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Turismo de cruceros en Coruña.
En los últimos años el turismo de cruceros se ha incrementado de forma considerable en el puerto de Coruña.
Al principio aparecía, de vez en cuando, algún colosal crucero, de prestigio, en los meses estivales, y toda la población se desplazaba a los muelles para admirar las grandes y afamadas "ciudades flotantes" que atracaban en el puerto de pasajeros. Poco a poco nos fuimos acostumbrando a una mayor frecuencia en las visitas, incluso en otoño e inicio de primavera, y a familiarizarnos con la presencia de extranjeros en las cafeterías y comercios de las principales calles coruñesas. Es curioso comprobar, supongo que por efecto de comentarios de unos viajeros a otros, como se popularizaron determinadas jamonerías locales, por cierto muy fotografiadas por ellos, y como aprendieron a saborear también los afamados churros con chocolate que pueden tomarse en plena calle Real, a un paso de los atraques habituales.
Los muelles del puerto, antes de fácil acceso a los viandantes, hace años que se cerraron, como medida de protección para uso muy restringido de personal del puerto, tripulaciones de barcos y pasajeros. Una medida lógica en los tiempos que vivimos, pero la posibilidad de hacer fotos maravillosas desde mis lugares preferidos, como en anteriores ocasiones, ha quedado descartada. Actualmente lo mejor es situarse en los paseos marítimos, cerca del Castillo de San Antón, para ver los barcos llegar o salir de la dársena del puerto.
La primera visión que se nos ofrece de los cruceros, cuando uno inicia la visita al muelle de pasajeros, es la de algunos de sus perfiles tras las rejas que impiden el paso de transeúntes ocasionales, o intencionados como yo, sin posibilidad alguna de traspasarlas y de contemplar los buques en sus mejores perspectivas.


En "el puente" de mayo.
El pasado viernes, día 2 de mayo, atracaron en los muelles del puerto de Coruña, seis cruceros, lo que para un puerto como el nuestro resultó todo un acontecimiento turístico aun cuando no se trataba de barcos muy grandes o espectaculares como en otras ocasiones.
Esa mañana, a pesar de estar en pleno "puente", tuve que asistir a una sesión en la universidad senior y no quedé libre hasta el mediodía, sintiendo no haber podido disfrutar de la llegada, uno tras otro, de los barcos y de presenciar sus atraques en el puerto.
Cuando llegué a los muelles ya se encontraban allí atracados el "Express", de la compañía Pullmantour (2000 pasajeros), el "Oriana" de P&O (1900 pasajeros), el "Deutschland" de Reederei Peter Deilmann (650 p.), el "Voyager" de Voyages of Discovery (550), el "Delphin" de MTC (500) y el "Hamburg" de Plantours, con 400 pasajeros.
Confieso que estos barcos de alrededor de 500 pasajeros me parecen más agradables para viajar. Los muy grandes, en los que hice varias travesias por el Báltico hace bastantes años, me parecieron un horror, con tantos pisos, pasillos, ascensores, camarotes y pasajeros de un lado para otro, con colas en todas partes para comer, para comprar, para... ¡La vida que se hacia en ellos me pareció una horterada! Recuerdo en cambio con agrado la navegación en un pequeño barco-correo por los fiordos noruegos hasta cerca del Cabo Norte, hace también muchos años, que me había encantado por la casi ausencia en él de turistas, no llegábamos a cuarenta pasajeros.
Hacer un día distinto en la propia ciudad.
Como casi siempre que hay algún "puente" y no salgo de viaje a hacer turismo, me mentalizo como si fuera una "turista" a experimentar en mi propia ciudad. Suelo invitarme a comer en algún sitio especial, mejor si no estado nunca con anterioridad, visito algún museo, alguna plaza o jardines de las zonas nuevas que no conozco, fotografío las cosas novedosas o tomo nuevas perspectivas de sitios o cosas ya conocidas aprovechando distintos enfoques, estaciones, o cambios de luz.
El viernes día 2, entre los pasajeros de los cruceros y las personas que se desplazaron, incluyendo niños y ancianos, desde sus casas para ver los barcos, y coincidir con un día soleado y de buena temperatura, hizo que Coruña viviese una jornada muy animada.
Yo "me invité" a comer en un restaurante con terraza, de los que dan al puerto, y, además del agradable menú, disfruté de estupendas vistas marineras.


Después de comer fui paseando por la dársena del Náutico y La Marina
en la que están los pantalanes de veleros y de algunos pequeños barcos de pesca, que en mi opinión caracterizan, con encanto, la famosa estampa coruñesa de este muelle que remata con las hermosas galerías, de las que últimamente, todo hay que decirlo, han estropeado su ideal imagen no respetando las alturas de los edificios al permitir, no sabemos con qué criterios urbanísticos, "arreglar los tejados" para luego aparecer, en lugar de las pequeñas y discretas ventanas y simétricas buhardillas, casi "casas de dos pisos" sobre algunos tejados. ¿...? Queda dicho por si lee esto alguien con competencia en el urbanismo municipal.
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Dársena y Paseo de La Marina


Mamá gaviota observa el baño de su pequeña
El "Express" desde otra perspectiva
Mientras me desplazaba por La Marina, para ir a un mejor lugar donde presenciar la partida de los barcos, el "Oriana" había iniciado ya la salida hacia el Castillo de San Antón para girar luego a mar abierto. No pude fotografiarlo adecuadamente.
Desde el balcón de los Jardines de San Carlos vi, al fondo de la dársena, como todavía permanecían anclados el "Delphin" y el "Deutschland".
Los remolcadores estaban ayudando a maniobrar al "Express"
El "Express" inicia la navegación ya sin amarras
Le sigue el "Voyager"
El "Deutschland" sale también hacia la bocana del puerto

El sol empezaba a declinar y aún faltaba la salida del "Hamburg" al que un joven fotografía aplicando su zoom. El "Delphin" seguía en el puerto pero, en la distancia, ya no alcanzaba a verlo con buena luz para tomar una imagen.
Como a las ocho tenía entrada para asistir a un concierto de la Orquesta Sinfónica de Galicia, con un excelente programa, decidí cerrar mi día de "turismo" por la ciudad, para reintegrarme, como otros muchos viernes, a una de mis aficiones favoritas, la música.
La verdad es que para no haber hecho "puente", ni salido de viaje, he disfrutado de un excelente día, compartido con otras muchas personas que ellas si han sido turistas en Coruña.
Espero que también vosotros hayáis tenido, si no un "puente" si un buen comienzo del mes de mayo.