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20 de marzo de 2016

GORRIÓN COMÚN / PARDAL. AVE DEL AÑO 2016


20 de marzo. Día Mundial del Gorrión Común.                                       

            

              











                   

  Foto de Pardal macho (izquierda) y Pardal hembra (derecha)



S.E.O, Sociedad Española de Ornitología, fundada en 1954,  y la  "BirdLife Internacional",  han elegido como Ave del Año 2016, al gorrión común o pardal.


Se pretende con ello llamar la atención sobre el descenso numérico de estas  aves silvestres, oriundas de Euroasia y Norte de África y expandidas por los cinco continentes. Tienen por  hábitat preferente  los parques y jardines de nuestras ciudades  y los campos rurales de cultivos, sin desdeñar nuestras costas (al menos en Galicia) ocupando bien oquedades rocosas, zarzales y arbustos del litoral, en los que haya edificación próxima. Aunque no es un ave doméstica, parece encontrarse a gusto cerca de los seres humanos, pero eso si, marcando las distancias que le señala su habitual desconfianza a perder su libertad. 

Concretamente en España, desde 1998, se ha apreciado un descenso de un 10%, pero no en todas las regiones por igual, por ejemplo en Galicia se mantienen las colonias. Donde más han descendido es en algunas zonas rurales castellanas y grandes ciudades, por múltiples causas: ruidos, contaminación, aumento de pesticidas, intensificación agraria, ruidos...  En algunas ciudades europeas, como Londres y Praga, se ha detectado un gran riesgo de su desaparición.

Los gorriones, como otras muchas aves, actúan como "centinelas", en el sentido de que su presencia o ausencia determina la calidad o deterioro del hábitat.

.   .   .


Por mi parte, siempre he sentido simpatía por los alegres y alborotadores gorriones, a los que en Galicia llamamos pardales. En casa de mis padres siempre les reservaban las migas del mantel y del pan sobrante de la comida, que mi madre sacaba a la terraza, lindante con el jardín en donde habitaban. Sabían estupendamente los horarios de comida pues no bien nos sentábamos a la mesa ya empezaban a hacer guardia en la terraza, posados sobre  las cuerdas de  tender la ropa, acompañándonos el menú con sus cantos y reclamos.

Durante mi vida laboral, atravesaba dos veces al día, los Cantones de Coruña, y  disfrutaba de oírlos cantar, verlos en bandadas bañándose en los charcos, merodeando en torno al agua de  las fuentes y del estanque o arremolinándose en torno a las cafeterías, instaladas en los jardines, para pillar alguna migaja. Ellos me indicaban con sus cantos amorosos, mucho antes que lo señalara el calendario,  la llegada natural y biológica de la primavera. Me tengo parado  bajo las ramas desnudas de algún árbol  para escuchar a un gorrión lanzando sus reclamos amorosos, y, al igual que lo hacen las hembras de su especie, gorjear una "respuesta" a modo de dueto, que era correspondido por el gorrión y que iba "in crescendo". No sé si porque el gorrión insistía en llamar a su pareja, o porque quería alegrarme el día haciéndome creer que yo podía entenderme con él, ja,ja,ja...

A veces me quedaba a comer con compañeras de trabajo, en la terraza de una cafetería, en los Cantones, y disfrutaba de la presencia de bandadas de gorriones, que nos detectaban rápidamente, primero oteando desde  toldos y sombrillas, luego descendiendo al suelo por si caía alguna migaja y finalmente, los más atrevidos, encaramados a las sillas y a las meses más próximas, para tirarse en picado sobre las migas que yo les echaba furtivamente. Para mi era una distracción, pues me encanta observarlos: como aparecen y desaparecen, como "roban" las migas en rápido vuelo,  como se aproximan aparentemente confiados y como escapan si presienten que quieres cogerlos. Me hubiera encantado coger uno entre las manos, ¡parecen bolas de sedoso algodón gris (los machos) o pardo (las hembras)!. Son divertidos y avispados, alborotadores, y alegran en invierno los parques  repletos de árboles desnudos  y vacíos de niños.¡Si no fuera por ellos!

Durante el verano en  Mera (Oleiros) los tengo cada mañana alborotando frente a mi ventana,  esperando que les obsequie con migas de galleta, desde que lo hice una primera vez. Son una pequeña bandada que anidan entre la maleza que cubre unas rocas cerca del mar. A la puesta de sol, cuando voy a la orilla del mar, en mi lugar preferido, suelen visitarme a hurtadillas para beber en un reguero de agua, que fluye desde un campo cercano hasta las rocas.

Para ilustrar con fotos este post,  he ido el otro día a sentarme en la cafetería de los Cantones que frecuentaba en mi época laboral, segura de encontrarlos allí y por los jardines del entorno. 




En la terraza de la cafetería

















Consigue una miga de pan y se dispone a emprender el vuelo
















Se atreven a posarse en las sillas

















Atisbando riesgos y oportunidades



















Esta pardal, controla las migas del suelo, dispuesta a tirarse a por ellas.


Acuden, veloces y gregarios, a recoger las migas que les echo.












Unos vigilan, otros capturan alimentos y rápidos emprenden el vuelo.

.   .   .


Recordaba hoy que gorriones o pardales, se vinculan también a la literatura, a la música... Al igual que otras muchas aves. 

Juan Ramón Jiménez, dedica el capítulo LXIII, de "Platero y Yo" a "Gorriones".

"...se vienen de pronto,  con su algarabía fresca y jovial, al jardín de las casas cerradas..."

"...presumen un arroyo, presienten una fronda, y solo tienen que abrir sus alas para conseguir la felicidad..."

Manuel Rivas, autor del relato  (llevado al cine), "A lingua das bolboretas" (La lengua de las mariposas)
llama al niño protagonista "Pardal", en similitud con este pequeño e inquieto pájaro.

"... pasaba grande parte del día corriendo por la Alameda, y fue Cordeiro, el recogedor de basura y hojas secas, el que le puso el apodo. "Pareces un pardal".


¿Y quien no recuerda a Édith Piaf? "Le Môme Piaf" "La "pequeña gorrión".  "Piaf" equivale  en el argot francés a la palabra "moineau", gorrión, pajarillo.

Édith, que pasaba el día cantando y yendo de un lado para otro, tenía un temperamento inquieto y nervioso, de aquí que añadieran a su nombre, cuando dejo de ser una niña, simplemente Piaf. Pero ella cantaba mucho mejor que los gorriones y que los jilgueros. ¡Ella era única!





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10 comentarios:

trimbolera dijo...

Qué bonitos y alegres son, además, es verdad, se conforman con migajas. También nosotros los llamamos "pardalicos". Besetes.

Marcos dijo...

En Valencia llamamos pardal a los pájaros en general. Los gorriones siempre nos caen bien, Aquí los vemos rondando las mesas de los bares a ver si pueden tomar algo cuando se vacía una mesa.- Lo que estamos invadidos es de estorninos que dejan los bancos sucios que no te puedes sentar.

Anónimo dijo...

Que tiempos los del "Copacabana", cuando voy siempre me acuerdo de ti.
Besos. Marisa

Mª Jesús Muñoz dijo...

Chela, me encantó tu post...Es todo un homenaje a esos pequeños cantores, que nos alegran la vida y nos impulsan a seguir adelante. Son un milagro de la naturaleza, que nunca debemos ignorar, sino cuidar con todo el cariño que tú lo haces amiga.
Mi felicitación y mi abrazo siempre, Chela.
M.Jesús

CHARO dijo...

Tengo mi terraza inundada de gorriones y me encanta verlos, les echo migas de pan y disfruto viendo cómo se las comen.Besicos

Genín dijo...

Pues a aquí siguen los tíos, yo estaría encantado de que se fueran todos a donde sea, yo no les hago daño, pero ellos a mi si, en cuanto empiezan a anidar atacan el ranchito sin piedad para anidar, ahí empieza la guerra, no les puedo dejar que hagan los nidos porque luego no hay queìen duerma desde que amanece, el ruido que meten es ensordecedor, tienen todo el sitio del mundo, enfrente, en los cuartos para las baterias y herramientas, el graje, pues nada, ahí no hacen ni un nido, una y otra vez lo intentan en el ranchito, y las mismas veces los hecho, casi siempre gano yo, pero no al 100% siempre hay alguno que hace el nido y claro yo nidos no quito una vez hechos me los como con patatas... :(
Besos y salud

Chela dijo...

Trimbolera:
Si que son alegres. A mí, que vivo en ciudad, me gustan porque en invierno, cuando los parques y jardines están desprovistos de flores, de frondosidad, de risas y juegos de niños, etc. ellos siguen ahí con sus trinos y reclamos, acompañando nuestros paseos.
Besos también para ti.

Marcos:
Aquí en Coruña, no vienen ahora, pero hubo unos años que se adueñaron unas enormes bandadas de estorninos, del paseo de palmeras (en los Cantones) y lo dejaban todo sucísimo. Alguna vez me he coincidido, muy temprano con su despegue de las palmeras y parecían una nube negra. Lo peor era que salían haciendo sus necesidades y aquello era una auténtica lluvia de m..... (Entendí entonces una frase que oí muchas veces "salir cagando virutas", perdón, y debe estar basada en ellos. Cuando los veía salir me ponía a buen recaudo bajo los aleros de un edificio o abría el paraguas para protegerme.
Un abrazo.

Anónimo (Marisa):
También yo recuerdo los buenos ratos de aquellas comidas informales, del grupo, en la terraza del "Copacabana", donde se iba reforzando nuestra amistad, además de las relaciones de trabajo.
Un cariñoso abrazo.

Mª Jesús Muñoz:
Como me son muy simpáticos los gorriones, me alegró mucho saber que el gorrión común o pardal, ha sido declarado "Ave del Año 2016", aunque el motivo sea para alertar de su disminución numérica en muchas zonas, como indicio de problemas de ambientación ecológica.
Gracias por tu comentario y visita. Un fuerte abrazo.

José dijo...

Mal asunto, si este superviviente buscavidas que se adapta a las circunstancias, comienza a disminuir su población mala cosa. Vamos a acabar con todos. Nunca creí que el gorrión también estuviera amenazado, no lo sabía. Interesante tu información y reportaje fotográfico.
Un abrazo.

esteban lob dijo...

Ya partió la inolvidable Piaff.¡No nos vayan a dejar sin los otros gorriones!

Cariños.

Chela dijo...

Charo:
Ciertamente observar a los gorriones es muy entretenido. Un abrazo.

Genin:
Concluyo que le has caido muy bien a los gorriones y que quieren estar cerca de ti, ja,ja... al amparo de tu ranchito. Un abrazo.

José:
Aquí de momento no ha disminuido la población de pardales, pero si lo han hecho las golondrinas, que hace muchos años que no les veo el "pelo", quiero decir las plumas. El recuerdo que tengo de ellas es de mi infancia, en Ferrol, anidaban en el balcón de nuestra casa y me encantaba verlas volar. Un abrazo.

Esteban Lob:
Esperemos que no desaparezcan. ¡Serían muy tristes los parques y jardines en invierno sin su alegre presencia! Un abrazo.