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2 de abril de 2010

CAMARIÑAS (Costa da Morte). Encajes de bolillos.
















Camariñas, puerto pesquero de la gallega y mítica "Costa da Morte".


Encontramos muchos motivos para visitar los pueblos y lugares de esta zona de la costa atlántica, conocida como Costa de la Muerte o "Costa da Morte".

Todo lo que esta Costa tiene de sobrecogedora y amenazante, con enormes acantilados rocosos batidos por bravas olas, en los grises días y oscuras noches, cuando irrumpen feroces los temporales y vientos huracanados, lo tiene también de serena belleza, de limpias aguas, que se deshacen en suave espuma al besar la orilla de sus numerosas y atractivas playas, cuando las tempestades amainan y dan tregua a los hombres del mar, llenando de vida sus barcos con abundante pesca, y de paz y regocijo los tranquilos puertos.

Los gallegos amamos y veneramos estas costas, tan bravas y salvajes, como plácidas y hermosas. Parte del alma gallega se ha curtido en estos mares, y parte del alma gallega se deshace, como la blanca espuma de las olas, en "agarimosos" (cariñosos, mimosos, con ternura...) sentimientos.

Hoy, día tranquilo, vamos a dar un pequeño paseo por el puerto y dejo para otra ocasión más lugares del municipio y una visita al Cabo Vilán, donde azotan los vientos y el océano se muestra en todo su esplendor.

Cuando visito algún lugar me gusta recordar mis primeros descubrimientos sobre el mismo, si antes estuve allí, así que repasando fotos antiguas encontré una mía, de 1978, sentada en el viejo muelle de Camariñas. Pero la primera vez que visité esta villa, fue en 1974, un mes de septiembre, en un viaje inolvidable, en mi "600" y acompañada de mi madre. Juntas recorrimos algunos municipios de la zona: Vimianzo, Laxe, Camariñas, Malpica, Muxia, Finisterre, Corcubión, Carnota... Visitábamos los faros, los dólmenes, las ermitas, los hórreos, los cruceros, y quedé maravillada por lo que entonces era para mí una inexplorada Costa da Morte, prácticamente sin turismo ni infraestructuras adecuadas, pero con la sencilla cobertura de modestas fondas, pensiones o casas de comidas, que casi siempre coincidían con la tienda o el bar del pueblo. Hablábamos con la gente, visitábamos las subastas de pescado, las tascas de marineros, los lugares de trabajos artesanales, degustábamos toda clase de pescados y mariscos... No teníamos prisa, todo era apacible. Siento no tener personalmente documentos gráficos de entonces pero todo quedó fijado en mi memoria con valor de fantásticamente irrepetible.

El municipio de Camariñas, de 52 kilómetros cuadrados de superficie y alrededor de 6.200 habitantes, comprende cuatro parroquias (conjuntos de varios lugares y aldeas): Camariñas, Camelle, Ponte do Porto y Xaviña. La villa y puerto pesquero de Camariñas dista 90 kilómetros de Coruña y 82 de Santiago de Compostela.

La vida de la villa de Camariñas no difiere mucho de la de otras villas marineras de la Costa da Morte. Una vida dura y arriesgada, aunque cada vez la preparación de los hombres del mar es mayor y los barcos van dotados de mejores medios de seguridad y salvamento. Antiguamente, era habitual ver a muchas mujeres de esta parte del litoral gallego vestidas de negro, guardando largos periodos de luto, pues era tristemente frecuente, haber perdido marido, padre, hijo o hermano, en alguno de los naufragios que, en los temporales de cada duro invierno, el mar se encargaba de cobrar. Era el mismo mar que les daba de comer.

Los hombres de toda a "Costa da Morte" vivieron siempre enfrentados al mar. Nadie conoce mejor que ellos el oficio de pescar y navegar, contra viento y marea. Siempre he sentido una profunda admiración por ellos. Son fuertes y tienen la sabiduría propia de los hombres, que en cualquier latitud y en cualquier elemento, se enfrentan con las hostilidades de la naturaleza.


  
Así eramos Camariñas y yo en 1978


Así somos Camariñas y yo en la actualidad (Ella mejora, yo pierdo; bueno, según se mire también yo gano, pero años y kilos, ja, ja... La verdad es que no me importa seguir ganando años. ¡Ojalá gane muchos más!).  Estas fotos son del verano de 2009.




Un paseo por el puerto.

















Como corresponde a un día festivo, todo está en calma, los barcos atracados, las redes y las nasas de pesca recogidas y preparadas para ser utilizadas en las siguientes operaciones de captura de pulpos y crustáceos...





Volvemos al centro de la villa para comer en uno de sus estupendos restaurantes una comida típica con pescados y mariscos; y no cito el nombre por aquello de no hacer publicidad discriminatoria. Por la tarde esta prevista la visita al Museo del Encaje ("encaixe" en gallego).


"Encaixes" de Camariñas

Los encajes de bolillos, se conocen en toda Galicia, y en muchos lugares del mundo, como encajes de Camariñas, por ser las mujeres de esta villa las que han conseguido hacer perdurar la fama de los finos encajes que vienen realizando desde hace siglos. La tradición se mantiene y consolida transmitiéndose de madres a hijas y de maestras a discípulas. Actualmente funcionan también escuelas-taller  ("obradoiros", en gallego).

En Camariñas y por los municipios de la zona se conoce a estas mujeres como "palilleiras" por el manejo de los "palillos" -que no son otra cosa que los denominados bolillos en castellano-. Se conocen como "Palilladas", las reuniones de mujeres, en la casa de alguna de ellas o en un local común para hacer el encaje, valiéndose de las típicas almohadas rígidas que apoyan en las rodillas, en la que reposan las guías o "picados", con el dibujo del encaje, sobre el que van cruzando, entrecruzando y anudando los finos hilos que portan los bolillos, y que, en puntos críticos, sujetan con alfileres para evitar retrocesos en el trabajo ya realizado. Siempre fue típico, al visitar Camariñas, ver a las  "palilleiras" a la puerta de su casa, en el balcón o en la plaza, solas o en grupo, realizando el encaje mientras se acompañan del sonido rítmico y vertiginoso (según la destreza y complejidad de la pieza) del choque de los "palillos".


Antes de visitar la villa de Camariñas a principios de los años setenta, conocía ya desde mi infancia su existencia, precisamente por los encajes, que denominábamos también puntillas (aunque éstas son las que se venden por metro, una variante del encaje). En Ferrol, y en la casa de mi abuela materna, se reunían mi madre y mis tías (las dos más jóvenes todavía solteras) cuando venía Ramón "el puntillero", un hombre sencillo y parlanchín, equipado con dos grandes cestos con forma de maleta, el los que transportaba, primorosamente colocadas, numerosas puntillas, además de pañuelos, mantillas, y paños de encaje, para los ajuares del hogar. Venia una vez al año, a ofrecer las primorosas puntillas y labores de encaje realizadas por mujeres de Camariñas; Ramón, era una especie de viajante-vendedor, de una época, en la que nadie tenia coche particular, desde una villa incomunicada por tren y solamente como mucho con algún rudimentario coche de línea de tarde en tarde con la ciudad de Santiago, y desde allí con el resto de Galicia.

Encargadas a este viajero Ramón, mis tías más jóvenes conservan en sus ajuares, sendas colchas, hechas completamente de encaje y confeccionadas con hilo de alta calidad, en color crudo, y que ya entonces fueron muy caras, por tratarse de un encargo especial en calidad y tamaño. Posiblemente hoy podrían interesar al Museo del Encaje, pues nunca he visto algo así, de tal belleza, en ninguna exposición.

Conservo de esa época, dos o tres cosillas del ajuar de mi madre, unos paños de hilo con puntillas, del armario en que guardaba la ropa blanca, un juego de cama de fino algodón, bordado a mano y con puntillas, y una toalla de lino con encaje y vainicas, que lleva bordadas sus iniciales. Aunque son cosas muy modestas conservan para mí un gran valor y disfruto usándolas.



















Están son las piezas que conservo del ajuar de mi madre.
Aunque tienen muchos años de uso, guardan su belleza.

Visita al Museo













Sencillo monumento a las "palilleiras" , en Camariñas, delante del Museo.


Del interior del museo, y entre varias fotos antiguas, me gustó ésta, datada en 1914, con una encantadoras niñas, algunas luciendo preciosos cuellos de encaje en sus vestidos, pertenecientes a la "Escola de Palilleiras". La foto ha sido cedida al museo por María Luz González Soto.



















Expositores de muestras antiguas y tradicionales de puntillas y entredoses de encaje de Camariñas.


 
Una de las muchas piezas que se exponen en el museo.

El encaje de Camariñas se clasifica dentro del estilo denominado de "guipur", por predominar en sus diseños los puntos de guipur (semejantes a zurcidos). En España, además de en Camariñas, tienen fama también este tipo de trabajos en Almagro (Castilla-La Mancha).


Los orígenes del trabajo de estos encajes, tanto en Camariñas como todo a lo largo del litoral gallego, no están muy claros aunque hay indicios de su existencia desde los siglos XVI, coincidiendo con la expansión del encaje por el occidente europeo. El comercio y las relaciones con Venecia y Flandes parecen haber sido uno de los principales motivos de su llegada a Galicia. Se cree también que el Camino de Santiago trajo influencias de expansión europea hasta nuestras costas, ya que el camino se continuaba, con frecuencia, hasta las villas de la "Costa da Morte", principalmente de Muxia y Finisterre.


Por otro lado, la abundancia en Galicia por aquellos siglos del cultivo del lino, favorecía el comercio con otros países europeos para el comercio de telas y encajes, que en el siglo XVIII, se desarrolló con el reinado de los Austrias y, posteriormente, de los Borbones. Existe documentación de relaciones comerciales sobre este tipo de encajes, desde Galicia para países americanos vinculados primero (siglo XVIII) con el colonialismo español, y posteriormente (siglo XIX) con la emigración, principalmente con Argentina y Cuba.

La desaparición paulatina del cultivo del lino en Galicia, y la competencia y expansión comercial de encajes hechos en Cataluña fueron mermando la existencia de las "palilleiras" gallegas que, por otra parte, se fueron incorporando poco a poco a las fábricas conserveras de pescado y a otros puestos de trabajo, además de sumarse a la emigración masculina.
 
Camariñas ha logrado conservan la tradición del encaje, desaparecida en otros puntos del litoral gallego, apoyada ahora por programas europeos y de la administración autonómica, con la creación de un Museo local y la organización anual de una "Mostra do Encaixe", que se celebra en estas fechas de Semana Santa. Esta Muestra está conectada con el mundo de la moda y del diseño y durante la misma pueden verse interesantes desfiles y propuestas.

En el municipio de Vimianzo, también de esta área geográfica, celebran una exposición artesanal, y, entre otras tareas, realizan demostraciones de confección de encajes de bolillos, que es también interesante visitar.


Comercialización.

Al salir del Museo, y en su entorno, podemos encontrar tiendas regentadas por "palilleiras" en las que admirar sus trabajos y adquirir algún bello producto salido de sus hábiles manos.

También comercializan sus productos en muchas de las ferias artesanales que se establecen por Galicia en los días estivales.

























Y para terminar, unos versos extraídos de una canción popular.

Eu nacín en Camariñas,                                 Nací en Camariñas
unha vila mariñeira,                                       una villa marinera
onde teño os meus amores                             donde tengo mis amores
cunha nena palilleira.                                      con una joven palillera

En Galicia les llaman "palilleiras" a las mujeres que hacen el encaje de bolillos o "palillos"

Vídeo con más fotos y música sobre esta página.



Y además, un vídeo con Luz Casal cantando la muiñeira de Camariñas






21 de marzo de 2010

BOMBONES CASEROS.






Bombones para Manuela,
una niña bombón.





Esta página es para ella y para todos los niños a los que les guste la repostería.



Manuela es mi sobrina-nieta y en julio cumplirá cinco años.

En la Navidad pasada tuvo varios regalos y entre ellos recibió un delantal muy bonito porque le gusta mucho cocinar y ayudar a su mamá. Hace poco preparó unas galletas de nata que le salieron muy ricas.

Ahora, a Manuela, y a vosotros niños, os voy a dar una receta, muy, muy facilita para que hagáis bombones en casa.



Ingredientes:

* Una tableta de chocolate.
(puede ser negro, de fundir, de chocolate con leche, o mitad de uno y mitad de otro).

* Unos pocos de choco-krispies (sobre unos 50 grs. por  tableta).

¡Y nada más!


Modo de hacerlo:

Primero se parte el chocolate en pastillas o trozos y lo ponéis en una fuente honda. Entonces mamá os ayudará y se encargará ella de meterla en el microondas durante un minuto y un poquito más, evitando que se deshaga dentro del  microondas porque se pasaría.


Después de sacar la fuente del microondas os la dejará para que revolváis el chocolate con una cuchara de palo hasta que esté uniforme. Entonces le añadís los krispies de choco (lo mejor es que sean muy pequeños) y mezcláis todo poco a poco. Ha de quedar una mezcla espesa.


Luego ponéis una hoja de papel de aluminio sobre una superficie (si es fría, como el mármol, mejor). Cogéis dos cucharillas de las de café y entre las dos tomáis un montoncito de la mezcla y la ponéis sobre el papel con cuidado de que quede todo bien junto. Si se "escapa" algún krispie lo empujáis con la cuchara para que se "reúna" con los demás. Creo que también se podría echar la mezcla en unos moldes de los de hacer cubitos de hielo o en alguno de los modernos de silicona que se venden hoy.

Al terminar, recoged lo que habéis manchado y os vais a jugar o a estudiar un poquito o a ver un vídeo, durante dos o tres horas por lo menos, cuanto más tiempo mejor, para que el chocolate se quede otra vez duro con los krispies atrapaditos en su interior.

Cuando el chocolate esté firme, podéis guardar los bombones en un envase de cristal o en una cajita de lata para ofrecerlos en otro momento a vuestros papás, a los amiguitos o ¡a los abuelos! que también les gusta mucho el dulce, ¿a que si?



También le podéis pedir a mamá que os dejé un plato bonito y colocáis en él los bombones. Cuando vengan invitados y tomen té o café le lleváis vosotros los bombones a la mesa. ¡Se van a quedar maravillados!

Manuela, niños, ya veréis como los mayores van a querer hacer también esta receta cuando los prueben. Estos bombones de la foto, que hice hoy, son para llevárselos a una amiga con la que voy a tomar café en su casa.

Muchos besos para ti, Manuela, y para todos los niños y niñas. Bueno, y para los mayores también porque si no van a tener celos.

¡Ya me contaréis que tal!


*   *   *




12 de marzo de 2010

MIGUEL DELIBES



El hombre, el escritor...

El escritor, el hombre...












Ochenta y nueve años de vida.
Y, muchos años dedicados al arte de escribir.



Si, escribir, hacer literatura, es un arte. El arte de extraer ideas del pensamiento, el arte de inventar historias, el arte de transmitirlas, el arte de saber contarlas, el arte de conectar con los sentimientos y el interés de los lectores, el arte de establecer una comunicación fluida con ellos, el arte de hacer prevalecer la palabra escrita...

Miguel Delibes hizo eso, hizo arte con su pluma. Y en su caso, y esto ya es anecdótico, no utilizó nunca para escribir ni máquina ni ordenador, solo la pluma, quizá también bolígrafo o lápiz, en algún caso, pero siempre escribió a mano sus textos.



¿Quien era Miguel Delibes, el escritor?


Teniendo en cuenta que las redes virtuales de los seguidores de un blog son de muy diversas latitudes, culturas y gustos, no esta de más hacer un breve repaso.

Miguel Delibes, nació en la castellana ciudad de Valladolid el 17 de octubre de 1920, la misma ciudad que hoy llora su pérdida y vela sus restos. Está mañana ha dejado de existir a los 89 de edad. Considerado, por los amantes de la lite, y cuya obra fue reconocida con numerosos premios y galardones a lo largo de su vida: Premio Nadal, en 1948 por su primera novela " La sombra del ciprés es alargada", Premio Nacional de Literatura, en 1955, por su obra "Diario de un cazador", Premio Nacional de la Critica, en 1962, Premio Nacional de Narrativa 1999, por su última obra "El Hereje", publicada en 1998. También recibió, por el conjunto de sus trabajos literarios, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1982, Premio de las Letras de Castilla y León, en 1984, Premio de las Letras Españolas, en 1991, el Premio Cervantes, en 1993, nombrado Doctor Honoris Causa, por la Universidad de Salamanca... Además de todos los premios y galardones recibidos, Miguel Delibes fue propuesto,en 1973, para ocupar el sillón "e", en la Real Academia Española de la Lengua.

Escribió cerca de 60 obras, muchas de ellas grandes éxitos de venta y admiradas por el público, entre las que cabe destacar, por citar algunas, "Cinco horas con Mario", "EL Camino", "Diario de un emigrante","Las ratas", "Los santos inocentes", "Mujer de rojo sobre fondo gris", y "El Hereje". Muchas de sus novelas fueron llevadas, con gran éxito, a la pantalla, sobre todo "Los santos inocentes", dirigida en 1984 por Mario Camus y con una brillante y excepcional interpretación de Francisco Rabal y Alfredo Landa. Es muy conocida también por el publico español, la representación teatral de "Cinco horas con Mario", interpretada por la extraordinaria actriz Lola Herrera.



Miguel Delibes, el hombre:

En mi caso, conozco al escritor, no al hombre, pero a través de sus obras, sus artículos, sus declaraciones en entrevistas y lo que de él escribieron otros, tengo algo de su perfil.

Miguel Delibes podía definirse como un hombre recio y serio, pero también con sentido del humor y fina ironía, que le era muy útil para denunciar las injusticias y los excesos de la burguesía, así como el abandono en el que se encontraba su tierra. Era amante y defensor de la naturaleza, le gustaba el campo y la vida al aire libre. Era también muy observador, lo que le permitía luego plasmar en sus novelas, con facilidad, las costumbres rurales y los dichos y vocabulario de sus gentes, ambientes por los que siempre se interesó.

Era un hombre sensible, humilde y al que no le gustaba la ostentación. Disfrutaba del deporte y era gran aficionado a la caza, practicando también el ciclismo, tenis, natación...

El amor y la vida de familia fue importante en su vida. En 1946 contrajo matrimonio con Ángeles Castro y tuvieron siete hijos. En 1974, la temprana muerte de su mujer, supuso para Miguel Delibes un durísimo golpe, del que solo sus hijos (algunos todavía pequeños en ese momento) y el desahogo de la escritura, lograron mitigar, en parte, su dolor. En su novela "Mujer de rojo sobre fondo gris", escrita en 1991, puede adivinarse, en la protagonista, Ana, a su mujer y todo el amor y la admiración que sentía por ella.


La orfandad del lector.

Los escritores, como otros muchos artistas que llenan nuestras horas de ocio, que nos forman e informan, que enriquecen nuestro mundo interior, nos dejan un poco huérfanos cuando se van... ¡Si no fuera por la herencia! Nos consuelan sus obras, imperecederas, universales... Queda una semilla dentro de nosotros, construida con palabras, con hermosas palabras escritas.

Los artistas no mueren, porque sus obras son parte de sí mismos y continúan viviendo en ellas. Viviendo y comunicándose con quienes las admiran.

Miguel Delibes, seguiré leyéndote y te encontraré en tus palabras, en tus relatos, en tus historias. Recibe mi admiración y mi recuerdo.


ANEXO. 13-03-10


Unos emplean palabras para comunicar, otros el dibujo...

"Pinto and Chinto", dos reconocidos humoristas gráficos, nos brindan cada día, en forma de viñetas, su opinión en el periódico "La Voz de Galicia". A continuación os incluyo la viñeta que aparece hoy en el diario, y que coincide con lo que he expresado en los últimos renglones de este post.



¡No hacen falta palabras!




28 de febrero de 2010

CHOPIN




Hace doscientos años...

En Polonia, y el día 1 de marzo de 1810, nacía Frédéric Chopín en la villa de Zalazowa Wola, vinculada a la ciudad de Mazovia. Y a la edad de 39 años, fallecía en París, el 17 de octubre de 1849.

Chopín no necesita ser presentado. Es de sobra conocido, tanto por sus composiciones de piano, como por su vida privada, y de ésta ,sobre todo, por los amores y la relación tempestuosa que mantuvo con la escritora Georges Sand, a la que conoció en París y con la que llegó a Mallorca, en noviembre de 1838, confiando en la benignidad del su clima, para tratar de aliviar y curar el mal de tuberculosis que le aquejaba. Quien, que haya ido a la isla, no ha visitado la Cartuja de Valldemossa, y no ha sentido la presencia invisible del celebre compositor, al observar el piano que decora una de las salas, y sobre cuyo teclado descansa una rosa roja?
Durante su estancia en Mallorca, Chopín compuso muchas de sus obras.

La facilidad para la composición debió de nacer con él, pues ya a la edad de siete años compuso dos pequeñas polonesas, siendo considerado muy pronto como un niño prodigio, de forma similar a como lo fue también el compositor Mozart. De su padre, profesor de música en el liceo musical de Warsaw, debió de heredar Frédéric Chopín su interés por la música.

Destacan entre sus obras. la Marcha Fúnebre, op. 72, nº 2, que compuso en 1826, las mazurcas, los nocturnos, las polonesas, estudios para piano...

Al principio de los años 30 viajó a París donde se relacionó con los más destacados compositores de la época, y fue allí también donde conoció a George Sand. De este período, 1934, es su composición de la Gran Polonesa Brillante.

Y ya no nos cuento más porque ¿quien no conoce al gran pianista y compositor Chopín? Simplemente quería recordar el doscientos cumpleaños del nacimiento de este gran compositor, polaco de nacimiento y mundialmente conocido.

Y ahora, algo de su música, no los nocturnos que tanto me gustan (voy a dejar de lado la "musirriña") sino que vamos a celebrarlo con un vals, que parece más apropiado para la ocasión, y con la polonesa heroica.





21 de febrero de 2010

"MUSIRRIÑA" (Relato)




Cesaria Evora canta "Mar e morada de sodade".
(Para escuchar con la lectura)



   Relato


Llevaba largo rato sentada, con un libro entre las manos, "El Mar", de John Banville, gozando de la lectura y del estilo del autor, de la narración, en detalle, personajes, la facilidad con que transcribía sus sentimientos, emociones, de las oportunas descripciones referidas a las circunstancias, materiales y no materiales, que acompañaban sus vidas... A la vez, le relajaba la música de fondo del CD que había puesto en el reproductor, se trataba de "mornas" y "coladeras" cantadas por Cesaria Evora, artista cabo-verdiana, una de sus intérpretes favoritas.

Normalmente escuchaba música cuando leía o cuando escribía, se había acostumbrado a ello, desde pequeña, mientras estudiaba o hacia los deberes. La música era para ella una especie de inspiración, un acompañamiento imprescindible.


Con la música de fondo, unas veces se enfrascaba en lo que estaba haciendo, de tal manera que dejaba de escuchar la música para limitarse a oír una especie de rumor lejano e indescifrable del que podía prescindir. En otras ocasiones, la música pasaba a un primer plano, sacándola de la lectura, de la escritura o de cualquier otra actividad que estuviese realizando, para quedar imantada por una melodía, por la vibración emotiva de una voz... Entonces adoptaba una postura de recogimiento y cerraba los ojos dispuesta solo a escuchar, a sentir, a emocionarse. Pero aquello no le pasaba con cualquier música o voz  sino con determinadas obras o intérpretes, tanto clásicas como de otro tipo: los "Nocturnos" de  Chopin,  "Peer Gynt" de Grieg, "La Pastoral" de Beethoven, y otras muchas sinfonías,  "Fados", con letras de amores o desventuras, en la voz de Amália Rodrigues, "Tangos" interpretados por Carlos Gardel, Áreas de Ópera, en las voces de  María Callas, Renata Tebaldi,  Alfredo Kraus, Juan Diego Flórez...


O también, como hacia en este momento, escuchando la voz cálida, sugerente y llena de matices, de Cesaria Evora, cuyas canciones ("Apocalipse", "Mar e morada de sodade", "Partida", "Ess país",etc.), con unas letras  que entendía a medias, le transportaba a no sabía dónde, evocando paisajes y rostros que ni siquiera conocía pero que se imaginaba: islas atlánticas y africanas, puertos pesqueros, viejas tabernas de pescadores, marineros, gentes sonrientes o apesadumbradas, charlas y risas...a la vez que también irrumpían en su memoria amores y relaciones anteriores...


No sabía cómo definir aquellos sentimientos y emociones que experimentaba con frecuencia. No era precisamente nostalgia o morriña, ¿de qué en concreto podía sentirla si no echaba nada ni a nadie en falta en ese momento? Era más bien lo que ella podría definir, al intentar explicarlo, como "MUSIRRIÑA", sentimiento parecido, aunque no exactamente, a una mezcla de morriña o nostalgia de algo vago, no ocurrido pero quizás deseado, con un sentimiento añadido de placer, de felicidad, de bienestar -lo que no ocurre en la morriña o nostalgia-, que le invadía y desbordaba, anhelando compartir esos sentimientos con los demás. Unos "demás" imprecisos, desdibujados, sin nombre ni rostro, pues nadie ocupaba, en esos momentos, ni su pensamiento ni su corazón de manera especial. Se trataba simplemente de una inexplicable emoción, demasiado fuerte y dulce para quedársela para ella sola.

La "MUSIRRIÑA" la experimentaba como una especie de estado ideal, un oasis en medio de la insulsa, rutinaria y poco emotiva cotidianidad doméstica.



* * *

Nota : Si os gusta Cesaria Evora podéis encontrarla en otra página de este blog. Enlace.



6 de febrero de 2010

Carnavales de Galicia: Peliqueiros, Boteiros, Pantallas, Xeneráis...




"O Entroido" en Galicia.

Peliqueiros, Boteiros, Xenerais  Pantallas, Volantes, el Oso de Salcedo.



*- "Os Peliqueiros" de Laza (Ourense)


Si hay que elegir un "Entroido",  (Carnaval gallego), quizás haya que optar por acudir a Laza en la provincia de Ourense, para ver a los "Peliqueiros", cuyo extraño origen se remonta a tiempos remotos, considerándose el más antiguo de todos y declarado de interés turístico nacional, toda vez que los medios de comunicación se encargaron de su difusión, dándolo a conocer más allá de Galicia. 

Desde luego los carnavales de esta tierra nada tienen que ver con los afamados carnavales de Río, Tenerife, Venecia, etc. ... Son, por el contrario, fiestas curiosas, sin pretensiones turísticas, vividas por gentes sencillas de pueblos y aldeas, que en la mayoría de las ocasiones tratan de traer a la memoria, ridiculizándolas, escenas de sus experiencias, en bastantes casos referidas al acoso e instigación de los cobradores de impuestos, otras veces a ritos de fecundación de la tierra, a su relación con animales domésticos o salvajes a los que amaban o temían... Y casi siempre buscaban también con estas celebraciones una identificación como pueblo
vecinal, ante el resto de aldeas o comarcas, con los que a veces estaban en abierta rivalidad o enemistad.

La vestimenta de los "peliqueiros" de Laza consiste en un pantalón avolantado, hecho de tiras de flecos sobrepuestos, medias blancas de encaje y ligas, faja ancha en la cintura sobre la que llevan un cinturón de cuero del que penden seis "chocas" (especie de cencerros ) que hacen sonar cuando corren o saltan, camisa blanca, corbata y chaquetilla corta adornada de colores, y sobre ella una especie de paño en pico. Llevan la cara cubierta con una máscara o "cigarrón" (en Verín, otro santuario del carnaval por esta zona orensana, se les conoce por el nombre de "cigarrones" y de "felos" (muecas, gestos de mofa) en el municipio de Maceda), hecha de madera de abedul y pintada, destacando en el rostro una falsa e irónica sonrisa. En la cabeza portan una especie de mitra hecha de hojalata (para que no pese), sobre la que pintan la cabeza o figura de un animal poderoso, o desafiante. se adorna con dos borlones en los extremos y en la parte trasera lleva una "pelica" (piel de animal) a modo de pelo o melena y que es de la que proviene el nombre de "peliqueiros". En la mano derecha portan un látigo con el que fustigar a todos aquellos que no los respeten o se interpongan en su camino.


Salvo cuando se dirigen a alguien en particular, se desplazan en grupo y filas, endo, de una forma peculiar, como a pequeños saltos, látigo en mano y haciendo sonar con estrépito las "chocas". La verdad es que da miedo cruzarse en su camino. Cuando corren, su irónica sonrisa más que sonrisa parece una amenaza. Mejor no tropezarlos y verlos a distancia.


Exhibiéndose por el pueblo

Detalle de las "chocas"
Un grupo de "peliqueiros "tomando un respiro sin advertir que les estaba haciendo una foto pues suelen tratar de no descubrir la cara.



*-"Os boteiros" de Viana do Bolo (Ourense)

Viana do Bolo, cerca de Laza, es otro de los lugares más emblemáticos del carnaval orensano. En este municipio tienen lugar los desfiles de "boteiros", figura principal de la fiesta de "O Entroido" y encargados de abrir y despejar los desfiles de los "folions".

Los "folións" o foliones están formados por grupos de 30 a 40 vecinos que recorren las parroquias (agrupaciones de aldeas) y lugares del municipio, haciendo sonar (cada agrupación tiene su peculiar y distintiva forma de tocar) unos enormes tambores de madera , acompañados de un repiqueteo de metal sobre azadas y otros instrumentos de labranza.



Creando ambiente


Los trajes de los "boteiros" resultan muy vistosos y coloristas. Constan de unos pantalones, de raso color rojo, que llegan hasta las rodillas, polainas de cuero y zapatos negros, cinturón de cuero con una docena de esquilas para anunciar su paso y ahuyentar a los malos espíritus. La blusa es blanca de lino sobre la que se cosen gran cantidad de metros de cintas de raso o seda arrugada, de varios colores, formando dibujos, casi siempre geométricos.

La máscara de los "boterios" está hecha de madera, y en ella destaca siempre una boca grande que saca la lengua o medio come un lagarto. Sobre la cabeza portan una gran pantalla, que a veces llega al metro de alto, cubierta con adornos de papel de colores, sobre una armazón de alambre y cartones. En la mano derecha, los boteiros llevan una vara larga, la "monca", apoyándose en la cual dan vistosos saltos para asustar a los visitantes que estorban el paso y desfile de los foliones.

"Boteiros" por las calles de Viana do Bolo.


*-En las orillas del río Ulla: El Alto de los Generales ("O Alto dos Xenerais")

Los "Entroidos" de la comarca del Ulla, abarcan varios municipios de las provincias de Coruña y Pontevedra, entre los que destacan los de Vila de Cruces, Silleda, A Estrada, Vedra y Padrón.

La semana pasada, asistiendo a una conferencia del etnógrafo González Reboredo, en la Casa-Museo de Emilia Pardo Bazán, en Coruña, supe de la existencia de estos "entroidos" o carnavales y Cillero, un joven de Merza, protagonista de estas celebraciones, me facilitó un DVD sobre el "Entroido" de su parroquia, además de darme un folleto editado por la Xunta de Galicia sobre "O Alto dos Xeneráis", de donde tomé las fotos de este evento, pues no tengo archivo propio en tanto no asista personalmente a la celebración de estos "entroidos" que aspiro a ver pronto.

Las referencias escritas de estos Carnavales del Ulla datan de comienzos del siglo XX aunque se supone que existían con anterioridad. Durante la etapa franquista estuvieron prohibidos, como otros muchos, y sobre todo por la censura expresa al uso privado de uniformes y adornos militares. Se retomaron a partir de la democracia y en los últimos años están volviendo a tener auge.

Los elementos principales de esta celebración son "Os Exércitos"(ejércitos), siempre dos, uno invasor y otro invadido. Cada ejército esta compuesto por un abanderado y sus "generales". Además tienen un "correo", que también va a caballo y portando una especie de alforja llena de cascabeles para hacerse anunciar, va avisando por las aldeas y lugares, casa por casa, de la llegada del los generales y solicitando que sean recibidos. Al ser aceptados llegan los generales y lanzan una serie de "vivas", en primer lugar al cabeza de familia de la casa, luego a sus parientes y después a sus amigos invitados. Es costumbre que en las casas donde haya fallecido algún miembro tengan la puerta cerrada y no los reciban en el transcurso de un año desde la fecha del óbito. Los correos distinguen su uniforme del de los generales porque suele ser de color rojo y su sombrero es más bajo y sin plumas.

Los generales llevan sobre su chaqueta una serie de "adobios" (adornos, medallas...) y en la cabeza una especie de tricornio adornado con vistosas plumas de pavo real, que les dan un aire majestuoso y solemne. Cada ejercito representa una unidad de identidad, o nación, diferenciándose por el color de las bandas que les cruzan el pecho, suelen usar los colores de las banderas de Galicia y de España.


Iniciando el recorrido












Si se encuentran dos ejércitos contrarios se dan el "Alto" o "Atranque" y organizan las batallas, que son siempre verbales e ingeniosas, con piques y reproches mutuos relacionados con acontecimientos del lugar.






Cuando los ejércitos van llegando al final del recorrido, les salen al paso "Los Mouros" (moros) montados sobre burros, y se dedican a provocar y parodiar a los generales, siguiéndolos hasta el punto de la última y gran batalla dialéctica en que intervienen todos los elementos de la fiesta: Primero dialogan el "Correo" y el "Sentinela" (del bando invadido, opuesto al correo del bando invasor), luego los generales, de dos en dos, acompañando su lucha de estrofas de entonación musical. Finalmente se unen los dos bandos en un acto pacífico. ¡Ojalá fuera así siempre en la realidad de todas las batallas!

Intervienen luego "Los Mouros", criticando y discutiendo sobre acontecimientos del lugar y de sus personajes. Todo es recogido por "El Escribano" del pueblo, el cual replica con un discurso contundente. Para terminar el acto, "El Frade " (Fraile) de la parroquia lanza un sermón que termina condenado a muerte al "Entroido" (Carnaval), representado por un muñeco colgado de un árbol o poste, como culpable de todos los males acaecidos en el pueblo. El muñeco estalla por el aire, al prender la mecha del cohete que lleva en su interior, y empieza el bullicio y la alegría.

En esta fiesta no hay que olvidar al "Poeta" o escritor local que se encarga de preparar previamente los discursos y diálogos.


*Las "Pantallas" de Xinzo de Limia (Ourense)


Este "entroido" consiguió sortear la prohibición de la celebrar los carnavales, dictada en el período franquista, celebrándose siempre sin interrupción, consiguiendo llegar a ser declarada de interés turístico nacional. Yo estuve en ella hace unos años, al anochecer y a tiempo antes de que se retirasen las Pantallas, ya que parece era costumbre que saliesen al alba y se recogieran por la noche, aunque esto creo que ya no se lleva muy al pie de la letra. Solo o conservo una fotografía del evento, la que esta debajo de la pantalla, hecha a un grupo que se prestó a posar para mi cámara. En ella aparece una mujer entre las "Pantallas", cuya incorporación ha sido muy discutida por los puristas de la fiesta.



Las "Pantallas" toman la denominación de las caretas (que ocultan cual pantallas) que llevan puestas, confeccionadas artesanalmente con papel, fieltro, harina, agua y pintura, en la que se pinta un rostro de diablo con cuernos y en el gorro una serie de motivo astrales que varían de una a otra: estrellas, lunas, signos del zodiacales, etc. Al rostro se le añaden unos flecos largos a modo de barba. La vestimenta la componen calzón y camisa blancos, capa roja o negra, con cintas de colores, pañoleta roja al cuello, y faja roja en la cintura sobre la que va un cinturón con campanillas, polainas y zapatos negros. La "Pantalla" no es tal si no completa su imagen, con unas vejigas de vaca, secas e infladas, que portan en ambas manos haciéndolas chocar, y con las que pueden golpear a los transeúntes


Las "Pantallas" tienen la misión de amedrentar (emiten un sonido gutural y ronco) a los transeúntes que no vayan disfrazados, buscando que todo el mundo disfrute del carnaval. Si ven a alguien conocido del pueblo sin disfraz pueden capturarlo y llevarlo al bar más próximo donde, como castigo, debe pagar una ronda de vinos.


*-Otros Carnavales de Galicia en la provincia de Lugo.

                     

  *-"Entroido Ribeiran". 
  Los "Volantes".


 Se celebra en Santiago de Arriba (Chantada)


















Sobre este "entroido"  hay un post en este blog, con fecha 3 de marzo de 2009.                                   
Ver enlace más abajo.











*-"El Oso de Salcedo". (Pobra de Brollón)
























Descrito y comentado en este blog, el 3 de marzo de 2009.

Enlace a la página sobre estos dos "entroidos" de la Provincia de Lugo, bajo el título: "Patrimonio Inmaterial. La Cultura como valor".

Enlace a la página.


Vídeo, incorporado ayer a YouTube sobre este post. La música de fondo (olvidé poner la referencia), es la  "Jota de Vila de Cruces".




Anexo  Otras páginas  sobre los Carnavales de Galicia y postres típicos de estas fiestas.

* Carnavales en Viana do Bolo, Laza y Xinzo de Limia."O triángulo Maxico"
http://www.jubiladajubilosa.com/2012/02/carnavales-en-galicia-viana-do-bolo.html

* El "Oso de Salcedo" y el "Entroido Ribeirao"
http://www.jubiladajubilosa.com/2009/02/patrimonio-inmaterial-la-cultura-como.html

* Postres de Carnaval 
http://www.jubiladajubilosa.com/2014/03/postres-gallegos-de-carnaval-antroido.html