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26 de abril de 2016

Miguel de Cervantes ¿De qué te conozco?




Este año 2016,  conmemorativo del cuatrocientos aniversario de tu fallecimiento (pasado 23 de este mes de abril), estás  continuamente en los medios de comunicación, por un motivo u otro: tu vida, tus obras y, sobre todo, por la universalidad y fama que has alcanzado con tu gran novela "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha". Hasta en el Parlamento te han recordado el otro día, unos actores que, mediante una sencilla y original representación, te asignaron la presidencia de la sesión para que, con tu sabiduría y verbo, recabases la atención de sus señorías al objeto de  mejorar sus  actitudes de compromiso con la sociedad. ¡Estuviste muy oportuno!

Con tanto hablar los medios de ti, me propuse recordar el inicio de nuestra relación, ¿de qué te conozco yo? y... ¿desde cuando?



¡Desde mi niñez, gracias a mi pasión por la lectura!


Pero no fue precisamente en el colegio, en el que las lecturas versaban más bien sobre otros temas, entre los que recuerdo las fábulas de Esopo, Samaniego,  y pequeñas historias moralistas.

Las "Novelas Ejemplares"


Fue en mi casa, en la adolescencia, cuando ya los cuentos y otros libros infantiles famosos de la época los tenía más que releídos. Mi ansia de otro tipo de lecturas me llevaba por las tardes o las noches, cuando salían mis padres, a entretenerme con los tomos del ESPASA abreviado, y, a veces,   un par de libros que estaban en la misma estantería y que tenían, los dos, una bonita encuadernación en tela, color azul y con grabaciones doradas, e ilustraciones que me gustaban mucho. Uno trataba sobre Botánica y el otro contenía las "Novelas Ejemplares", que tu escribiste, Miguel de Cervantes Saavedra, editado en Barcelona, en los años veinte del siglo pasado, por la Editorial de Ramón SopeñaEn casa no teníamos ningún ejemplar de "El Quijote", así que tus "Novelas Ejemplares" son las que me sirvieron de presentación para conocerte.

Tenía consciencia de que aquel libro no era adecuado para mi edad, pero lo leía. Al principio no entendía muchas cosas, porque aunque todas las novelas encerraban algún propósito ejemplarizante, me resultaban sorprendentes y novedosos  aquellos personajes pícaros, truhanes, raptores, jóvenes atrevidos y osados que violaban sin vergüenza o galanteaban esposas burlando a sus maridos... Aquel ambiente de posadas y mesones, las citas de ciudades como Toledo, Salamanca, Sevilla, etc. en las que transcurrían las andanzas de nobles y plebeyos, de estudiantes,  hidalgos, gitanos, moriscos... Y no digamos del protagonismo de perros que hablaban, etc.  Todo contribuía a espolear, de manera desbordada, mi fantasía.

Pronto me entretuvieron los picaros y jovenzuelos "Rinconete y Cortadillo", escapados de su casa y que llegaron hasta Sevilla, donde subsistían a base de hurtos y engañosos juegos de cartas, siendo luego explotados por un grupo de malhechores y corruptos que les causaron grandes desdichas, para finalmente, como no, si la novela había de ser ejemplar, terminar decidiendo regenerase y volver al buen camino. 

El exotismo de la novela "El amante liberal", nutría mi imaginación, con aquel ambiente de relaciones entre moros, cristianos y judíos, en que la bella Leonisa es raptada y vendida por un judío a dos moros, para ser luego regalada por estos a  un poderoso turco...

"La española inglesa", que siendo casi una niña es raptada en Cádiz mientras la ciudad es invadida por tropas inglesas, me motivaba. Su educación en Londres y su servicio a la Reina Isabel I de Inglaterra, como dama de compañía. No podía imaginármela con la pérdida de su precioso cabello a causa de un bebedizo que le hicieron tomar con engaño...

La lectura de "La fuerza de la sangre", en que el joven Rodolfo, viola sin piedad a la bella Leocadia, de familia humilde, sin interesarse luego por ella ni importarle su honor, marchándose a vivir a Italia... El sufrimiento posterior de Leocadia por su embarazo y humillación, etc. Todo en esta novela me sobrepasaba,  aún sabía muy poco de la vida y de la  maldad humana. Por supuesto que tú, Cervantes, diste también a esta novela un final feliz, conforme a la moral y costumbres de la época, pero hoy ya no encajaría el tratamiento dado en una situación semejante. ¡Todo evoluciona, Don Miguel!

Entretenida me resultaba el relato de "Las dos doncellas", Teodosia y Leocadia, que se visten de hombres para poder localizar y desenmascarar la burla y enredos amorosos, en la que intervienen dos hombres, Marco Antonio y Rafael, y que con los que, después de varias peripecias, las doncellas concluirán en matrimonio.

Me desconcertaba "El Licenciado Vidriera", formado en  la Universidad de Salamanca,  con la mente trastocada de tanto estudiar, que se creía poseedor de un cuerpo de cristal. Cervantes, considero muy moderna, para aquel entonces, esta ficción tuya, creando el personaje de Tomás Rodaja, el licenciado, y aprovechar sus desvaríos mentales para colocarnos interesantes discursos y curiosos anecdotarios.


Bueno, que otra cosa más te voy a contar  que no sea la de que leí y releí todas las novelas ejemplares contenidas en el libro: "La ilustre fregona", Constanza,  que me parecía  como un cuento de la Cenicienta. "La señora Cornelia", que no recuerdo en este momento sobre que versaba (tengo que echarle un vistazo), "El Celoso Extremeño", al que el poco serio  y seductor joven Loaysa, burla seduciendo a su esposa, me hizo entender entonces a que se refería la expresión "poner los cuernos", de la que oía hablar a los adultos.

Con lo que no pude entonces, porque mi mente no daba para tanto, fue con "El casamiento engañoso" y "El coloquio de los perros", Cipión y Berganza... Pasado el tiempo, y leído de nuevo, con más años, me gustó el asombroso diálogo  de los perros. ¡Otra originalidad tuya, Don Miguel!

Ah, y sobre "La gitanilla", la niña noble que raptan unos gitanos y que la educan como tal, y tal pero que al final se resuelve y vuelve a sus orígenes familiares. Se me ocurre ahora, que he retomado y pensado sobre esta experiencia de lecturas, vivida tantos años atrás, algo que entonces no vinculé con esta novela, y me pregunto: ¿Por qué yo cuando quería hacer rabiar a mi hermana pequeña, a la que llevaba ocho años de edad, (físicamente muy distinta a mi madre y a mí) y que quedaba a veces a mi cuidado, le decía: "Tu no eres mi hermana, nuestros padres te adoptaron, eras de una familia de gitanos que  estuvieron aquí con sus carromatos... no ves que eres distinta,.. " Cuando estaba a punto de   llorar y de creérselo yo deshacía lo dicho... Todo lo que leemos, y nos emociona, suele quedar en el subconsciente y, en ocasiones,  impulsa de alguna manera, aunque sea a la inversa y con variantes,  nuestras acciones. Lo cierto es que desarrollé mucha imaginación en esa época de lecturas, y contagié a mi hermana, a través de los juegos para entretenerla, un similar mundo de fantasía, que marcó su personalidad.

Y a mi, ¿me has influenciado, Cervantes? Supongo que si. ¡He leído tantas veces aquellas novelas tuyas en una edad tan crucial!

¿Y sobre "El Quijote"?

Tardé unos cuantos años más en descubrir tu gran obra pues, como te decía, además que no figurabas, como autor, en mis lecturas escolares, después de la enseñanza primaria, no  estudié bachillerato sino comercio, privándome de esa base cultural sobre literatura, que proporcionaban los institutos de entonces mediante enseñanzas que duraban nueve años y que, acertadamente, incluían hasta griego y latín, incluidos sus correspondientes autores clásicos. 

El primer libro del "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha"  cayó en mis manos, después de morir mi abuelo materno (tendría yo unos 15 años), un día que mi abuela se disponía a sacar de casa un montón de libros que habían sido utilizados por  mis tíos en su época de estudiantes y que ya no interesaban. Me quedé con unos cuantos, entre ellos un ejemplar de tu obra cumbre y universal, una edición de 1905, editada en Madrid por Saturnino Calleja,  ilustrada con 316 dibujos de M. Ángel y grabados por Carretero, Sampietro y Santamaría. Estaba un poco deteriorado pero no me importó, hoy lo conservo como una joya, pues además incluye la Primera y Segunda Parte de la obra.






Grabados escaneados del libro.
 Han quedado un poco mal como puede apreciarse.









En aquel entonces, y  a pesar de que me gustaba, no lo leí de un tirón sino a retazos, al menos la Segunda Parte. Mi admiración por tu genial obra, mi estimado Cervantes, surgió cuando teniendo 18 años, estuve un mes en Zaragoza,  concretamente en La Puebla de Alfindén, en casa de mi amiga María Teresa. Pedro, su padre, un simpático maño, agradable, gran conversador, cada día, después de regentar su negocio, instalado en la comodidad de su hogar, además de tocar un rato la guitarra, se leía un capítulo de las aventuras  del Ingenioso Hidalgo, ¡creo que se lo sabía casi de memoria! Hablaba con pasión de sus personajes,  su psicología,  sus dichos, sus sentencias,  su natural filosofía... Terminó contagiándome de su devoción por tu obra y cuando regresé a mi casa, retomé la lectura de tus libros con mucho tesón y nuevo enfoque. 


Luego pasé años, muchos años dedicada a otros temas y a otras lecturas. Creo que hasta te olvidé, de no ser que otras muchas cosas me hacían recordarte: mi visita a Alcalá de Henares y estancia en Madrid, hace años, mis relativamente recientes viajes a Valladolid... En esta última ciudad me obsequiaron, en 2011, con la edición especial de un conjunto de cuatro tomos, muy bien encuadernados, que recopilan, hasta fecha reciente,  todas las portadas y ediciones que se han hecho de "El Quijote" en España desde la primera publicación. Una joya, que como tal, a mi vez  he donado a la biblioteca de la Universidad Senior de A Coruña por ser una obra interesante de consulta, y existir un grupo de alumnos que este año participan en un taller europeo sobre ti,  Cervantes


Actualmente,  he "desempolvado" mis viejos libros aquí citados, los que tu escribiste,  y vuelvo a leerte, Cervantes, con renovado entusiasmo

Este es  mi homenaje en el  aniversario  de tu muerteMiguel de Cervantes Saavedra, (por cierto ¡que apellidos más gallegos tienes! ¿...?), a la vez que rememoro el impacto que  hiciste en mi mente cuando te conocí por primera vez, en aquella lejana adolescencia que transcurría con inquietud, curiosidad y ávidez de lectura, en el marco frecuente de tardes y noches, a menudo lluviosas, en mi Ferrol natal