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Plaza de María Pita. Coruña

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24 de octubre de 2015

"La violeta". Color, aroma y sabor centenarios.




















Hay comercios, tiendas, almacenes, que forman parte entrañable de la vida de las ciudades. Espacios en los que participamos  con nuestras visitas y  compras, y que asociamos a la cotidianidad o a días extraordinarios, según los productos que ofrecen, y los motivos que nos llevan a frecuentarlos. 

Cuando viví en Madrid, allá por la década de los sesenta, recorría casi a diario, entre el trabajo y mi domicilio, el centro madrileño: Gran Vía, Alcalá, Carrera de San Jerónimo, Sevilla, Puerta del Sol... Me gustaba  el entorno del Metro de Sevilla, que  coincidía con la línea que más usaba, y la Plaza de Canalejas era para mi lugar habitual para tomar un café y, como no, embobarme a menudo en el número 6 de la Plaza, ante el  escaparate de "La Violeta", una pequeña tienda,  tradicional y con mucho encanto, especializada en "caramelos-violeta" y violetas escarchadas, mermelada de violeta, y sin faltar bombones, frutas confitadas... 


















"La Violeta", fundada en 1915, ha cumplido  100 años, como lo recuerda el Ayuntamiento de Madrid, agradeciendo sus servicios, en una placa conmemorativa fijada en el pavimento de la calle, a la entrada del establecimiento.

Con motivo de una visita a Madrid, en el mes de mayo, con un grupo de universitarios senior para conocer el Parlamento, no pude evitar el acercarme con unas compañeras a "La Violeta". Todas compramos caramelos-violeta para traer y obsequiar con tan dulces y atractivos presentes.




Digo lo de atractivos, porque tanto como los propios caramelos me gusta la estética de los envases de presentación: cajitas de lata, de cartón, frascos de cristal, recipientes de porcelana... siempre rematados con preciosos lazos  color malva y ramillete de violetas.

















Los escaparates resultan irresistibles.

















La  verdad es que no se sabe que envase elegir. Si es época de calor y no se va a viajar inmediatamente, lo recomendable  son los envases de porcelana, lata o cristal, para que los caramelos no se derritan, pues son muy naturales. 















Bueno,  mi afición por lo dulce es ya muy conocida, y en mi familia estoy tachada de "larpeira". Lo reconozco, las "larpeiradas" ("manjares exquisitos  para agrado y recreo del paladar", según mi viejo diccionario de gallego, editado en 1968)  son "mis vicios confesables". Es raro que cuando  visito una ciudad o pueblo por primera vez, no busque, además de los museos, monumentos  y rincones con encanto, los viejos cafés con especialidades y las tradicionales pastelerías y confiterías, amén de los confites conventuales. No sé si tiene algo que ver esta debilidad mía con las carencias y sobriedad de mi infancia de post-guerra.

En mi casa siempre hay alguna caja de lata o envase que guarda con mimo secretas chucherías. Esto se ha ido acentuando con el paso de los años. De joven tenía otras distracciones, ja, ja...


Por si vais a Madrid, y sois también "larpeiros" aquí os queda la información en este dulce post.

16 comentarios:

CHARO dijo...

Tengo también una debilidad especial por los dulces y aunque me suelo cuidar, de vez en cuando también me doy unos buenos homenajes a base de "chuches" y dulces de todo tipo, claro que luego viene el arrepentimiento y me paso varios días a dieta de dulces hasta que vuelvo a caer en tentación. Viví en Madrid con mis padres y hermanos siendo muy pequeña así que no me acuerdo nada de él pero me ha resultado muy interesante esta tienda de dulces que seguro sería para mí todo un placer entrar a comprar alguna cosilla de las que mencionas.Besicos

trimbolera dijo...

Qué bonito todo e interesante. Aquí a los amantes del dulce les decimos "lamineros". Besicos.

PEPE LASALA dijo...

Me encantan esas confiterías tradicionales, con tantos años de existencia, en las que entras y el romanticismo se mezcla con el dulzor del ambiente. Me ha gustado mucho Chela. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

JEMARFON dijo...

Aqui en Valencia, un goloso como yo, es un llepol, y las golosinas son llepolies.
Mi gran problema es que me controlan por ser pre-diabético, que no me tomo ni pastillas, pero
me controlan precisamente para no llegar a serlo. O sea, que se me van los ojos detrás de los escaparates.
Recuerdo el maravilloso sabor y aroma de los caramelos de violetas. Tomo nota de la dirección en Madrid. Muchas gracias. (Es para regalar).

Airblue dijo...

Me ha encantado tu post, Chela, no sabes las veces que he pasado por " La Violeta" hace tiempo que no entro, pero tienes razón, es una tienda pequeña con una gran tradición y tiene cosas de muy buen gusto. Recuerdo las cajitas que José me compraba cuando estaba estudiando.
Hay una tienda parecida en Toulouse, tienen té de violeta y perfumes. El símbolo de la ciudad es precisamente la violeta, pero me quedo con la nuestra, la de Madrid.
Qué fotos tan bonitas has puesto.
Hemos tenido un verano malo y triste. Murió la madre de José de repente en julio, no sé si te lo he dicho.
Un fuerte abrazo para ti.

Genín dijo...

Nunca he sido nada goloso, aunque últimamente mi vecina que si lo es me ha llevado un poco por ese camino, aún así me resisto bastante al consumo de dulces sin demasiado sacrificio... :)
Besos y salud

manolo dijo...

Si, en varias ocasiones me han traído estuches de esos Ricos, ricos Caramelos.
Amiga Chela, pásate por mi blog. Dedicado a nuestra común Amiga Airblue Mª R.

manolo
.


Francisco Espada dijo...

Ayer publiqué en Facebook e Instagram una foto de la Coruña, una imagen de esa impresionante balconada que mira al Atlántico. Más o menos al tiempo, publicas imágenes de "La Violeta", una tienda que durante muchos años tuve al alcance de la mano y desde la que endulcé la vida en ocasiones a mis cercanos. ¿Azar, coordinación? Un feliz punto de encuentro.

Besos.

Abuela Ciber dijo...

Chela:
Deseo que esta semana seamos pacientes y escuchemos algún ser querido, que lo necesita pero, estamos a veces demasiado faltos de tiempo
Cariños

Jara dijo...

¡Me encantan los caramelos de violeta! y hace mucho que nos los como, voy a tener que hacer un visita a ese precioso establecimiento. El problema en estos casos es elegir.

Besos

Maluca dijo...

Chela, lo bueno de tu blog es que siempre traes cosas bonitas, interesantes, desconocidas o, al contrario, que nos hacen recordar... Además están después los comentarios de tus seguidores, con los que también se aprende. En fin, como siempre, un gusto visitarte.
Da la casualidad que ese espacio por el que tú te movías en Madrid, también fue la zona por la que anduve durante mi primera juventud, recién llegada a Madrid. Me sorprendió el esplendor de los edificios. Mi centro de atención estaba entonces en la calle Príncipe.
Por último, en mi pueblo cordobés, a los que les gusta mucho el dulce se les llama "galgos", vete tú a saber por qué.

María dijo...

Me ha gustado mucho tu blog, y en el me quedo de seguidora. Besicos amiga

Isabel dijo...

Visitando mi blog encontré tu visita y recuerdo haber visitado el tuyo muchas veces. Me gusta ese recuerdo de las violetas ese color es tan refrescante. Son ricos los caramelos?, Madrid debe ser precioso. Un abrazo desde Argentina

Isabel dijo...

Hermosas fotos, un gusto visitarte. Megustaría pasear por alli pero con las fotos ya estoy allí. Saludos desde Argentina

esteban lob dijo...

Lindos "y sabrosos" recuerdos Chela.Conocí Madrid, pero no La Violeta.Me lo perdí.

RECOMENZAR dijo...

muy linda tu presentación
No conozco tu lugar
por lo tanto no puedo decir mas de lo que veo
Abrazo