

OTOÑO
El otoño es suave, dorado, nostálgico, melancólico, pero no exento, como contrapunto, de pasión, de romanticismo. El otoño se recrea en los recuerdos de la plenitud pasada del verano pero a la vez busca y anhela apacibles tardes, con espacio para la ternura y para el amor. El otoño es dulce, hogareño, confortable, alegre y hecho para el amor maduro y sosegado, que encuentra el mayor placer en la consciencia de estar siendo disfrutado.
El otoño es también tiempo propicio para la música. Escuchar a Chopin...
El otoño es también tiempo propicio para la música. Escuchar a Chopin...

Fue también un otoño, noviembre de 1838, cuando el celebre pianista llegó a la isla de Mallorca para residir en la Cartuja de Valldemossa, en busca un clima benigno para pasar el invierno y de un lugar tranquilo, donde poder componer su música y preservar su salud de los males que le aquejaban. Allí vivió, en compañía de la escritora George Sand, el amor, y, en ocasiones, la exacerbada pasión, que les unía de manera irremediable por encima de sus ansias de individual independencia. Allí compuso gran parte de sus excelentes obras.
Las salidas al campo y el contacto con la naturaleza, a lo que se presta la temperatura suave, alternando con el posterior recogimiento en el hogar al que invita las frescas tardes de otoño, da como resultado un ambiente propicio a la creatividad, a la tertulia, a la convivencia, y a la consolidación del amor, al contrario que, en ocasiones, los pasajeros amores de verano.
Me agrada el otoño porque no me gusta el calor excesivo de los días de verano, prefiero el tibio sol dorado que te colorea la piel sin quemarla; me gusta la quietud de las aguas, el vuelo tranquilo de las aves, los paseos por el campo en alternancia a la playa, el misterio del bosque, la belleza de los árboles… Me gustan los encuentros con los amigos que regresan de vacaciones, las visitas familiares cuando ya todos están de nuevo en el hogar, el retomar la lectura, los puntos de reunión intelectual por llamarles de alguna manera: jueves literarios, taller de lectura, clases, exposiciones, conciertos, conferencias, estrenos de cine…Me gusta quedar a cenar con grupos de amigos, hacer excursiones cortas por senderos rurales llenos de encanto…Me gusta descubrir nuevos rincones para el tapeo y restaurantes para algo más contundente que un aperitivo…Me gusta el otoño porque todo y todos están en su sitio habitual, con buena disposición después de las vacaciones, receptivos al encuentro y a la tertulia, a los proyectos nuevos, a la colaboración…No hay dispersión ni ausencias de amigos o familiares. El otoño es el regreso. El otoño es para estar y para quedar.
Siempre me gusto el otoño y es posible que tenga que ver con mi carácter, alegre pero sin estridencias, abierto al exterior pero a la vez hogareño y sentimental, con gusto por la soledad pero a la vez gozosa de los encuentros... Decididamente el otoño es mi estación favorita.
El campo está precioso, los árboles van dejando caer sus hojas sobre la hierba todavía verde, formando un tapiz con diversas tonalidades de ocres, amarillos, rojos, en torno a los troncos, que añade nuevo colorido al paisaje habitual…
Me gustan los colores de la paleta otoñal son suaves unas veces, y calientes otras, vinculados a la tierra, acordes con mi signo capricornio: ocres, marrones, amarillos, anaranjados, rojos, corinto...Resaltan más su belleza, por contraste, junto a los verdes suaves, algunos casi plateados, de las plantas que se desvanecen, o a los verdes oscuros de los follajes perennes…
Y no se si esto tendrá que ver, pero también de los metales, me gusta el oro en otoño e invierno, así como me guste usar la plata en verano (¿será que es más fría?) En otoño también me gusta poner los collares de ámbar, dorados y amarillos, sintiendo el calor que desprenden una vez que han rozado la piel. Que tonterías os cuento, no?
Mejor paso a mostraros unas cuantas fotos: Están todas hechas en el municipio de Oleiros, lindando con Coruña, que es por donde me muevo ultimamente los fines de semana.

Mera (Oleiros). Junto a la laguna de los patos.
Y los patitos tan felices...


No podía evitar pararme en la carretera para hacer fotos. El peligro es que no hay arcenes. Alguno tocó el claxon, no sé si para saludar o para recriminarme el estacionamiento.

Tengo cantdad de fotos de árboles, de flores, desde siempre, y lo curioso es que casi no sé los nombres. Acabo de proponerme comprar algún libro de botánica donde aprender la denomianción de nuestros árboles más comunes.
Si sabéis el nombre de alguno de ellos os agradezco que me lo digáis y así voy haciendo mi propio catálogo.
¿Que romántica es la hiedra en otoño verdad?.Tiene unos colores preciosos.

Los castaños, según donde se sitúen, o han empezado a amarillear las hojas, después de obsequiarnos con sus frutos, o todavía mantienen el verdor como este que guarda algunas castañas, como podéis apreciar en la foto.

Más color.
El verde de esta parra, orientada al norte, aún se resiste a cambiar de color.

Esta mata de hortensias, junto al Faro de Mera, que miran hacia la Torre de Hércules, el poniente, han perdido ya el azul intenso que tenían en el verano, y se muestran secas.
De regreso a casa pasé por una zona más lejos de la costa y no pude resistirme a hacer estas últimas fotos y venir con un montón de hojas. Pensaba coger solo un par pero todas me parecían preciosas. De momento las tengo entre periódicos, pero supongo que en la próxima limpieza...
Era ya un poco tarde, el color no ha salido bien, pero os digo que la alfombra de hojas era preciosa, me creéis , verdad?
EL SABOR
Hay muchos sabores desde que empieza hasta que se acaba el otoño. Porque luego está también el sabor de los embutidos que siguen a la matanza del cerdo, precisamente ahora por San Martín, de los chicharrones, de las morcillas…Y, en Galicia, cuando solo se comía el marisco de nuestras rías (¡donde queda eso!), los meses de septiembre, de octubre y de noviembre, eran el inicio de un periodo de abundancia de crustáceos de calidad, con sabor a mar...
La lista puede ser inmensa, y seguro que cada uno de vosotros podrías añadir más y más sabores propios del otoño.
Pero para mi uno de los sabores por excelencia en el otoño es el de las castañas.
En Galicia es típico celebrar por estas fiestas lo que lamamos “Magosto” que no es otra cosa la exaltación de las castañas, mediante una reunión festiva, al final de la tarde, en torno a un fuego donde se asan castañas (en ocasiones también chorizos) y se bebe también el primer vino de la temporada. Ocasión también para celebrar el otoño, el encuentro con los amigos, conversar, cantar y si se tercia, y hay bandas de música, también bailar…Es el fuego y el crepitar de las castañas lo que da ambiente a la fiesta. ( Más... )
Los magostos se celebran principalmente desde el 1 de noviembre hasta al día 11, fiesta de San Martín, patrón de Orense, que es donde más se celebra esta fiesta y donde hay más abundancia de castañas y buen vino nuevo.
A nivel de ciudad, quedan todavía vestigios de los vendedores ambulantes de castañas asadas, que dan un tono otoñal y cálido a la calle, y que en los días de frío, llevar un cucurucho de papel repleto de castañas calentitas resulta muy confortable.
El otro día al llegar de mis paseos por la naturaleza, me acerqué a la Calle Real para fotografiar a un celebre castañero, y al día siguiente, por la tarde, encontré otro ocupando un lugar distinto…
No voy a contar más, disfrutad de las castañas. Para esto os dejo las fotos.
Los antiguos carritos de castañas se han modificado, incrustándose en un soporte o armazón que permite incorporar en su interior el combustible o electricidad necesarios para que se asen las castañas y disponer también de alumbrado.


Un niño espera a que el castañero le de un cucurucho de castañas calentitas.
Este guapo joven al que pedí permiso para hacerle la foto resultó ser bloguero ( me dijo que tenía tres blogs).El me pidió lógicamente la dirección del blog para verse luego y se la dí pero no me di cuenta de pedirle yo las direcciones de sus blogs. Si alguien lo conoce decirle que me deje un comentario en esta página para que pueda enlazarle. ¡Gracias!

Estas son parte de las castañas que compre al castañero, el resto me las comí por el camino. Guarde esas pocas para hacer la foto y a continuación, zás, las terminé.


Ya puesta en ambiente me compré un kilo de castañas crudas.
Castañas cocidas
La mitad las cocí con un poco de sal y con unas ramas de anís, que había cogido en un campo
de Mera y donde crece salvaje y en abundancia). La otra mitad las cocí también con sal y anís, pero con la piel exterior ( así cocidas se les llama zonchos) para hacer un collar. El día de difuntos, cuando era pequeña, nuestras madres nos hacían un collar con los zonchos y lo llevábamos puesto e íbamos comiendo camino del cementerio para hacer las visitas de rigor, entonces era un paseo porque no había coches y todo el mundo iba andando.
de Mera y donde crece salvaje y en abundancia). La otra mitad las cocí también con sal y anís, pero con la piel exterior ( así cocidas se les llama zonchos) para hacer un collar. El día de difuntos, cuando era pequeña, nuestras madres nos hacían un collar con los zonchos y lo llevábamos puesto e íbamos comiendo camino del cementerio para hacer las visitas de rigor, entonces era un paseo porque no había coches y todo el mundo iba andando.



Ya para remate, en la cafetería del bajo de mi casa le pedí a estas dos chicas si querían ponerse el collar para la foto y muy amables accedieron a posar para esta página. ¡Gracias chicas!
Bueno contarme algo de los sabores de vuestro otoño. Yo ando enfaenada confitando higos, y voy también a intentar confitar castañas, simplemente en almíbar, no marrón glasé que creo que es más laborioso. Eso lo dejo para el año que viene.
Esperad un minuto. Si "un minuto" es lo que dura la propina de este alegre vals, que Chopín dedicó a una mujer. Así nos despedimos en esta página.
Esperad un minuto. Si "un minuto" es lo que dura la propina de este alegre vals, que Chopín dedicó a una mujer. Así nos despedimos en esta página.






















