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Plaza de María Pita. Coruña

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17 de marzo de 2013

Burgos. Un día de paseo por la Ciudad.



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Burgos, ciudad siempre hermosa, incluso en invierno


Siempre estoy dispuesta para ir a la ciudad de Burgos,  a visitar sus numerosos e históricos monumentos, a pasear por las orillas del Arlanzón y escuchar el sonido del correr del río asomada en sus puentes, a tomar un excelente café y yemas en sus locales más emblemáticos, a comer la suculenta y típica morcilla con pimientos asados, acompañados de un buen vino de Ribera del Duero, a subir hasta el mirador del Castillo y contemplar, a la luz del atardecer,  las torres góticas de la bella catedral que preside la ciudad, a perderme por los hermosos paseos y jardines... Y, como no, a visitar en la catedral  el Santo Cristo de Burgos,  imagen de devoción imprescindible de los que peregrinan  a Compostela, o que como yo, hacen camino a la inversa.


Excursión a Burgos

A finales del mes de enero,  desafiando la amenaza de nevadas y mucho frío, me fui con un grupo a pasar cinco días a Burgos para visitar la ciudad y otros lugares de la provincia.

No bien salimos de Coruña, la nieve nos acompañó en el viaje, sobre todo por los montes de Lugo y en el puerto del Manzanal, provincia de León, pudiendo observar un paisaje de blancura inmaculada, a ambos lados de la carretera; los árboles y las aldeas, cubiertos de blandos copos, constituían hermosas postales que alegraron mi vista pues hacia mucho tiempo que no contemplaba la nieve. Al llegar a Burgos, finalizaba  la tarde bajo un cielo gris plomizo, y de la escasa nevada caída horas ante en la ciudad, solo quedaba huella en tejados,  cubiertas de los coches,  y en los pequeños montones de copos helados que, en las calles, se derretían lentamente formando charcos.

Nos acomodamos en el  hotel,  ubicado en la Calle Madrid,  a un paso del centro toda vez que la calle desemboca frente al Puente  de Santa María, que da acceso a  los lugares emblemáticos de la Ciudad.


Un día, "a mi aire",  de paseo por la Ciudad



El primer día de estancia en Burgos estaba prevista una salida fuera de la provincia a un lugar que  conocía suficientemente y en el que había estado en fechas recientes por lo que, con una excusa, mitad verdad mitad mentira, conseguí desligarme del programa y quedarme sola en Burgos para visitar la ciudad "a mi aire". 

Para empezar me levanté un poco más tarde que el grupo (que marchó temprano) y esperé a que el frío no fuera tan intenso, luego me planté mi gabardina, bien pertrechada por debajo con grueso traje de chaqueta y bufanda, me calé un gorro confortable, calzado cómodo y salí a disfrutar de una capital de la que tengo muy entrañables recuerdos pues la visité con frecuencia durante mi estancia en Vitoria, allá por los años setenta. Entre otros recuerdos, Burgos se vincula  al primer trayecto en carretera, realizado desde la ciudad alavesa, conduciendo mi "SEAT 600".

Al poco de salir del hotel, crucé el Puente de Santa María para fascinarme, como siempre que lo veo, ante el precioso Arco de Santa María, situado sobre la que fue una de las principales puertas de entrada de la antigua ciudad amurallada. 

Puente y Arco de Santa María, con las torres catedralicias de fondo.


 

Soñé con ver nevada la ciudad de Burgos pero no tuve esa suerte. Cuando inicié mi paseo, tan solo quedaban restos de copos en algunos tejados, en los bancos de  plazas y jardines, en las barandas,  y en la vegetación de las orilla del río. 


 



 


El día era gris al inicio de mi paseo aunque pronto el cielo lució retazos azules, que duraron hasta las primeras horas de la tarde, lo me posibilitó algunas fotos mejores.




Contemplar el río Arlanzón, desde sus arboladas orillas, y admirar las acristaladas galerías y bonitos balcones de hierro forjado, de las fachadas de las casas del Paseo del Espolón, sirvió para reavivar, con emoción, mis recuerdos de otras visitas a Burgos, ya lejanas en el tiempo.

El Paseo estaba precioso para mi gusto, sin turistas, con escasos transeúntes,  y los árboles, sin hojas, recortando sus  brazos desnudos sobre el cielo, permitiendo, desde cualquier ángulo,  la  visión de edificios y monumentos. Ciertamente puede decirse que Burgos es hermoso, incluso en invierno.


Paseo del Espolón
















Desde el Paseo del Espolón, crucé bajo el arco central del edificio del Ayuntamiento, para acceder a su fachada y a la colorista Plaza Mayor,  fácilmente imaginable llena de luz y animación en los meses de  verano.


 
Descubrí, junto al Ayuntamiento, una cafetería-pastelería ("Alonso") en la que acerté  de pleno a saborear un buenísimo café, acompañado de dos riquísimas yemas, famosas en Burgos.

Mientras disfrutaba del café y de la golosa visión de la vitrina de dulces, me acordé de mi amiga Airblue, y sentí mucho no tener su teléfono anotado en el móvil para conversar un rato con ella y contarle como disfrutaba de mi paseo por la Ciudad que ella ama tanto, donde pasó su infancia y juventud y de donde conserva imborrables recuerdos de su vida. Esta página sobre Burgos se la  dedicó especialmente a ella.

Reconfortada con el café y las yemas, me dispuse a hacer  la visita más ansiada.



Visita a la Catedral

Crucé el arco de Santa María para recrearme con la visión de su monumental  Catedral,  declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, que bien puede presumir de la elegancia de las agujas góticas que coronan las torres de su fachada principal, además del espectacular cimborrio del crucero, así como  la a fachada que enmarca la interesante y artística puerta del Sarmental.

 


 













 
 Accedí al interior de la catedral, después de visitar la plaza de Santa María, presidida por una bonita fuente cuyos adornos centrales rematan en una talla de la Virgen,  reflejada en esta ocasión sobre el agua helada del estanque. Nada más entrar en la catedral, como si me dieran la bienvenida,  sonaon las doce campanadas del mediodía en el famoso reloj "Papamoscas". Dado que por esta entrada solamente se pueden visitar las dos capillas destinadas al  culto diario,  la del Santo Cristo (a la que volvería por la tarde para asistir a misa) y la de Santa Tecla,  salí para dirigirme a la entrada de visitantes, en la Plaza del Rey San Fernando.

La Catedral merece, por si sola, una visita a Burgos. No podía marcharme sin visitarla de nuevo y recrearme en sus magnificas capillas, principalmente la del Condestable, panteón de carácter civil, en cuyo centro y bajo una artística bóveda estrellada, destaca uno de los más hermosos sepulcros que puedan contemplarse en cualquier catedral del mundo, tallado en mármol de Carrara por el artista Felipe Vigarny para perpetuar la memoria del Condestable  (patrocinador de la capilla), Don Pedro Fernández de Velasco y su esposa Doña Mencía de Mendoza, a cuyos pies "reposa"  también su perro.



Describir  tan hermosa y bella  catedral, excedería el espacio de este ya de por sí largo post, al tener que relatar tantos detalles de las diversas y ricas capillas, retablos, tallas, relieves, sepulcros, rejas, el coro, o de las espléndidas bóvedas entre las que destaca la correspondiente al cimborrio del crucero. Y sin olvidar las referencias a la  singular Escalera Dorada, de estilo renacentista, realizada por Diego de Siloe, que, posteriormente,  sirvió de modelo a la realizada  en la Opera de Paris. Y no digamos lo que supondría  también añadir la descripción de las  piezas y tesoros que guardan  las capillas del Claustro y el  Museo.

Para solucionar el tema informativo y de imágenes, se incluye, al final, enlace a un reciente programa televisivo, sobre la Catedral de Burgos,  comentado  de forma amena por el famoso dibujante José María Pérez, "Peridis" y que incluye  magnificas fotografías, cuya perspectiva es solo factible a las cámaras de los profesionales de los medios. ¡¡Os encantará!! ¡¡Lo prometo!!


      Selección de algunas de mis fotos


Siguiendo mi paseo por la Ciudad

 









Al salir de la Catedral retomé el final del Paseo del Espolón, para ir hasta el Puente de San Pablo, por el que tantas veces crucé con mi "600", en algunas de las idas y venidas entre Ferrol y Vitoria, después de hacer una paradita gastronómica en la Ciudad, en uno u otro lado del río. Desde el Puente, se divisa el nuevo Museo de la Evolución Humana (visitado días después), que, entre otras cosas, alberga destacados hallazgos de las excavaciones de Atapuerca.


Repasando las estatuas cidianas de ambos lados del Puente, me situé en la Plaza del Mio Cid para fotografiar su monumento. Imposible no admirar en Burgos, la noble figura de Rodrigo Diaz de Vivar, uno  de los más  célebres héroes de la Reconquista. 
 
Me acerqué a ver la Diputación Provincial y el  Teatro Principal, en una de cuyas fachadas se encuentra el reloj "El Morito", y  una   puerta modernista,  de madera, de acceso  al antiguo Círculo de Recreo. 

Luego, por la Calle Vitoria, me fui en busca de mi local gastronómico favorito, frecuentado muchas veces en mis visitas a Burgos, donde se puede comer un buen lechazo asado en horno de leña, cenar, tapear, tomar copas, o adquirir  repostería  y otras delicatessen. Se trata de "Casa Ojeda", bien conocida por los que gustan de la calidad. Recorrí el edificio para ver, antes de entrar, sus golosos escaparates y, sobre ellos en la fachada, una replica del famoso "Papamoscas".

Aunque no era tarde para comer, me decidí a entrar en Casa Ojeda para tomar una ración de la famosa morcilla burgalesa, a la plancha, con pimientos y un vino de Rueda. Para ello en lugar de subir al comedor principal me quedé en la planta baja, en un espacio más informal  y apropiado para lo que iba a tomar. Por 11 euros, incluido el pan y un café con una pasta,  me dí el gusto de recordar el sabor de la morcilla tan buena, que conocía de este sitio. Recomendé a unos amigos del grupo que tomaran aquí el lechazo asado y quedaron encantados.


Después de reponer fuerzas, salí  por la puerta de la Plaza de la Libertad para  hacer unas fotos a la muy famosa "Casa del Cordón", que fue histórica vivienda del  histórico Condestable Don. Pedro Fernández de Velasco, y en la que, en 1497, los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón, a su regreso del segundo viaje a América. Dicha Casa se conoce como del "Cordón", por figurar en su fachada principal un cordón franciscano que parece enmarcar y resalar los escudos y blasones de los Condestables.

Seguí camino por la calle de La Puebla, pasé el Arco de San Juan, por el que los mercaderes y los peregrinos entraban a la Ciudad y me encontré en la Plaza de San Juan. Contemplé lo que queda de la fachada de la Iglesia de San Juan  y, a continuación me fije en una interesante puerta y pórtico lateral,  de la Iglesia de San Lesmes, patrón de Burgos. No vi la fachada por estar en restauración.

En dirección a la Plaza de España, en la Calle San Lesmes pasé por delante dos estatuas que  reproducen las figuras de dos "gigantillos", danzantes en las fiestas populares, y que representan a una pareja, alcalde y alcaldesa serranos, con trajes populares.  En el entorno de la moderna Plaza hay un monumento al  Perro perdiguero de Burgos, costeado, como homenaje, por grupos de   cazadores. Más adelante, al final de la Calle de Santander e inicio de la Avenida del Cid,  vi el monumento al Toro... La verdad es que la Ciudad tiene muchas hermosas figuras y estatuas en plazas y jardines, como la de la Castañera, el Guardia de tráfico,  la Muchacha que contempla el río Arlnzón, el Lector de periódico, etc.

Como no me sentía con ánimo para  subir a pie hasta el Mirador del parque del Castillo para ver la vista de la Ciudad, tomé un coche de ABUTAXI en la misma Avenida del Cid, después de explicar al taxista el trayecto que pretendía hacer  y consultarle el coste aproximado, que luego resultó más barato de lo previsto, a pesar de hacer el recorrido con el taxímetro.

Vista de la Catedral y de la Iglesia de San Esteban, desde el Mirador



Durante el trayecto del taxi, conducido por Esteban, natural de Australia y persona  muy amable y educada, íbamos realizando algunas pequeñas paradas para que yo pudiera hacer fotos.

Iniciamos el recorrido por el Arco de San Esteban y la Iglesia de San Esteban (cerrada) y continuamos por el parque del Castillo (cerrado) hasta el Mirador, desde donde se puede contemplar la ciudad de Burgos. En primer plano,  destaca la maravilla gótica de la Catedral, y, a un lado,  la Iglesia de San Esteban, entre los árboles del parque. A lo lejos, retazos de campos nevados.

Seguimos para ver el Arco de Fernán González, el Monumento del Empecinado, el Solar del Cid, lindando con el que fue Seminario Mayor, hoy convertido en hotel, y el Arco de San Martín. Recorrimos también el Paseo de los Cubos, que son restos de Las Murallas de la antigua Ciudad, bien conservad, en las que aún puede verse la Puerta de la Judería, según me indicó el taxista, pues yo no tenia referencia de ella.

Retrocedimos para pasar por delante de las Salesas Reales y el Hospital de Barrantes y salir a la Plaza de Castilla, donde finalicé el trayecto de taxi. Todo por nueve euros y sin que  admitiese  propina. Allí me despedí de Esteban. 

Es la primera vez que se me ha ocurrido hacer un recorrido turístico en taxi pero creo que lo repetiré más veces, con el objeto de ganar tiempo y ver más cosas.


Crucé el Puente de Castilla para hacer unas fotos del edificio de las Esclavas del Sagrado Corazón y me volví  para caminar por el  Paseo de la Isla. Disfruté,  a paso lento, por la senda peatonal y de bicicletas.


En paralelo, está el  Paseo de la Audiencia, con el Palacio de Justicia, y en el que también podemos ver  elegantes casas que hacen gala de los típicos balcones y galerías.



Me paré en el Puente de Bessón para mirar el río, bastante crecido. Al fondo la fachada del Instituto Cardenal López de Mendoza. Un poco más adelante, me distraje observando un gran número de  patos, de variados colores, que nadaban mientras otros descansaban en un pequeño islote en medio del río.
 
Antes de terminar el Paseo me desvié por la calle Martínez del Campo para ver el Palacio Arzobispal y la Facultad de Teología. De allí me fui hasta la histórica Iglesia de Santa Agueda (Santa Gadea), celebre porque en ella Alfonso VI juró, ante el Cid Campeador, no haber tenido parte en la muerte de su propio hermano.


Unas compras. Rico, rico...

 












La tarde empezaba a declinar y bajaba la temperatura. De nuevo volví a los entornos de la Catedral pero ya la luz no era buena para hacer fotos.  Atravesé la Plaza del Rey San Fernando y continué por la Calle de la Virgen de la Paloma, siempre concurrida, para comprar unas morcillas en una de las tiendas más emblemáticas ("La Paloma") que data de 1949. Compré justo las que tenían en el escaparate, se ven en la foto, las dos con la etiqueta, y la grande, fresca, que elaboran en el  día. Compré también algo que nunca antes figuró en mis compras, unas alubias de Ibeas, que son de color rojo-morado brillante (parecido al tinto de Rueda), con forma entre redondas y ovaladas, y de pequeño tamaño. Se denominan así por tener su origen en la localidad burgalesa de Ibeas de Juarros, y que además  se cultivan en varios  pueblos de la vega baja del Arlanzón. Estas alubias, muy apreciadas, son componente esencial del famoso plato "Olla Podrida". En cuanto a las morcillas, en otra ocasión las  compraré en un puesto del mercado de la Ciudad, que me recomendó  Esteban, el taxista, y luego podré opinar sin son  o no mejor que las de La Paloma. 

Volví al hotel para guardar las morcillas en la nevera y  descansar poco más de media hora, antes de volver a salir.


Final del recorrido

A las seis y media de la tarde era ya noche y hacía mucho fío, pero salí de nuevo pues  quería aprovechar bien el tiempo antes de reunirme con mis compañeros.

 

 








Iba hacía la Catedral, y al cruzar por el iluminado Arco de Santa María, vi que aún estaba abierto el Centro Cultural Histórico Artístico,  que alberga piezas museísticas en las plantas superiores, y entré a visitarlo. Merece la pena, incluso el edificio, que conserva un precioso  artesonado mudéjar, como techo de la Sala de la Poridad, de planta octogonal, donde se reunía el antiguo Concejo de Burgos.

 


Continué luego hasta la Plaza de Santa María, y accedí, por la fachada principal de la Catedral, hasta la capilla del Santo Cristo de Burgos, donde se celebraba misa a las siete y media de la tarde. Cuando aquella terminó,  el  sacerdote preguntó si se encontraba allí algún peregrino a Compostela, y dos hombres que estaban  un banco delante de mí, manifestaron  serlo.
Contenta, regresé al hotel, dando por finalizado un día de estancia en Burgos, que para mí empezó y terminó en la Catedral, una catedral que está también en "El CAMINO", un camino que es  Patrimonio de la Humanidad, un camino que acerca pueblos y gentes en un abrazo intercultural.


Entonces el sacerdote leyó una especial oración para ellos, los peregrinos, que logró emocionarme. Les deseaba que alcanzaran con éxito su propósito y objetivos e invocaba al Santo Cristo para que los protegiera en el camino librándoles de peligros y de enfermedad, a la vez que pedía alcanzasen en su visita al Apóstol Santiago,  bienes espirituales para su alma. Así mismo les deseaba un regreso feliz a sus hogares esperando que portasen paz y amor para  sus familiares y seres queridos, a los que deseaba encontrasen bien a su llegada. Y  les dijo muchas más cosas, llenas de humana religiosidad,  que ya no recuerdo. Finalmente les dio su bendición. Y yo, emocionada, me acerqué a estrecharle la mano a cada uno de ellos a la vez que les decía ¡Buen camino! Ellos, emocionados también, estrecharon  mi mano con las suyas.


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Enlaces sobre la Catedral:
1) Vídeo.      2) Fotos y textos  explicativos.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-luz-y-el-misterio-de-las-catedrales/luz-misterio-catedrales-burgos-catedral-santa-maria/1661761/


 http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=7411




1 de marzo de 2013

Ropaje de invierno




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  Galicia. Por las rutas del oso (Provincia de Ourense)

 

Visten las piedras
verde manto invernal,
                    cálido musgo.                

(haiku. Chela)

 

                 

Del bosque del Palacio da Brejoeira (Monção. Portugal)

 

Se cubre el árbol
con suave terciopelo
en el invierno

                                                         (haiku. Chela)                         


Pronto los árboles y los bosques, cubiertos de hojas, nos regalarán sus flores y sus frutos, después del letargo invernal.
¡También para nosotros será primavera!



25 de febrero de 2013

"Amor". "Amour". Una película de mayores, premiada en los Oscar



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Esta página es un homenaje a Emmanuelle Riva, actriz de 86 años, que en lugar de estar jubilada de las pantallas sigue actuando y  ha cosechado en 2012, y lo que va de este año, un montón de éxitos, como actriz principal en la película  Amor. ("Amour") .


¿De qué trata la película Amor. ("Amour")?


De la vida real. Es una película sobre la vejez, la enfermedad y la muerte, pero sobre todo un film sobre el amor maduro. Un amor que, precisamente, no es "de película", sino un amor hecho de cotidianidad, sacrificio,  renuncia,  cariño, entrega, respeto... Es el amor de una pareja octogenaria, profesores de música retirados, que alcanzan la vejez después de haber compartido muchos años de trabajo y matrimonio juntos,  en armonía y posición supuestamente desahogada, pero a la que la enfermedad de ella, el dolor y el acecho de la muerte, somete a ambos a una dura prueba de aceptación y adaptación, comprensión mutua y...  No puedo deciros  más para no  desentrañar el final.


Esta película la vi antes que la de El cuarteto ("Quartet") pero he preferido comentarlas en el blog, en orden inverso, porque la opera prima de Dustin Hoffman es un film amable, una sencilla comedia, y por contra, aunque tengan en común tratar sobre personas mayores, Amor ("Amour") es ciertamente un drama que posiblemente no  todas las personas son capaces de ver. En mi caso he ido sola al cine  porque mis amigas no quisieron verla, a pesar de estar considerada como una de las mejores películas de 2012.

Premios

Ha sido galardonada con la  Palma de Oro, en el último Festival de Cannes, y considerada mejor película del año en Malta. También Globo de Oro a la mejor película extranjera. El pasado día 22, ha conseguido cinco galardones, en la 38 edición de los Premios César de la Academia Francesa de Cine: Mejor Película, Mejor Director  (Michael Haneke), Mejor Guión (Michael Haneke), Mejor  Actor (Jean-Louis Trintignant), y Mejor Actriz, Emmanuelle Riva, que ayer  cumplió 86 años, convirtiéndose así en la actriz galardonada y nominada a los Oscar de más edad en la historia de estos premios. Quizás algunos la recordéis como actriz de la película "Hiroshima mon amour".

De las cinco nominaciones (mejor director, mejor guión original, mejor película, mejor película de habla no inglesa y mejor actriz), con que esta película optaba a los Oscar,  se ha llevado la celebre estatuilla como "Mejor película de habla no inglesa", que para mi condensa todas las otras nominaciones, ya que este film descansa sobre cuatro pilares: el director, el guión,  actor y actriz protagonistas. ¡Ha sido merecido!

  
El director
 
El polifacético director y guionista del film, Michael Haneke, nacido en Baviera en 1942 y nacionalizado en Austria, que se encontraba estos días en España para dirigir la ópera de Mozart, "Cosi fan tute", ha recibido el pasado día 20, la Medalla de Oro, del Círculo de Bellas Artes de Madrid, por su contribución a la renovación de las artes y la cultura contemporáneas. El presidente del Círculo, Juan Miguel Hernández León, ha añadido en el discurso de imposición, que la medalla es también merecida "por mostrar la dimensión más siniestra de la condición humana y adentrarse con maestría en ella". 

Al ser interrogado por un profesional de los medios de "por qué se sufría tanto en sus películas",  Haneke respondió:

"No hago cine para que el espectador sufra, si sufre... quizás tenga sus razones para hacerlo".  Añadió que su deseo es lograr que las personas se emocionen. Respecto a la relación entre sus ideas y proyectos cinematográficos manifestó que él "parte de las cosas que le molestan o le inquietan, que piensa sobre ello y a partir de ahí elabora sus proyectos".

Interrogado, con motivo de los Oscar, sobre la crudeza de la película ha comentado:

"He pasado y sigo pasando por situaciones similares. Tengo 70 años, por lo que me veo obligado a mirar a la posibilidad de frente. Las personas de 30 años hablan del amor que nace y yo, del que termina, es inevitable una experiencia cercana al sufrimiento"

Creo  que es un director valiente, que encara la vida en el cine, sin escenas superfluas, ni concesiones fáciles o sensibleras. Simplemente escribe guiones y filma  lo que concibe como  realidad, por dura que ésta pueda parecernos. ¡La vida lo es mucho más!



















Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva



Comentario

Cuando vi la película en la sala no se oía ni respirar (y por suerte nadie comía palomitas, no "casan" con la película). El mismo silencio que reinó durante la proyección, acompañó al público a la salida. Con los rostros serios, nadie comentaba nada, todos parecían ir meditando sobre lo que habían visto. Esta película emociona, conmueve y sobre todo duele, como dolía a los protagonistas, George y Anne.

Es una película apropiada para un debate o coloquio sobre los sentimientos humanos, la enfermedad y la capacidad de aguantar el sufrimiento o de traspasar los limites... Para meditar sobre la muerte y como debe abordarse, sobre la familia y el apoyo del entorno en las situaciones de crisis y soledad, sobre el papel de los cuidadores y hasta que punto una persona, sobre todo mayor, puede soportar el convertirse en único cuidador responsable de otro ser, gravemente enfermo y dependiente, del papel que juegan en estas situaciones los propios  valores morales, éticos, religiosos... 

Todavía sigo pensando sobre las emociones y sentimientos que me suscitó la película, que por cierto me agrada haber visto, porque es una gran película, porque refleja la realidad y porque creo que no debemos cerrar los ojos a eso precisamente, a enfrentarnos, desde nuestra cultura y propios valores, a la vejez, a la enfermedad y a la muerte.


Tráiler de Amor. ("Amour")





Amor. ("Amour")  no es una película para pasar el rato, a pesar de su bella música de Shubert, Beethoven y Bach, es una obra de arte para cinéfilos, y su contenido es una lección de vida real, sobre la que pensar, reflexionar y debatir. No todo el mundo es capaz de verla, pero todo el mundo debería tratar sobre los problemas que plantea.

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Para ofrecer algo amable sobre el amor, conectado con las edades de juventud, en el siguiente vídeo, podéis escuchar y recordar (los que la hayáis visto) otra película de la que fue actor principal, Jean-Louis Trintignant,  junto a la actriz Anouk Aimée, "Un hombre y una mujer", de Claude Lelouch, Palma de Oro en el Festival de Cannes, en 1966, como mejor película y premiada también como mejor película de habla no inglesa, en los Oscar de 1967.





No sé si a los jóvenes de hoy les gustaría tanto esta película como  gustó a nuestra generación en su día.



20 de febrero de 2013

El Cuarteto ("Quartet"). Intérpretes mayores


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Cuatro grandes de la escena británica, Billy Connolly, Maggie Smith, Tom Courtenay y Pauline Collins, dan vida a los personajes protagonistas del "cuarteto" de cantantes de ópera que se reencuentran, ya jubilados, en la "Beecham House", elegante residencia destinada a la convivencia de músicos que han alcanzado la tercera edad y desean compartir allí sus vidas.



 Maggie Smith
 y Pauline Collins


Tom Courtenay 
y Billy Connolly




A estos grandes de la escena le secundan un elenco de actores, igualmente conocidos en el mundo del celuloide, entre los que, para mi,  destaca el actor irlandés Michael Gambon,   simpático en su papel de pretendido líder de la vida residencial.


Michael Gambon


Pauline Collins y Maggie Smith

Maggie Smith  y Tom Courtenay


Esta película, ópera prima del californiano Dustin Hoffman, como director, sobre guión de Ronald Harwood (adaptación de una obra teatral de su autoría) es una película amable, estética y agradable para pasar una tarde de cine, que añade el aliciente de una estupenda música  (no perderse los créditos al final de la proyección), para la que destacados intérpretes han aportado su arte musical a la película, para satisfacción de los melómanos y que hay que agradecer a la labor de Darío Marianelli.

Este es el argumento o sinopsis. Tres cantantes de ópera que habían compartido juntos, amistad y momentos musicales estelares, coinciden de mayores, en la Casa Beecham, en la que su vida transcurre sin altibajos en amable convivencia. Se encuentran preparando una gala, que celebran anualmente en la residencia para obsequiar a las autoridades locales y benefactores de la residencia y poder seguir contando con su patrocinio económico, cuando se anuncia la llegada de una nueva residente, que no era otra que Jena Horton  (Maggie Smith), con la cual habían formado grupo cantando el cuarteto de la ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi, con el que habían adquirido merecida fama. Jena, que siempre se comportó como una diva, los había abandonado para actuar como solista, rompiendo la amistad que los unía, incluido su matrimonio con  Reginald Paget (Tom Courtenay). La llegada de Jena a la residencia causa sorpresa en sus antiguos compañeros y desagrado en Reginald. El pasado amenaza la armonía que el grupo venía disfrutando y han de superar viejos rencores y actitudes para volver a formar el antiguo grupo que les había dado  fama, en la gala anual de la residencia, coincidiendo con el aniversario del cumpleaños de Verdi.

Mi opinión. La trama es sencilla, sin tensión ni grandes emociones, y aunque catalogada como drama y comedia, creo que tiene mucho de esto último y nada de lo primero, precisamente porque la fotografía, la música, los personajes y el ambiente que les rodea, convierten la película en algo muy amable, y hacen de la Beecham House un lugar ideal para envejecer, al menos a mi me gustaría hacerlo en una residencia como esta, claro que tendría que haber pertenecido al mundo de la música y vivir en Inglaterra, ¡imposible a estas alturas! 

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Tráiler.






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Para ambientar esta página, y si os gusta la música, podéis escuchar el Quartet "Bella Figlia dell´amore"´, de Rigoletto de Verdi, en las voces principales del tenor Di Stefano y de la soprano María Callas. 

 



Podéis también escucharlo en una versión que interpreta, entre otros,   nuestro querido e inolvidable Alfredo Krauss.



¡Que disfrutéis!