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Plaza de María Pita. Coruña

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30 de abril de 2013

Entrañables fotógrafos del "minuto"



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Plaza de Fonseca en Santiago de Compostela


Con la primavera ha llegado un nuevo fotógrafo del "minuto", dispuesto a dejar impreso en el papel las imágenes de aquellos turistas  y transeúntes  que deseen conservar  un recuerdo de su paso por la Ciudad del Apóstol, tan escaso y tan "retro"  como es tener  una foto analógica, hecha con un antiguo modelo de cámara fotográfica, guarnecida en un cajón de madera , que alberga un diminuto y rudimentario laboratorio en sus entrañas y que, para manipular con sus manos, el fotógrafo protege con un paño negro y oscuro con el propósito de evitar la entrada de la luz durante el revelado de la foto, que luego aclara del hiposulfito en un cubo con agua, colgado a veces del propio trípode que sostiene el conjunto,  y foto que, finalmente,  se seca al sol o al aire, sujeta con una pinza  sobre un rústico cordel.

Los fotógrafos del "minuto" aparecieron por primera vez, como elementos habituales  en parques y plazas de toda Europa,  a finales del XIX y principios del XX, haciendo asequible la fotografía a las clases populares que no  podían pagar la asistencia a un buen estudio. Así, unos lo hacían por necesidad (muchos militares desplazados,  jóvenes parejas de enamorados, niños...) para enviar a sus familias, y otros  simplemente como festivo entretenimiento. A mediados del siglo XX, al menos en España,  la llegada de otras cámaras más asequibles y de fácil manejo,  desplazaron a las anteriores, y solo unos cuantos antiguos fotógrafos permanecieron hasta la vejez  en sus habituales emplazamientos.

Fue durante mi estancia en Santiago, el jueves de la pasada semana, que, cruzando la Plaza de Fonseca frente a la antigua Facultad de Farmacia,  inmortalizada en las canciones de la tuna,  divisé con alegría una de esas viejas cámaras de cajón de madera. Como llevaba mucha prisa  solo tuve tiempo de disparar poco más de un par de fotos y sin mucho detalle. No había nadie posando ni vi al fotógrafo, que estaría seguramente  tomando un café en alguno de los bares colindantes, puesto que era la hora de la sobremesa y no había mucho transito en la calle.  

La próxima visita que haga a Santiago volveré por allí pues me ha quedado pendiente hacerme una foto con esta reliquia de máquina, en pleno siglo XXI. 

















Recuerdos de los antiguos  fotógrafos de La Alameda

La afición por estas fotos me vino tardía y por nostalgia. Mediados los años sesenta  trabajaba en Madrid y cada vez que volvía a Galicia de vacaciones, no dejaba de visitar Santiago de Compostela, sobre todo si me acompañaba alguna amiga forastera en mi tierra. Al inicio del bonito paseo de La Alameda, entonces muy frecuentado y lugar obligado para obtener unas buenas vistas de la catedral compostelana, se ubicaban varios fotógrafos con sus trípodes, sus cámaras de cajón, su cubo de agua, sus trapos y alguno incluso con su caballete expositor de fotos, a la vez que "secadero" de las mismas.

La primera vez que me hicieron una de estas fotos fue en Santiago de Compostela. Estaba yo con dos amigas, Mary Carmen de Vigo, antigua compañera de estudios en Santiago, y  María Teresa, venida de Madrid para pasar unos días en Galicia, cuando al descubrir la presencia de uno de estos viejos fotógrafos, que creía desaparecidos, sentí la emoción de poder tener en mis álbumes una de estas fotos, para mi con valor de joya.  Y además la quise con los tradicionales  e infantiles dibujitos, con los que tantas veces había visto enmarcadas las parejas de enamorados, y que hoy podemos considerar muy "kitsch", pero que a la vez poseen ingenuo encanto. 

Y así, cada vez que volvía a Santiago, repetía el ritual de la foto. Como cuando fui con María, de Palma de Mallorca, o cuando me desplacé en mi "600", con mi madre y mi tía Rosa, en un celebre e inolvidable día de 1976, para ganar el Jubileo,  y en el que fuimos de aventura en aventura, de anécdota en anécdota, y de risas en más risas, a pesar de que yo en la foto, parezca  un  mustio florón. 




La última foto que hice en Santiago, y cuando solo había ya un fotógrafo en La Alameda, fue delante del Instituto Rosalía de Castro, en una mañana lluviosa de 1978, en que me desplacé con unos compañeros de la oficina para asistir a una reunión de trabajo. Tuve que convencerlos para el posado de este ritual  fotográfico del  "minuto". Por cierto, leí en Internet que se llaman fotógrafos del "minuto" porque esta era la marca del papel que usaban para el revelado, pero no estoy muy convencida. Yo siempre creí que era porque cuando hacías la foto el fotógrafo te enviaba a pasear o esperar "unos minutos", mientras revelaba y secaba la foto, que incluso a veces te entregaba algo húmeda si tenías prisa. ¡Hermosos recuerdos los de los paseos  por La Alameda de Santiago!

Cuando en los años  ochenta,  volví a pasear por La Alameda de Santiago ya los fotografos del "minuto"  habían desaparecido. 



Mi afición se reanuda en tierras portuguesas



Viajando un verano por Portugal, a finales de los setenta, me encontré, en Viana do Castelo, y en el Monte de Santa Lucia, desde el que se contemplan unas maravillosas vistas de la desembocadura del río Limia, con un fotógrafo del "minuto" y, siguiendo mi simpatía por este personaje, sonreí a la cámara para dejar un recuerdo. Esta foto es la que tiene mejor tamaño, diseño  y calidad de papel de todas las que conservo.

Pasan los años y...

Vuelvo, en pleno siglo XXI,  a encontrarme con fotógrafos del "minuto". He aquí algunas imágenes, aunque no se trata de fotos mías, sino sobre el ambiente, como si se tratara de estampas costumbristas.


Un mediodía veraniego en Ponte da Lima. 2008

No falta el celebre caballito de cartón, que suele acompañar a estos fotógrafos.


En el parque del Santuario do Bom Jesús do Monte (Braga). 2012















El fotógrafo prepara el objetivo, mientras, una pareja posa con sus niños, éstos esperando quizás la "salida del pajarito" (como solían anunciar  estos fotógrafos a los pequeños para mantenerlos mirando a la cámara), con el deseo de quedar luego plasmados en la foto y poder conservarla como simpático  recuerdo  de un  familiar día de verano. Cuando los niños sean mayores, podrán contemplarla con una sonrisa, quizás añorando su feliz infancia, en la que sus padres, muy jóvenes, eran también supuestamente felices.




















Es por todo lo contado que celebro volver a ver en las calles santiaguesas, la imagen de una cámara tan bella como la que encabeza este post. Prometo un posado cuando vuelva por la Plaza de Fonseca.


*   *   *
Enlaces de interés:

Uno:
He localizado un maravilloso vídeo hecho por un fotógrafo afgano de Kabul, Qalam Nabi, en el que muestra todo el proceso de su "kamra-e-faoree", versión de la cámara de cajón instantánea. Aunque está comentado en inglés  (muy clarito por cierto) las imágenes (fotos y gráficos) son tan buenas que "hablan" por sí solas, y puede apreciarse todo el proceso de funcionamiento, acompañado de un breve intermedio musical. Es un material muy didáctico para quien le guste o quiera saber de este tipo de máquinas. ¡Lo agradeceréis!
Además del vídeo dejo enlace a la página  (en español) de la que lo tomé. Ahí podréis enlazar con otros vídeos sobre estos fotógrafos. 

Dos: 
Incluyo también enlace a otra página con un vídeo-documental, "El minutero" de Iván Fernández de Córdoba  hecho con sensibilidad y calidad, sobre un fotografo  profesional, José Luis Navarro,  que ha decidido, en este siglo,  retomar las calles   y actualizar el  antiguo oficio de "minutero", portando un cuidadoso y  mimado material (en el que incluye el famoso "pajarito" de adorno)  y cuidada presencia personal. Un hombre agradable que cuenta su experiencia a través de  una entrevista, mientras trabaja con su cámara. Esta rodado en la Explanada de Alicante y dura poco más de tres minutos. ¡Merece la pena verlo!



Vídeo de Qalam Nabi, en Kabul:






24 comentarios:

trimbolera dijo...

Preciosa entrada, muchas gracias por los entrañables recuerdos, no faltaban en ferias y fiestas. Yo tengo una foto en el caballito de cartón que puse hace poco en el blog. Besicos.

CHARO dijo...

Que recuerdos me ha traído esta estupenda entrada.....en mi juventud me hice una foto en Zaragoza con una máquina de estas.
Me ha gustado mucho tu entrada, te la has trabajado a conciencia Chela.Te dejo este enlace de mi hija donde verás una foto hecha por ella con una máquina de fabricación casera......una caja que forró toda de negro y le hizo un pequeñísimo agujero:
http://mispompasdecolor.blogspot.com.es/2013/03/estenopeica.html#comment-form

BESOTES

Carmen Real dijo...

Hola Chela
que buena exposicion que has hecho de los fotografos del minuto, yo los recuerdo en las plazas de argentina, en cordoba, en villa mercedes, no sabia que ahora alguno habia dando vueltas que hermoso y extraño el tiempo no los ha dejado de lado.
Bien mi abuela siempre hablaba de Santiago de Compostela, un beso enorme
Carmen

Genín dijo...

Las tenia completamente olvidadas, no solía hacerme fotos cuando era joven, pero si que veía a los fotógrafos con estas cámaras en los parques o en las fiestas y ferias, la escena mas vista era ver al soldado con la chica frente a una de estas cámaras, o el solo para mandársela a su novia en el pueblo.
Besos y salud

Maluca dijo...

Como siempre, Chela, completísima y bien documentada tu entrada, además citando fuentes "comme il faut". Me imagino la alegría de los aficionados a la fotografía al leerte.
Un abrazo,

Pilar Maldonado dijo...

Gracias por tu comentario!! Soy Pilar la hija de Charo...me alegra que te guste la foto, la verdad es que con este tipo de cámaras salían fotos muy curiosas. El proceso es muy sencillo pero en mi caso se requería un laboratorio en blanco y negro (un cuarto con luz roja, una ampliadora, papel B/N, liquidos de revelado,...) para revelar la foto una vez hecha con la cámara estenopeica,sin embargo en internet se encuentran otros métodos sencillos que no requieren laboratorio ,sino con un carrete de fotos que después lo puedes llevar a la tienda a revelar...En mi caso yo lo hice con una caja de cartón o una caja de metal ( bote de Nesquik), la pinté por dentro de negro. En un extremo hice un agujero muy pequeño (con una aguja)...dentro de la caja frente al agujero puse un papel fotográfico en blanco y negro sin que le de luz, se cierra bien la caja y se tapa el agujero-objetivo, que no entre nada de luz...cuando se va hacer la foto se destapa el agujero unos segundos...y después la revelo en blanco y negro con los liquidos especiales para ello..la foto en el papel sale en negativo y con la ampliadora ( máquina para pasar a positivo carrretes o papel B/n) la pasé a positivo que es la imagen resultante que has visto en mi blog....hay que hacer muchas fotos para obtener buenos resultados...
Un Saludo.

Francisco Espada dijo...

¡Qué recuerdos más maravillosos y mágicos, Chela! Era un personaje entrañable en cada ciudad. Cuando llegé Madrid, me topé con uno que estaba siempre apostado en la entrada al Retiro junto a la Puerta de Alcalá: me embrujó la parafernalia, la ocultación de cabeza bajo un paño rucio y después de tanto misterio, salió la foto y hasta se me parecía.

Te mando, con mi cariño, un fuerte abrazo.

unjubilado dijo...

Precioso reportaje, ¡como me hubiera gustado a mí conocer en persona a un minutero que tiene en Zaragoza un caballito de bronce para recordar su paso y su vida por nuestra ciudad!
Yo tuve que echar mano de muchas fuentes en internet para conseguir la información del "Caballito de la Lonja"
Un abrazo

manolo dijo...

Un Reportaje maravilloso, que nos has traído añorados recuerdos.
Me has hecho recordar las fotos que tengo de esos Fotógrafos.
Recuerdos que primero hacían la foto quitando el tapón del objetivo, (luego vino lo del disparador de pera), y volver ha hacer la foto del negativo, pasarlo por el revelador, seguidamente por el liquido fijador, y posteriormente por el agua,todo ello en ese laboratorio que llevaban en ese cajón, que tu nos has echo recordar a los que lo conocimos y enseñar a los de las fotos digitales. como bien nos dices.
Una muy Buena Entrada y unas fotos del recuerdo.
Saludos, manolo

Jara dijo...

Me encantan las fotografías antiguas, tienen un aire especial. Ahora hacemos tantas que han perdido su valor testimonial.
No me he encontrado nunca con uno de estos fotógrafos del minuto, me parecería estupendo que volvieran a hacerse comunes en plazas y parques como alternativa a las fotos digitales. Si me lo encuentro no dudaré en hacerme una de esas fotos.
Me ha encantado tu colección y aunque ahora no dispongo de tiempo volveré con calma a ver los vídeos que todo el tema de la fotografía me interesa mucho.

Besos

Chelo dijo...

Yo también tengo alguna foto de esa época, a mi pueblo solo iban en las grandes ocasiones.
Esperamso el reportaje.
Un abrazo

Elena dijo...

Hola Chela...me acuerdo de esa foto vieira con tu madre y la mia, es un recuerdo entrañable que seguro le va a encantar a mi madre...¡enhorabuena por la entrada tan fantástica Chela!..besiños

Rosa María dijo...

Querida Chela: Bellas imagenes que forman parte en mi retina de Santiago. Aportas tanta sensibilidad en cada comentario que cuelgas en el blog, que es como refrescar pasos dados en otros momentos.
Un abraciño y mi agradecimiento por hacerme repasar recuerdos.
Rosa María Milleiro
http://poemas-rosamariamilleiro.blogspot.com.es/

mpmoreno dijo...

¡Qué entrañables recuerdos!
Yo también pensaba que estos fotógrafos habían desaparecido hasta que en las fiestas de la Blanca del año pasado vi uno en La Florida.
Besos Chela

Aldabra dijo...

yo tengo una foto delante de la Catedral de Santiago con uno de estos arilugios antiguos con el peregrino famoso vestido de peregrino ¿sbaes?

Todavía era Inés pequeñae iba con mis padres.

Son muy chulas y entrañables, en blanco y negro y con una guirnalda alrededor de las figuras.

biquiños,

Franziska dijo...

Debía tener 18 años cuando me hice la última foto en la calle. Tenía 12 cuando me hicieron en Asturias una foto montada en un caballito de cartón. Te entregaban la fotografía en pocos minutos. Era casi mágico.

En fin, qué buenos tiempos y qué ilusionante experiencia. Ha merecido la pena el tiempo dedicado a leer tu relato.

Un abrazo. Franziska

Thony Caro dijo...

HOLA CHELA: QUE LINDAS FOTOS Y RECUERDOS NOS HAS TRAÍDO, CON ESE MINUCIOSO DETALLE DE SU HISTORIA QUE LEÍ MUY ATENTAMENTE, PUES SOY AFICIONAD A LOS OBJETOS ANTIGUOS.-
AQUÍ, EN MONTEVIDEO, AUN QUEDA UN FOTÓGRAFO DEL MINUTO EN LA PRINCIPAL PLAZA .-
TE DEJO UN GRAN CARIÑO.-

Ignacio Diaz dijo...

Amo Galicia...

esteban lob dijo...

Hola Chela:

En algunos pueblos de Chile todavía hay de esos fotógrafos y a la gente les encanta contratarlos, trasladándose al pasado.

Un abrazo.

DARÍO GÓMEZ (EL PEATÓN) dijo...

Encantadora entrada, querida Chela, que me hizo evocar el parque Lourdes de Bogotá.

El 13 de mayo de 2010 publiqué en mi blog un post (Guía zurda de Bogotá IV) acerca de los entrañables fotógrafos de la denominada "foto aguita" o "alminuto". Con tu venia, me permito transcribirlo en este comentario.
Don Julio, el fotógrafo de la Plaza de Lourdes
(1999)

Don Julio es el fotógrafo emblemático de la Plaza de Lourdes. Entre “hippies” cincuentones pasados de moda, hombres-árbol que venden algodón de dulce, indios pieles rojas aclimatados en el cono sur y hermosas gitanas de alguna tribu Rom sobrevive, imperturbable, la cámara “Kodak al minuto” de don Julio.

Allí se comercian joyas de plata y bisutería, se venden globos y ringletes multicolores, se danza la invocación a la lluvia, se cuentan cuentos, se dice la buena ventura y, claro está, se hacen fotografías, -con palomas o sin ellas-. La iglesia de Nuestra Señora de Lourdes contempla impasible el panorama, como si sus grandes vitrales alemanes, su torre cuadrangular, la ornamentación de sus cornisas y sus arcos de ojiva estilo gótico, fueran dignos de mejor compañía.

Sobrevive allí también don Julio, hombre casi centenario como su cámara “foto agüita”, pero enamorado del oficio. Este personaje encantador tiene en su orgulloso haber, fotos de Jorge Eliécer Gaitán, el caudillo del pueblo; de Luz Marina Zuluaga, Miss Universo del año 1958; de mi general Gustavo Rojas Pinilla, y miles de rostros más que posaron alguna vez para su lente curiosa. Como experto en el arte de la imagen, don Julio sabe que la belleza está en el ojo que mira. Pero sus ojos cansados confunden a veces las imágenes del recuerdo con las que capta su lente. De modo que con frecuencia los soldados en uso de licencia salen retratados con galones de general, las muchachas lucen en las fotos de carné como reinas de belleza, y los hombres pusilánimes muestran en el papel una gallardía inverosímil.

Yo mismo he sido retratado dentro de un corazón sangrante con un letrero que dice: “Corazón de mi vida, cuando esta foto te hable, ya no te quiero.”

PD: Don Julio ya abandonó este mundo, pero le sobreviven en el oficio otros jóvenes setentones con tecnología de POLAROID.

Olegario dijo...

Aquellos queridos fotógrafos del minuto nos dejaron un amuestra de nuestro paso por la vida, cuando éramos apenas unos jóvenes tendidos en el sol de nuestra alegria, en espera de un futuro embriagador. Felicidades y un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Hello. And Bye.

RECOMENZAR dijo...

Maravilloso tu blog
me encanta haberte encontrado

Anónimo dijo...

Precioso lo que dices Isiña,y la foto me hace muchisima gracia, tengo yo una copia tambien pero tenía la idea de que estaba tomada en el lateral del edificio de Diputación de Rego da Auga al lado de un kiosko que allí había y contra la pared de esa casa tan bonita donde da comienzo la calle Real.
Tenemos pendiente un café.
Bicos.
Sagri.