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21 de octubre de 2011

Moda en Zara. Recuerdos de ayer.

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Moda de ayer y de hoy. Cuellos y estolas de
"quita y pon".

Ayer por la noche, cuando regresaba a mi casa, que está cerca de la primera tienda de Zara en Coruña, me paré en su escaparate, puesto con mucho más gusto y vistosidad que el que yo he podido captar en mis fotos, como mera aficionada. Me llamaron la atención los cuellos de piel, tipo zorro, supongo que sintéticos (aunque también podrían ser auténticos, de otras pieles y trabajados con nuevas técnicas. No he tenido tiempo de averiguarlo), muy bonitos y favorecedores.

Según vi los cuellos de piel me vino a la memoria una foto que tengo en casa, de finales de los años cincuenta o inicios de los sesenta (no está indicada la fecha) en que mi madre, una hermana suya y unas amigas se fotografiaron por la calle cuando iban a una boda y, curiosamente, todas llevan algo de piel; unas, un amplio cuello de zorro plateado, auténtico, y, otras, una estola y un cuello, de otro tipo de piel que no alcanzo a reconocer. Esta foto sugiere que las modas de ayer vuelven hoy, aunque, por supuesto, con variantes y toques de modernidad.

Del hoy me gusta el colorido y que resulten muy ponibles, incluso calzando botas.

Del ayer (como en esta foto que os incluyo),me gusta la elegancia que traslucen esas mujeres. Tres llevan sombrero y dos, las de la derecha, un tocado que no se percibe bien en la fotografía. Isabel era mi madre y Quina es su hermana, mi tía, que tiene ahora 92 años y se mantiene estupendamente.




Me gusta esta foto. Mujeres a la moda, familiares y amigas, jóvenes, guapas y elegantes. Entonces eran felices y yo podía participar de esa felicidad. Ahora es solo una imagen, un recuerdo... ¡Un hermoso recuerdo!


Anexo: 2 de noviembre, 2011

El viernes pasado, en Valladolid, a donde me desplacé con motivo de unas Jornadas, asistí a una cena en compañía de un grupo de personas muy agradables. Una de ellas, una señora de cierta edad, pero espíritu muy juvenil, lucia, con desparpajo, sobre un atrevido y vistoso traje de shantung rojo, un cuello-estola de piel, color negro, que conservaba desde hacía muchos años, según nos contó.

Al verla, recordé esta página y, pensando en ampliarla, fotografié a Eva, una joven periodista, guapa y muy simpática, que, para amenizarnos la sobremesa, nos hizo unos graciosos "pases" luciendo la estola de la señora del traje rojo (no recuerdo el nombre).

Ahora tengo una nueva foto, la de Eva, para mostraros aquí, sintetizando con su gracia y belleza, el hoy y el ayer de la moda. ¡Simpática combinación!




12 de octubre de 2011

Pan de nueces. ¡De toda la vida!

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*. Pan con nueces y pasas. "Pan de nueces", de toda la vida.



No estoy exagerando cuando digo que para mi, y toda mi familia el "pan de nuez" es ¡de toda la vida! y no una novedad de los últimos años, tal como ahora se ha popularizado en las panaderías de Galicia. Desde que empecé a leer me familiaricé con un pequeño librillo que mi madre guardaba en un cajón del aparador del comedor, y que versaba sobre pastelería, obsequio que la Industria Riera Marsa, de Barcelona, facilitaba a los compradores de botecitos de Baking Powder ROYAL. Dicho librillo lo rescaté del olvido, en la casa de mis padres, junto con un sencillo parte-nueces de hierro, porque ambos objetos pertenecen a la memoria de mi infancia. Tenerlos me produce una sensación de agradables recuerdos: de mi padre, que nos partía las nueces, y de mi madre, afanada cada sábado en hacernos algo de respostería para el domingo.




De todas las recetas que contenía el librillo de Royal, además de las rosquillas, el plum-cake y el bizcocho, la que se consolidó de forma continuada, año tras año, fue la del pan de nueces (pág. 23, y que podéis ver pinchando en la foto de la página para aumentar el tamaño), al que nosotros llamamos simplemente "pan de nuez".


Lo que no faltaba nunca en las celebraciones infantiles en casa de mis abuelos, cuando nos reuníamos todos los primos en las meriendas para celebrar santos, cumpleaños, primeras comuniones, bautizos y demás, era el "pan de nuez", cortado en rodajas, y que tomábamos con chocolate cuando no había churros. Todas mis tías (eran seis hermanas) sabían hacerlo y todas se ponían a la tarea cuando había fiestas pues eramos muchos niños. Llegamos a ser 48 primos carnales.


Actualmente quedan tres hermanas de mi madre, y solo una continua la tradición de hacer el "pan de nuez", mi tía Rosa, para deleite de toda la familia, pues aprovecha cualquier motivo para obsequiarnos con tan exquisito pan, y que a todos nos recuerda nuestras celebraciones de la infancia.

No es la primera vez que os hablo de ella, pues ya os la presenté en otra página de m blog, que trataba sobre "larpeiradas" (higos confitados...) o, lo que es lo mismo, "mis vicios confesables". (pinchar aquí para ver la receta)


Anteayer fui a visitarla por la tarde y tuve la suerte de que me hiciera "pan de nuez" mientras charlábamos y recodábamos días felices de nuestra familia. Me traje su receta, que incluyo aquí y que ha ido derivando un poco de la originaría del librillo de Royal que tenía mi madre y también mis tías.

                                              (pinchar las fotos para aumentar el tamaño)
 

















 






Ahora tengo ganas de hacerlo yo también y engancharme a esta tradición familiar para que no se pierda (ya hay primos y primas, en el empeño). No sé si me saldrá tan sabroso como a ella. Depende del horno, de la harina (por cierto antes "Gallo" hacia una harina de trigo "extra" que ahora no encontramos a la venta y que daba mejor resultado), de la forma de amasar. .. Pero será cuestión de insistir si no consigo que me salga bien a la primera.

Probad a hacerlo. Se conserva bien durante días en una caja de lata, también se puede congelar, envuelto en papel de aluminio. Está muy rico mojado en chocolate, en leche... ¡O solo! Mi prima Rosana "inventó" untarlo con paté y dice que resulta también muy rico, por el contraste de sabores. ¿...?

Es un receta estupenda para el otoño pues ya tenemos las nueces y pasas de temporada. También es una buena ocasión, hacerlo cuando nos sobran estos productos después de la Navidad. ¡Que os guste y os aproveche! ¡Ya me contaréis!


Por cierto, hablando de Navidad, os remito a una de mis recetas favoritas para esas fechas, la Compota de Navidad.