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Punta Bufadoiro. Mera (Oleiros)

Punta Bufadoiro. Mera (Oleiros)
Coruña, al fondo entre cortinas de espuma

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10 de diciembre de 2016

Leo Nucci. ¡Bravo!, Bravisisimo!





"Leo Nuccí. Gala Lírica", programada  por la veteranísima asociación coruñesa "Amigos de la Ópera", tuvo lugar ayer, día 9 de diciembre, en el Palacio de la Ópera de A Coruña, con un lleno total y éxito rotundo.



El programa (del que he tomado las fotos para esta reseña), era tentador, y en él constaban una selección de obras operísticas, que Leo Nucci, barítono de un alto nivel y fama internacional, parte de las cuales tuvo ocasión de interpretar, desde 1973, en diferentes galas y representaciones de los Festivales de Ópera celebrados en la ciudad herculina,  la primera que el afamado cantante eligió en el inicio de sus giras mundiales, fuera del ámbito de Italia, su país de origen. El barítono y los Festivales de Ópera de A Coruña, mantienen desde entonces estrechos lazos artísticos, jalonados de éxitos. En esta Gala Lírica, que cierra el ciclo de 2016, la Asociación de Amigos de la Ópera ha querido premiar la fidelidad y buen hacer de Leo Nucci, imponiéndole, en el intermedio de la actuación, la insignia de oro, máximo galardón de la entidad, que el celebre barítono recibió entre interminables aplausos de un público que le admira y quiere.

Las piezas operísticas del programa no pudieron ser mejor elegidas: "Si può, si può" de "I Pagliacci" de Leoncavallo, "Ch´il bel sogno di Doretta" de  "La Rondine" de Puccini, "Madamigella Valery" de "La Traviata" de Verdi, "Dio di giuda/Cadran, cadrano...", de "Nabucco" de Verdi, "Alzati! Eri tu", de "Un Ballo in Maschera" de Verdi, "Dieu, quel frisson" de "Romeo et Juliette" de Gounod, y, como broche de oro,  "Cortigiani!", "Tutte le feste al tempio/Si, vendetta,tremenda vendetta", de "Rigoletto" de Verdi, su interpretación más emblemática en el mundo entero con más  400 representaciones. Nucci, cantó demostrando que sus 74 años, no le impiden estar en plena forma y dominio de la voz.  ¡¡¡APLAUSOS !!! ¡¡¡APLAUSOS!!!...

Estuvieron a la altura del barítono, las sopranos Eduvigis Monagas (foto de la izquierda) y Clara Panas (foto de la derecha), la primera nacida en Canarias y la segunda en Moldavia, pero ambas residentes últimamente en la provincia de A Coruña.

Monagas participó en los fragmentos de "La Traviata" y de "Romeo et Juliette", y  Panas, en "La Rondine" y "Rigoletto". Las dos jóvenes sopranos demostraron ante el público la calidad de sus frescas y bien timbradas voces, augurio de sucesivos éxitos en su futura trayectoria artística, recibiendo también fuertes ovaciones.

El éxito de la Gala Lírica de ayer, descansó también en el entusiasmo que puso la muy consolidada Orquesta Sinfónica de Galicia, dirigida en este ocasión bajo la batuta del madrileño José Miguel Pérez Sierra, quien con energía y equilibrada pasión, dio el soporte perfecto a las voces protagonistas, incluidas la de los componenetes del Coro Gaos, que nos brindó una emotiva interpretación del muy celebre "Va pensiero" de la ópera "Nabucco" de Verdi.

En resumen, una  Gala Lírica que tuvo la calidad suficiente para suscitar un montón de felices emociones. 

¡¡¡INOLVIDABLE  GALA!!!  ¿QUÉ MÁS SE PUEDE PEDIR?

*  *  *

Mi anécdota de asistencia a la Gala.

Estaba desconectada de cualquier evento porque llevaba  más de una semana con un molesto catarro y otros temas de salud, que me tenían un poco desanimada y  retirada del "mundanal", pero no de Internet, lo que ayer por la mañana  permitió que, a través de Facebook y de mi amiga Pilar Muiños (esta mujer me da suerte)  recordase la celebración de la Gala Lírica, hice clic en " me gusta" y a la par me encontré haciendo también clic, confirmando mi asistencia, aunque luego juzgué inseguro si acudiría o no, puesto  que no me encontraba en aceptables condiciones físicas. 

Descansé durante la tarde, me tomé un paracetamol, y un poco antes de la Gala me presenté en la taquilla del Palacio de la Ópera, sin casi esperanzas de conseguir entrada. Allí me divisó otra Pilar, una profesora de la Universidad Senior, persona muy grata para mí, que disponía de una localidad y se acercó para ofrecérmela. Pasé el concierto en su agradable compañía y muy agradecida. ¡Que buena suerte la mía! Y es más, juro que al poco de empezar el concierto, la música, y las estupendas voces de los intérpretes, me hicieron vibrar de tal forma, que todos mis males desaparecieron por encanto (nunca mejor dicho, estaba encantada). ¡Excelente terapia, no sólo anímica sino también física! Tal es el poder de la música, de la buena música, de las buenas voces.
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Vídeo:
Actuación de Leo Nucci, en la ópera Rigoletto, durante los festivales de verano que se celebran en la ciudad italiana de Verona.







24 de noviembre de 2016

Castañas de mazapán. ¿Dónde?




En "LA CONFIANZA"

Si una no fuera una "larpeira" (devota y gustosa de las exquisiteces que alegran el paladar) viajaría y pasaría por muchos ciudades y pueblos sin enterarme de lo bueno que se ofrece en ellos para nuestro contento.

El pasado septiembre estuve en tierras aragonesas y entre otros lugares visité Huesca, lugar al que no había vuelto desde principios de los 70. Mis recuerdos de entonces estaban totalmente desvanecidos, tan solo había estado allí un par de horas para comer, de regreso de  Panticosa, a donde había acudido para esquiar con unas amigas  vascas, desde Vítoria, además era un domingo y en aquella hora estaba casi todo  cerrado. En la actualidad, Huesca, ciudad, muy cuidada y acogedora, me sorprendió gratamente. 

Este viaje fue distinto, dedicamos un día entero a la ciudad oscense, visitando sus principales plazas, la catedral, el monasterio de San Pedro el Viejo, museos, lugares emblemáticos, etc. y paseamos por sus calles, incluyendo un aperitivo en las animadas  terrazas de sus cafeterías.  Además lucia un sol espléndido. 

Podría escribir un  reportaje sobre la visita turística pero en este post solo daré cuenta del hallazgo de unas sabrosas y exquisitas castañas de mazapán, de las que no tenía referencia alguna, entre otras cosas  por no haber tenido  tiempo de informarme previamente sobre los lugares que iba a visitar. Esto  es un fallo  ya que de este modo acertar es pura  casualidad.

Plaza Luis López Allué

Mi gusto y afición por las tiendas antiguas, de esas que ya casi no quedan y que se convierten en auténticas reliquias, en verdaderos museos de lo cotidiano, para varias generaciones, me guió como un radar. En un bajo de los soportales de la céntrica y colorista plaza de Luis López Allué, conocida antes de 1976 como del Mercado, se encuentra "La Confianza", selecta  tienda de ultramarinos. 


Al dirigirme a la puerta de "La Confianza" para entrar  llamó mi atención un letrero que me pareció original y adecuado, pensando en los grupos de turistas que lo invaden y fotografían todo pero que no compran nada. 


En vista del anuncio, y una vez que iba con intención de comprar, me sentí autoriza para hacer fotos. La tienda es preciosa, tiene, según se entra, el consabido buen bacalao de salazón y la tradicional cuchilla de cortarlo, embutidos, especias y un sin fin de buenas marcas de aceites, licores, conservas, mermeladas, legumbres envasadas y a granel, dulces y especialidades,  fundamentalmente de Aragón y todas de alta calidad. El local tiene unos bonitos techos  con pinturas y molduras, relacionadas con productos selectos del mundo ultramarino, que permanecen impecables desde la inauguración del local.


Detalles de la tienda y del techo.







Precioso este enmarcado de madera con exposición de carteles o estampas publicistas, de pequeño formato, referidos a productos de alimentación, en su mayoría de principios del siglo XX . algunos recuerdo haberlos visto en mi infancia en  tiendas de coloniales.










Delicioso armario, contenedor de  diversos productos, entre otros las especias, auténticas y de calidad, como es tradición.






Pronto mi vista tropezó, al lado de la caja,  con un frutero de cristal  que a modo de bandeja y ofertaba unos dulces con forma de castañas  que a mis ojos se mostraban  como deliciosa "larpeirada" (exquisitez). Al preguntar que eran me respondieron que se trataba de castañas de mazapán. Hubo quien pensando que estaban hechas con castañas naturales renunció a probarlas, alegando que no le sentaban bien, pero  no están elaboradas con ese fruto sino  esencialmente con mazapán, dándole la forma de castañas que se bañan luego en en un delicado caramelo al que se le suele añadir un poco de cacao para darle color. Pedí una para probar y  resultó pura "delicatessen": mazapán suave y como recién hecho, cobertura caramelizada en un punto poco  crujiente,  muy aceptable para mis dientes. 



Al preguntar si tenían castañas envasadas para llevar, respondieron que  podían poner las que quisiera en una caja pero que también tenían otras de la marca "Tolosana", ya preparadas, y que no tienen colorantes ni conservantes. Opté por esta solución para traer a casa, y pedí otras tres, de las del frutero, para tomar más tarde en el hotel, me dijeron que éstas eran artesanas y locales. 

No sé si porque después de Huesca aún estuve cuatro días más de viaje por Aragón, el tiempo era caluroso y luego tardé también unos días en tomarlas, el caso es que me gustaron mucho más las del frutero del ultramarinos "La Confianza", que posiblemente eran del día y estaban más melosas.

Bueno quedé encantada en dar con estas riquísimas castañas de mazapán, típica receta aragonesa, que data de los tiempos de los Reyes Católicos, quienes gustaban mucho de la repostería  elaborada en Aragón. 

Si vosotros también sois "larpeiros" y os gusta el dulce, ¡ no dejéis  de probarlas! pero documentaros antes porque en Huesca, y en muchos sitios de Aragón, hay estupendas confiterías y tiendas donde las venden, pero conviene dar con las mejor prestigiadas, según sus especialidades y tradición.


*   *   *

Anexo:

*Elaboración de las castañas:
Me enteré después que la Confitería Pastelería VILAS, de Huesca , que data de 1737, fue la primera en gestionar la patente de esta receta. Añado un vídeo  de YouTube, en que se ve la confitería y  como elaboran las castañas de mazapán. 





* Visita al ultramarinos "La Confianza":
Si queréis saber más sobre la historia y actualidad del antiguo ultramarinos "La Confianza", que data de 1871,  la más antigua del ramo, en España, que se mantiene en activoy ver fotos del local, podéis visitar su página web,  http://ultramarinoslaconfianza.com/, de la que dejo la dirección, pues no permiten poner el enlace sin su autorización y no la he tramitado si lo hago lo añadiré.
Por la web me enteré ahora que en los sótanos tienen una interesante bodega restaurante que seguro merece la pena disfrutar al visitar Huesca.

Nuevo anexo: 1 de diciembre de 2016

Acabo de recibir, por e-mail, autorización de "La Confianza", para poner el enlace a su web, citado en le anterior anexo.

Merece la pena una visita virtual, si no podéis hacerlo personalmente por el momento. Quedaréis encantados de conocer su historia, el local (lleno de recuerdos originales)  y tener referencia de la cantidad de buenos productos que en ella pueden adquirirse.  

Enlace a la web de "La Confianza":
 http://ultramarinoslaconfianza.com/



11 de noviembre de 2016

Leonard Cohen. La voz que emociona






No somos eternos. Tenemos un final. Pero... hay huellas humanas que permanecen, que siguen viviendo en las demás personas porque enraízan en su corazón, en su pensamiento, dentro, muy dentro.

Un hombre, Leonard Cohen, de mirada penetrante, de voz profunda, que entona sus canciones como un susurro amoroso en el alma de quien le escucha, y provoca en ella múltiples y estremecedoras emociones, de paz, felicidad, amor... no puede morir.

Siempre que escucho su especial voz, sus más famosas canciones, logro emocionarme. Seguiré escuchándolo, seguiré recordándole.

La voz de Leonard Cohen  sigue viva en sus grabaciones para nuestro consuelo.

Descanse en paz.


Homenaje:








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Enlace a la página de la que tomé la foto. Me parece interesante por tratar de la relación  de Leonard Cohen con nuestro querido poeta Lorca,  su visita a Granada...


23 de octubre de 2016

Amuletos, ¿para qué? "¡Meigas fora!"





Hay quien duda que existan las "meigas", brujas o hechiceras, pero, en Galicia, si alguien pregunta por ellas recibirá esta respuesta: "haberlas si las hay" ("habelas hailas").

Personalmente no creo en ellas, ni en los "meigallos", hechizos o embrujamientos, sin embargo tengo en casa varios amuletos que he ido adquiriendo en distintas ocasiones y viajes, porque siempre me han gustado por su valor etnográfico, antropológico y cultural. 

Los amuletos, esos pequeños objetos, de uso personal o doméstico, a los que se les atribuye poderes excepcionales, de protección contra el mal que nos amenaza o que alguien desea infligirnos, así como también capacidad de proporcionar suerte y beneficios en múltiples ocasiones y circunstancias, están presentes y arraigados mucho más de lo que imaginamos en las diferentes culturas y pueblos desde la más remota antigüedad.


El primer amuleto que adquirí fue una "figa" de azabache (piedra pulida, dura y compacta, de color negro brillante que no es otra cosa que lignito) y plata, con una cadena, para usar de colgante en la época que estudiaba en Santiago de Compostela, donde es muy frecuente verlas expuestas en las múltiples platerías que llenan las rúas de la ciudad. El uso de la figa es muy frecuente en Galicia, tanto  las santiaguesas de azabache, como las de cerámica de Sargadelos, pero sobre todo cuando alguien presiente, que algo o alguien le amenaza de forma inmediata con males artes o misterio, se hace la característica señal, con el puño derecho cerrado, introduciendo el dedo pulgar entre los dedos índice y  medio, a la vez que se exclama "¡MEIGAS FORA!", meigas fuera, con la intención de que el mal se aleje de nosotros.

Años más tarde compré varios colgantes de cerámica de Sargadelos, que luego encargué montar en  plata haciendo un collar, y que lucí varias veces durante mi estancia en el País Vasco, cuando organizaba alguna "queimada" (ritual festivo y amistoso de quemar aguardiente,  antes de beberlo) con mis amigos, buscando ambientar los conjuros que se pronuncian teatralmente, mientras las llamas evaporan parte del alcohol, y se revuelven los ingredientes que le acompañan, fundamentalmente azúcar y frutas. Puedo contar, como anécdota, que un día las llamas fueron tales que se quemó la lámpara, hecha de un moderno material sintético y que pendía del techo sobre la mesa. No sé si fue una "venganza" de las meigas o si por el contrario la cosa no llegó a mayores porque los conjuros y amuletos nos "protegieron" evitando que se quemara la casa. Coincide  que fue la última vez que hice una "queimada" y que me puse  el collar. Ahora esta en la pared de mi habitación.


El collar que encargué hacer está basado en el que comercializa Sargadelos, (foto superior) pero deseaba que la cadena y barras de colgar fueran más fuertes, pero por eso mismo creo también que he dejado de usarlo pues resulta exagerado. Cada amuleto tiene su función: La "figa" (1), viejo remedio contra toda clase de meigas. El "lubicán" o "lobicán"(2), remedio contra los hijos de perra y lobo. El "cornamán" (3),  contra los que quieren matarnos el amor. El "larpán" (4), contra los que quieren hartarnos. El "larchán" (5) contra los que nos angustian con habladurías... El "trampallán" (11), contra los que quieren meternos en un callejón sin salida.   Etc. etc.




Cuando estuve en Brasil, años ha,  encontré de nuevo una "figa", que con otros amuletos, de metal plateado, formando una bonita "penca" ( conjunto), denominada "Balangandán", que tiene su origen en la época en que mujeres  africanas trabajaban como esclavas en el país. Ellas  procuraban obtener joyas y objetos valiosos como recompensa a sus trabajos o servicios para hacerse con una pequeña fortuna o riqueza con la que comprar en el futuro su libertad o la de su familia. Los objetos o amuletos, además de la figa, tenían en su mayoría, forma de frutas, como la granada, calabazas, pipas,  con un valor simbólico de fertilidad, suerte, protección... Solían llevarlas puestas, sujetas en la cintura, consolidándose posteriormente como adorno en los trajes de ciertas danzas y bailes populares  de las afro-brasileñas. El nombre de "balangandán" viene del sonido que emitía la penca de amuletos al andar o danzar con ella.


Además de la penca grande que compré para adorno en la pared, adquirí también una pequeña de plata, que puede usarse como broche y como colgante. Luce mucho sobre fondo negro.


El "mal de ojo". Se dice que las meigas o personas que no quieren bien a otras, motivadas por la envidia o mala voluntad, desean y procuran el mal. Son los ojos los que traslucen los malos sentimientos y deseos que anidan en el interior de las personas. Son los ojos de los que no nos quieren los que nos miran mal ("mal de ojo"). Para ello los griegos y los turcos, han creado un amuleto que consiste en un ojo de cristal, que reclama la atención de esos otros ojos que nos miran mal, distrayendo y ahuyentando sus negativas intenciones. De ahí los amuletos conocidos como "ojo turco" y "ojo griego", contra el "mal de ojo" (nazar)

Aunque los hay de varios colores los más representativos son los que combinan el azul oscuro, azul claro, blanco y negro, colores todos ellos de simbología positiva.

El "ojo turco" fue el último amuleto que  compré, cuando estuve en el Gran Bazar de Estambul, hace más de quince años. El reverso es un bonito espejo. Lo tengo colgado en la pared junto con la brasileña penca de Balangandán

Hace tiempo que no reparaba en que tengo un pequeño  grupo de amuletos  de no ser porque ando revisando mis cosas (cantidad que acumulo de mis viajes), con idea de irme desprendiendo de ellas, despejando espacios y aligerando  el trabajo doméstico de limpieza. ¡He acumulado demasiado! De lo que mas va a costarme desprender será de libros,folletos, fotos, papeles... Hoy es más fácil tenerlo todo en "las nubes digitales", jajá...

Repito que no creo en las meigas, pero como parece que "habelas hailas", no esta de más utilizar mis amuletos y espantarlas con un "¡meigas fora!"


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Enlace sobre el balangandán.
http://kaiajoyasuruguay.blogspot.com.es/2012/09/joyas-con-historia-el-balangandan.html



29 de septiembre de 2016

Vuelta al "cole" en el MUPEGA.





Desde niña me propuse que nunca dejaría de estudiar, de aprender, de recordar lo aprendido, de estar al día, en la medida de mi capacidad y posibilidades.

Por eso me matriculé en la Universidad Senior de A Coruña, y aunque ya terminé los cursos en 2015, continuo asistiendo a varios talleres y asignaturas sueltas, para no desconectar y a la vez seguir vinculada a ADAYEUS, la asociación de alumnos y ex-alumnos de la Universidad Senior, con la que tuve oportunidad de visitar el Museo Pedagógico de Galicia (MUPEGA), que aunque lleva ya algunos años inaugurado, en Santiago de Compostela, no había tenido oportunidad de conocer.

Visitar el MUPEGA ha sido para mí como "VOLVER AL COLE". Volver a recordar, retornar a la infancia, esa niñez que nunca se olvida y que cuando nos hacemos muy mayores nos gusta recordar como un oasis de felicidad, a pesar de las carencias materiales, pero en la que nunca faltó, al menos en mi caso, el  cariño y ternura de los padres.


La visita me hizo recordar mi foto del colegio, en el parvulario, cuando nos fotografiaban con el fondo de algún mapa. ¡Que seriecita estaba! Las hacia  un fotógrafo local que luego coloreaba, como novedad, y enmarcaba sobre un cartón, simulando una postal. Me produce ternura verme con una de las chaquetas que mi madre calcetaba con tanto cariño. ¡Como otras tantas madres de post guerra!  Cuando las chaquetas de color liso te quedaban pequeñas, las deshacían en madejas, lavaban y, una vez secas, ovillaban para volver a tejer, aumentando la talla con el añadido de listas con lana de otro color, generalmente blanca.  


Otra foto de recuerdo, en blanco y negro,  con mi querido hermano Andrés, entonces de cuatro años de edad, y yo de ocho. Ambos lucimos prendas de punto hechas por mi madre. Posamos ante un mapa de Europa, y en la mesa hay  una hucha de loza de las que se utilizaban en las recaudaciones para las Misiones y Santa Infancia. En el MUPEGA hay expuestas varias de estas huchas que representaban razas de los cinco continentes.




 Fotos expuestas en el MUPEGA


Me encantan ver niñas con trenzas. A mi hermana y a mi nos peinaban así.




De la visita en el MUPEGA me agradó como están estructuradas las salas, atendiendo tanto a la enseñanza general como a la especializada, siguiendo el diseño de las aulas, según las distintas épocas políticas, en las cuales la decoración con banderas, retratos de gobernantes y otros elementos religiosos y laicos se alternaban presidiendo los espacios de docencia.




Fue agradable recordar los pupitres, los globos terráqueos, los mapas de hule, en color, físicos y políticos, de España, Europa... en los que de alumnos íbamos señalando, con un puntero, los ríos, las cordilleras, las capitales... repitiendo una y otra vez hasta quedar todo grabado en la memoria como una cantinela. Los abecedarios, los esqueletos, las pesas y medidas...
























Recordar  los libros de texto, aquellas enciclopedias de grado elemental, medio y superior, que aprendíamos primero con la letra grande y luego también con la pequeña, los catecismos, los libros de urbanidad, los cuadernos de caligrafía, los tinteros, las plumillas, las cabás o maletines de cartón grueso o latón para transportar el material escolar, y, con mejor suerte, preciosas carteras de cuero al cumplir más años. Fue toda mi ilusión llegar a tener una cartera de cuero marrón con preciosas hebillas, un plumier de dos pisos y un afilalápices, de buen metal, guardado en una funda de piel, regalos de los Reyes a medida que las carestías derivadas  de la Guerra iban quedando atrás.

Me agradó  también ver expuestos  algunos objetos de juegos muy elementales que los niños usaban en los recreos: peonzas, matracas, aros, diábolos, castañuelas rústicas o castañetas, tirachinas...






Por cierto, no recuerdo a que se refería la siguiente foto, con ese objeto hecho de mimbre... ¿Alguien sabe como se llama y para que se usaba? Gracias.



Entre las muchas cosas que pueden verse en el MUPEGA son algunas de las calificaciones escolares de personajes famosos de Galicia o que estudiaron en ella, como Gonzalo Torrente Ballester y Pablo Ruiz Picasso, entre otros. 




















Salas interesantes las dedicadas a las escuelas existentes en núcleos de población gallega emigrante en ciudades de América, así como otras, ubicadas en aldeas y pueblos de Galicia, creadas con  donaciones de los "indianos", emigrantes que después de hacer fortuna en América, aportaban dinero para la construcción de escuelas en sus lugares de origen. Algo muy emotivo, a la vez triste, teniendo en cuenta que tuvieron que emigrar, pobres y analfabetos, en muchos casos,  pero con la generosidad suficiente para revertir parte de su esfuerzo y fortuna a favor de la tierra que los vio nacer. !"Chapeau"!

La visita al Museo Pedagógico de Galicia, muy recomendable por cierto, resultó una gozada, y no hemos podido resistir la tentación de hacernos alguna foto en él, sentadas en las aulas, pizarra en mano, leyendo en sus textos, o recordando geografía ante sus mapas... En definitiva, hemos hecho una  satisfactoria "vuelta al cole", llena de la nostalgia de un tiempo feliz: la infancia perdida pero siempre recordada.  





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