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19 de mayo de 2012

EL MUSEO SOÑADO. Real Fábrica de Tabacos de Coruña.

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* Día Internacional de los Museos. 
 La Real Fábrica de Tabacos de Coruña


Siempre me gusto celebrar este  Día  haciendo alguna visita especial a los museos existentes en la ciudad donde vivo, y, sobre todo, aprovechar  para conocer las últimas novedades museísticas. Aunque ahora tenemos un nuevo museo, el MUNCYT-Coruña, Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, inaugurado el pasado día 4  por los Príncipes de Asturias, hasta junio próximo no se abre al público en general,  y puesto que mi cita para visitarlo está prevista  para el próximo día 5 no puedo disfrutarlo en esta fecha ni comentarlo. Pero tengo  algo muy especial para esta ocasión. Podéis acompañarme a visitar un maravilloso Museo.



Como tenía ganas de pasear  fui andando hasta la Plaza de la Palloza. Allí, próxima a la Fábrica de Tabacos,  me senté en un banco que hay en la zona ajardinada, junto al estanque en el que se encuentra situada  una estatua de cigarrera, hecha por la escultora guipuzcoana, María Jesús Urgoiti, como recordatorio y homenaje  a las muchas mujeres coruñesas  que transitaban cada día por esta zona  para desempeñar su trabajo en la empresa tabaquera. A mi lado, sonaba el  rumor del agua brincando en el estanque, y, muy próximo, el mar del puerto me enviaba ráfagas húmedas, con olor a yodo y salitre. 


















Observando a la cigarrera, y siguiendo la dirección de su rostro, me decidí a visitar el lugar de su contemplación y su trabajo. Por fin iba a visitar mi Museo soñado, la Real Fábrica de Tabacos, que suma más de doscientos años de la historia fabril de Coruña, del proletariado femenino y de sus luchas por las conquistas de unas condiciones laborales dignas. La Fábrica de Tabacos ha sido también retratada en la historia en  nuestra literatura, a través de  la prosa narrativa de la novelista coruñesa, Emilia Pardo Bazán, que, en su obra "La Tribuna" describió, con minucioso realismo, bien documentado, las costumbres y trabajo de las cigarreras, como también el ambiente social coruñés y costumbres locales de finales del siglo XIX,  incluida la revolución de septiembre de 1968 (La Federal), época en que se desarrolla la novela.






















Miré el reloj de la Fábrica. Eran las 7.20 de la tarde. Todavía había luz suficiente, como corresponde a las largas tardes de mayo. Al ser el Día de los Museos y estar previsto no cerrar hasta las 10 de la noche, me dispuse a hacer la visita, mi primera visita al tan ansiado Museo por miles de coruñeses, sobre todo por aquellos que han vivido la experiencia de la Fábrica directamente o a través de sus familiares. No es mi caso, pero la Fábrica de Tabacos ejerce una misteriosa atracción y emotividad en mi ánimo que es difícil describir. No concibo la ciudad de Coruña sin su majestuosa presencia. Hay tres edificios que para mi representan la Ciudad, el Ayuntamiento, la Fábrica de Tabacos y el Banco Pastor. La administración, las finanzas y la historia fabril.



* El edificio del Museo "Fábrica de Tabacos"

Llegué a la puerta  de lo que hasta ahora ha sido la fachada principal de la Fábrica de Tabacos, declarada elemento protegido, junto con el reloj, su maquinaria, el jardín frontal y los patios interiores, pero no era por allí el acceso. Ahora  14.000 metros cuadrados del edificio (incluida la fachada), cedidos por el Ayuntamiento,  están ocupados por dependencias judiciales. En los 3.000 metros cuadrado, que se reservó el gobierno local para su uso, es donde se ha instalado el Museo, que tiene su entrada, y no podría ser de otra manera, en la Calle de las Cigarreras, por la puerta instalada, en la ampliación de 1860, en la parte suroeste del edificio, y sobre cuyo dintel se ha conservado desde entonces la inscripción "FÁBRICA DE TABACOS"; un acceso digno y apropiado para el Museo, de no ser posible hacerlo por la fachada principal.







Visita al Museo "Fábrica de Tabacos".

El Museo me sorprendió gratamente. Las dependencias se habían adaptado a la modernidad cuidando la luz y  espacios diáfanos, pero conservando los primitivos arcos de mampostería en el sótano y  planta baja, así como el acceso a los antiguos patios, ahora ajardinados y acristalados, que contribuyen a poner una nota de color e inunda de claridad  las salas de exposición.

El Ayuntamiento, que hizo gestiones con la Fundación Altadis, dependiente de la empresa del mismo nombre y  última propietaria de la Fábrica, consiguió que aquella le facilitase (ignoro las condiciones) algunas piezas de maquinaría empleadas en la elaboración de cigarros y cigarrillos, tipo de embalajes, secaderos, hojas de tabaco, picadura y paneles con diseños de liado y otras manipulaciones como las del desvenado y picado, e incluso muestras del tabaco elaborado y  consiguiente empaquetado para su distribución y venta, de distintas épocas, especialmente de las diferentes  variedades que se fabricaron en Coruña, como los famosos "Farias". La Fundación se volcó para colaborar con el contenido del Museo. 

La población no se quedó atrás. Enteradas muchas personas, a través de los medios de comunicación y páginas Web del Ayuntamiento, de que iba a crearse el Museo, ofrecieron objetos antiguos relacionados con el  tabaco y su uso, tales como etiquetas, vitolas, cajas pureras y de cigarrillos, elegantes cajas de madera dispensadoras de puros, cortapuros de guillotina y de tijera "pico de loro", ceniceros, boquillas de distinto grosor, adaptadas a la variedad de los más famosos puros existentes, pitilleras y pureras elaboradas en piel, algunas con bellos labrados, y de diferente capacidad... Una cosa  llamó sobremanera mi curiosidad -por el método empleado para conseguirlo- fue el que en las salas destinadas a las hojas de tabaco y elaboración de cigarros,  se procuró incluso una ambientación olfativa, lo que contribuye a integra  al visitante en una atmósfera tabaquera.

Lo más emotivo ha sido la contribución hecha al Museo por  antiguas empleadas,  y empleados,  de la Fábrica, que aún viven, quienes aportaron gran  cantidad de valioso material fotográfico, carteles y  documentos que han servido para confeccionar los estupendos paneles gráficos que forman parte de la exposición  y a través de los cuales podemos apreciar como era en realidad la vida y el trabajo de la histórica fábrica coruñesa. Me gustó mucho ver toda esta información  gráfica y documental, entre la que se encuentra incluso las últimas convocatorias de huelga y de asambleas de los trabajadores, en sus intentos desesperados por evitar el cierre, sucedido en 2002, después de  doscientos años de existencia y de abarcar la más larga historia fabril de Coruña,   desde la época pre-industrial,  industrialización y llegada a la modernidad hasta años de declive y cierre, entrado ya el siglo XXI.

No tiene Coruña otro exponente fabril  como el de la Fábrica de Tabacos, que haya superado el paso de la manufacturación a la transformación industrial y la modernidad,  ya que de las cuatro manufacturas existentes en la Ciudad a principios del XIX, como fueron  la sombrerería, lona y jarcias, mantelería y tabacos, solo este sector lo ha conseguido. Por eso me alegro de la creación de este Museo, que es fiel testimonio de la historia coruñesa. No es un Museo inventado, como otros, es un Museo en el que la memoria se mezcla con la vida real y cotidiana de la Ciudad y de sus habitantes.

Yo misma he tenido ocasión de mantener relación con muchas de las personas que formaron parte de la Fábrica. Incluso tuve ocasión de asistir, en 1993,  a una de las tradicionales  fiestas de carnaval que celebraban los empleados en el salón que la empresa disponía para eventos del personal. Allí fui invitada, como  profesional encargada de un grupo de familias bosnias que se encontraban "desplazadas" en Coruña, acogidas por la administración provincial, con motivo la Guerra de los Balcanes, y con las que el personal de la Fábrica quiso compartir una jornada de ocio y celebración. Disfrutaron todos, principalmente los niños. 

La Fábrica de Tabacos de Coruña en la Literatura.

Con buen criterio, los diseñadores del Museo de la Fábrica de Tabacos no desaprovecharon la  oportunidad de incluir en la exposición y ambientación, referencias y pasajes de "La Tribuna", novela de la famosa escritora coruñesa,  Emilia Pardo Bazán, que describe con realismo detallado (documentado mediante observación directa) el ambiente laboral de la Fábrica, fundamentalmente a través de las vivencias de su principal personaje, Amparo, una humilde cigarrera, hija también de cigarrera, la cual, a  través de la lectura de periódicos y revistas, que efectúa a sus compañeras, durante las jornadas de trabajo para hacer este más llevadero, termina asimilando e incorporando el espíritu de libertad,  igualdad y  justicia social, que creía iba a traerle la Revolución de 1868 y  la instauración de la  República llamada La Federal, convirtiéndose en una enardecida líder obrera que arrastra a sus compañeras al absentismo laboral y a la reclamación de las pagas y condiciones de trabajo, a las que tenían  derecho legítimo, y que no eran debidamente satisfechas por la dirección de la empresa. Al mismo tiempo la novela, recoge el ambiente social de los diferentes barrios y estamentos de Coruña ("Marineda" en la novela) aumentando el realismo y costumbrismo que hacen de esta obra una interesante y sutil fuente de datos y estampas ciudadanas del XIX.

El Museo dispone de una sala  dedicada a "La Tribuna"  con  ejemplares de la obra, antiguas fotografías  de las partes de la Ciudad en que se desarrolla la obra y de la vida en  la Fábrica. Se facilitan también  audífonos, en las diferentes sala y acorde con su contenido, para poder escuchar fragmentos de la novela, que describen, con exquisitez y realismo literario, la  veracidad  de la vida de las cigarreras, los procesos del tratamiento del tabaco, elaboración de cigarros y pitillos y el ambiente de espacios y talleres en los que se desenvolvía el trabajo. No se recogen, por supuesto, otros aspectos de la novela,  ajenos a la vida de la Fábrica.

He aquí una muestra de algunos de los fragmentos  de la novela, que pueden escucharse, a la vez que figuran escritos y expuestos en paneles.

 *.-Primer día de trabajo de Amparo. (Muchas cigarreras  lo eran por tradición familiar)
"Amparo madrugó para asistir a la Fábrica. Caminaba a buen paso, ligera y contenta como el que va a tomar posesión del solar paterno. Al subir la cuesta de San Hilario, sus ojos se fijaban en el mar, sereno y franjeado de tintas de ópalo, mientras pensaba en que iba a ganar bastante desde el primer día, en que casi no tendría aprendizaje, porque al fin los puros la conocían, su madre le había enseñado a envolverlos, poseía los heredados chismes del oficio, y no le arredraba la tarea. Discurriendo así, cruzó la calzada y se halló en el patio de la Fábrica, la vieja Granera".

 *.-El edificio.

"Embargó a la muchacha un sentimiento de respeto".
"La magnitud del edificio compensaba su vetustez y lo poco airoso de su traza; y para Amparo, acostumbrada a  venerar la Fábrica desde sus tiernos años, poseían aquellas murallas una aureola de majestad y habitaba en su recinto un poder misterioso..."

*.-Amparo recibe su primer adiestramiento en el oficio de liar los cigarros"

"No valía apresurarse. Primero era preciso extender con cuidado, encima de la tabla de liar, la envoltura exterior, la epidermis del cigarro, y cortarla con el cuchillo trazando una curva de quince milímetros de inclinación sobre el centro de la hoja seca, ancha y fina, de lo más selecto: así como la dermis del cigarro, el capillo, ya la admitía de inferior calidad, lo propio que la tripa o cañizo. Pero lo más esencial y difícil era rematar el puro, hacerle la punta con un hábil giro de la yema del pulgar y una espátula mojada en líquida goma, cercenándole después el rabo de un tijeretazo veloz. La punta aguda, el cuerpo algo oblongo, la capa liada en elegante espiral, la tripa no tan apretada que no deje aspirar el humo ni tan floja que el cigarro se arrugue al secarse, tales son las condiciones de una buena tagarnina".

 *.- Las cigarreras se sentían parte integrante  de  la Fábrica.

"...no tardó en encariñarse con la Fábrica, en sentir ese orgullo y apego inexplicables que infunde la colectividad y la asociación, la fraternidad del trabajo."

*.-También el vestir caracterizaba a las cigarreras.

"Desde el día de su entrada vestía el traje clásico de las cigarreras; el mantón, el pañuelo de seda para las solemnidades, la falda de percal planchada y con cola."

*.-Lo que pensaba Amparo del taller de cigarrillos, en oposición al de elaboración de cigarros puros, ubicado en la planta baja.
"Desde las ventanas del taller de cigarrillos se registraba hermosa vista de mar y país montañoso, y entraba sin tasa por ellas luz y aire. A pesar de su abuhardillado techo, las estancias eran tan desahogadas y capaces, y la infinidad de pontones y vigas de oscura madera que soportaban el armazón del tejado le daban cierto misterioso  recogimiento de iglesia, formando como columnatas y rincones sombríos en que descansar la fatiga de la vista. Si bien en los desvanes se siente mucho el calor, la cantidad relativamente escasa de operarias reunidas allí evitaba que la atmósfera se viciase, como en las salas de abajo. Asimismo la labor es más delicada y limpia, los colores más gratos, y hasta parece que la claridad del sol entra más alegre a bañar los muros. La limpia blancura de los librillos, el amarillo bajo de las fajas, el gris de estraza de las cajetillas, componían una escala de tonos simpáticos a la pupila. Y los personajes armonizaban con la decoración."


*.-Los otros talleres, en el piso inferior del edificio.
 
 "Si los pitillos eran el Paraíso y los cigarros comunes el Purgatorio, la analogía continuaba en los talleres bajos, que merecían el nombre del Infierno. Es verdad que abajo estaban las largas salas de oreo, y sus simétricos pulcros estantes; /.../ pero también el lóbrego taller del desvenado y el espantoso taller de la picadura.
En el taller del desvenado daba frío ver, agazapadas sobre las negras baldosas y bajo sombría bóveda sostenida por arcos de mampostería y algo semejante a una cripta sepulcral, muchas mujeres, viejas la mayor parte, hundidas hasta la cintura en montones de hojas de tabaco, que revolvían con sus manos trémulas, separando la vena de la hoja. Otras empujaban enormes panes  de prensado, del tamaño y forma de una rueda de molino, arrimándolos a la pared para que esperasen el turno de ser  escogidos y desvenados. La atmósfera era a la vez espesa y glacial."

 *.-Lo que vio Amparo y una compañera en el taller de picadura.


"... hasta veinte hombres vestidos con zaragüelles de lienzo muy remangados y camisa de estopa muy abierta, y saltando sin cesar. El tabaco los rodeaba: habíalos metidos en él hasta media pierna; a todos les volaba por los hombros, cuello y manos, y en la atmósfera flotaban remolinos de él. Los trabajadores estribaban en la punta de los pies y lo que se movía  para brincar era el resto del cuerpo, merced al repetido y automático esfuerzo de los músculos; el punto de apoyo permanecía fijo. Cada dos hombres tenían ante sí una mesa o tablero, y mientras el  uno, saltando y bajando con rapidez, subía y bajaba la cuchilla picando la hoja, el otro, con los brazos enterrados en el tabaco, lo revolvía para que el ya picado fuese deslizándose y quedase sobre la mesa el entero, operación que requería gran agilidad y tino, porque era fácil que al caer la cuchilla segase los dedos o la mano que encontrara a su alcance. Como se trabajaba a destajo, los picadores no se daban punto de reposo..."

 *.-La adquisición de ideas y motivaciones  a través de la lectura.

 "... a las cigarreras se les abrió el horizonte republicano de varias maneras: por medio de la propaganda oral, a la sazón tan activa, y también, muy principalmente por los periódicos que pululaban. Hubo en cada taller una o dos lectoras; les abonaban sus compañeras el tiempo perdido, y adelante. Amparo fue una de las más apreciadas por el sentido que daba a la lectura /.../ Su lengua era suelta, incansable su laringe, robusto su acento. Declamaba más bien que leía, con fuego y expresión, subrayando los pasajes que merecían subrayarse, realzando las palabras/.../ arrancando involuntarios estremecimientos de entusiasmo en el auditorio..."

"... A fuerza de  leer todos los días unos mismos periódicos, de seguir el flujo y reflujo de la controversia política, iba penetrando en la lectora la convicción hasta los tuétanos".

"... El taller entero se embelesaba oyéndola, y compartía sus afectos y sus odios"
 
*.- La popularidad de Amparo iba en aumento.

"Y la muchacha iba ascendiendo a personaje político. En la ciudad comenzaban a conocerla, y hasta oyó una vez, al pasar por la calle Mayor, que murmuraban en un corrillo de hombres:"Esa es la cigarrera guapa que amotina a las otras".
  
Fin de mi visita al Museo.
  
Llevaba  bastante rato ensimismada,  contemplando todo lo expuesto en las salas del Museo y enfrascada con los párrafos literarios de la novela de "La Tribuna" escrita por Doña Emilia, como solemos llamar a la Pardo Bazán, cuando advertí que estaban anunciando que iban a cerrar. ¡Como me paso el tiempo! Me había olvidado de la realidad para sumergirme en el ambiente histórico y literario de la Fábrica de Tabacos.

Desde el exterior del edificio, miré de nuevo el reloj, rematado con  tres campanas y una veleta. Una gaviota descansaba en su exterior. Seguía marcando las 7.20. ¿...?

 ¡Vuelta a la realidad!
 
 El reloj estaba parado. La fábrica cerró el año 2002, desde entonces ya nadie se encargó de revisar su maquinaria y hacerlo funcionar. 

Ahora solo queda el silencio, un edificio que se está arruinando y un Museo que, por el momento, sólo existe en mi imaginación, un MUSEO SOÑADO por mí y por  muchos coruñeses.


*   *   *
Un epílogo triste.

Ciertamente estuve en La Palloza, frente a la Fábrica de Tabacos, junto a la estatua de la cigarrera, sentada en un banco para soñar el Museo,  mientras releía, por enésima vez, pasajes de "La Tribuna" para  finalmente, con tristeza, echarme  a andar y hacer unas fotos que muestran la actual realidad de un edificio emblemático que espera poder ser recuperado, sin que se destruya la huella de su histórico e importante pasado.



Fotos que me hacen despertar del sueño.

*.-Puerta citada como entrada al Museo Soñado. (la ncluida anteriormente esta retocada)


Fachada suroeste

 









Fachada suroeste y parte trasera.
















Varias veces se han producido robos de cableado, tuberías, y forzado ventanas para entrar a robar. Espero que no se lleven piezas de la maquinaría del reloj, que supongo estará a buen recaudo.



 Entrada de la fachada principal. La maleza del jardín llega hasta la puerta y las hierbas crecen en  las ventanas



 








El jardín avanza libremente.
 La hiedra trepa por la fachada y los canalones del tejado se llenan de hierbajos




 Una petición.

Si alguien con influencia lee esta página (que pido me ayudéis a divulgar), agradecería que tratara de hacer las gestiones oportunas ante las autoridades pertinentes, para que el Museo "Fábrica de Tabacos",  Museo Soñado, por mi y por muchos coruñeses, deje de ser un sueño para convertirse en realidad. ¡¡¡GRACIAS!!!


 18 de mayo de 2012. Conmemoración del  Día Internacional de los Museos


Enlace a esta página  para información sobre el tema:


http://patrindustrialquitectonico.blogspot.com.es/2011/07/noticias-sobre-la-fabrica-de-tabacos-de.html


12 de mayo de 2012

Fluir rítmico

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De cada fuente,
fluye el agua cantando
su melodía.




6 de mayo de 2012

Carta a una madre ausente


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Queridísima mamá:

Te preguntarás por qué te escribo si hablamos todos los días, incluso varias veces, por la mañana, por la tarde, por la noche... ¡En cualquier momento!

Hoy,  Día de la Madre, se me ocurre decirte que te quiero  por escrito, en mi blog (como lo hice el año que estrené estas páginas),  para que mis palabras queden grabadas en el "espacio" y puedas leerlas siempre que quieras, recordándote el amor y la ternura que sigo sintiendo por ti.

Mamá, desde que decidiste cambiar el lecho de dolor en el que te encontrabas, por esa morada  en el infinito, no hago más que recordarte. Con frecuencia, y  como si fuera entonces, a pesar de que ya han pasado cuatro años, te "veo" en el momento de nuestra despedida, cuando cerré tus ojos con mis labios, que se humedecieron con tus dos últimas lágrimas mezcladas con las mías, cuando te bendije y te encomendé a Dios, en el que siempre creíste y cuyos mandamientos fueron pauta de tu vida. ¡Que buena eras mamá!

Tengo tu foto en mi mesilla de noche (tu mesilla, que antes fue de la abuela). Ahora me gusta descansar en tu cama, conversar contigo antes de quedarme dormida, contarte las peripecias del día, mis preocupaciones y miedos, pedirte que me prodigues sueños tranquilos y que en ellos me reencuentre contigo, que disfrutemos juntas por aquellas playas que tanto nos gustaban, compartir la rica compota de manzanas y aquel bizcocho de nata que nos hacías con tanta frecuencia, divertirme con alguno de tus improvisados disfraces para sorprendernos y hacernos reír... Y al levantarme, mamá, pedirte que me acompañes anímicamente, que me des fuerzas para hacer frente a los pequeños problemas de cada día, que me aconsejes, y que los buenos ejemplos que me dejaste me sirvan de guía. 

 Mamá, haz que no me olvide de dos cosas:  de tu sonrisa, que consuela mi soledad, y de la dulzura de tu mirada, brillante, limpia, hermosa, que tranquiliza y calma mi ansiedad e inquietudes. Mamá permanece en mi corazón y acompaña siempre sus latidos. Espérame y guárdame un sitio a tu lado. ¡Cuanto me quisiste, cuanto te quise! Solo siento que mi amor y mi ternura hacía ti, no tuvieran la misma medida de tus sentimientos. ¡Cuantos besos me quedaron por darte!  Ahora, beso muchas veces tu foto, y aunque no es lo mismo, me consuela.

Las madres nos amáis antes de que nazcamos, nos amáis durante toda la vida. Vivís amando, y cuando os marcháis de este mundo, seguimos sintiendo el calor de vuestro amor y  protección. Gracias mamá por todo lo que me has dado y  lo que, al marcharte, me has dejado como la mejor herencia: tu ejemplo. Desearía ser como tu. Intento parecerme a ti. ¡Ayúdame a conseguirlo!

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Dedicado  especialmente a las madres ausentes.
(Grieg.  Solveig´s song. Peer Gynt.)