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Plaza de María Pita. Coruña

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18 de noviembre de 2017

"LITA CABELLUT. TESTIMONIO"




Lita Cabellut 

Pintora y polifacética artista de fama internacional, expone obras suyas en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de A Coruña,  hasta el 1 de abril de 2018, bajo   el título "Lita Cabellut. Testimonio".



(foto tomada de la página web de la artista)



Tenía muchas expectativas sobre la inauguración de esta exposición, celebrada el pasado  26 de octubre, la cual sobrepasó con  mucho todas las previsiones de asistencia. Llegaron personas de distintos puntos de Galicia e incluso de la vecina Asturias, no solo para contemplar la  obra  de esta singular artista sino posiblemente, yo entre ellas, para escucharla y conocerla personalmente. El tráfico tuvo que ser cortado a la entrada del Museo  pues el parking del recinto se completó a tope. Las dos salas de audición (una en diferido) para asistir a la presentación de la artista por el comisario de la exposición, Antón Castro, tuvieron que cerrar sus puertas  para evitar incidentes personales por sobreaforo. En recepción, los catálogos disponibles se agotaban continuamente, precisando varias veces su reposición. Con paciencia hice  cola para conseguir el mio.



El libro  catálogo es para mi un tesoro, no solo como muestra  de las obras expuestas sino también por los textos de Antón Castro, ricos de  contenido cultural, minuciosamente críticos y, a veces, hasta poéticos y filosóficos. Llevo varios días leyéndolo  y me resulta un auténtico placer como instrumento de información y conocimiento sobre arte, biografía, personalidad creativa y obras de Lita Cabellut

Me servirá también de valioso recuerdo, la dedicatoria firmada  en el catálogo por esta extraordinaria artista, tan afamada y valorada  por las mejores salas y coleccionistas del mundo. En 2015, la revista especializada "Artprice" le asignó el puesto 333, entre un top de los 500 artistas contemporáneos más cotizados del mundo, lo que permite también considerar a Lita Cabellut, como mujer y artista, la española, más cotizada internacionalmente.

Lita, solo te pedí la firma, pero tu añadiste, después de preguntarme el nombre, una amable frase. Gracias. Nunca supuse que siendo tan grande e importante como artista,  fueras también  tan asequible y entrañable como persona. 

La exposición. "Lita Cabellut. Testimonio"

"Unfolding". 2017  Instalación con flores

Lleno en las salas el día de la inauguración



 
La inauguración de la exposición no fue para mi el día más favorable para ver y apreciar con detenimiento las obras expuestas,  había turnos de acceso y muchas personas en las  salas, además tuve que pararme varias veces para saludar a amistades que hacía mucho que no veía y que me agrado encontrar allí. El lleno era total. No obstante la impresión de esta primera visita consiguió fascinarme, el conjunto es moderno, original, variado, colorista
y tiene fuerza. Tengo que volver un par de veces más para verla con calma.

Antes de contemplar sus obras hay que tener en cuenta que Lita Cabellut es una artista polifacética, pinta, dibuja, maneja la escultura, hace fotografía,  vídeos, escribe,  compone  poemas,  realiza performances para eventos y exposiciones, diseña y pinta para  escenografía de ópera... Le gusta innovar y combinar diversas técnicas, utilizando también de un modo muy personal,  el fresco y el craquelado. Esta exposición contiene ejemplos de las múltiples facetas artísticas de Lita.

Suscitó interés y curiosidad una reproducción de su  estudio, con elementos originales del mismo, traídos desde  La Haya, ciudad en la que reside, como una forma de acercamiento entre la artista y su público.

Del taller de Lita Cabellut

Lita Cabellut, que admira, entre otros. a los clásicos de renacimiento y del barroco europeo, sobre todo a Rubens, desde que siendo una adolescente visitó el Museo del Prado, parece haberse inspirado en los métodos de trabajo de entonces para aplicarlos en su taller, instalado como estudio y vivienda, en los grandes espacios de una antigua fábrica de la ciudad de La Haya. Lita valora  el trabajo en equipo. Le acompañan en su trabajo seis personas, entre ellas sus tres hijos. Siempre que tiene ocasión, Lita elogia y agradece públicamente  la colaboración y trabajo de su equipo. 
 

Fotografía, sobre Dibond, perteneciente a la serie "El silencio blanco" 

Lita "amplía  su mirada pictórica al campo de la fotografía" (comentario del  folleto-guía
para visitantes de la exposición)




No falta muestra de los retratos de grandes dimensiones que tanto caracterizan la obra de Lita Cabellut, en los que intenta transmitir no solo la imagen del retratado sino principalmente su psicología, su historia, las huellas de su experiencia y de su  contexto más vital, desnudando su verdad y su alma ante quien les contempla.


Resultan interesantes los retratos de sus primeras series, con paletas en las que predomina el negro,
ocres, veladuras... Posibles influencias de Goya,  Rembrandt, Francis Bacon...



"Maja". 2004

"Palet composition". 2017








Se percibe también la riqueza cromática de sus paletas en etapas recientes, llenándolo todo de color. Como ella ha reconocido y relata Antón Castro, muestra la influencia de su profesor particular Miguel Villa, reconocido pintor residente en  El Masnou, lugar donde también vivió  Lita  antes de irse a estudiar, con una beca, a Amsterdam, a los 19 años.

"Palet composition". 2017


 "Gerónimo". 2017










"Mary"
2017















"Lulu". 2017







"Mi espejo".2017
Los rostros de estas obras son llamativos. La baja calidad de mi foto no les hace honor.







"Christof" 2017                                                                        "Katja"  2017   
                                                                                 








La obra titulada "El cumpleaños de mi alma"(2017) recabó bastante el interés del público por sus grandes dimensiones, original  composición y explosión de colores.  Me permití posar ante ella como recuerdo de la visita.






Conocer a Lita Cabellut.

Los inconvenientes del exceso de público, el día de la inauguración de la exposición de Lita Cabellut,  se vieron compensados por la oportunidad de conocerla y poder dialogar con ella, por supuesto muy brevemente, sobre  su opinión acerca de  la relación artística entre fotografía y pintura y el posible predominio entre estas dos técnicas que ella utiliza con original creatividad. Para Lita ambas  tienen el mismo valor porque una y otra nacen de la  mirada y captación del artista sobre una realidad o idea, de lo que pretende destacar y comunicar al espectador, valiéndose de dichas técnicas, en la proporción que precise, como instrumentos para la creación artística de cada obra. Me hubiera encantado estar más tiempo con ella pero eran muchas las personas que querían saludarla,  abrazarla... Ella, solicita a las demandas del público, derrochó amabilidad en todo momento.

Lita demostró ser una persona sencilla, asequible, exquisitamente cálida y afable. Podría pasar desapercibida sino fuera porque en la mirada profunda de sus ojos negros se trasluce toda la fuerza creativa y artística de una mujer que ha demostrado poseer en sus genes el potencial suficiente para haberse inventado a sí misma. "Yo inventé mi vida, porque mi vida no me gustaba"  dijo Lita Cabellut de si misma, en una ocasión, al polifacético e internacional crítico de arte, Grady Harp. (cita  de los textos del catálogo de la exposición)


(foto  de "eldiario.es"8-5-2013 EFE, Barcelona. 2013)


La Metamorfosis. De "gypsy" a cotizada artista de fama internacional 


De la biografía personal de Lita Cabellut,  los medios han hecho, en ocasiones, más difusión de la misma que de su meteórica y brillante carrera artística, posiblemente por el mérito y esfuerzo de su asombrosa superación personal.

Lita es española, aragonesa concretamente. Nació en Sariñena, provincia de Huesca, el año 1961, en el seno de una familia de origen gitano y pronto empezó una desafortunada y azarosa infancia, primero en Huesca y luego en Barcelona, a donde se trasladó la familia. Su madre no se ocupó adecuadamente de ella, tuvo que cuidar de sus hermanos más pequeños, incluso mendigar... La  muerte de su abuela, de la que recibió apoyo, y la continua desatención por parte de su madre, la llevaron a que la Administración tutelar de menores interviniera y que  fuera ingresada en un internado público, en el que permaneció entre los 10 y los 13 años, de allí salió al ser adoptada por una familia catalana de El Masnou. Esto supuso una positiva experiencia en su vida que  supo aprovechar para salir del su relativo analfabetismo, adquirir una interesante cultura sobre historia, filosofía, arte, etc. Su metamorfosis se inició, cuando su familia adoptiva la llevó a visitar el Museo del Prado, allí se encontró con su verdadera vocación y pasión: la pintura. 

Hoy, Lita Cabellut es una reconocida y cotizada artista internacional que se disputan las principales salas de diferentes continentes, y por cuyas obras se interesan acaudalados coleccionistas de todo el mundo.

El Museo de Arte Moderno de A Coruña y la Fundación Vila Casas Barcelona, han tenido la suerte de poner disfrutar este año de  la presencia de Lita Cabellut  y exposición de sus obras.


*   *   *

Enlaces de interés:  




Para visitar la exposición en A Coruña. Dias y horarios.
http://www.coruna.gal/cmix/es/convocatorias/actividades/detalle-actividades/testimonio-lita-cabellut/suceso/1453633459390?argIdioma=es


20-11-2017. Enlace para responder a la pregunta que hace Elena López Nores en su comentario a mi post.


15 de octubre de 2017

JAMES RHODES. Terapia Musical





La música, una tabla de salvación en medio del caos.


Siendo como soy amante de la música clásica desde la adolescencia y abonada a los conciertos de la Orquesta Sinfónica de A Coruña, desde sus inicios, confieso que hasta hace unos días  no sabía nada de la existencia del pianista James Rhodes, nacido en 1975 en el norte de Londres, que lleva años  aproximando a los  jóvenes al conocimiento y disfrute de los grandes clásicos de la música, empezando por Bach, quizás su autor favorito, mediante la manera desenfadada, próxima y amena con que presenta y desarrolla sus conciertos, contextualizando cada obra de su repertorio con referencias a los compositores elegidos, sus fuentes de inspiración y la relación que tienen  con situaciones de su propia experiencia vital y anímica. Fue mi sobrina Ruth, de la misma edad que James Rhodes, la que me habló de él y me invito a asistir al concierto que este intérprete nos ofreció ayer, día 14 de octubre,  en el Palacio de la Ópera de A Coruña. 

La fama que precede a James Rhodes viene sustentada no solo por sus cualidades como pianista, que las tiene,  sino también por su trayectoria de vida pasada, desventuras y sufrimientos personales, adicciones y enfermedad mental, pero sobre todo por su instinto y afán de supervivencia y superación. La música le salvó de caer en un trastorno y depresión sin retorno. Es este milagro de la música en la vida de Rhodes, el que atrae quizás a tantos jóvenes que luchan también contracorriente, lo que, junto con la transmisión de las múltiples emociones que la sensibilidad  y pasión que sus manos ponen sobre el teclado, lo que consigue arrancar los más cálidos aplausos del público. James Rhodes tiene una especial forma de interpretar, más emocional que técnica. Sus manos desgranan algo más que notas, sentimientos muy profundos son lo que percibe el auditorio, que establece así una estrecha comunión con el intérprete.

James Rhodes relata su vida en un libro.

Las circunstancias más amargas de su vida ("Me violaron a los seis años. Me internaron en un psiquiátrico. Fui drogadicto y alcohólico. Me intenté suicidar cinco veces. Perdí la custodia de mi hijo.") las cuenta James en su libro titulado "Instrumental","Memorias de música, medicina y locura", publicado en 2015declarado Libro del Año y que va ya en su séptima edición, con una venta superior a los 75.000 ejemplares. 


                                               






Portada y contraportada del libro de James Rhodes

Formación y trayectoria musical

James Rhodes no es un autodidacta musical como algunos creen, aunque si supo buscarse el aprendizaje necesario hasta llegar a dar sus primeros conciertos (Londres, 2008) y tener  discografía propia (primer disco en  2009). Estudió piano hasta  el tercer grado durante su infancia.  Más tarde, a partir de los 13 años, reanudó su formación musical en la Harrow School, con el profesor de piano Colin Stone. En 1993  una beca le abrió las puertas del Guildhall School of Music and Drama. 

Su gran admiración por el pianista ruso Grigory Sokolov le permitió importantes avances al contactar con su representante  Franco Panozzo y conocerle en Italia, quien le gestionó una tutoría con el afamado profesor Edoardo Strabbioli, en Verona.

James Rhodes  goza hoy día de fama internacional desde su primer concierto en Estados Unidos, concretamente mediante su participación en el International Beethoven Festival de Chicago  en  2012. A partir de ahí Hong Kong, Austria, Alemania, Portugal, España... En 2018 iniciará una gira por América Central.

Desde Julio de este año James Rhodes tiene su residencia en Madrid, y el pasado 27 de dicho mes ofreció un concierto en el Teatro Real, teniendo proyectado otro próximamente.

Por mi poca información, poco más puedo decir de este original pianista, empeñado en difundir la música clásica entre los jóvenes, con su nuevo e informal estilo de presentarse en los escenarios. La verdad es que el Palacio de la Ópera de A Coruña, se llenó de gente, mayoritariamente joven y de mediana edad, consiguiendo conectar emocionalmente con James Rhodes en cada una de sus ejecuciones. Bajo mi punto de vista elige unos compositores y unas obras capaces de concitar, mediante la ejecución, un similar estado emocional, entre lo romántico, melancólico y, por momentos, de cierto lirismo. En el Programa escuché con agrado la Chacona de Bach, una balada de Chopin... 


Al final del concierto eran varios los jóvenes, y menos jóvenes, que hicieron cola para acercarse a que James Rhodes les firmara su libro. Entre ellos mi sobrina Ruth, la que me descubrió a este singular pianista, invitándome a su concierto. Gracias Ruth.



*  *  *

Podeis escuchar a James Rhodes en esta página mediante dos de sus vídeos de YouTube. Espero que os gusten. El primero es de una obra de Bach. El  segundo recoge un comentario al público (en inglés) que dura hasra el minuto 1,37. luego sigue una estupenda interpretación de una obra de Chopin.















31 de julio de 2017

Playa de "Las Catedrales" (Costa Lucense).Original monumento natural





Galicia goza de un extenso litoral lleno de playas bellísimas desde las que baña  el Mar Cantábrico  y se suceden entre espectaculares acantilados contra los que baten sus olas en marea alta,   hasta las más plácidas y paradisíacas como las que podemos encontrar en islas  como Las  Cíes o en las Rías Baixas, en el inmenso Atlántico. Casi todas exhiben  una maravillosa arena, blanca y fina.

De Norte a Sur, y desde Ribadeo hasta A Guarda, o lo que es lo mismo, desde el río Eo (limite con Asturias) hasta la desembocadura del río Miño (frontera con Portugal), hay más de setecientas playas, por distintas zonas. En la Costa Lucense,  de  Ribadeo a Viveiro,  se encuentra, entre otras, la ahora muy famosa Playa de Las Catedrales.  Rías Altas, de Viveiro a Pantín. Zona de Ferrol, de Valdoviño a Perbes, destacan la de Valdoviño y las que rodean los Cabos de Prior y Prioriño como la de  San Xurxo y la de Doniños, playa de mi infancia.  A Coruña, abarca desde la playa de Miño a la de Razo. Costa da Morte, de Malpica a Corcubión, combinando playas agrestes con otras tranquilas de singular belleza. Rías de Muros y Noia, comprenden desde la kilométrica playa de Carnota, hasta las de Cabo Falcoeiro, en esta zona se encuentra  Arealonga, una playa casi salvaje  que resalta el paisaje del célebre y extraordinario Castro de Baroña, en Porto do Son, y es singular el Parque Natural de las Dunas de Corrubedo, tan bellas como extensas y cambiantes. Vienen luego, más al sur, las playas de la Ría de Arousa, desde  Ribeira a Punta Faxilda, posiblemente las playas de esta zona sean las que tuvieron una primera difusión turística por encontrarse en la zona la Isla de la Toja y la de Arousa.

La lista se hace interminable,, aunque sea por zonas, pero aún  queda citar la  Ría de Pontevedra, que abarca desde la conocida playa de La Lanzada, que une la península de O Grove, con tierra firme,  hasta las de la Ría de Aldán,  destacando  la famosa Sanxenxo y las singulares playas de aguas cristalinas de las islas de Ons y Onza.  Finalmente, al sur del sur gallego Ría de Vigo y  Río Miño, con playas que van desde Cabo Home, con las bonitas playas de Melide y A Barra, hasta a A Guarda, y si es bella playa América, que mira al atractivo  espacio  náutico y turístico de la histórica Baiona, no se puede obviar citar las  playas de las Islas Cíes, como la de Roda, que  figuran entre  las más hermosas del mundo, según baremos internacionales.


Playa de "Las Catedrales" ¿Por qué esta playa?




La oficialmente Playa de Aguas Santas se ha convertido por efectos del turismo en Playa de "La Catedrales". No era así cuando yo viajaba con mi Seat 600 por el litoral entre Euskadi y Ferrol. 

El mérito y el interés de esta playa es el ser distinta, un original monumento natural, esculpido y transformado continuamente por la acción de los fuertes vientos y el agua salada que erosionan los cantiles costeros del litoral,  que  sobrepasan los 30 metros de altura y compuestos principalmente  por pizarra y esquisto ("roca de color negro azulado que se divide con con facilidad en hojas". R.A.E). 

Así los cantiles, que  se encuentran a todo lo largo de la playa,  van formando cuevas, arcos, bóvedas, derrumbes  que semejan elevados montículos gemelos divididos por pasillos de arena... Los más desgastados por el tiempo semejan para mi gigantescos cetáceos varados. Abundan también pequeños trozos de rocas que a modo de islotes islotes emergen en el arenal, adueñándose de ellos los mejillones. Pa quienes contemplan este entorno, todo son formas caprichosas,odas, fantasía.

¿Cuando visitarla?

La visión de esta playa puede variar mucho, para la percepción del visitante, según la hora, el día, la estación,  la luz y el contraste, las mareas, sobre todo depende de estas últimas. La clave consiste en visitarla en bajamar, y a ser posible coincidiendo con las mareas vivas (las  más bajas y altas del calendario de mareas).

Yo no tuve suerte en mi visita.  Fui en abril de 2016, con un grupo  de amigas de la Universidad Senior de A Coruña- La visita hubo que concertarla con mucha anterioridad, y aunque nos habían dado una hora coincidente con la bajamar, ésta coincidió con mareas muertas (suben y bajan muy poco) y el nivel del agua no era lo suficientemente alto para poder ir andando por el arenal para ver la parte que a mi más me interesaba para fotografiar, la de los cantiles continuos convertidos en arcos de alrededor de 30 metros de altura que semejan los arbotantes de una catedral gótica, de donde derivó el nombre turístico de la Playa de "Las Catedrales". (esta foto es de Internet)

Al tener que concertar con tanta antelación no sabes con lo que te vas a encontrar y esta visita no se puede improvisar,  al menos en fechas turísticas.  Tal es su fama actual. Por lo que al menos a mi me gustó menos de lo que esperaba,aunque no por eso dejo de resultar interesante la visita. 

Incluyo  algunas de las fotos que hice aunque  no tienen la belleza de otras que he visto en los medios. 

Si se tiene ocasión merece la pena hacer unos pocos kilómetros desde la playa de Las Catedrales y visitar Rinlo, un curioso y colorista puerto pesquero, de origen medieval y tradición ballenera, con sus antiguas casas de pescadores apiñadas sobre las rocas que ascienden desde el mar, con sus calles estrechas y sus bares y restaurantes donde se puede degustar ricos arroces caldosos de bogavante o de pulpo, gambas y nécoras. Así la excursión por la costa lucense de Ribadeo puede resultar más completa. 
                                                                    

               Fotos


                                                                  Bajada ala playa
Caminando hacia los cantiles en forma de arcos 


Llegados a un punto el agua nos impidió llegar a los "arcos"

Había agua por todas partes, esta era de la lluvia caída lo días anteriores




Cuando se es joven todo es más bonito









A la entrada de la playa hay un cartel con varios consejos y recomendaciones


Entre otras cosas, se prohíbe subirse a las rocas, cosa que he visto infringir


También está prohibido al andar por la parte superior de los cantiles, acercarse a sus bordes, por la peligrosidad que ofrece su gran altura. 
También se infringe como puede verse en una de las primeras fotos.



Con marea muy baja, buena luz de contraste, ¡No digamos si coincidiera con una puesta de sol o un amanecer, poco turismo y tiempo para pasear, la Playa de "Las Catedrales" es una buena opción para ver algo distinto. Espero que tengáis más suerte que yo el día que la visité,sobre todo con el tema de la marea, que no fue la adecuada.

*   *   *


Enlaces de interés.  





29 de junio de 2017

Cada NOMBRE tiene su "historia"






Mi nombre es  Isabel ¿y el tuyo?

Pero, me llaman "Chela" ¿y a ti?



Los nombres personales.


No es por casualidad que a las personas se les registre y aplique  un determinado nombre y no es infrecuente, que luego sean conocidas por otro distinto, como apodo, mote o sobrenombre, y, en las actuales y frecuentes relaciones virtuales y digitales,  por un "nick" (abreviatura de la palabra inglesa "nickname"), equivalen a "alias",  o un  seudónimo, si ello viene motivado por la intención  de ocultar la verdadera identidad, aunque esto es más frecuente en personas del  mundo artístico y literario.

En cuanto a la onomástica, arte o forma en que asignamos nombres personales para diferenciarnos e identificarnos individualmente  en los grupos de pertenencia, existe una larga tradición que se expande y modifica en el tiempo y en el espacio, vinculándose con ideologías, creencias religiosas, costumbres, formas de vida, lugares de nacimiento o de procedencia,  clanes, familias, rasgos o peculiaridades personales... 

En Galicia, todavía puede constatarse en la lectura de las esquelas funerarias, (ahora ya no tanto) una costumbre hasta hace poco muy extendida, sobre todo en el medio rural, de conocer a las personas más que por el nombre propio por motes, apodos o sobrenombres, de todo tipo, vinculados a sus características físicas, oficios, nombre del padre o de la madre, nombre de la casa familiar, del lugar, etc. como por ejemplo,   Pepe "o ferreiro" (el herrero), Manolo "o coxo" (el cojo),  Josefa "de Nicasio (nombre del padre) do muiño" (del molino),  María "da chousa" (lugar, monte cerrado y acotado),  etc. A veces  enlazan unos apodos con otros, para reconocer al fallecido/a : Pepiño "da ponte baixa" (del puente bajo), viudo de Carmiña " das pereiras" (terreno de perales ), etc. etc. Hubo un tiempo que yo recortaba y guardaba esquelas porque eran francamente curiosas, algunas incluso cómicas, como para recopilar en un libro, claro que luego habría que falsearlas para no faltar al respeto a los  fallecidos y  familiares, con lo cual al no ser los apodos auténticos ya no serian ciertamente interesantes. 


Mi nombre y sobrenombre. ¿Por qué me llaman "Chela"?


Mi nombre "de pila", es decir de bautismo católico, y de Registro Civil, es Isabel, o mejor dicho María Isabel.  En la época de mi nacimiento  era muy frecuente poner a los primeros hijos  el nombre de la madre o el padre, según fuera hembra o varón, y por eso a mi me pusieron Isabel, como  mi madre, y a mi hermano, Andrés Manuel como  mi padre y abuelo paterno. Entonces era también costumbre, entre las familias católicas poner a las niñas un nombre bajo alguna advocación de la Virgen o anteponer María a cualquier otro nombre elegido, como me lo antepusieron a mi. 

Ni mi familia ni nadie me llamó nunca María Isabel. Mi hermano y yo, como ocurría a mis primos los que llevaban igual nombre que sus padres, pasamos a ser identificados con un diminutivo: "Isabelita", Andresito, Ricardito, Luisita, Pedrito, Merceditas, Amadeito, Abelardito, Rafaelito, Manolito... 

 

A esta edad aún era  "Isabelita"

















¡Hasta que fui al colegio y opté por la rebeldía!

Quería que me llamaran Isabel, ¡nada de diminutivos!




Pero en el colegio infantil no logré que me llamarán Isabel, porque mi madre y sus cinco hermanas eran muy conocidas en Ferrol (mi ciudad natal) y para los adultos yo era "Isabelita Nores", la hija de mi madre, una niña de "las de Nores", saltándose el apellido de mi progenitor, sin mala intención,por supuesto.

Por las tardes mi madre y mis tías (incluidas las políticas) se reunían siempre en casa de mi abuela, haciendo labores y tertulia, mientras los niños jugábamos en el jardín, hasta la hora de regresar a nuestras respectivas casas. Siempre había un rato de diálogo intergeneracional, para amonestarnos o elogiarnos, preguntarnos por los deberes, darnos consejos, y también prodigarnos besos y caricias, cuando no algún merecido  castigo. Ante aquella especie de parlamento o senado femenino, yo planteaba también mis interrogantes y protestas. Algunas quedaron siempre grabadas en mi memoria, como la que ahora  relato.

- Voy a pediros una cosa, dije dirigiéndome al "senado". No quiero que me llaméis Isabelita, quiero que me llaméis Isabel.

- Eso no puede ser, porque Isabel se lo llamamos a tu madre y si te lo decimos también a ti  os vamos a confundir cuando hablemos de vosotras u os llamemos.

- Pues entonces me cambiáis el nombre.

- Eso no puede ser. Ya estás bautizada y registrada.

- ¿Y que? Pues pedimos que me lo cambien.

- No puede ser. Los nombres no pueden cambiarse (cosas de entonces).

- Pues a mi no me llaméis Isabelita. No quiero y no quiero, no voy a contestaros cuando me   llaméis. Respondía enfadada, ante la falta de alternativa 

Y así un rato de discusión bizantina. Yo "erre que erre" en mi obstinación. No admitía  un diminutivo por nombre. Reclamaba mi propia identidad.

Una de mis tías, ocurrente y bromista, empezó, en plan "conciliador",  a sugerirme nombres... 

- ¿Que te parece si te llamamos Petronila?

- No me gusta.

- ¿Y Melchora? Tu has nacido el día de Reyes...

- Es muy feo.

- Pues Clementina.

- Tampoco me gusta.

El diálogo se alargaba, con la tomadura de pelo de mis tías, proponiéndome nombres  a cada cual más raro y feo,  mientras mi enfado iba en aumento al igual que mi fijación en cambiar de nombre, hasta que mi madre dijo.

- ¿Que te parece Chelo?

- Ya hay otra niña en el colegio que se llama Chelo porque su nombre es Consuelo, y yo no me llamo Consuelo.

- Pues entonces tu podrías llamarte Chela,  dijo mi madre en un tono amable dispuesta a ganar terreno y zanjar mi obstinación. Mis tías lo captaron y, cómplices, añadieron que les parecía un nombre muy bonito,  original, que no lo tenia nadie  y que así seria distinta a mi madre,  tías,  primas y  niñas del colegio.

Lo que no recuerdo es si acepté de buen grado puesto que yo quería cambiarlo de verdad donde se registraban los nombres. Lo que si sucedió, calculo que con el sentido de humor que tenían mis tías, fue que desde ese mismo día  empezaron a llamarme Chela.


¿Cómo utilicé  y utilizaron mis nombres?


Isabel Grandal.  Usé y "recuperé" el apellido de mi padre cuando me matriculé y estudié Peritaje Mercantil (entonces ya me sentía mayor  aunque era todavía una adolescente). Lo mismo al salir de Ferrol para estudiar Trabajo Social en Santiago de Compostela. En toda mi vida profesional y diferentes ciudades  y ambientes en los que viví fui Isabel Grandal. Igualmente cuando volví a la Universidad para estudiar Ciencias de la EducaciónPara mi un nombre cómodo y con el que   siempre me sentí identificada. 

María Isabel Grandal Nores. Lo uso solamente en documentos oficiales y publicaciones, aunque en algunas de estas he puesto  María en abreviatura.

María " a secas". Así me llamaban, durante los meses que estuve en Minnesota (USA) disfrutando una beca Fulbright, en 1978. A los americanos les gustaba llamarme María, les sonaba muy español y además no acostumbraban a hacer uso de los nombres compuestos, optando siempre por el primero en caso de haber más de uno. 


Chela me llamaron siempre en el ámbito  exclusivamente familiar,  hasta 2007, fecha del inicio de mi blog. Elegí Chela como "nick". con solo la foto del perfil  y el nombre de Chela me proponía ser reconocida solo por mi familia y allegados, no teniendo el resto de seguidores información sobre mi identidad. No ha sido hasta este año, después de diez con el blog, y de abrir una cuenta en Facebook, con mi nombre y apellidos, que decidí salir del anonimato. Incluso hasta hace poco he evitado hablar de mis lugares de trabajo, estudios y docencia para no identificarme, queriendo hacer del blog, un espacio distinto, donde ser yo misma, sin referencias que me condicionasen. Ahora ya no me importa. El pasado se desvanece y mis recuerdos creo que  no interesan a casi nadie pero es también ahora cuando intento recuperarlos del olvido. Por eso pongo  en este post una foto de cuando me jubilé (2007), de la que tomé, recortándola, foto para mi perfil de "Jubilada Jubilosa" y que no publiqué al inaugurar el blog para  no facilitar datos de mi  identidad. Hoy día ya todo el mundo se conoce en el ciberespacio.


Chela, mi sobrenombre familiar, ha ganado adeptos en  los últimos años. En el ámbito bloguero, sobre todo con mi incorporación a "Coruña Bloggers", donde me hice visible, igual que el resto de participantes, desde sus comienzos,  (antes lo fui en el extinguido grupo "CoruBlogs"). Otro ambiente propicio ha sido el de la Universidad Senior de A Coruña, desde 2011. Allí acuden también dos primas mías y muchos compañeros/as al oír que me llaman Chela, usan también este nombre para dirigirse a mi.

Chela, ha pasado de ser un nombre exclusivamente familiar, querido, entrañable, que evoca a mi madre, a mis tías e infancia, a convertirse también en un nombre popular en los ambientes de blogueros  y senior. Me agrada, es como si hubiera ampliado el circulo familiar, algo que me resulta gratificante ante la ausencia de hermanos, pareja y descendientes directos. 

Pero también me gusta que me llamen Isabel, mi verdadero nombre, con el que me he relacionado profesionalmente como Isabel Grandal, durante 42 años de vida laboral en el campo de los Servicios Sociales y de la docencia a profesionales del sector.

Esta es la "historia" de mi nombre y sobrenombre. Ahora sabéis algo más de mi.


*   *   *