digo, además no se ven con la piel quemada como las nuestras.
En mis tiempos, casi todas eran mujeres, los cucuruchos eran de papel de periódico, la tecnología la misma...jajaja, bueno ellas no tenían carritos tan chulos, eran una especie de bidones puestos verticales en la acera.
Gracias guapa, me lo he pasado muy bien, y ya sabes, no han faltado los recuerdos...
Besos y salud

unjubilado dijo...

¡¡Castañas calenticas,
media docena a diez céntimos,
se calientan las manos,
el estómago y se anima uno!!
Me lo acabo de inventar, recordando las castañeras que por el centro de Zaragoza cuando era crio las olía, antes de verlas, ese humillo a carbón y castañas asadas, que desprendía el asador. En la actualidad creo que sigue habiendo alguna, pero no lo se con seguridad.
Pero me he acercado hasta Ourense a ver una que está en verano y en invierno.
Un abrazo.

Marcos dijo...

Un post encantador. Las castañeras son parte de nuestra visa cotidiana, son las de siempre, y vuelven puntuales como las golondrinas en su tiempo. En Valencia las asan en sartenes perforadas sobre el carbón encendido. Suelen ser las mismas personas que en el verano venden mazorcas asadas, solo que entonces directamente sobre las brasas.

Maluca dijo...

Dos recuerdos inmediatos en mi mente al ver tu post: el cuento que le encantaba a mi nieta cuando pequeña: Mariuca la castañera (era de su madre) y las ricos castañares de la sierra de Huelva cuya producción, en una gran parte, va para Galicia.
Chela me encanta ver tus posts tan bien trabajados y completos. Soy más de aquí te pillo, aquí te mato. También he disfrutado del fado. Me gustan mucho.

Olegario dijo...

Magnífica tu entrada, Chela, a propósito de las castañas de tu tierra. Me imagino que te hacen recordar viejos tiempos, remontandote a la edad temprana, y esos es cariño y añorancia. Felicidades y un fuerte abrazo.

Franziska dijo...

En Madrid e incluso en Alcalá donde vivo ahora, con la llegada del invierno, arriban a las calles más transitadas, los castañeros o las castañeras. También ofrecen boniatos asados. No es alegre la estampa que ofrece un vendedor de castañas, aguantan el frío y siempre se les ve protegidos por mantas. No es un negocio con el que nadie se pueda hacer rico. Es humilde, sin embargo, sobreviven -aunque cada vez son menos- porque tienen clientes porque hay muchas personas a las que les gustan las castañas. Y si el castañero es pobre, o lo parece, sus clientes también son pobres o, al menos, no parecen muy ricos.

Interesante, bonita y bien trabajada esta entrada, como todas las tuyas. Un abrazo.

Chela dijo...

Emilio Manuel:
Creo que las castañas gustan a casi todas las personas, en sus múltiples variedades: asadas, cocidas, en puré, en tartas, como "marrons glacés"... ¡son muy golosas! En Galicia al menos, antes de venir las patatas de América, se comían como guarnición, y los romanos, las cultivaron en muchas zonas como por ejemplo Galicia, León (El Bierzo, Las Médulas) como alimento básico de tropas y esclavos.
Yo incluso laS congelo (ya peladas) para tenerlas en épocas en que no las hay.
Un afectuoso saludo.

Genin:
Gracias por tus cariñosas palabras.
Cierto que el castañero de la Calle Real, las fotos grandes son del 2007, solo hay una de este año porque llovía y no estaba el hombre muy de humor para fotos, así que no me atreví a hacerle más.
Lamenté en Portugal, no pararme a hablar con el castañero y averiguar como es el proceso. Era también un día que llovía y yo andaba explorando la ciudad a "salto de mata". A ver si alguién nos pone un comentario aclaratorio.
Un abrazo muy fuerte.

Unjubilado:
Tienes razón que antiguamente más bien había castañeras y no solían llevar carrito.
Cuando estuve en Orense no tuve ocasión de fotografiar a la castañera y fue algo que me quedó pendiente. Sabes que generalmente me gusta poner fotos hechas por mí. Agradezco tu enlace y voy a ponerlo en un anexo.
Un abrazo.

Marcos:
¡Que bien, ya sabemos de otra modalidad! Lo de las sartenes con agujeros es lo que suele usarse a nivel doméstico. Se asaban también estupendamente en los hornos de las antiguas cocinas de hierro donde se hacia fuego.
En invierno da gusto ver aparecer a los vendedores/as de castañas asadas y percibir su olor en la calle.

Maluca:
Es verdad que entre los cuentos de nuestra infancia había uno sobre una castañera. El que yo leí figuraba entre los famosos cuentos de Calleja.
No sabía que en la sierra de Huelva se cultivaban también castañas.
Gracias por la información y por tus amables elogios.
Un cariñoso abrazo.

Olegario:
Efectivamente la estampa de los castañeros y castañeras, que forman parte del paisaje urbano, invierno tras invierno,se mantienn viva en el recuerdo de la infancia de muchas generaciones.
Yo les tengo mucho cariño y me alegra que, aunque con modificaciones, se sigan manteniendo en el ambiente.
Un abrazo.

Aldabra dijo...

No soy mucho de castañas asadas y no recuerdo cuando fue la última vez que las comí. Mi madre casi siempre las hace cocidas con fiuncho y es en casa de mis padres cuando y donde las como. En mi casa no las hago nunca porque no gustan en exceso.

Pero tal y como lo cuentas entran ganas de salir a la calle y comprar un cucurucho, ben quentiñas.

biquiños.

CHARO dijo...

Una "estampa" muy típica en esta época del año, por acá también tenemos los castañeros que se ponen en las mismas calles todos los años. A mí me gustan más crudas que asadas pero también me las compro asadas por aquello de que lo "pide" la época.Me ha gustado mucho el carrito de "tu" castañero, tiene un encanto especial.Besotes

Francisco Espada dijo...

En Sevilla ya son varios los puestos de castañeros que pueblan las calles del centro; aunque todavía no hace frío (hoy un poco más), esa fumata blanca y el olor a carbón quemado marcan en rastro de dónde encontrarlas. Bonita entrega nos haces, Chela.
Besos

Chelo dijo...

¡Qué ricas!
Has hecho un preciosa entrada de un hecho tan cotidiano y prosaico como es la venta de castañas en una esquina de la calle.
Que bonito el fado
Un abrazo

Chela dijo...

Aldabra.
Las castañas cocidas, con fiuncho, también nos las hacia mucho mi madre cuando eramos pequeños, incluso como cena de invierno algún día.Y tú,¿ no conociste tambiém los "zonchos"? (castañas cocidas con piel) con las que se hacía un "rosario" y que los niños nos poniamos por la fecha de difuntos y el Samain. Claro que yo soy mucho mayor que tú y tengo recuerdos más antiguos, jaja...
Biquiños.

Charo:
Las castañas crudas ya no me las permite la dentadura, jaja... Ando en plan de cuidar los parcheos que tengo en ella para que me dure más.
El carrito de "mi" castañero está bastante cuidado.
Besiños.

Francisco Espada:
No me imaginaba yo que hubiese castañeros/as en las calles sevillanas, pensé que no haría frio en invierno. Quizá lo de las castañas asadas sea una tradición en toda España. No lo sé.
Gracias por tu elogio.
Un abrazo.

Chelo:
Gracias a ti también Chelo por tus amables palabras.
Me alegra que te gustara el fado, tiene una bonita música y letra, y aunque ésta sea triste, el estribllo lo hace un tanto alegre.
Un fuerte abrazo.

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Excelente documento, Chela. Es una delicia leerte y aprender de esta costumbre que en muchas partes de España ya ha desaparecido por diversos motivos.
El poema es exquisito y las fotografías impresionantes.
Mi más sincera enhorabuena, Chela.

Un fuerte abrazo.

Nerim dijo...

Una entrada entrañable Chela e ilustrada por unas magnificas fotografias.

Me encantan estos carritos castañeros. Recuerdo los que habia cuando era pequeña, no eran tan modernos ni tan bonitos como los de ahora, pero las castañas eran buenisimas.

Un fuerte y calido abrazo

Rafaela dijo...

Que ricas calentitas, antes las asaban en un bidón o algo parecido, ahora los puestos están mejor preparados y no pasan tanto frió las castañeras.

Un abrazo.

Nuno dijo...

Hola Chela, yo no suelo comprarlas, pero Isabel, mi mujer, de vez en cuando me hace que la invite a ellas y las pruebo, sobre todo para calentarme las manos

Chela dijo...

Antonio Campillo:
Gracias por tus alabanzas, sobre todo viniendo de ti que tienes un excelente y brillante blog.
Un abrazo.

Nerim:
Me alegra tu visita pues sé que andas muy atareada con tu libro. Espero que sigas cosechando muchos éxitos.
¡Nos hablamos!Muchos besos.

Rafaela:
En Coruña ahora son todos castañeros y tienen carrito, pero el frio en las esquinas no se lo quita nadie.
un abrazo.

Nuno:
¡No te imaginas cuanto me alegran tus visitas y que me dejes comentarios!
Abrazos para ti y para Isabel, mi tocaya.

DARÍO GÓMEZ (EL PEATÓN) dijo...

¡Cómo no sentir simpatía por el castañero!, querida Chela. Los americanos (salvo cuando viajamos a la madre patria) no tenemos oportunidad de disfrutar de tal delicia grastronómica (las castañas). Sin embargo en algunas regiones de mi patria, Colombia, se recitan unos versos de Góngora que dicen:
"Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas"
Acá nos toca conformarnos con las papas. Un beso muy grande, Chela.

Chela dijo...

Darío Gómez (El Peatón):
Las papas,como decís vosotros, o patatas, como llamamos en Europa, es un tubérculo excepcional, con un montón de variedades y que sabe riquísimo y puede prepararse de muchas formas, una de ellas asada en su propia piel. Este alimento, básico y universal, lo debemos a los paises andinos y americanos. Antes de llegar a Europa, desde América, al menos, en Galicia, era la castaña la base de alimentación en las zonas del interior. Asi que ¡benditas castañas y benditas papas!
No conocía esos versos de Góngora,
tan oportunos.
Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

I drop a leave a response each time I especially enjoy a article
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conversation. It's caused by the fire displayed in the article I looked at. And on this post ""Monster High". Las niñas ya no quieren ser princesas.". I was actually moved enough to drop a thought.

Carmen Vázquez dijo...

Qué post más bonito,me ha gustado mucho!
Por aquí no hay castañeros (sierra de Huelva),pero sí castañas y yo ya me he comido asadas unas cuantas. Por cierto nosotros cuando asamos las castañas decimos que hacemos un tostón.
No sabes cuánto me gusta tu blog,aunque no deje comentarios vengo a menudo a verte.

Un fuerte abrazo

Chela dijo...

Anónimo:
Thanks for your words. I'm glad you like the blog.

Carmen Vázquez:
Aquí el equivalente del "tostón" podría ser el "magosto", pero éste es algo más que asar castañas, lleva consigo una fiesta de celebración del otoño: se bebe vino , se canta, se baila...
Tu si que tienes un maravilloso blog, no solo por las recetas, que son buenisimas, sino por las fotos y la estética de la presentación.
A mi también me pasa que no siemmre puedo dejar comentarios y cuando entro en algunos que me gustan leo incluso "hacia atrás", es decir llegó hasta el último post leido.
Un abrazo.

PEPE LASALA dijo...

¡Qué buenas son! estos puestecitos me recuerdan mucho a mi niñez, porque siempre quería meterme dentro. Los sigo viendo y me parecen muy entrañables. Preciosa entrada Chela. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

Ana y Blanca dijo...

Si te gustan los blogs gastronómicos, te invitamos a pasarte por nuestra cocina!
http://juegodesabores.blogspot.com.es/

toupeiro dijo...

Pues nunca las he probado a la portuguesa. Me gustan de todas las maneras posibles que conozco, incluso crudas.


Besitos de buenas noches

Chela dijo...

PEPE LASALA:
Como a ti me recuerdan la niñez, pero por suerte siguen estando todavía con nosotros cada otoño y cada invierno.
Un afectuoso saludo.

Ana y Blanca:
Si me gustan los blogs de cocina, así que paso a visitaros.
Un saludo.

Toupeiro:
Tampoco yo probé las portuguesas. Fue un fallo por mi parte, después de tener el carrito tan cerca.
Me gustan de todas maneras como a ti, e incluso las guardo, ya peladas, en el congelador para darme el gusto cuando ya no las hay. Incluso conservo también "ramas de anis" que cojo en el campo, al final del verano, con el propósito de hacer más ricas las castañas cocidas. Es un ritual de todos los otoños.
Un fuerte abrazo.

Alicia dijo...

QUE RICAS LAS CASTAÑAS....
ME GUSTAN DE TODAS MANERAS.SON BUENISIMAS-

CHAUCITO

Administrador dijo...

Hemos descubierto edte blog...que es precioso!!
Ha sido un hallazgo increible!

Chela dijo...

Administrador:

Gracias por vuestros elogios.

Si "buceaís" más en el blog, en páginas como "haikus" ("Amanecer", "Ocaso", "Al pairo", etc...) y otras sobre el mar ("Mareas vivas", "Desde mi ventana el mar si se ve", etc.) os dareis cuenta de nuestra próximidad. Son esos paisajes, que vosotros contemplais cada día los que me inspiran a menudo.

Me alegra que os guste el blog.
Un saludo cordial.

RosaMaría dijo...

Cuánto recuerdo entrañable me da este reporte. Completo y con datos que desconocía. Gracias. Un abrazo cariñoso.