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21 de febrero de 2011

ALERTA ROJA



¡Tranquilidad! No ha pasado nada. Podía haber pasado, pero no pasó.

Además de las noticias que aparecen en los medios, no me gusta perderme las previsiones meteorológicas, que hoy en día se dan con tanto detalle y precisión, con casi el 99 % de partes acertados. La semana pasada, justo al día siguiente de San Valentín, se anunció alerta roja en la costa gallega, y más acentuada en la provincia de Coruña.

Llevo comprobado que por estas fechas suele hace, o un tiempo esplendido (como por ejemplo el que puede apreciarse en este post), casi primaveral, o un tiempo muy desapacible, atemporalado, que suele ser pródigo en agua, nieve, granizo, truenos, relámpagos... ¡No hay termino medio!
En esta ocasión, la alerta roja para la costa coruñesa se anunciaba con olas entre los 7 y los 9 metros o más, según las zonas, sobre todo a la hora en que la marea alcanzase su máxima altura.

Es sabido los desastres y también el espectáculo que estas mareas suponen en las playas de Riazor y el Orzán de la ciudad herculina. Por mi conocida afición a contemplar el mar, mi disponible tiempo de jubilada
y aprovechando que, por el momento, ni llovía ni hacía demasiado viento, pasadas las doce del mediodía, me fui a pasear por el entornos del mirador de Las Esclavas, que es una zona bastante batida de la playa de Riazor. Aun faltaba un par de horas para la pleamar. No fui la única. había algunas personas por allí "cámara en ristre".

Protección Civil y la Policía, montaban ya guardia, sobre todo para evitar que las personas curiosas, como yo, nos acercásemos demasiado a la orilla o a lugares de peligro, buscando una imagen irrepetible. Hubo ya algunas desgracias en ocasiones anteriores y ahora toman precauciones de vigilancia, terminando, las más de las veces, en acotar y prohibir el acceso.
De hecho lo hicieron así, pasadas las 14 horas, cuando llegó la pleamar, momento álgido en que a mi se me acabó la batería y tuve que conformarme con ver el impresionantes olas sin poder hacer ni una sola foto. Lamenté no llevar repuesto como suelo hacer habitualmente. Nunca vi tan gigantescas masas de agua amenazando desbordarse hasta las avenidas, aunque en esta ocasión ya las máquinas habían formado grandes dunas con la arena, en las zonas más sensibles, para evitar que llegaran a los balaustres del paseo, destrozado no hace mucho por un anterior temporal.

Decidí ir a casa por otra batería y volver inmediatamente pero justo cuando me disponía a regresar a la playa, empezó a caer tal diluvio que tuve que desistir. Esperé a que escampase pero cuando esto sucedió era ya muy tarde y anchecia.
Al día siguiente, como seguian las alertas, decidí volver, está vez por la zona del Orzán, pero también diluvió a la hora de la pleamar y tuve que esperar hasta la media tarde. Cuando llegué, las olas más grandes ya habían pasado sin que yo hubiera podido admirarlas. El cielo estaba gris, a ratos negro, a ratos azul marino... El sol, que nos regaló un pequeño arcoíris, intentaba salir, aclarando las nubes y abriendo boquetes de azul celeste, pero la luz no duraba más que para un par de fotos. El oleaje era semejante al de otros muchos días de mar batido, habituales en esta playa, frecuentada y disfrutada por surfistas.

Pronto empezó a anochecer, a la vez que amenazaba la lluvia, y regresé a casa, con muchas fotos pero ninguna espectacular.
De recuerdo he hecho un vídeo con las fotos de los dos días para incluir en este post, sobre todo ahora que estoy a punto de agotar mi cupo de imagenes en este blog.
He disfrutado, sobre todo porque ahora cuando se predice una alerta roja, adecuadamente y con tiempo, los barcos permanecen amarrados en los puertos, evitando así que haya las desgracias, antaño frecuentes, que sembraban la costa de dolor y muerte cada invierno. Esto aún puede suceder, ocasionalmente, cuando no hay previsión, prudencia, o, simplemente, la naturaleza se enfurece repentinamente y no concede tregua para salvaguardarse. Pero en esta ocasión, como en otras muchas, la alerta roja, ha funcionado.


Mis fotos en vídeo. Espero que os gusten.






18 comentarios:

AleMamá dijo...

Me encantaría vivir donde llueva bastante y cerca del mar, pero decir eso en Chile implica cierto riesgo por lo movido de nuestro Pacífico y nuestro territorio "seco".
Besos. Has subido lindas fotos.Te leo.

Adolfo Payés dijo...

Me alegro que no haya pasado a mas..


Un abrazo
Saludos fraternos..
Que tengas una buena semana.

Genín dijo...

¡Que preciosidad de fotos!
Y así es como me gusta a mi el mar, bravío, diciendo...
¡Aquí estoy yo!
¡Respeto humanos!
Lo malo es cuando se lleva vidas por delante...
Preciosa entrada Chela, amiga.
Besitos y salud

CHARO dijo...

Vaya sustos que nos estáis dando por Galicia pero si cómo tú dices no ha pasado nada me alegra muchísimo.Las fotos son preciosaas.

Felipe Tajafuerte dijo...

Vengo de la mano de Nerim, y aquí me aposento con tu permiso. Los que he visto hasta ahora me ha gustado. Volveré.
Saludos

Marucha dijo...

gracias amiga por este video con fotos espléndidas!!!
por favor,ten cuidado.
porqué dices que estás llegando al límite de fotos de este blog ?????

acaso hay un límite preestablecido ????

Rafaela dijo...

Bonito vídeo con ese mar furioso.
Nos haces disfrutar a los que no tenemos la suerte de tenerlo cerca, solo estuve una vez en La Coruña y el mar estaba mas calmado.
Besos.

Anónimo dijo...

Buscando información sobre tascas,figones y demás del siglo XIX de Compostela, me topé con este blog y de inmediato lo tengo en "Favoritos".
Soy de Bilbao pero resido en Valencia. Todo lo que sea de Galicia me encanta, es como mi segunda madre.
Me gusta muchísimo todo lo que escribes y cómo lo escribes.
Sigue con esa vitalidad. Yo también estoy jubiloso.
Un beso

Jesús

Jesús dijo...

Me gusta mucho este blog. Si me lo permites, trataré de poner algún comentario a lo que escribes, pero lo haces tan bien, que no haría justicia a tus comentarios.

Un saludo

Jesús

Berta dijo...

Gracias Chela por regalarnos un pedacito de mar ...
Un abrazo
Berta

Aldabra dijo...

¡si no fueran tan destructivos los temporales serían hermosos! pero pensando en todo el daño que hacen..

biquiños,

Andrés dijo...

Querida Chela, seguro que hubiese disfrutado como un enano contemplando un tiempo gris y una mar brava.

Imagino que como vivo por Alicante, siempre uno ansía lo que no tiene, y yo me pirro por el mal tiempo (que para mi es bueno), de lluvias y temporales.

Fabulosas fotos, por más que digas que se te acabó la batería.

Un abrazo.

esteban lob dijo...

Tras "nuestro" maremoto de hace un año, lo de alerta roja nos resulta inquietante. Aún así, hay que agradecer todo lo bueno que nos deja el mar.


Cariños.

Leodegundia dijo...

Aquí siempre atendemos cuando dan el parte del tiempo en Galicia porque sabemos que luego, aunque más suave, lo vamos a tener nosotros y así lo sabemos con un día de antelación.
Buenas fotos.

Común dijo...

Hola!!!
Que susto me pegue cuando vi las primeras olas, menos mal que aclaraste enseguida dándonos tranquilidad, el planeta esta avisándonos que lo cuidemos un poco más, creo que las nuevas generaciones tendrán más conciencia que nosotros.
Las fotos en el video muy bien logradas Chela, sos una profesional…..
Feliz domingo y un abrazo de oso.

Rosa María dijo...

Hola: La verdad que tengo una gran duda que me gustaría descifrar si me ayudas. ¿Eres Isabelita? Me parece que si, aunque hace mucho tiempo que nos nos vemos. La última vez creo que fue en la calle Rubalcava de Ferrol. Entré en tus blogs y me han gustado.
Un abraciño

Toupeiro dijo...

Ya estamos en primavera, ya iba siendo hora. Más Solcito y menos temporales.

Un beso de buenas noches

Natalia dijo...

Este artículo me pareció muy interesante. Me llamó especialmente la atención los grandes riesgos que hay al vivir cerca del mar. Hay una palabra que me pareció muy interesante: Pleamar ,ya que es el título de una de las más esperadas series de HBo para este año. De qué se tratará?...no puedo esperar para averiguarlo.