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Plaza de María Pita. Coruña

Plaza de María Pita. Coruña

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8 de marzo de 2012

MARIA PITA. Reivindicadora de igualdad.



 



Hace unos días estuve visitando el  Museo Militar de Coruña, con un grupo de la asociación ADAYEUS (universitarios senior). Resultó  interesante para mí, conocer y repasar, a través de  información y los objetos expuestos, las importantes efemérides de la historia de la Ciudad, así como valorar, una vez más, el papel que en ella desempeñaron destacadas figuras y personajes.

De entre algunas de las obras que alberga el Museo, me fijé en un cuadro, cuya pintura representa a Mayor Fernández de la Cámara y Pita, más conocida como "María Pita", celebre heroína de la Ciudad. Me gustó esa imagen suya que muestra la pintura, muy  distinta de la que estamos acostumbrados a ver en otras obras,  como, por ejemplo, la de varios grabados antiguos de la época que la muestran en la lucha contra los ingleses, o la de la conocida estatua que preside la plaza porticada que lleva su nombre y en la que  se ubica el ayuntamiento coruñés. La estatua, acabada en bronce, del escultor Xosé Castiñeira, nos muestra una  María Pita erguida y exultante, empuñando con orgullo la lanza con la que dio muerte al enemigo, un oficial inglés, que yace derrotado a sus pies. Fue su gesta, como la de toda la población coruñesa,  una arrebatada y desesperada defensa de  la Ciudad, contra la invasión perpetrada por  tropas inglesas, el 14 de mayo de 1589, después de varios días de asedio.

Pero la lucha de María Pita no acabó ahí. En los años siguientes, y después de enviudar, se dedicó a pleitear, ante la Audiencia de Galicia y  las Cortes de Madrid, por  los honores y salario que creía le correspondían por su valerosa intervención en la contienda y la situación que derivó de la misma. La consecución de su propósito, le permitió lograr una paga mensual y el  reconocimiento de grado de alférez. La mejora de su situación, reflejada en su rostro y en su porte, es la que traduce la imagen que de ella nos ofrece el cuadro que admiré en  el Museo Militar, y que me pareció oportuna para traer  a esta página hoy, Día Internacional de las Mujeres.


María Pita. Heroína en la contienda. 
 

Coruña, en tiempos de Felipe II, era un lugar estratégico para el embarque y aprovisionamiento de la Real Armada española hacia  las rutas del Cantábrico,  Países Bajos y  Portugal, así como punto de anclaje y partida de gran parte de las naves de la Armada Invencible dispuesta contra la reina Isabel I de Inglaterra. El país británico ambicionaba, obstaculizar y derrotar la gran Armada del imperio español, a la que consideraba  una gran amenaza para sus naves, para lo que Sir Francis Drake, había recibido  orden de la Reina para perseguir las naves que restaban de la "Invencible" y aquellas otras  que  pudieran construirse para reorganizarla de nuevo, evitando que pudiese seguir dando protección a la flota de Indias o intentase un nuevo ataque a Inglaterra. Para ello tenía patente de corso y debería no solo quemar las naves españolas que se encontrasen en Lisboa y Sevilla, sino también tomar las ciudad lisboeta y las Islas Azores, enclave importante en los viajes al Nuevo Mundo y ruta abastecedora de riquezas y materiales,  desde aquellas tierras, a los reinos de España y Portugal. La misión asignada por la reina inglesa a los comandantes Drake y Norris,  incluía también acudir a las costas de Cantabria con el objeto de destruir la parte de la flota española de la Invencible, que se había refugiado en sus puertos y astilleros para ser reparada.

Drake y Norris establecieron sus propios intereses, y modificaron los planes iniciales que incluía el mandato de la Reina Isabel, intentando llegar cuanto antes a Lisboa para lo que desistieron de ir al Golfo de Vizcaya. Llegados a la altura de Finisterre y creyendo que en Coruña se habían refugiado parte de la flota española llegaron a su bahía dispuestos a quemarla y saquearla. Otro tanto intentaron hacer con la Ciudad, a penas abastecida de tropas y armas, cuyos habitantes se pertrecharon en el interior de sus murallas. Los ingleses se dispusieron a sitiarla y apoderarse de ella. Esto sucedía en mayo de 1589.


La salida de la Real Armada había dejado la Ciudad, como el resto del reino de Galicia prácticamente sin soldados y sin munición, por lo que la defensa de Coruña se planteaba a toda vista como una gesta heroica o de segura derrota.


Los ingleses consiguen abrir una brecha en las murallas de la Ciudad y se adentran en ella. Toda la población se dispuso (ante la escasez de armas y soldados) para contribuir, con todo el arrojo de que eran capaces sus  hombres y  mujeres, a deshacerse del enemigo, aportando sus bienes, víveres, enseres y todo cuantos útiles y pertrechos sirviesen como parapeto y defensa. A punto de capitular y cuando un oficial inglés clava en lo alto de la Ciudad su bandera, María Pita,  que acaba de perder a su marido en la contienda,  arrebatándole la lanza  da muerte al inglés, a la par que desclava  la bandera y, al grito de "Quien tenga honra que me siga", enardeció a la maltrecha población, la cual, cobrando nuevos brios,  arremeter de nuevo contra los ingleses hasta conseguir que abandonasen la Ciudad. 

Así la historia, más o menos. No se sabe a ciencia cierta con qué arma Maria Pita mató al oficial, si era la de éste o la de su marido muerto en combate, y la frase, puesta en su boca, fue conservada y divulgada por la  tradición oral. María Pita, representa desde entonces la unidad de una población que, heroicamente, lucho para conservar su identidad ante la amenaza de ser conquistada por fuerzas enemigas, y en la que las mujeres tuvieron un papel muy destacado. Dicen las crónicas:
..."y algunas de las dichas mugeres teniendo e poniendo con murriones y picas en las manos... ayudando a los maridos y a las mas gentes...; y el día que se dio el asalto general y que se dio en la bateria y se rompieron las minas, las dichas mugeres fueron de mucha importançia, muchas dellas peleando baronilmente..."


El pueblo de Coruña ha hecho de María Pita un símbolo de identidad por su amor a la Ciudad. Al pie de su monumento, en el corazón de la Ciudad, un pebetero la honra manteniendo  una llama encendida durante todo el día.



María Pita. Reivindicadora de igualdad y justicia.


El carácter combativo y contundente de esta mujer,  que  tenia alrededor de 25  años cuando luchó en Coruña contra los ingleses, se demostró también luego a lo largo de los años, en el empeño y tesón que puso para pleitear por el reconocimiento de honras y compensación económica a la que consideraba tener derecho por su valerosa intervención en la contienda,  en la que perdió  marido y  bienes, además que de tener cuatro hijos a los que cuidar, alimentar y procurar un futuro. Lo exigía además, en igualdad con los honores y salarios otorgados a los  militares varones.


María Pita  presentó sus méritos solicitando las honras que creía  merecer, recurriendo a la pesada y lenta burocracia  a través de la presentación de numerosos memoriales para el inicio de expedientes y su  incoación  ante la Cámara Real. Llegó incluso, en 1596,  a desplazarse a Madrid  para hacer gestiones personales ante los consejeros reales de las Cortes de Felipe II y más tarde de Felipe III, pues su voluntad de lograr los honores y salario, que juzga merecidos, era inquebrantable.


Después de hacerse escuchar, el 4 de septiembre de 1596, le conceden licencia para exportar 300 mulas a Portugal. El 28 de octubre añaden a su licencia, 200 más pero a ella no le parece suficiente  e insiste hasta conseguir que le autoricen la exportación de 1000 mulas. En 1597 reitera la prórroga de la exportación de mulas y solicita  la licencia para exportar también a Portugal 1000 carros de madera. Posteriormente demanda un sueldo y le conceden una pensión de cinco escudos, pero ella consigue, en base a sus necesidades familiares, que dicha pensión se le amplíe en tres más, pasando la Infanteria a abonarle, mensualment, ocho escudos.

Preparando el futuro de sus hijos solicita para ellos un puesto como oficiales de Artilleria, cuando cumplesen la edad reglamentaria, y para sus hijas una vara de aguaciles en los ayuntamientos de Betanzos o Coruña.

Después de su estancia en Madrid, que duro más de diez meses, tuvo que reclamar ante el Consejo de Guerra, la pensión que se le adeudaba en Galicia por el tiempo que estuvo ausente, 102 ducados y dos reales,  además de un año y medio de atrasos que también se le debia. No solo  consigue cobrar lo que se le adeuda sino además que le aumenten  su pensión mensual hasta 10 ducados, justificándola por sus mérios y pertenencia a la Infanteria, en igualdad con los varones de su categoría.



María Pita que pleiteó incansablemente, ante las Cortes y la Audiencia de Galicia, primero para obtener recompensa y pensión por sus méritos en la lucha contra las tropas de Drake, y después para poder mantener sus bienes y negocios personales, así como el patrimonio de su familia, enfrentándose a quienes fuera necesario, o se le opusiera como su enemigo, con arrogancia y desafio. Brava mujer.




Una consideración en el Día Internacional de la Mujer.

Hace tan solo una semana, leía en la prensa las desigualdades salariales, que encuentran todavía las mujeres de este siglo en el desempeño de su trabajo, para obtener igual salario que los hombres. Decía exactamente un titular de  prensa que "En Galicia, las mujeres tienen que trabajar 53 días más que los hombres para ganar igual" , y que "La brecha salarial sigue estando presente a la hora de contratar en toda Europa". Y, en relación con España, que "Las distancias salariales están presentes en todas las autonomias. Las mujeres, a igual trabajo, perciben entre un 20% y un 30% menos que los hombres." En otro párrafo,  "Se da la circunstancia además de que el 33,4 % de las mujeres perciben ingresos menores o iguales al salario mínimo, mientras el porcentaje disminuye en el caso de los varones al 21,9%"...


Cualquier tipo de discriminación o desigualdad salarial o de otro tipo, no hay  que esperar a que nos la resuelvan los demás. Hay que denunciar, hay que reclamar, hay que insistir, individual y colectivamente si hace falta. Pero poner empeño y tesón en ello, como hizo María Pita, en reclamar lo que consideraba sus derechos y que finalmente consiguió. Ya conocéis el refrán: "El que no llora no mama". 



14 comentarios:

CHARO dijo...

Interesante historia la de esta brava mujer.....la desconocía.Saludos

Abuela Ciber dijo...

En este día , recibe un abrazo de flores, desde Uruguay, colmado de buenos sentires y aromas gratos.

Cariños

Amelia dijo...

Querida Jubilada jubilosa, me ha interesado mucho la historia que cuentas sobre María Pita. Este nombre no me es desconocido (aunque no conocía la interesantísima historia de esta mujer) y te diré como: Hace muuchooos años, cuando era muy joven, trabaje en una importante Cía. de Seguros en Barcelona y nuestra Agencia en Galicia, estaba en la dirección de María Pita 11, produciéndose la casualidad o anécdota. de que alguien confundió en la dirección la i por la u, cosa que creo debe pertenecer al chiste fácil. Sea como sea, Gracias por la información que encuentro interesantísima sobre la personalidad de esta gran mujer.

Abrazos.

Genín dijo...

Excelente entrada, como siempre son las tuyas.
Maria Pita con Agustina de Aragón son mis heroínas preferidas de siempre.
Tenemos bastante igualdad ahora, las pensiones mínimas contributivas son igual de rácanas para hombres y mujeres...jajaja
¡Felicidad en tu día, amiga!
Extensibles felicitaciones a todas las mujeres que te visitan.
Besos y salud

Aldabra dijo...

Preciosa entrada y reivindicadora. No soy muy amiga de los Días de, pero también reconozco que hay unos que son más necesarios que otros, y el Día de la mujer es un buen ejemplo de que todavía sigue siendo necesario.

Ayer viendo en las noticias un reportaje sobre las mujeres lloré. Entrevistaban a una francesa que salvaba a muchas mujeres de la muerte, eso sí, todas estaban desfiguradas, rostros quemadas, sin uno de los ojos, o sin niguno... Una imagen tremenda, probablemente tú también la hayas visto. Mujeres que viven escondidas en Europa y que si las encuentran sus familias las matan, porque llevan falda europea, o porque hablan con alguien que no deben.

Todavía nos queda mucho por recorrer, por desgracia. Y por mucho que protestemos, nunca lo hacemos lo bastante.

El coraje de María Pita nos debe de servir de ejemplo a seguir, una mujer que luchó por lo que creyó. Una heroína.

Y ¡que guapa sale en el cuadro!, ¡que porte!.

biquiños,

PEPE LASALA dijo...

He aprendido mucho de esta historia Chela, pues aunque estuve en su plaza, no la conocía, así que muchas gracias amiga. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

Francisco Espada dijo...

Ejemplos como este son más productivos y eficaces que programar un día de la mujer cada mes. No me gustan los "día de..." si no es para alcanzar su desaparición por no ser ya necesaria.

Franziska dijo...

No soy gallega pero me siento orgullosa de María Pita. Fue, además, de una mujer valiente para enfrentarse en la lucha contra los ingleses, con muchos redaños para enfrentarse a la sociedad de su tiempo, más admirable aún si cabe. Como tú dices muy bien, debemos defendernos, nos achantarnos como suele suceder porque con tal de vivir en paz, pasamos por cualquier atropello, esa suele ser la verdad. Tu post debería llegar a todas las españolas porque a muchas les hace falta que se valoren y que aprendan a no dejarse menospreciar.

zeltia dijo...

hace poco que conocí yo también de estas luchas reivindicativas de Maria Pita, pero no con tanto detalle como tú nos muestras.
Y ese cuadro desde luego no lo conocía.ç
Tengo la curiosidad de saber si es una recreación o si corresponde a un retrato del original, imagino que no, porque entonces sería el que siempre se reproduciría cuando se representa a María Pita. Pero aun así me gustó mucho saberr de su existencia.

Un post muy interesante Chela, felicidades!

Olegario dijo...

Maria Pita, querida Chela, fué una mujer valiente y defensora de su pais, como muy bien nos muestras.No la conocía tan siquiera, pero su valor me da fuerzas para añorarla.Enhorabuena y un fuerte abrazo.

DARÍO GÓMEZ (EL PEATÓN) dijo...

Acá en Colombia, Chela, tuvimos a otra María, María Cano, que reivindicó con dignidad y valentía los derechos laborales de las mujeres (y de los hombres) durante los años veintes del siglo pasado, hasta el punto de ser conocida como "la flor del trabajo". Que bueno que existan Marías como esas y Chelas como tú.

unjubilado dijo...

Como siempre me ha encantado tu labor reportera, y algo que me gustaría es que, como dije en mi blog, "Ojalá no hubiera que celebrar este día, como consecuencia de que la igualdad entre el hombre y la mujer son reales, pero desgraciadamente creo que, a las mujeres aún les queda un largo camino por recorrer hasta encontrar la igualdad de género"
Un cariñoso abrazo

Chelo dijo...

No conocía la historia detallada de Maria Pita y me ha parecido muy interesante. Se necesitan muchas mujeres como esa.
Un abrazo

luna dijo...

Gracias por la história que tan soberbiamente nos has relatado, la encuentro muy interesante e importante MARTIA PITA fué un personaje muy especial para Galicia supongo como Agustina de Aragón.

besitos

luna