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29 de diciembre de 2009

UNA CÁRCEL FLOTANTE CRUZA LOS MARES CONVERTIDA EN HOTEL


DE ACÁ PARA ALLÁ, Y DE ALLÁ PARA ACÁ, SOBRE LAS OLAS DEL ATLÁNTICO





El riesgo de temporal obliga a atracar en el puerto de Coruña, a la "JASCON 27", interrumpiendo su rumbo hacia Nigeria




*De paseo por el Puerto coruñés.


El sábado 26 me encontraba ausente de Coruña, y no me enteré de la llegada a la Ciudad de la "Jascon 27", una antigua cárcel flotante, procedente de Portland (Inglaterra), con destino a Nigeria. Casi siempre que llega al puerto un trasatlántico o algún buque interesante suelo desplazarme hasta los muelles para verlo, porque casi siempre constituye un aliciente visual y cultural que no conviene perder.

El domingo estuvo un día malísimo, con viento, lluvia y frío, con lo cual opté por no salir de casa, pero ayer, lunes ya no me pude resistir y aproveche que la lluvia dio una pequeña tregua para ir hasta la parte del puerto que más me gusta, la de los remolcadores y grúas de descarga. Desde muy pequeña siento pasión por las grúas, esa especie de jirafas de hierro, chirriantes cuando se desplazan y que parecen saludar cuando oscilan y alzan su "cabeza". Es ahí donde casi siempre empiezo o termino mis paseos.


No bien empiezo a andar diviso entre las grúas, una mole flotante, ¿Qué es aquello? Un barco no es. Parece un edificio, pero es imposible que haya surgido de la nada en el par de días que hace que no paseo por el puerto. La mole oculta la visión de las famosas casas de galerías acristaladas, que son emblema de la Ciudad y la dársena de embarcaciones deportivas del Real Club Náutico.



































Lo mejor será ir hacia al muelle de los trasatlánticos y descifrar el enigma.


Justo en ese momento, asomando entre las nubes negras, un rayo de sol ilumina el objeto de mi interés. Lo fotografío desde los antiguos remolcadores que tanto me gustan.
















Me voy acercando... Estoy intrigada.

Ya estoy más cerca de la mole flotante, pero tengo que salir de esta parte del puerto para ir al muelle de trasatlánticos que es donde está atracada.

*¿Qué es esto?

Parece un edificio pero... Las ventanas tienen rejas y todo es demasiado sobrio y austero.
















Un señor acompañado de una chica, que caminan delante de mi, le va explicando los pormenores del tema, según había leído el domingo en el diario "La Voz de Galicia" y yo, sin proponérmelo, me voy enterando de lo esencial. Luego, al llegar a casa busqué el periódico que tenía aún sin leer y maticé los detalles, que tan bien ha relatado el cronista Emiliano Mouzo.


































La "Jascon 27" tiene una larga historia, vivida a uno y otro lado del Atlántico.
Su signo ha sido ir de acá para allá y viceversa.


De sólida estructura de acero, la "Jascon 27", que tiene 102 metros de eslora, 27 de puntal y 26 de manga, y que pesa 13.200 toneladas, fue construida en Suecia. El Reino Unido la compró en 1982 y la llevó hasta el otro lado del Atlántico, hemisferio sur, para utilizarla como alojamiento de las tropas británicas en la guerra de Las Malvinas. Después de este episodio y una vez que ya no era necesaria esta infraestructura, la compró el gobierno de Estados Unidos, tomando el rumbo del Atlántico Norte, hasta Nueva York para, con el nombre de "Weare", convertirse en una prisión flotante, con capacidad para 400 reclusos.


Como si se tratase de un barco que echase de menos navegar, de acá para allá, en 1977, cruzó de nuevo el Atlántico para volver a ser utilizada por el gobierno inglés, que la hizo fondear en Dorset, al suroeste de Inglaterra, haciendo funciones complementarias a la prisión de Verne, dando cabida hasta 400 reclusos, con condenas superiores a cuatro años.


Ahora, en el siglo XXI, fuera ya de servicio como prisión inglesa, esta mole flotante no se resigna a la quietud. Una empresa privada la ha adquirido, remodelando su interior, para convertirla en un hotel de 500 plazas, para dar alojamiento a trabajadores de una compañía petrolífera que hace extracciones en las costas de Nigeria. De la construcción original como prisión conserva, en el exterior, las rejas de las ventanas, las alambradas y espinos metálicos de las terrazas, el enrejado metálico de los pasillos y accesos exteriores, y ese aire hermético, gris y sobrio de su pasado carcelario. El actual confort interior, con salas de recreo, juego y gimnasio, así como la disponibilidad de cabinas individuales, convenientemente equipadas de piezas de aseo y medios audiovisuales, equilibra su aspecto de austeridad.
















Para terminar el paseo y hacer unas fotos del conjunto, además de aprovechar para tomar un refrigerio, toda vez que la lluvia amenazaba de nuevo, subí al restaurante del Centro de Ocio del Puerto.















Y de allí para casa. De allá para acá, a la inversa que la mole flotante, que desde aquí seguirá rumbo a Nigeria, cuando amaine el temporal de viento que hay en alta mar.

¿Llegaran las cárceles a quedar fuera de servicio y convertirse en hoteles?



Enlace: Noticia en La Voz de Galicia.

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2009/12/27/0003_8194350.htm

24 de diciembre de 2009

PAZ Y AMOR A LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD




"Adoración de los Pstores"

Escuela Flamenca del siglo XVII. Monasterio de las Descalzas Reales. Madrid.



CON MIS MEJORES DESEOS DE PAZ, FELICIDAD, AMOR Y AFECTO, PARA TODOS LOS QUE VISITÁIS ESTE BLOG.

7 de diciembre de 2009

Mis vicios confesables. ¡"Larpeiradas"!



*Higos,
¡en almíbar! 

*Pieles de naranja,

¡en almíbar!


¿Se heredan los "vicios"?




Es increíble la cantidad de cosas que llevamos en los genes, ¿o es una disculpa? No lo sé, pero lo cierto es que la casi totalidad de mi familia materna somos una pandilla de "larpeiros", incluidos los miembros del género masculino. Aclaro, para los que no sois de Galicia, el significado de "larpeiros". La persona "larpeira" es aquella que disfruta comiendo exquisiteces, sobre todo de sabor dulce. No es sinónimo de goloso o de persona que se da "atracones", porque no es cuestión de cantidad sino de calidad, de sabor, de elaboración mimada... Y por "larpeirada" se entiende "manjar exquisito para agrado y recreo del paladar". ¡Hum, que rico!

En la época en que no había televisión, ni vídeos, ni ordenador, los niños de mi familia materna, que éramos muchos, nos reuníamos todos los domingos, en casa de mis abuelos a merendar, y cada tía aportaba algo: pan de nueces y pasas, rosquillas de aceite, galletas de nata, budines de pan con frutas confitadas, bizcochos, etc., amén del chocolate. ¡Todo hecho en casa!

Mi tía Rosa

En la actualidad la que conserva la tradición, de las tres tías maternas que me quedan, es mi tía Rosa, y ella también es la que hacia, en exclusiva, los higos en almíbar que tanto nos gustaban y gustan. Ella pasa los veranos en una casa de campo con una finca muy grande que tiene muchos frutales, lo que le motiva para prolongar los veraneos hasta muy avanzado el otoño, entreteniéndose en hacer toda clase de conservas y licores. Luego nos va obsequiando con tarros y tarrinas de confites y mermeladas, membrillo, pan de nueces y pasas...A la vez que nos invita, cuando la visitamos a unos "chupitos" de licor de guindas, o de café, de limón... ¡todos buenísimos!
Aunque siempre me gustó tener libros de cocina, en realidad me remito siempre a las recetas caseras con sabores y recuerdos de infancia, y cuando quiero hacer algo clásico recurro a lo que vi hacer a mi madre, a mis tías, o busco en mis dos libros básicos: el "Picadillo", para las recetas gallegas (aunque adaptándolas a la actualidad, en cantidades y otros pormenores) y, el celebre Manual de Cocina, editado por la Sección Femenina de entonces, y que recoge prácticamente todas las recetas de la cocina española que hacían las mujeres de la época.

Tengo también otros libros más específicos y cantidad de libretas con recetas manuscritas. Pero no engañaros, rara vez cocino algo especial, casi siempre tiro por lo fácil y sencillo porque al vivir sola me falta motivación. No obstante me gusta consultar los libros cuando se me antoja algo determinado que no se hacer o cuando me interesa dar con algo de lo que tengo alguna referencia, como cuando probé un pulpo buenísimo en Foz, (costa lucense), y que luego encontré en el libro de "Picadillo" y en otro de Álvaro Cunqueiro sobre Cocina Gallega: el riquísimo "Pulpo a lo Sochantre", que ya os recomendé en una ocasión.

Cuando tenía a mi madre conmigo en casa, en los otoños, me daba por hacer cosas que le gustaban (y a mi también, por supuesto), tales como compotas y confituras. Y fue así que le pedí a mi tía Rosa que me diera la receta de los higos en almíbar.


   

 *Higos en almíbar. 


La receta que me dio mi tía Rosa de los higos, me la dio sin cantidades exactas. Todo es aproximado y "a ojo" por lo que incluyo aquí, por si alguien tiene interés, la que viene en el libro de Picadillo. En vez de con una aguja gruesa, yo los pincho con un tenedor, pues lo tengo más a mano y acabo antes.

Lo más importante es que los higos no deben estar maduros sino verdes, aunque a punto de madurar. Han de tener algo de color pero deben estar prietos, de lo contrario se desharán antes de estar en su punto y esparcirán todas las semillas por el almíbar, enturbiándolo. En cuanto a la cantidad de azúcar depende un poco de que el almíbar os guste más o menos espeso y dulce. Como en todas las recetas es cuestión de irle cogiendo "el punto" según las preferencias.

















Estas fotos os pueden orientar, por el color. Recién cogidos del árbol (estos se los compré al señor Manuel, un encantador abuelo que vende los productos de su huerta a la puerta de su casa, y que me queda en el camino de la playa), puestos a remojo en agua y cociendo, casi a punto de finalizar la cocción en el almíbar. Si os rompiera alguno al cocer (mejor retirarlo a tiempo antes de que suceda), como me pasó a mi, podéis filtrar las semillas colando el almíbar, al final después de sacar los higos. Al acabar la cocción, dejar enfriar y luego guardar en frascos esterilizados. Si hacéis bastante cantidad también podéis guardar algún frasco en el congelador, justo para estas fechas previas a la Navidad y para obsequiar.

* * *

Y ya metida en la danza de hacer frutas en almíbar, la última se me ocurrió al leer un libro de cocina que compré hace un par de años y que se titula "Sabores de la Toscana", de Stephanie Alexander y Maggie Beer, dos australianas que escribieron una obra fantástica recogiendo la experiencia, las recetas y las anécdotas de la escuela de cocina italiana, que realizaron en Toscana, alojadas con su alumnado en una preciosa y suntuosa villa, oculta entre viñedos, rezumando arte por los cuatro costados. Es un libro que puede recomendarse a los que amen la Toscana, la cocina italiana y el costumbrismo.
La receta en la que me fije, fue una sobre el aprovechamiento de las pieles de los cítricos para confitarlas. Yo que me tomo una buena naranja cada mañana al desayuno, encontré en la receta una utilidad a las pieles y de paso, ¡como no! darme el gusto de otra "larpeirada", que ha resultado todo un éxito para mis sobrinas y amigas. En la receta se trata de las pieles que quedan después de exprimir el cítrico y que supongo estarán mucho más buenas pues les queda adherida parte de la pulpa. Las pieles que yo confito están cortadas directamente de la naranja sin exprimir (pues luego la tomo en gajos), tal como se puede apreciar en las fotos. Las de cada día las voy guardando en un recipiente, en la nevera y si voy a tardar en hacerlas más de diez o doce días, las guardo en el congelador.







*Pieles de naranja, en almíbar.








(podéis hacer clic en la receta para verla en tamaño mayor)








Como en la anterior receta, podéis ver como son las pieles que utilizo de mis naranjas, y el tono que van cogiendo con el almíbar. Han de quedar casi transparentes. 

La última parte de la receta (secado en rejilla), yo no la hago, eso sería para conseguir una especie de escarchado.

Si después de enfriar y envasar el confitado, guardáis los tarros en el congelador, os informo que una vez sacados del mismo y dejados un día en el frigorífico, volverán a su punto. 

En el frigorífico pueden conservarse varios días, una vez empezados.


*Merendar en invierno


El té es otro de mis "vicios", que por cierto tenía abandonado desde que me quedé sola pero que estos días lo he retomado con motivo de la visita de una de mis sobrinas. Todo sabe mucho mejor en compañía, compartiendo, conversando...

Ayer estaba un día de perros: frío, lluvia, viento... ¿Y que mejor, para una tarde casera, que entregarse al placer de un rico y aromático té de Ceilán, con unos higos y cortezas de naranjas en almíbar, acompañado de queso fresco?

Hoy me he entretenido contándoos estas recetas, y si os tuviera cerca estaría encantada de invitaros. ¡De verdad!




*¿Y la Compota de Navidad?

Si algún "larpeiro" o "larpeira" quiere hacerla y probarla le remito a la receta que publiqué en mi blog hace dos años.


http://www.jubiladajubilosa.com/2007/12/navidad-dulce-navidad.html