Bilbao. Museo Guggenheim

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17 de mayo de 2013

La araña del Guggenheim. Obra de Louise Bourgeois


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Buscando presa,
sigilosa la araña
teje su tela.
                                          (Haiku: Chela)















 






 Con sutil hilo
 enreda al enemigo
 en fuerte malla.
                                                       (Haiku: Chela)




































































































































Muy laboriosa
y paciente, la araña
gana batalla.
                                                                                    (Haiku: Chela)

Pero también...



Con mimo y seda
ovilla sus capullos
la mamá araña.
                                                                                      (Haiku: Chela)

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Todo en el Museo Guggenheim de Bilbao es espectacular, el edificio, su entorno, el río que le sirve de espejo... Cada día, cada hora, cada ángulo, nos ofrece una perspectiva diferente de belleza. ¡Aunque llueva! A mi me llovió cuando lo visité la pasada semana pero no por eso dejó de maravillarme. Deseo volver para verlo con sol, al atardecer, por la noche iluminado, con la luz de la luna... ¡Atrapar todos sus posibles colores y reflejos en mi retina!


Para este post, he elegido un elemento escultórico, ubicado en el exterior del edificio, en la parte que mira al río, junto al Puente de la Salve. La escultura a la que me refiero es la   imponente e inquietante araña, denominada "Maman" (Mamá), obra de la polifacética artista y destacada escultora  del siglo XX, Louise Bourgeois, nacida en Francia el 24 de diciembre de 1911 y fallecida en Nueva York el 31 de mayo de 2010.

Louise Bourgeois. Foto de Jeremy Pollard


La araña, que mide casi 10 metros de altura por 10 de diámetro,  que pesa 22 toneladas y esta realizada en bronce, acero inoxidable y mármol, ha destacado como motivo central de la obra de esta artista durante la década de los noventa, además de ocupar muchos de los dibujos realizados en los años cuarenta. Ella misma  bautizó la araña, adquirida por el Museo Guggenheim de Bilbao en 1999, con el nombre de "Maman", en homenaje a su madre que trabajaba como tejedora y restauradora en la galería de tapices que regentaba con su marido en el  parisino Boulevard de Saint Germain.

A pesar de que Louise Bourgeois, casada con el estadounidense e historiador de arte, Robert Goldwater, al que conoció en Paris, adoptó la nacionalidad de su marido en   en 1955 y se fue a vivir a América,  ella misma atribuye su influencia artística a los años de infancia y juventud, vividos en Paris. Después de la muerte de su madre (1932), estudió arte en los talleres de diferentes artistas, residentes y habituales de los bohemios barrios de Montmartre y Montparnasse, pero fueron  sobre todo las vivencias interiorizadas de su ambiente familiar y de las vanguardias que conoció en Paris, las que impulsaron la mayor parte de su obra.

Fue la araña, la "Maman", del Guggenheim de Bilbao, la que me llevó, como  hilo conductor, de seda,  a interesarme por su autora, Louise Bourgeois, una reconocida escultora, de fama internacional, en la que yo no había reparado con anterioridad. ¡Siempre se esta a tiempo de enlazar con el pasado a través de la historia  del arte! ES PARA ESTO QUE lOS MUSEOS CUMPLEN UNA IMPORTANTE FUNCIÓN DE CONTINUIDAD.









30 de abril de 2013

Entrañables fotógrafos del "minuto"



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Plaza de Fonseca en Santiago de Compostela



Con la primavera ha llegado un nuevo fotógrafo del "minuto", dispuesto a dejar impreso en el papel las imágenes de aquellos turistas  y transeúntes  que deseen conservar  un recuerdo de su paso por la ciudad del Apóstol, tan escaso y tan "retro"  como es tener  una foto analógica, hecha con un antiguo modelo de cámara fotográfica, guarnecida en un cajón de madera , que alberga un diminuto y rudimentario laboratorio en sus entrañas y que para manipular con sus manos, el fotógrafo protege con un paño negro y oscuro con el propósito de evitar la entrada de la luz durante el revelado, foto que luego aclara del hiposulfito en un cubo con agua, que a veces cuelga del propio trípode que sostiene el conjunto,  y foto que, finalmente,  se seca al sol o al aire, colgada con una pinza  sobre un rústico cordel.

Los fotógrafos del "minuto" aparecieron por primera vez, como elementos habituales  en parques y plazas de toda Europa,  a finales del XIX y principios del XX, haciendo asequible la fotografía a las clases populares que no  podían pagar la asistencia a un buen estudio. Así, unos lo hacían por necesidad (muchos militares desplazados,  jóvenes parejas de enamorados, niños...) para enviar a sus familias, y otros  simplemente como festivo entretenimiento. A mediados del siglo XX, al menos en España,  la llegada de otras cámaras más asequibles y de fácil manejo,  desplazaron a las anteriores, y solo unos cuantos antiguos fotógrafos permanecieron hasta la vejez  en sus habituales emplazamientos.

Fue durante mi estancia el Santiago, el jueves de la pasada semana, que cruzando la Plaza de Fonseca, frente a la antigua facultad inmortalizada en las canciones de la tuna, que divisé con alegría una de esas viejas cámaras de cajón de madera. Como llevaba mucha prisa  solo tuve tiempo de disparar poco más de un par de fotos y sin mucho detalle. No había nadie posando ni vi al fotógrafo, que estaría seguramente  tomando un café en alguno de los bares colindantes, puesto que era la hora de la sobremesa y no había mucho transito en la calle.  

La próxima visita que haga a Santiago volveré por allí pues me ha quedado pendiente hacerme una foto con esta reliquia de máquina, en pleno siglo XXI. 







Recuerdos del antiguo  fotógrafo de La Alameda


La afición por estas fotos me vino tardía y por nostalgia. Mediados los años sesenta  trabajaba en Madrid y cada vez que volvía a Galicia de vacaciones, no dejaba de visitar Santiago, sobre todo si me acompañaba alguna amiga forastera en mi tierra. Al inicio del bonito paseo de La Alameda, entonces muy frecuentado y lugar obligado para obtener unas buenas vistas de la catedral compostelana, se ubicaban varios fotógrafos con sus trípodes, sus cámaras de cajón, su cubo de agua, sus trapos y alguno incluso con su caballete expositor de fotos, a la vez que "secadero" de las mismas.

La primera vez que hice una de estas fotos fue en Santiago de Compostela. Estaba yo con dos amigas, Mary Carmen de Vigo, antigua compañera de estudios en Santiago, y  María Teresa, venida de Madrid, para pasar unos días en Galicia, cuando al descubrir la presencia de uno de estos viejos fotógrafos, que creía desaparecidos, sentí la emoción de poder tener en mis álbumes una de estas fotos, para mi con valor de joya.  Y además la quise con los tradicionales  e infantiles dibujitos, con los que tantas veces había visto enmarcadas las parejas de enamorados, y que hoy podemos considerar muy "kitsch", pero que a la vez de ingenuo encanto. 

Y así, cada vez que volvía a Santiago, repetía el ritual de la foto. Como cuando fui con María, de Palma de Mallorca, o cuando me desplacé en mi "600", con mi madre y mi tía Rosa, en un celebre e inolvidable día de 1976, para ganar el Jubileo,  y en el que fuimos de aventura en aventura, de anécdota en anécdota, y de risas en más risas, a pesar de que yo en la foto, parezca  un  mustio florón. 




La última foto que hice en Santiago, y cuando solo había ya un fotógrafo en La Alameda, fue delante del Instituto Rosalía de Castro, en una mañana lluviosa de 1978, en que me desplacé con unos compañeros de la oficina para asistir a una reunión de trabajo. Tuve que convencerlos para el posado de este ritual  fotográfico del  "minuto". Por cierto, leí en Internet que se llaman fotógrafos del "minuto" porque esta era la marca del papel que usaban para el revelado, pero no estoy muy convencida. Yo siempre creí que era porque cuando hacías la foto el fotógrafo te enviaba a pasear o esperar "unos minutos", mientras revelaba y secaba la foto, que incluso a veces te entregaba algo húmeda si tenías prisa. ¡Hermosos recuerdos los de los paseos  por La Alameda de Santiago!


Cuando en los años siguientes volví a pasear por La Alamedas de Santiago ya los fotografos del "minuto"  habían desaparecido.



Mi afición se reanuda en tierras portuguesas



Viajando un verano por Portugal, a finales de los setenta, me encontré, en Viana do Castelo, y en el Monte de Santa Lucia, desde el que se contemplan unas maravillosas vistas de la desembocadura del río Limia, con un fotógrafo del "minuto" y, siguiendo mi simpatía por este personaje, sonreí a la cámara para dejar un recuerdo. Esta foto es la que tiene mejor tamaño, diseño  y calidad de papel de todas las que conservo.

Pasan los años y...

Vuelvo, en pleno siglo XXI,  a encontrarme con fotógrafos del "minuto". He aquí algunas imágenes, aunque no se trata de fotos mías, sino sobre el ambiente, como si se tratara de estampas costumbristas.


Un mediodía veraniego en Ponte de Lima. 2008

No falta el celebre caballito de cartón, que suele acompañar a estos fotógrafos.


En el parque del Santuario do Bom Jesús do Monte (Braga). 2012



















El fotógrafo prepara el objetivo, mientras, una pareja posa con sus niños, éstos esperando quizás la "salida del pajarito" (como solían anunciar  estos fotógrafos a los pequeños para mantenerlos mirando a la cámara), con el deseo de quedar luego plasmados en la foto y poder conservarla como simpático  recuerdo  de un  familiar día de verano. Cuando los niños sean mayores, podrán contemplarla con una sonrisa, quizás añorando su feliz infancia, en la que sus padres, muy jóvenes, eran también supuestamente felices.
























Es por todo lo contado que celebro volver a ver en las calles santiaguesas, la imagen de una cámara tan bella como la que encabeza este post. Prometo un posado cuando vuelva por la Plaza de Fonseca.


*   *   *

Enlaces de interés:

Uno:
He localizado un maravilloso vídeo hecho por un fotógrafo afgano de Kabul, Qalam Nabi, en el que muestra todo el proceso de su "kamra-e-faoree", versión de la cámara de cajón instantánea. Aunque está comentado en inglés  (muy clarito por cierto) las imágenes (fotos y gráficos) son tan buenas que "hablan" por sí solas, y puede apreciarse todo el proceso de funcionamiento, acompañado de un breve intermedio musical. Es un material muy didáctico para quien le guste o quiera saber de este tipo de máquinas. ¡Lo agradeceréis!
Además del vídeo dejo enlace a la página  (en español) de la que lo tomé. Ahí podréis enlazar con otros vídeos sobre estos fotógrafos. 

Dos: 
Incluyo también enlace a otra página con un vídeo-documental, "El minutero" de Iván Fernández de Córdoba  hecho con sensibilidad y calidad, sobre un fotografo  profesional, José Luis Navarro,  que ha decidido, en este siglo,  retomar las calles   y actualizar el  antiguo oficio de "minutero", portando un cuidadoso y  mimado material (en el que incluye el famoso "pajarito" de adorno)  y cuidada presencia personal. Un hombre agradable que cuenta su experiencia a través de  una entrevista, mientras trabaja con su cámara. Esta rodado en la Explanada de Alicante y dura poco más de tres minutos. ¡Merece la pena verlo!



Vídeo de Qalam Nabi, en Kabul:









23 de abril de 2013

Día del libro. La lectura como experiencia de vida.


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 Nuestros momentos de lectura. Vivir con los libros

¿Quien no recuerda, de su propia vida, sus experiencias en  el aprendizaje de la lectura? Los elementales libros en los que descubrimos las letras, las silabas, las palabras y su significado, maravillosos libros en los que aprendimos a leer. 

¿Quien no recuerda sus primeros libros de cuentos, de fábulas, de  historias...? Quizás también recordemos, sino todos, alguno de los textos con las materias que tuvimos que estudiar, de manera sistemática y programada, para asimilar una instrucción mínima, de carácter general y universal, y, más tarde, una instrucción y formación más especializada, necesaria para modelar nuestro   futuro profesional. 

Desde la infancia los libros están ahí, contribuyendo a iniciamos en  el mundo de los sueños y la  fantasía. A partir de los primeros años de nuestra vida, los libros nos han acompañado siempre, instruyendo, informando, transmitiendo saberes y conocimientos, así como ideologías y esquemas de valores, que han coadyuvado a moldear la línea de nuestro pensamiento y actitudes, aunque cuando no siempre seamos conscientes de ello. La lectura tiene un enorme poder en la conformación de la personalidad.











                                        


Es la familia el ambiente propicio para despertar el amor por los libros. Las primeras "lecturas",  constituidas por la cálida voz narradora de nuestros padres, de un hermano o hermana mayor, que nos revelaba  el contenido, indescifrable para nosotros, de aquellas letras impresas en papel, de la que solo podíamos comprender el significado de las ilustraciones que acompañaban el texto. ¡Cuéntamelo otra vez!, repetíamos incansables, ávidos de aprender y asimilar aquellas historias que creíamos permanecían "encerradas" en el libro, de manera casi mágica.


Leer es una necesidad, una pasión, un divertimento, un placer, y un libro es una apreciada compañía.






Muchos pintores, de todas las épocas y estilos, han elegido plasmar en sus obras momentos de lectura, posiblemente porque los libros "dicen" mucho de las personas y de los diferentes momentos y modos que estas eligen para leer. Los pintores que abundan en este tipo de composiciones son aquellos que más se han dedicado a reflejar escenas y ambientes de la vida cotidiana o familiar.


La mujer del cuadro que he elegido, de Fernando Botero, lee como a mi me gusta leer, no tumbada en el suelo (yo no estoy tan flexible como parece estarlo la rubicunda dama) pero  si con un cuaderno al lado del libro y un lápiz, al cual le asigno una doble función, señalar algún párrafo o citas de interés para mi, o anotar en el cuaderno, palabras, nombres o referencias sobre las que luego quiero  indagar para ampliar mis conocimientos, o bien aclarar dudas, incluso gramaticales y de significado.

La lectura es buscada como un placer para momentos íntimos de disfrute interior. Es también buscada como  compañía para amortiguar la soledad, el tedio, la espera, o el lento pasar de las horas, actuando como evasión y refugio. El libro está a nuestra disposición, siempre esperando, como el mejor amigo o amiga, dispuesto a servirnos de apoyo  cuando lo necesitamos, sin pedir nada a cambio.

Nos relaja o nos estimula cuando lo precisamos, brindándonos para ello un sinfín de materias y  estilos que podemos elegir a nuestro antojo, gustos o preferencias. Y el no va a contar nada de nuestros más recónditos e íntimos pensamientos o emociones.










El libro nos brinda compañía en la salas de espera o recepción, en las horas muertas de una habitación de hotel, y también se deja compartir en presencia de otras personas, en silencio, cuando utilizamos los mismos espacios domésticos o familiares. La enigmática pintura de Edward Hopper parece encontrar en el libro un elemento significativo  en los diferentes momentos de la vida de los personajes de sus cuadros. Que cada cual haga sus interpretaciones.








En mi caso, siento predilección por leer y escribir en los trenes, posiblemente porque en una época de mi vida frecuenté mucho los de largo recorrido (Galicia es una esquina del continente y está lejos de todo). Leer y pensar sobre lo leído, tomar notas, escribir, era la forma ideal de llenar las horas siempre y cuando la compañía  de una persona amena y de conversación interesante no ocupara el primer plano de mi atención, en cuyo caso relegaba  el libro a otro momento.



Libros y lecturas van unidos a las experiencias de vida.

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 Relación de obras pictóricas:

 "Mujer joven con libro". 1934. Museo nacional de Rusia en San Petersburgo. 
Obra de Alexander Alexandrovich Deyneka.

"Cuento para antes de dormir". 1883.Colección privada.
 Obra de Antón Ebert. 

"Hermanas del artista". 1826. Statens Museum de Copenhague.
Obra de Constantin Hansen

"Mujer leyendo". 1987
Obra de Fernando Botero.

Las cuatro obras restantes son del conocido pintor norteamericano Edward Hopper, una de ellas, la titulada "Habitación de hotel", pintada en 1931 se encuentra en el Museo  M. Thyssen Bornemizza de Madrid.




11 de abril de 2013

El reloj







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Suena el reloj
acentuando tu ausencia
tic, tac, tic, tac...



Tic, tac, tic, tac...
Lentas pasan las horas
porque no estás.


*  *  *



Rígido, el tiempo
no respeta el amor.
tic, tac, tic, tac...

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"El reloj", interpretado por el chileno Lucho Gatica, famoso cantante de boleros:







¿Cuántos habéis bailado este bolero?  ¡Que recuerdos!...



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Nota:  Reloj del Ayuntamiento de Ortigueira. Foto 10-04-2011



31 de marzo de 2013

Santo Cristo de Fisterra y Santo Cristo de Burgos


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Dos imágenes, dos leyendas, ¿un mismo origen?

























*Dos referencias de una misma devoción, en el "Camino de Santiago"


Con motivo de mi reciente  viaje a la ciudad burgalesa, a la  que dediqué la página anterior, hice referencia de su catedral y, en ella, de mi visita al Santo Cristo de Burgos, de la que son devotos, además de otros muchos fieles, las personas que  acuden a Compostela peregrinando por la vieja "Ruta de las Estrellas" para visitar la tumba del Apóstol Santiago. Aunque estuve más veces en Burgos fue la primera vez que asistí a un acto religioso en la capilla del Santo Cristo y que conocí la historia de esta imagen y la fama de su devoción, extendida incluso hasta países de ultramar. Y...

Por otra parte y estos días, durante la Semana Santa,  he estando recordando cuando  visité, en la iglesia de Santa María das Areas, la imagen del  Santo Cristo da Barba Dourada o de Fisterra (Finisterre), en esa localidad,  un día como hoy, Domingo de Pascua, para asistir a la celebración en la que un grupo de fieles representaban, en una especie de sencillo auto sacramental, la Resurrección del Crucificado. (ver enlace)



 ¿Que relación existe entre estos dos Santos Cristos, el de Burgos y el de Fisterra?


Ambos pertenecen a la imaginería gótica, ambos son del siglo XIV,  ambos tienen articulados no solo los hombros, como seria lo habitual en este tipo de Cristos,  sino otras partes del cuerpo como rodillas, muñecas, cuello, manos....  Ambos muestran un tremendo realismo al semejar la anatomía y huellas de un cuerpo humano lacerado y escarnecido por crucifixión,  ambos destacan en el empleo de técnicas y materiales (piel, cabello humano, uñas, rellenos de lana y telas para acentuar los hematomas, ulceras, músculos, tendones...)  en su confección lo que les permiten conseguir esa apariencia real que ha llegado a sugerir a antiguos cronistas que más parecían momias humanas que imágenes.

Lo más curioso, al menos para mi, y que me motivó para documentarme,  está en la coincidencia de su origen, historia, y compartir similar leyenda. Ambos se atribuyen, por un lado, su realización a Nicodemus, testigo directo de la Pasión de Jesús, pero no es demostrable, por lo que gana partida la leyenda. Por otra parte, y con ciertos matices de detalles y diferencias, sus leyendas tienen en común, que  ambos Cristos fueron hallados en el mar, sin que se supiera la procedencia del barco que los transportaba.

Lo primero que me viene a la mente, antes de leer  nada al respecto, es la propia situación de Fisterra, Finisterre,  lengua de tierra metida en el mar- océano, en la Costa de la Muerte, vía marítima muy transitada en la Edad Media por barcos  de muchos países europeos, costa  propicia a tempestades, naufragios y a cuyas orillas y playas arribaban un sin fin de mercancías y objetos que el mar arrebataba a las embarcaciones.  Fisterra ha sido siempre también final peninsular del Camino de las Estrella y del Camino de SantiagoBurgos forma también parte  del mismo Camino.

El Camino de Santiago tiene y ha tenido, como tránsito cultural, dos direcciones, una de ida y otra de vuelta. Y de todas las rutas, Burgos es un importante punto de confluencia en la más transitada,  el llamado camino francés. 

Eran los peregrinos, los mercaderes, los eclesiásticos, las órdenes religiosas y de caballeros, los nobles y los reyes, los que edificaban templos, monasterios, hospitales, y ubicaban los puntos de culto, a la vez que  difundían y trasladaban imágenes y devociones. Esto, sin olvidar que el Camino  fue y sigue siendo, una vía de comunicación con el resto de Europa, por tierra y por mar. No es de extrañar pues que los Santos Cristos llegaran a Fisterra y a Burgos, a mediados del siglo XIV, bien por separado o que se hicieran replicas de uno de ellos. Pero, si han venido por separado, ¿por qué coinciden ambos en la leyenda de ser encontrados en el mar?

Estas reflexiones me llevaron  a interesarme por estudiar el tema y tratar de encontrar datos sobre las similitudes entre ambos Cristos, así, a través de Internet, di con unos trabajos muy interesantes y documentados de dos investigadoras y expertas en la materia, de los que dejo enlace al final de esta página.

Por el trabajo "Sistemas de articulación en Cristos del Descendimiento", de Ruth Fernández González, Master en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, me informé de algo, que hasta entonces desconocía sobre los Cristos articulados, entre los que da importantes referencias, entre otros, de los Cristos de Fisterra y Burgos Recomiendo su lectura  a los que gustéis del arte de la imaginería y de la historia.

Por la documentación existente, se cree que los Cristos góticos articulados nacieron en la baja Sajonia, Alemania, quizá en Flandes, o en Inglaterra, y tenían la doble función de permanecer en la cruz todo el año, a excepción del Viernes Santo en que era desclavado y descendido de la cruz para ser depositado en una urna funeraria, volviendo a su lugar habitual después de los rituales del Domingo de Resurrección. Este tipo de ceremonias religiosas intentaban emular a las celebradas en los Santos Lugares de Jerusalén.

Lo más llamativo para mi, respecto a Galicia, es que ya en el siglo IV hay constancia de que la monja Eteria, famosa peregrina gallega a los Santos Lugares, daba cuenta  de que en su tierra de origen, se celebraban también este tipo de representaciones del Descendimiento. ¿A que lugares de Galicia se referiría? Lo que si prueba es la antigua costumbre del desenclavo, antes de la existencia de los Cristos góticos articulados del XIV y muy popularizados en los dos siglos siguientes.

Parte de mis dudas han quedado aclaradas en el documentado estudio de Ruth Fernández, en el que cita un "grupo particular" de cuatro Cristos articulados,  entre los existentes en España,  todos datados en el siglo XIV,  y que son únicos "desde el punto de vista técnico e iconográfico".

El Santo Cristo de Fisterra (Iglesia de Santa María das Areas)
El Santo Cristo de Ourense (Catedral)
El Santo Cristo de Burgos (Catedral)
El Santo Cristo de Palencia (Convento de las Claras)

El Santo Cristo de Ourense, fue llevado a su Catedral, por el obispo Vasco Pérez Mariño, que era de Fisterra. Unos dicen que cuando dejó este lugar para ir a Ourense llevó consigo la imagen  original y dejó una replica idéntica en Fisterra, pero otros creen que ha sido a la inversa.  Del de Ourens, dicen las voces populares, que  fue hallado en el mar.

El Santo Cristo de Palencia, del Convento de las Claras, se encuentra en desde hace años depositado en una urna de cristal y es verdaderamente una  talla sobrecogedora. De su origen se dice que también fue hallado en el mar, concretamente en el  Mediterráneo.


En resumen, como esta página empieza a resultar un tanto extensa para post de un blog, voy a concluirla en la tranquilidad de que dejo unos enlaces adecuados para quienes estén interesados en ampliar conocimientos sobre los Santos Cristos góticos articulados.

Por el momento, he quedado satisfecha al averiguar que mi intuición y curiosidad, sobre la posible similitud entre el Santo Cristo de Burgos y el de Fisterra, ha encontrado respuesta aclaratoria y documentada en el trabajo de Ruth Fernández. Queda por esclarecer todavía  el por qué  los cuatro Cristos singulares (de Burgos, Fisterra, Ourense y Palencia), citados en su obra,  comparten la leyenda de ser encontrados en el mar. ¿Se ha apropiado alguno de la leyenda de otro? O si son réplicas unos de otros, ¿no  parece justificado compartir la leyenda del que dió origen a los demás?

Mi modesta hipótesis  es que probablemente estos Santos Cristos hayan sido transportados en barcos a España, desde algún punto de otro país europeo, y quizás procedentes de un mismo taller de ejecución. La imaginación popular, adornó un simple traslado marítimo, con un "milagro" de fantasía que derivó en leyenda. Las leyendas son eso, leyendas. Lo que no es obstáculo para mantener la devoción cristiana a través de la contemplación de estas imágenes de tan arraigado culto a lo largo de siglos.

¡¡¡Felices Pascuas!!!
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Para celebrarlo, y como  parece que lo que nos une a todos en El Camino, son las estrellas, os dedico un video con música de Carlos Nuñez, bajo el titulo "A Irmandade das Estrelas" (La Hermandad de las Estrellas).









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Enlace recomendado(trabajo de investigación de Ruth Fernández en PDF): 

 http://riunet.upv.es/bitstream/handle/10251/15562/Ruth%20Fernandez%20Gonzalez.pdf?sequence=1


Otros enlaces:

De Burgos: 
 http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1404302

este enlace lleva a un resumen del trabajo de Maria José Martinez Martinez, sobre el Santo Cristo de Burgos, os lleva al PDF del trabajo.  El siguiente enlace es un resumen sobre ello.
 http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Vivir/20110910/secretos/cristo/burgos/2520BDC7-00F6-8C66-37A58417AC4FFA65

 De Fisterra:
 http://es.wikipedia.org/wiki/Santo_Cristo_de_Finisterre


 De Ouense:
http://turismogalicia.blogspot.com.es/2009/03/capilla-del-santo-cristo-catedral-de.html


 De Palencia: 
 http://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_Santa_Clara_%28Palencia%29

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17 de marzo de 2013

Burgos. Un día de paseo por la Ciudad.



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Burgos, ciudad siempre hermosa, incluso en invierno

 


Siempre estoy dispuesta para ir a la ciudad de Burgos,  a visitar sus numerosos e históricos monumentos, a pasear por las orillas del Arlanzón y escuchar el sonido del correr del río asomada en sus puentes, a tomar un excelente café y yemas en sus locales más emblemáticos, a comer la suculenta y típica morcilla con pimientos asados, acompañados de un buen vino de Ribera del Duero, a subir hasta el mirador del Castillo y contemplar, a la luz del atardecer,  las torres góticas de la bella catedral que preside la ciudad, a perderme por los hermosos paseos y jardines... Y, como no, a visitar en la catedral  el Santo Cristo de Burgos,  imagen de devoción imprescindible de los que peregrinan  a Compostela, o que como yo, hacen camino a la inversa.


Excursión a Burgos

A finales del mes de enero,  desafiando la amenaza de nevadas y mucho frío, me fui con un grupo a pasar cinco días a Burgos para visitar la ciudad y otros lugares de la provincia.

No bien salimos de Coruña, la nieve nos acompañó en el viaje, sobre todo por los montes de Lugo y en el puerto del Manzanal, provincia de León, pudiendo observar un paisaje de blancura inmaculada, a ambos lados de la carretera; los árboles y las aldeas, cubiertos de blandos copos, constituían hermosas postales que alegraron mi vista pues hacia mucho tiempo que no contemplaba la nieve. Al llegar a Burgos, finalizaba  la tarde bajo un cielo gris plomizo, y de la escasa nevada caída horas ante en la ciudad, solo quedaba huella en tejados,  cubiertas de los coches,  y en los pequeños montones de copos helados que, en las calles, se derretían lentamente formando charcos.

Nos acomodamos en el  hotel,  ubicado en la Calle Madrid,  a un paso del centro toda vez que la calle desemboca frente al Puente  de Santa María, que da acceso a  los lugares emblemáticos de la Ciudad.


Un día, "a mi aire",  de paseo por la Ciudad



El primer día de estancia en Burgos estaba prevista una salida fuera de la provincia a un lugar que  conocía suficientemente y en el que había estado en fechas recientes por lo que, con una excusa, mitad verdad mitad mentira, conseguí desligarme del programa y quedarme sola en Burgos para visitar la ciudad "a mi aire"

Para empezar me levanté un poco más tarde que el grupo (que marchó temprano) y esperé a que el frío no fuera tan intenso, luego me planté mi gabardina, bien pertrechada por debajo con grueso traje de chaqueta y bufanda, me calé un gorro confortable, calzado cómodo y salí a disfrutar de una capital de la que tengo muy entrañables recuerdos pues la visité con frecuencia durante mi estancia en Vitoria, allá por los años setenta. Entre otros recuerdos, Burgos se vincula  al primer trayecto en carretera, realizado desde la ciudad alavesa, conduciendo mi "SEAT 600".

Al poco de salir del hotel, crucé el Puente de Santa María para fascinarme, como siempre que lo veo, ante el precioso Arco de Santa María, situado sobre la que fue una de las principales puertas de entrada de la antigua ciudad amurallada. 

Puente y Arco de Santa María, con las torres catedralicias de fondo.


 

Soñé con ver nevada la ciudad de Burgos pero no tuve esa suerte. Cuando inicié mi paseo, tan solo quedaban restos de copos en algunos tejados, en los bancos de  plazas y jardines, en las barandas,  y en la vegetación de las orilla del río. 


 



 
El día era gris al inicio de mi paseo aunque pronto el cielo lució retazos azules, que duraron hasta las primeras horas de la tarde, lo me posibilitó algunas fotos mejores.







Contemplar el río Arlanzón, desde sus arboladas orillas, y admirar las acristaladas galerías y bonitos balcones de hierro forjado, de las fachadas de las casas del Paseo del Espolón, sirvió para reavivar, con emoción, mis recuerdos de otras visitas a Burgos, ya lejanas en el tiempo.


El Paseo estaba precioso para mi gusto, sin turistas, con escasos transeúntes,  y los árboles, sin hojas, recortando sus  brazos desnudos sobre el cielo, permitiendo, desde cualquier ángulo,  la  visión de edificios y monumentos. Ciertamente puede decirse que Burgos es hermoso, incluso en invierno.



Paseo del Espolón



















Desde el Paseo del Espolón, crucé bajo el arco central del edificio del Ayuntamiento, para acceder a su fachada y a la colorista Plaza Mayor,  fácilmente imaginable llena de luz y animación en los meses de  verano.



  
 
Descubrí, junto al Ayuntamiento, una cafetería-pastelería ("Alonso") en la que acerté  de pleno a saborear un buenísimo café, acompañado de dos riquísimas yemas, famosas en Burgos.

Mientras disfrutaba del café y de la golosa visión de la vitrina de dulces, me acordé de mi amiga Airblue, y sentí mucho no tener su teléfono anotado en el móvil para conversar un rato con ella y contarle como disfrutaba de mi paseo por la Ciudad que ella ama tanto, donde pasó su infancia y juventud y de donde conserva imborrables recuerdos de su vida. Esta página sobre Burgos se la  dedicó especialmente a ella.

Reconfortada con el café y las yemas, me dispuse a hacer  la visita más ansiada.



Visita a la Catedral

Crucé el arco de Santa María para recrearme con la visión de su monumental  Catedraldeclarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, que bien puede presumir de la elegancia de las agujas góticas que coronan las torres de su fachada principal, además del espectacular cimborrio del crucero, así como  la a fachada que enmarca la interesante y artística puerta del Sarmental.

 


 
















 
 Accedí al interior de la catedral, después de visitar la plaza de Santa María, presidida por una bonita fuente cuyos adornos centrales rematan en una talla de la Virgen,  reflejada en esta ocasión sobre el agua helada del estanque. Nada más entrar en la catedral, como si me dieran la bienvenida,  sonaon las doce campanadas del mediodía en el famoso reloj "Papamoscas". Dado que por esta entrada solamente se pueden visitar las dos capillas destinadas al  culto diario,  la del Santo Cristo (a la que volvería por la tarde para asistir a misa) y la de Santa Tecla,  salí para dirigirme a la entrada de visitantes, en la Plaza del Rey San Fernando.

La Catedral merece, por si sola, una visita a Burgos. No podía marcharme sin visitarla de nuevo y recrearme en sus magnificas capillas, principalmente la del Condestable, panteón de carácter civil, en cuyo centro y bajo una artística bóveda estrellada, destaca uno de los más hermosos sepulcros que puedan contemplarse en cualquier catedral del mundo, tallado en mármol de Carrara por el artista Felipe Vigarny para perpetuar la memoria del Condestable  (patrocinador de la capilla), Don Pedro Fernández de Velasco y su esposa Doña Mencía de Mendoza, a cuyos pies "reposa"  también su perro.




Describir  tan hermosa y bella  catedral, excedería el espacio de este ya de por sí largo post, al tener que relatar tantos detalles de las diversas y ricas capillas, retablos, tallas, relieves, sepulcros, rejas, el coro, o de las espléndidas bóvedas entre las que destaca la correspondiente al cimborrio del crucero. Y sin olvidar las referencias a la  singular Escalera Dorada, de estilo renacentista, realizada por Diego de Siloe, que, posteriormente,  sirvió de modelo a la realizada  en la Opera de Paris. Y no digamos lo que supondría  también añadir la descripción de las  piezas y tesoros que guardan  las capillas del Claustro y el  Museo.

Para solucionar el tema informativo y de imágenes, se incluye, al final, enlace a un reciente programa televisivo, sobre la Catedral de Burgos,  comentado  de forma amena por el famoso dibujante José María Pérez, "Peridis" y que incluye  magnificas fotografías, cuya perspectiva es solo factible a las cámaras de los profesionales de los medios. ¡¡Os encantará!! ¡¡Lo prometo!!


      Selección de algunas de mis fotos


Siguiendo mi paseo por la Ciudad

 











Al salir de la Catedral retomé el final del Paseo del Espolón, para ir hasta el Puente de San Pablo, por el que tantas veces crucé con mi "600", en algunas de las idas y venidas entre Ferrol y Vitoria, después de hacer una paradita gastronómica en la Ciudad, en uno u otro lado del río. Desde el Puente, se divisa el nuevo Museo de la Evolución Humana (visitado días después), que, entre otras cosas, alberga destacados hallazgos de las excavaciones de Atapuerca.



Repasando las estatuas cidianas de ambos lados del Puente, me situé en la Plaza del Mio Cid para fotografiar su monumento. Imposible no admirar en Burgos, la noble figura de Rodrigo Diaz de Vivar, uno  de los más  célebres héroes de la Reconquista. 


 
Me acerqué a ver la Diputación Provincial y el  Teatro Principal, en una de cuyas fachadas se encuentra el reloj "El Morito", y  una   puerta modernista,  de madera, de acceso  al antiguo Círculo de Recreo







Luego, por la Calle Vitoria, me fui en busca de mi local gastronómico favorito, frecuentado muchas veces en mis visitas a Burgos, donde se puede comer un buen lechazo asado en horno de leña, cenar, tapear, tomar copas, o adquirir  repostería  y otras delicatessen. Se trata de "Casa Ojeda", bien conocida por los que gustan de la calidad. Recorrí el edificio para ver, antes de entrar, sus golosos escaparates y, sobre ellos en la fachada, una replica del famoso "Papamoscas". 


Aunque no era tarde para comer, me decidí a entrar en Casa Ojeda para tomar una ración de la famosa morcilla burgalesa, a la plancha, con pimientos y un vino de Rueda. Para ello en lugar de subir al comedor principal me quedé en la planta baja, en un espacio más informal  y apropiado para lo que iba a tomar. Por 11 euros, incluido el pan y un café con una pasta,  me dí el gusto de recordar el sabor de la morcilla tan buena, que conocía de este sitio. Recomendé a unos amigos del grupo que tomaran aquí el lechazo asado y quedaron encantados.


Después de reponer fuerzas, salí  por la puerta de la Plaza de la Libertad para  hacer unas fotos a la muy famosa "Casa del Cordón", que fue histórica vivienda del  histórico Condestable Don. Pedro Fernández de Velasco, y en la que, en 1497, los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón, a su regreso del segundo viaje a América. Dicha Casa se conoce como del "Cordón", por figurar en su fachada principal un cordón franciscano que parece enmarcar y resalar los escudos y blasones de los Condestables.


Seguí camino por la calle de La Puebla, pasé el Arco de San Juan, por el que los mercaderes y los peregrinos entraban a la Ciudad y me encontré en la Plaza de San Juan. Contemplé lo que queda de la fachada de la Iglesia de San Juan  y, a continuación me fije en una interesante puerta y pórtico lateral,  de la Iglesia de San Lesmes, patrón de Burgos. No vi la fachada por estar en restauración.


En dirección a la Plaza de España, en la Calle San Lesmes pasé por delante dos estatuas que  reproducen las figuras de dos "gigantillos", danzantes en las fiestas populares, y que representan a una pareja, alcalde y alcaldesa serranos, con trajes populares.  En el entorno de la moderna Plaza hay un monumento al  Perro perdiguero de Burgos, costeado, como homenaje, por grupos de   cazadores. Más adelante, al final de la Calle de Santander e inicio de la Avenida del Cid,  vi el monumento al Toro... La verdad es que la Ciudad tiene muchas hermosas figuras y estatuas en plazas y jardines, como la de la Castañera, el Guardia de tráfico,  la Muchacha que contempla el río Arlnzón, el Lector de periódico, etc.

Como no me sentía con ánimo para  subir a pie hasta el Mirador del parque del Castillo para ver la vista de la Ciudad, tomé un coche de ABUTAXI en la misma Avenida del Cid, después de explicar al taxista el trayecto que pretendía hacer  y consultarle el coste aproximado, que luego resultó más barato de lo previsto, a pesar de hacer el recorrido con el taxímetro.

Vista de la Catedral y de la Iglesia de San Esteban, desde el Mirador


Durante el trayecto del taxi, conducido por Esteban, natural de Australia y persona  muy amable y educada, íbamos realizando algunas pequeñas paradas para que yo pudiera hacer fotos.

Iniciamos el recorrido por el Arco de San Esteban y la Iglesia de San Esteban (cerrada) y continuamos por el parque del Castillo (cerrado) hasta el Mirador, desde donde se puede contemplar la ciudad de Burgos. En primer plano,  destaca la maravilla gótica de la Catedral, y, a un lado,  la Iglesia de San Esteban, entre los árboles del parque. A lo lejos, retazos de campos nevados.

Seguimos para ver el Arco de Fernán González, el Monumento del Empecinado, el Solar del Cid, lindando con el que fue Seminario Mayor, hoy convertido en hotel, y el Arco de San Martín. Recorrimos también el Paseo de los Cubos, que son restos de Las Murallas de la antigua Ciudad, bien conservad, en las que aún puede verse la Puerta de la Judería, según me indicó el taxista, pues yo no tenia referencia de ella.

Retrocedimos para pasar por delante de las Salesas Reales y el Hospital de Barrantes y salir a la Plaza de Castilla, donde finalicé el trayecto de taxi. Todo por nueve euros y sin que  admitiese  propina. Allí me despedí de Esteban. 

Es la primera vez que se me ha ocurrido hacer un recorrido turístico en taxi pero creo que lo repetiré más veces, con el objeto de ganar tiempo y ver más cosas.


Crucé el Puente de Castilla para hacer unas fotos del edificio de las Esclavas del Sagrado Corazón y me volví  para caminar por el  Paseo de la Isla. Disfruté,  a paso lento, por la senda peatonal y de bicicletas.


En paralelo, está el  Paseo de la Audiencia, con el Palacio de Justicia, y en el que también podemos ver  elegantes casas que hacen gala de los típicos balcones y galerías.





 


Me paré en el Puente de Bessón para mirar el río, bastante crecido. Al fondo la fachada del Instituto Cardenal López de Mendoza. Un poco más adelante, me distraje observando un gran número de  patos, de variados colores, que nadaban mientras otros descansaban en un pequeño islote en medio del río.
 
Antes de terminar el Paseo me desvié por la calle Martínez del Campo para ver el Palacio Arzobispal y la Facultad de Teología. De allí me fui hasta la histórica Iglesia de Santa Agueda (Santa Gadea), celebre porque en ella Alfonso VI juró, ante el Cid Campeador, no haber tenido parte en la muerte de su propio hermano.


Unas compras. Rico, rico

 













La tarde empezaba a declinar y bajaba la temperatura. De nuevo volví a los entornos de la Catedral pero ya la luz no era buena para hacer fotos.  Atravesé la Plaza del Rey San Fernando y continué por la Calle de la Virgen de la Paloma, siempre concurrida, para comprar unas morcillas en una de las tiendas más emblemáticas ("La Paloma") que data de 1949. Compré justo las que tenían en el escaparate, se ven en la foto, las dos con la etiqueta, y la grande, fresca, que elaboran en el  día. Compré también algo que nunca antes figuró en mis compras, unas alubias de Ibeas, que son de color rojo-morado brillante (parecido al tinto de Rueda), con forma entre redondas y ovaladas, y de pequeño tamaño. Se denominan así por tener su origen en la localidad burgalesa de Ibeas de Juarros, y que además  se cultivan en varios  pueblos de la vega baja del Arlanzón. Estas alubias, muy apreciadas, son componente esencial del famoso plato "Olla Podrida". En cuanto a las morcillas, en otra ocasión las  compraré en un puesto del mercado de la Ciudad, que me recomendó  Esteban, el taxista, y luego podré opinar sin son  o no mejor que las de La Paloma. 

Volvi al hotel para guardar las morcillas en la nevera y  descansar poco más de media hora, antes de volver a salir.


Final del recorrido

A las seis y media de la tarde era ya noche y hacía mucho fío, pero salí de nuevo pues  quería aprovechar bien el tiempo antes de reunirme con mis compañeros.

 

 











Iba hacía la Catedral, y al cruzar por el iluminado Arco de Santa María, vi que aún estaba abierto el Centro Cultural Histórico Artístico,  que alberga piezas museísticas en las plantas superiores, y entré a visitarlo. Merece la pena, incluso el edificio, que conserva un precioso  artesonado mudéjar, como techo de la Sala de la Poridad, de planta octogonal, donde se reuía el antiguo Concejo de Burgos.


 
Continué luego hasta la  
Plaza de Santa María, y accedí, por la fachada principal de la Catedral, hasta la capilla del Santo Cristo de Burgos, donde se celebraba misa a las siete y media de la tarde. Cuando aquella terminó,  el  sacerdote preguntó si se encontraba allí algún peregrino a Compostela, y dos hombres que estaban  un banco delante de mí, manifestaron  serlo.



Entonces el sacerdote leyó una especial oración para ellos, los peregrinos, que logró emocionarme. Les deseaba que alcanzaran con éxito su propósito y objetivos e invocaba al Santo Cristo para que los protegiera en el camino librándoles de peligros y de enfermedad, a la vez que pedía alcanzasen en su visita al Apóstol Santiago,  bienes espirituales para su alma. Así mismo les deseaba un regreso feliz a sus hogares esperando que portasen paz y amor para  sus familiares y seres queridos, a los que deseaba encontrasen bien a su llegada. Y  les dijo muchas más cosas, llenas de humana religiosidad,  que ya no recuerdo. Finalmente les dió su bendición. Y yo, emocionada, me acerqué a estrecharle la mano a cada uno de ellos a la vez que les decía ¡Buen camino! Ellos, emocionados también, estrecharon  mi mano con las suyas.

Contenta, regresé al hotel, dando por finalizado un día de estancia en Burgos, que para mí empezó y terminó en la Catedral, una catedral que está también en "El CAMINO", un camino que es  Patrimonio de la Humanidad, un camino que acerca pueblos y gentes en un abrazo intercultural.



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Enlaces sobre la Catedral:
1) Vídeo.      2) Fotos y textos  explicativos.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-luz-y-el-misterio-de-las-catedrales/luz-misterio-catedrales-burgos-catedral-santa-maria/1661761/


 http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=7411