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31 de enero de 2018

Mantecadas de Astorga. Sencillas y exquisitas








Una “larpeirada” (exquisitez) de ayer y de hoy


Llevaba años pasando por alto las mantecadas de Astorga y otros dulces, tantos como los que hace que no visito esa interesante ciudad y me dejaba caer por sus confiterías para adquirirlas, y tantos como los que hace que murió mi madre (2008) y que no compró nada típico de las Fiestas de Navidad ya que esos días los paso invitada en casas de familiares, y adquirir "larpeiradas" por añadidura, teniéndolas asequibles en casa, supondría ya un exceso de dulce y una tentación poco saludable, así que me limito a lo que, a discreción,  tomo fuera, algún turrón clásico y algún que otro dulce novedoso, ¡es suficiente!

Pero, la tentación me ha salido al paso, en forma de recuerdo de mi infancia, ¡sutil pretexto! Días pasados, haciendo la habitual compra en el supermercado de alimentos, vi una caja de mantecadas, sola, única, como resto de un agotado surtido navideño, y la compré por nostalgia de un pasado infantil!

Recordé las Navidades de mi infancia en las que siempre había, además de los turrones y mazapanes, frutos secos y las tradicionales y populares mantecadas de Astorga, que no faltaban nunca. En aquellos tiempos de posguerra, los turrones y mazapanes, eran lo más ansiado y valorado por todos pues no se tomaban nunca ni antes ni después de las fechas señaladas, y eran lo primero en desaparecer de las fuentes principales, adornadas con guirnaldas plateadas y doradas, que ocupaban el centro de la mesa, le seguían los frutos secos: higos, ciruelas, dátiles, pasas, nueces y avellanas y las  mantecadas de Astorga, que recuerdo venían en una típica caja de madera. Las modestas y sencillas mantecadas eran lo último en "desaparecer", no sé si porque  se adquirían en mayor cantidad o porque le dábamos menos importancia, el caso es que, finalmente, constituían  el deleite  de varios desayunos y meriendas del mes de enero.

Las que tomé estos días estaban deliciosas, frescas, auténticas, con sabor a ingredientes naturales de calidad. ¡Como las de mi infancia, como las de toda la vida! Ante tal olvidada y recuperada exquisitez, no solo caí en la tentación sino que repetí la compra. Me desplacé por los supermercados de la cadena en busca de restos de mantecadas de la misma firma  ("La Mallorquina") y me compré otras cuatro cajas que quedaban en uno de ellos, pero las guardé a buen recaudo para espaciar su consumo  y no darme un atracón.




He vuelto. como no, a saborear las mantecadas en los desayunos y meriendas de este mes de enero, ¡como cuando era niña! Y no lo contéis a nadie, pero como antaño, rebané con el canto de una cucharilla la parte de la mantecada que queda adherida al papel. Para qué engañarme, aunque ahora peino canas, sigo siendo tan "larpeira" como entonces.

Las modestas y asequibles mantecadas de Astorga siguen siendo una EXQUISITEZ, una asequible "larpeirada" que no voy a volver a descuidar en las fiestas de la próxima Navidad, o en cualquier otra ocasión que se tercie, ¡son tan ricas!


*   *   *


Sobre las palabras  gallegas "larpeirada"(sustantivo) y "larpeira/o" (adjetivo)


30 de abril de 2017

CORUÑA BLOGGERS. ¿Qué os voy a contar?




Foto. Gentileza de "El Garaje"-Studio


Pues en esta ocasión lo que quiero contar no  son las cosas más importantes, como, por ejemplo, que Coruña Bloggers , el próximo 27 de mayo, celebrará su primer cumpleaños de existencia, destacando los éxitos conseguidos en el logro de los objetivos propuestos: unir al mayor número de coruñeses interesados en el mundo de los blogs, informar, y comentar  las novedades y aspectos interesantes del mundo digital. y compartir experiencias y relaciones. 

Muchas cosas cabe contar sobre todo ello pero pronto saldrán publicaciones en los blogs, redes sociales y medios de comunicación. No  voy a anticiparme. 

Como mi blog es un blog "personal", lo que voy a contar hoy guarda relación con el apartado que atañe al intercambio de experiencias y relaciones personales,  aspectos agradables que acompañan siempre la vida grupal y asociativa.

* La dulce comarca"


Las reuniones de Coruña Bloggers tienen lugar habitualmente los últimos miércoles de cada mes, al final de la tarde.  Después de las sesiones informativas de los diversos ponentes invitados, y consiguiente coloquio, solemos reunirnos a compartir unos vinos o cervezas, con sus correspondientes pinchos, claro, y finalizar con unas ricas galletas de "La dulce comarca", gentileza de  Sonia, autora del blog del mismo nombre y que es quien las elabora. Deleite que siempre agradecemos. 

Durante ese rato de esparcimiento y camaradería, siempre se sortean algunos artículos, generalmente  de uso digital, donados por firmas comerciales colaboradoras  y simpatizantes con los eventos de Coruña Bloggers. Yo me encuentro entre las personas afortunadas. En el mes de febrero fui agraciada con , una sesión de fotos, ofrecida por "El Garaje"- Studio. ¡Una suerte!

Vale del premio recibido

Sabía, por otras bloggers, que a Sonia, a la que no conocía personalmente,  le hacia ilusión recibir ese premio, así que hablé con los fotógrafos del estudio, tres personas encantadoras y muy amables, que aceptaron que compartiésemos  el premio entre las dos. De hecho Sonia, que es muy joven y con inquietudes, valora todo lo que le ayude  a promocionar su blog pues aspira a incluir entre sus actividades la de  gestión comercial de repostería ecológica y de "gourmet". De hecho, todas sus tartas, pero sobre todo sus galletas son auténticas exquisiteces.



Sonia, de "La Dulce Comarca". Foto: "El Garaje"- Studio



Por motivo de compaginar agendas, hasta mediados de marzo no hicimos las sesiones de fotos, primero individualmente, ella en su domicilio haciendo repostería, y yo caminando por La Marina coruñesa, mi zona más habitual de paseo e inspiración, con mi vieja y pequeña cámara de fotos colgada al cuello, como acostumbro con frecuencia.


Fotografía: gentileza de "El Garaje"-Studio

* "El Garaje"-Studio




Después de las fotos individuales de ambas, una tarde de finales de marzo, fui con Sonia  a "El Garaje", el estudio que nuestros amables fotógrafos, Rafael, Alex y Leo,  tienen en la ciudad. Un amplio y moderno local situado en lo que podría haber sido destinado al garaje de un bloque de viviendas. Allí tienen distintos espacios para fotografía y todos los elementos técnicos necesarios para cubrir diferentes tipos de reportajes, incluyendo también el alquiler de los mismos a otros fotógrafos que lo precisen para sus trabajos. Para nosotras era todo una novedad por lo que pasamos unas horas muy entretenidas. La sesión se centró en preparar motivos o centros que incluyeran galletas de "La dulce comarca". Sonia  acudió con generosas cajas de sus ricas pastas y yo llevé, para colaborar en la decoración, algunos utensilios domésticos. Mientras los profesionales ejercían, me entretuve observando su trabajo, a la vez que haciendo alguna que otra foto, muy "caseras", para recuerdo de la jornada y para esta reseña, esperando que me disculpen por su baja calidad, pero están hechas con mucho cariño.













Sonia




Haciendo las últimas fotos














Si uno se sube a un taburete y se inclina demasiado, mejor pedir ayuda


Sonia observa con atención


Pensando nuevas composiciones y enfoques




Rafael  decide que el frutero de cristal es una buena opción

Mi espíritu "larpeiro" (gusto por las cosas sabrosas, sobre todo dulces) no me deja apartar la vista de las tentadoras galletas, y las fotografío para recrearme en su apetitosa imagen, y para mostrarlas en este post, aunque os dejaré un enlace al blog de Sonia "La dulce comarca", allí encontraréis fotos de las que le hicieron en esta sesión de "El Garaje" y sabrosas recetas de repostería.

¡Las ricalletas!
¡Estas son mis galletas preferidas, ¡deliciosas! 

Al final de la sesión fotográfica, hubo reparto de galletas, ¡de las de comer!, de las que hizo y nos obsequió Sonia, no vayáis a creer que anduvimos a tortas, ¡todo lo contrario!, fue una tarde estupenda. Aunque no nos conocíamos con anterioridad, todos nos encontramos cómodos en la sesión fotográfica, cuyo protagonismo principal correspondió a las galletas y a una tarta de chocolate y naranja, de "La dulce comarca".

Traje para casa una caja pequeña de galletas. La de la foto con la que termino esta página. Siento no poder invitaros porque ya me las comí todas. ¡Son tan buenas!




Enlaces:
El blog de Sonia:
http://www.ladulcecomarca.com/

El Garaje Studio:(Está en las más conocidas redes sociales)
http://www.agenciasymodelos.com/empresas/el-garaje-studio

https://youtu.be/wlIz0B7bWWY


24 de noviembre de 2016

Castañas de mazapán. ¿Dónde?




En la excelente tienda de ultramarinos selectos, "LA CONFIANZA". HUE

Si una no fuera una "larpeira" (devota y gustosa de las exquisiteces que alegran el paladar) viajaría y pasaría por muchos ciudades y pueblos sin enterarme de lo bueno que se ofrece en ellos para nuestro contento.

El pasado septiembre estuve en tierras aragonesas y entre otros lugares visité Huesca, lugar al que no había vuelto desde principios de los 70. Mis recuerdos de entonces estaban totalmente desvanecidos, tan solo había estado allí un par de horas para comer, de regreso de  Panticosa, a donde había acudido para esquiar con unas amigas  vascas, desde Vítoria, además era un domingo y en aquella hora estaba casi todo  cerrado. En la actualidad, Huesca, ciudad, muy cuidada y acogedora, me sorprendió gratamente. 

Este viaje fue distinto, dedicamos un día entero a la ciudad oscense, visitando sus principales plazas, la catedral, el monasterio de San Pedro el Viejo, museos, lugares emblemáticos, etc. y paseamos por sus calles, incluyendo un aperitivo en las animadas  terrazas de sus cafeterías.  Además lucia un sol espléndido. 

Podría escribir un  reportaje sobre la visita turística pero en este post solo daré cuenta del hallazgo de unas sabrosas y exquisitas castañas de mazapán, de las que no tenía referencia alguna, entre otras cosas  por no haber tenido  tiempo de informarme previamente sobre los lugares que iba a visitar. Esto  es un fallo  ya que de este modo acertar es pura  casualidad.

Plaza Luis López Allué

Mi gusto y afición por las tiendas antiguas, de esas que ya casi no quedan y que se convierten en auténticas reliquias, en verdaderos museos de lo cotidiano, para varias generaciones, me guió como un radar. En un bajo de los soportales de la céntrica y colorista plaza de Luis López Allué, conocida antes de 1976 como del Mercado, se encuentra "La Confianza", selecta  tienda de ultramarinos, que se mantiene activa desde el siglo XIX.


Al dirigirme a la puerta de "La Confianza" para entrar  llamó mi atención un letrero que me pareció original y adecuado, pensando en los grupos de turistas que lo invaden y fotografían todo pero que no compran nada. 


En vista del anuncio, y una vez que iba con intención de comprar, me sentí autorizada para hacer fotos. La tienda es preciosa, tiene, según se entra, el consabido buen bacalao de salazón y la tradicional cuchilla de cortarlo, embutidos, especias y un sinfín de buenas marcas de aceites, licores, conservas, mermeladas, legumbres envasadas y a granel, dulces y especialidades,  fundamentalmente de Aragón y todas de alta calidad. El local tiene unos bonitos techos  con pinturas y molduras, relacionadas con productos selectos del mundo ultramarino, que permanecen impecables desde la inauguración del local.


Detalles de la tienda y del techo.







Precioso este enmarcado de madera con exposición de carteles o estampas publicistas, de pequeño formato, referidos a productos de alimentación, en su mayoría de principios del siglo XX . algunos recuerdo haberlos visto en mi infancia en  tiendas de coloniales.













Delicioso armario, contenedor de diversos productos, entre otros las especias, auténticas y de calidad, como es tradición.








Pronto mi vista tropezó, al lado de la caja,  con un frutero de cristal  que, a modo de bandeja,  ofertaba unos dulces con forma de castañas  que a mis ojos se mostraban  como deliciosa "larpeirada" (exquisitez). Al preguntar que eran me respondieron que se trataba de castañas de mazapán. Hubo quien pensando que estaban hechas con castañas naturales renunció a probarlas, alegando que no le sentaban bien, pero  no están elaboradas con ese fruto sino  esencialmente con mazapán, dándole la forma de castañas que se bañan luego en en un delicado caramelo al que se le suele añadir un poco de cacao para darle color. Pedí una para probar y  resultó pura "delicatessen": mazapán suave y como recién hecho, cobertura caramelizada en un punto poco  crujiente,  muy aceptable. 



Al preguntar si tenían castañas envasadas para llevar, respondieron que  podían poner las que quisiera en una caja pero que también tenían otras de la marca "Tolosana", ya preparadas, y que no tienen colorantes ni conservantes. Opté por esta solución para traer a casa, y pedí otras tres, de las del frutero, para tomar más tarde en el hotel, me dijeron que éstas eran artesanas y locales. 

No sé si porque después de Huesca aún estuve cuatro días más de viaje por Aragón, el tiempo era caluroso y luego tardé también unos días en tomarlas, el caso es que me gustaron mucho más las del frutero del ultramarinos "La Confianza", que posiblemente eran del día y estaban más melosas.

Bueno, quedé encantada en dar con estas  riquísimas castañas de mazapán, típica receta aragonesa, que data de los tiempos de los Reyes Católicos, quienes gustaban mucho de la repostería  elaborada en Aragón. 

Si vosotros también sois "larpeiros" y os gusta el dulce, ¡ no dejéis  de probarlas! pero documentaros antes porque en Huesca, y en muchos sitios de Aragón, hay estupendas confiterías y tiendas donde las venden, pero conviene dar con las mejor prestigiadas, según sus especialidades y tradición.


*   *   *

Anexos:

Confitería Pastelería VILAS, de Huesca , que data de 1737, fue la primera en gestionar la patente de esta receta. Añado un vídeo  de YouTube, en que se ve la confitería y  como elaboran las castañas de mazapán. 





* Visita al ultramarinos "La Confianza":

Si queréis saber más sobre la historia y actualidad del antiguo ultramarinos "La Confianza", que data de 1871,  la más antigua del ramo en España que se mantiene en activo, y ver fotos del local, podéis visitar su página web,  http://ultramarinoslaconfianza.com/, de la que dejo la dirección, pues no permiten poner el enlace sin su autorización y no la he tramitado si lo hago lo añadiré.
Por la web me enteré ahora que en los sótanos tienen una interesante bodega restaurante que seguro merece la pena disfrutar al visitar Huesca.

Nuevo anexo: 1 de diciembre de 2016

Acabo de recibir, por e-mail, autorización de "La Confianza", para poner el enlace a su web, citado en le anterior anexo.

Merece la pena una visita virtual, si no podéis hacerlo personalmente por el momento. Quedaréis encantados de conocer su historia, el local (lleno de recuerdos originales)  y tener referencia de la cantidad de buenos productos que en ella pueden adquirirse.  

 ENLACE a la web de la maravilosa tienda de&nbsbluep;exquisiteces "La Confianza":

 http://ultramarinoslaconfianza.com/




11 de septiembre de 2016

Uvas con queso... ¿A qué saben?







"Uvas con queso
saben a beso",
dice el refrán,
aunque si digo verdad
los besos me gustan más. 
Pero... avanzada en edad,
y no teniendo galán,
me tengo que conformar
con uvas y queso,
porque besos no me dan.

                                                                          (Chela.11-9-16) 






Septiembre es  mes de uvas.

En mi memoria siempre las asocio con el queso. Cuando viví en Vitoria (1969-1973), en el mes de septiembre, solía frecuentar la piscina entre la jornada laboral de mañana y tarde, y llevaba para comer, uvas y queso.  Riquísimo queso de Idiazabal que compraba los jueves en el mercado que se celebraba entonces en la plaza del Ayuntamiento y en el que se vendían productos de huerta y otros totalmente artesanales, como quesos y embutidos.

Ahora el vicio de las uvas con queso lo tengo en algunas ocasiones, para cenar informalmente mientras veo la televisión. Y el queso de Idiazabal lo sustituyo aquí por el gallego de San Simón o el freso de "Tetilla" (los de la foto superior).


En mis excursiones domingueras por los pueblos gallegos, cuando me encuentro con alguna feria de productos artesanos y de huerta, suelo comprar algún queso freso, amén de hortalizas. Los de esta foto son de una feria celebrada en Guitiriz, aprovechando mi visita a su balneario.


Lo que echo de menos son las buenísimas uvas blancas de Moscatel, variedad de la denominada de Alejandría, grandes, hermosas y con sabor muy dulce. Venían 
con abundancia,  a Galicia,  procedentes de Málaga y de Alicante. Ahora casi no se ven en los supermercados y hay que buscarlas en alguna frutería de postín o productos selectos.



A falta de besos, ya sabéis, uvas con queso, pero mejor  recomiendo besaros, si podéis.


*  *   *


30 de marzo de 2016

Bacalao con patatas, garbanzos y...



Reminiscencia de una tradición.



El bacalao es uno de mis platos preferidos, pero no fue siempre así. 

Cuando era pequeña y volvía del colegio al mediodía, ilusionada con comer algo sabroso, nada me desencantaba tanto como que el menú incluyera "guiso de bacalao", que así llamaba mi madre al plato de patatas (en abundancia) con bacalao, garbanzos y pimientos. Era un menú habitual de los viernes, sobre todo los de  Cuaresma. 

Llamaban "guiso" a casi todo lo que tenía por base las patatas, que en Galicia eran abundantes y de buena calidad, suponiendo, durante la  post-guerra, una solución para economizar en la dieta diaria. Tomábamos guiso de carne, guiso de calamares y variados guisos de pescado, que entonces, fresco y barato, era muy asequible en los  mercados gallegos de la costa.

Hace ya bastantes años que hemos cambiado nuestra dieta y manera de comer,  invirtiendo  los ingredientes y modificando el nombre de los platos. Ahora las patatas, se toman más como  complemento que como base de un plato, y hablamos de "bacalao con..." o "bacalao a lo tal o a lo cual..." y no de guisos. También han cambiado los gustos y las oportunidades. El bacalao pasó de ser un plato económico y popular a ser un plato caro y selecto. Y para mí, de  un plato que comía por obligación a constituir un plato deseado y auténtico manjar, que admite muchas posibilidades  de  preparación.

Hace unos días me preparé mi versión particular del "guiso de bacalao" que comía en mi infancia. Lo cuento.




Compro con frecuencia un trozo de lomo de bacalao fresco, envasado al vacío, cuyo peso oscila alrededor de 500 grs., procedente de Islandia, de la variedad común "Gadus Morhua" y que importa, cura, refrigera  y envasa una firma de la provincia coruñesa. Este bacalao, que me gusta bastante, lo uso con frecuencia porque no hay que desalarlo, se guarda, en su envase, varios días en el frigorífico y  soluciona un menú en cualquier momento. Claro que teniendo también  a mano, patatas, garbanzos y  verduras. 

La receta es  sencilla y resulta un excelente plato único, contundente, elevado a categoría de primera, si se acompaña de un buen vino. Pero también sin él.


Ingredientes de mi receta (elaborada a partir del recuerdo de como lo elaboraba mi madre, no de ninguna receta escrita). Las cantidades son aproximadas (Me cunde para tomar en dos veces como plato único ya que es  muy completo) para dos personas:



* 1/2 kilo de bacalao desalado o fresco.
* 100 grs. de garbanzos de primera calidad. 
* Patatas (al gusto. Para mi pongo  una algo  grande)
* Pimiento rojo, verde, amarillo... (Cantidad al gusto)
* 1 Cebolleta.
* 1 diente de ajo.
* 1 tomate maduro. (Opcional)
* Aceite.
* Sal.
* Un chorro de vino blanco.
* 1/2 cucharilla de pimentón dulce (si se desea)


Preparación:

* Poner la víspera los garbanzos a remojo. Los de Fuentesaúco, grandes, cremosos y que quedan enteros después de cocer, de piel suave, son deliciosos con el bacalao. ¡Merece la pena!

* Cocción de las patatas (cortadas en lonchas de unos dos cms. de grosor), los garbanzos y el bacalao.  Tener en cuenta los tiempos distintos de cocción para cada ingrediente. Opciones. Yo cuezo primero los garbanzos separados del resto,  para vigilar su correcta cocedura y que no me fallen. 

Mi opción: En la cazuela principal, pongo las patatas en agua para cocer, calculando el tiempo en que hemos de incorporar el bacalao para terminar conjuntamente la cocción. Mi "truco" es poner previamente en un cazo  el bacalao cubierto de agua, a fuego lento hasta que hierva, entonces lo apago y reservo tapado  en esa agua hasta el momento de incorporarlo a las patatas, sobre todo si se trata  de lomos algo gruesos, así controlo mejor el punto.

Mientras se hacen estas cocciones preparo las verduras en una sartén. Pongo el aceite a calentar y doro la cebolleta,  ajo picado, y los pimientos troceados, lenta y suavemente. Puede añadirse un tomate mediano y maduro, pelado y troceado. Sal. Un chorro de vino blanco. Finalmente, antes de apagar el fuego, añado un poquito de pimentón dulce. 




Una vez añadido el bacalao a las patatas, incorporar los garbanzos y las verduras pochadas, para que cueza todo junto y se mezclen olores y sabores. Probar y rectificar de sal.

¡Que aproveche!





24 de agosto de 2015

Sardinas rellenas.


Ricas, ricas,  y... ¡económicas!



En mi último post, junio pasado, por  la fiesta de San Juan, hacia referencia a la típica celebración, además de encender y saltar las hogueras,  de comer sardinas asadas, que es cuando  el refrán dice que  por esas fechas "pringan" el pan ("Por San Xoán, a sardiña pinga o pan"),  es decir,  que están en su mejor momento.

Finalizamos agosto y la verdad es que las sardinas, siguen en el mercado, frescas, y luciendo su brillante color plateado con ribetes azules.

No pensaba retomar todavía el ordenador, pero como se ha presentado un fin de semana con lluvia y viento que invita a la vida de hogar, más que de playa, programé hacer unas sardinas rellenas, dobladas en forma de abanico, como las que comía en los veranos de mi infancia, y que era receta común en muchos hogares, por estas latitudes.













Ayer  vi las sardinas en la pescadería y compré cuatro para hacerlas  hoy. Además han sido muy baratas (ahora que ya pasó San Juan y su precio al alza), las cuatro han costado 1,50 euros. No llega a los 38 céntimos cada una. Personalmente nunca tomo más de dos sardinas, sobre todo si son grandecitas como  estas. Las sardinas son un alimento muy rico en Omega 3 y que acompañadas de "cachelos" (patatas cocidas con piel) y unos pimientos de Padrón, componen un buen y nutritivo plato, de coste económico.

La receta:

Se retira la cabeza y tripas a las sardinas (esto lo pedí en la pescadería). En casa les pasé un papel de cocina por el exterior, con suavidad, (son muy delicadas de piel) para quitar alguna  posible escama, abrí bien al medio y retire con cuidado la espina central y las finas de la parte del vientre. Eché sal, ajo y perejil para adobarlas un poquito y reservar. 
.
(Mi madre solamente les ponía sal, yo suelo adobar algunos pescados porque me gusta el sabor que les da, sobre todo a los bacaladitos rebozados y fritos.  Como en el relleno también pongo ajo y perejil, suelo retirarlo de las sardinas antes de cocinarlas).

El relleno. 

Yo le llamo  "mejunje" (esta palabra la Real Academia de la Lengua la aplica solamente para cosmética o medicamentos, aunque se refiere igualmente a la "mezcla de diversos ingredientes"), y es el mismo que  hago para las vieiras y para muchos pescados, con la variante de algún ingrediente más o menos.

Mis recetas no siguen nunca cantidades ni medidas, porque todo lo hago "a ojo" y siguiendo mis propios gustos en cuanto a cantidades, tiempos y maneras, o sea que yo os cuento y vosotros aplicáis vuestra propia técnica y saber. Por otra parte nunca fui a clase de cocina ni me enseñaron a cocinar, simplemente cocino lo que veía hacer a mi madre y últimamente también hago sus comidas, a base del recuerdo, aproximado, de los ingredientes y sabores que quedaron en mi memoria. Hago lo mismo con las comidas que me gustan cuando voy a restaurantes u hoteles en los viajes, trato de adivinar aquellos platos que me han gustado, a base de ensayos, con errores y aciertos, siempre que sean cosas sencillas. Bueno ¡al grano!

La base de mi "mejunje" es: cebolla (siempre uso cebolleta), bastante y bien picada,  puerro (muy poco), bien picado también, y un diente de ajo pequeño, picado menudito. Dorar lentamente. Mientras, pelar (después de echar en agua hirviendo)  tomate  (en este caso un par, pequeños y maduros). Nunca uso tomate de bote, no me gusta el sabor. Añadir  el tomate a la cebolla, y una  hoja pequeña de laurel (al "mejunje" de las vieiras no le pongo laurel) que se me ocurrió poner hoy porque me parecía apropiado para las sardinas y me gustó el resultado. 

Echo siempre también al "mejunje" para los pescados un chorro de vino blanco, el mismo con el que voy a comer el pescado. Rectificar de sal y dejar reducir. Al final añadir unas migas o trocitos de jamón   y, de remate, espolvorear con un poquito de perejil fresco muy picado.


Preparación.

Una vez reposado el "mejunje", en un colador para que escurra el exceso de aceite, lo que dificultará formar  los "abanicos" con  la sardinas. Con la ayuda de una cucharilla, pondremos un poco de relleno en el interior de la mitad superior de la sardina abierta, doblando sobre ella la otra mitad inferior, pudiendo cerrarla con un palillo, si se desea  Enharinar (creo que esa vez me pasé un poco con la harina) y freír en abundante aceite caliente al momento de echarlas. Cuidar que no se quemen, a mi se me doraron un poco de más por el exceso de harina.


Presentación:

Al gusto de cada uno. Yo iba a poner en los lados unas rodajas de patata cocida, y encima de cada rodaja un punto del resto del "mejunje" o perejil picado, pero las patatas eran nuevas y se cocieron antes de tiempo, al quedar rotas ya no las puse para la foto. Al quedar mucho espacio libre en la fuente y resultar insulsa la presentación añadí el relleno sobrante, pero ha quedado con  poca gracia. Vosotros sabréis mejorarlo. Yo lo haré en la próxima ocasión.

¡A comer!


Hoy me tomé dos sardinas,  y me dejé otras dos para mañana con una "chapuza" de patatas, (están "unidos" los trozos y cubiertos con parte del "mejunje" para disimular. ja,ja...)



Para mañana...

Bueno ni yo soy una cocinera al uso ni este es un blog de cocina, pero os cuento esta receta familiar y de mi infancia, porque es muy sabrosa y económica. ¡Os gustará si la hacéis! ¡Que aproveche!

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Variante  al horno 

Otra forma de hacer las sardinas rellenas, es poniendo el relleno entre los lomo,s estirados, de dos sardinas, colocadas en una bandeja y asadas en el horno.

 Más fácil e igualmente exquisitas. Así las hacían mis tías.

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