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22 de noviembre de 2009

Soria (II). "Las Edades del Hombre" . "Paisaje Interior".






* Concatedral de San Pedro. Soria.

* Ermita de San Baudelio. Berlanga de Duero.

* Ermita de San Miguel. Gormaz.








Continuo con mis relatos sobre Soria, para contaros algo de lo que fue el principal motivo del viaje para el conjunto del grupo con el que me desplace a esa provincia, y que no fue otro que el de contemplar in situ, el arte que se compendia en el itinerario artístico denominado "Paisaje Interior", dentro del ciclo "Las Edades del Hombre", que desde 1988, vienen organizando las once diócesis de Castilla-León, en diferentes ciudades de la Comunidad, incluidas dos fuera de España, una en Ámberes (1995) y otra en Nueva York (2002). Con ellas se pretende, a través del arte como instrumento, mostrar la cultura, las devociones y los valores de los cristianos católicos que han vivido y manifestado su fe en estas diócesis, muchas de las cuales jalonan el viejo camino físico y espiritual que lleva a Compostela.


En esta edición de las "Edades del Hombre", denominada "Paisaje Interior", por similitud al paisaje exterior tan destacado de las tierras sorianas, se han escogido tres sedes, una la Concatedral de San Pedro en Soria, que acoge un gran número de obras de arte traídas y restauradas para la ocasión de toda la Comunidad castellano-leonesa, a las que se añade, como muestra de románico y del "evangelio hecho piedra", el claustro de la propia Concatedral. Las otras dos sedes, están fuera de la ciudad de Soria, una es la Ermita de San Miguel, en Gormaz, y otra es la Ermita de San Baudelio en Berlanga de Duero.

Sedes.


*Concatedral de San Pedro. Soria.


















Después de visitar por la mañana Los arcos de San Juan de Duero y la Ermita de San Satur
io (Soría.I) y viendo que había una larga fila para entrar a la Concatedral, optamos por ir a comer temprano e intentarlo a primera hora de la tarde, ¡acertamos!


Aunque en el itinerario de la exposición el claustro románico de la Concatedral está al final de la muestra, os lo muestro primero porque me parece que me quedan más ordenadas las imágenes. La Concatedral lo es porque comparte la diócesis de Burgo de Osma, en donde existe una hermosa Catedral que bien merece una visita y que os mostraré en otra ocasión, quizás.




Claustro
románico de la Concatedral de San Pedro.




La Concatedral de San Pedro se terminó de construir en la mitad del siglo XVI (hacia 1575), y fue edificada sobre una colegiata preexistente, de la que se conservó, bestiarios, cacerías, reyes, monjes y motivos religiosos como los de la Anunciación, Los Reyes Magos, etc.

El conjunto arquitectónico de la concatedral sigue el modelo de la catedral de Berlanga de Duero y también de las catedrales castellanas del siglo XVI, como es el hecho de la composición y altura de las naves (igual las laterales que la central), las bóvedas de crucería, etc. y que configuran lo que se conocía entonces como "iglesia salón".

Sus portadas mantienen estilos distintos, la orientada al mediodía es de estilo plateresco (por la que se accede a la exposición) y en ella puede verse una figura de San Pedro, sentado, portando en sus manos las llaves, la de poniente, es renacentista, y, la que da acceso a la sala capitular, tiene un estilo románico que evoca el de Silos.



*La exposición.


Su contenido se estructura en cinco capítulos y un epílogo, girando, a través de la iconografía de las piezas expuestas y de la palabra (fragmentos de poesías de Gerardo Diego, Machado, Bécquer...), sobre las siguientes ideas: sembradores de la fe, las raíces que echa la semilla, los patrones, santos y devociones que iluminan el camino, el signo de la cruz, y caminando en la esperanza.





"Nave que surcas los mares,
y que empuja el vendaval,
y que acaricia la espuma,
de los hombres es la vida;
su puerto, la eternidad."
(Bécquer)


"Dice la esperanza:Un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:

Solo tu amargura es ella.
Late el corazón...No todo
se lo ha tragado la tierra."
(A.Machado)



El epílogo es un recordatorio a las exposiciones precedentes, con una imagen de muestra de cada una de ellas.

La iconografía de la exposición es muy diversa para cada capítulo: manuscritos y pergaminos, frontales de altar, pinturas en tablas y lienzos, relicarios, retablos, pilas bautismales, tallas y esculturas, cruces, cálices, custodias, andas sacramentales, casullas, dalmáticas, mitras... En mi opinión, demasiadas piezas para ver en una única visita de algo más de un par de horas, sin cansarse y con poca oportunidad de disfrutar de cada obra. Estupenda exposición para quien pudiese visitarla con más tiempo.


Llamaron mi atención varias tablas valencianas, del siglo XV, pertenecientes al antiguo retablo mayor de la catedral de El Burgo de Osma y que se atribuyen a Gonçal Peris. Incluyo una muestra.




"Dormición de la Virgen" Tabla valenciana de la Catedral de El Burgo de Osma Gonçal Peris (atribución). (Hacia 1410-1420) Museo Frederic Marès. Barcelona


Otras piezas que me resultaron curiosas, por poco vistas en mi caso, fueron los retablos y alacenas relicarios, por la profesión de reliquias contenidas. Algunas tallas antiguas de madera policromada, también me gustaron.


Algo que nunca había visto con anterioridad fueron los enormes velos o paños de lino, pintados al temple, con motivos de la Pasión, con los que se cubría el altar mayor de las catedrales en Semana Santa. He incluido una foto pero es de muy mala calidad; las que muestro de la exposición están tomadas de catálogos y pierden mucho al intentar copiarlas. Como es natural no se podían hacer fotos en el interior de las obras expuestas por razones fácilmente comprensibles.


Retablo de la Virgen (fragmento)
Alonso de Sedano. Hacía 1510.
Óleo sobre tabla.
Iglesia parroquial de Montenegro de Cameros (Soria)


San Pedro de Osma
.
Juan de Juni. 1550-1554.
Madera policromada.
Catedral de El Burgo de Osma (Soria)





Virgen con niño (Virgen de la manzana)

Anónimo. Siglo XII.

Madera policromada.
Museo de la Concatedral de San Pedro.(Soria)



Santa Ana sedente con un libro.
Alejo de Vahia. Siglo XV.
Madera policromada.
Colección particular. Valladolid.




San Pe
dro de Riba Cea in Cathedra.
Alejandro de Vahía. Siglo XV.

Madera estofada y policromada

Museo parroquial. Valderas (León)

Sor María Jesús de Agreda
Anónimo. Siglo XVIII
Madera policromada,dorada y estofada.
Obispado de Zamora
Convento de la Purisima Concepción.





Velo de Pasión del Obispo Álvarez da Costa Anónimo. 1557.
Temple sobre lino.
Catedral de El Burgo de Osma.(Soria)


Ret
ablo relicario.
Anónimo. Siglo XVI.
Monasterio de la Purisima Concepción.
Berlanga de Duero.(Soria)







Obras exteriores de la exposición







* Gormaz.
Ermita de San Miguel



Al día siguiente de visitar Soria y la exposición de Las Edades del Hombre en la Concatedral de San Pedro, en Soria, nos fuimos a Gormaz para visitar la Ermita de San Miguel.

Desde mucho antes de llegar se iba divisando en la lejanía, la silueta del Castillo de Gormaz, al fondo de los campos de girasoles, ahora agostados por los últimos calores del finito verano (Podéis ver una foto en Soria (I). campo...), y que me hicieron imaginar hermosas fotos, meses atrás, con un amarillo intenso en los primeros planos.

El Castillo de Gormaz, bien merece una visita, pero nosotros hemos tenido que dejarla para otra ocasión, por razones de tiempo y prioridades.


La Ermita de San Miguel se encuentra al borde de la carretera que sube a la cima en que se asienta el Castillo y estremece pensar que hace años estuvo a punto de ser "tragada" por las obras de ensanchamiento de la carretera. Por fortuna, y desde 1996, fue declarada bien de interés cultural, iniciándose un estudio para su restauración la cual fue llevada a cabo durante diez años, abriéndose al público el pasado año 2008. Incorporarla, como expresión artística a Las Edades del Hombre ha sido un cierto pues de no ser así posiblemente no la hubiéramos conocido. Su exterior, de rústica manpostería, es tan sencillo y sobrio, que de no estar informado bien podría uno pasar de largo sin sospechar la grandiosidad de las pinturas que alberga en su interior.



La actual ermita fue construida sobre una anterior, de origen visigodo (siglo VI) , destruida después posiblemente por las invasiones árabes. Con la conquista definitiva del castillo de Gormaz, por los cristianos, en el reinado de Fernando I (siglo XI) se creó el núcleo o aldea de Gormaz, a orillas del Duero, a la vez que se dedicó en el lugar de la antigua ermita una iglesia a San Miguel, constituida por una sola nave y con un ábside cuadrado. La sencilla cubierta de dos aguas se corresponde en el interior con un entramado de madera. Pinturas murales al temple, sobre un enlucido anterior de yeso, cubren todas las paredes del interior de la iglesia. Las pinturas, del siglo XII, como las de la Ermita de San Baudelio, son de estilo románico, aunque también mantienen influencias orientales y bizantinas.

Los motivos son variados : Un "Maiestas Domini" (Cristo en Majestad) en el ábside, rodeado de ocho ángeles . En los muros laterales, ancianos de Apocalipsis. Dos ángeles sosteniendo un "Agnus Dei". La dormición de Adán, el nacimiento de Eva... En la parte baja de los muros las pinturas semejan cortinajes estampados y sobre ellos medallones con animales, de forma semejante a las pinturas de San Baudelio.

En la nave hay escenas de la Anunciación y Visitación de la Virgen, Nacimiento de Jesús y Anuncio a los pastores. En un nivel inferior hay escenas de jinetes y fortificaciones...

Véase una muestra.



Tampoco aquí se pueden hacer fotografias, logicamente, por lo que que las que éstas son tomadas de Internet y de catálogos.



*Casillas de Berlanga
.
Ermita de San Baudelio.






Si la ermita de San Miguel me sorprendió, la de San Baudelio, prerrománica, construida por los mozárabes hacia finales del siglo X, no dejo de asombrarme. ¡Una auténtica sorpresa! Por distinta, por original, por sencilla y, a la vez, hermosa.

Con anterioridad a la ermita mozárabe existía una gruta de la época visigoda (siglo VI) en la cual se habían depositado, para su veneración, reliquias del mártir San Baudelio, monje y predicador galo. Dicha gruta quedó incorporada a la ermita.

Tiene planta cuadrada y espesos muros de manpostería. Una gruesa columna central, rematada en varios arcos, es el único sostén de la bóveda. La columna semeja una palmera, árbol de gran simbología en la cultura islámica, por su asociación (la palmera da sombra, cobijo, alimento, forma oasis...) con el Edén.

(Foto d Internet)




(Estas fotos, sin flash, aunque no están muy bien, son personales)


Aquí se podían hacer fotos, pero era casi imposible tomar posiciones o hacer encuadres desde posiciones adecuadas, sin tener delante un grupo numeroso de personas, debido a lo reducido del espacio.


La triste historia de las pinturas de esta ermita es que lo que vemos como tal , salvo algunos pequeños restos, no son otra cosa que la "huella" dejada, milagrosdamente, como impronta, en las paredes, después de ser sacadas las originales en 1926, por técnicos italianos, una vez que los vecinos de Casillas (propietarios de la ermita) las vendieran a un marchante de arte por 60.000 pesetas. Y finalizaron decorando un museo de Nueva York. Hoy parte de ellas están cedidas al Museo del Prado para ser expuests con carácter permanente.


¡Lástima siempre del arte que se deslocaliza o desarraiga de sus origenes!


De cualquier manera, la ermita de San Baudelio sigue siendo un lugar para no dejar de visitar y para sorprender. Y como todo el arte de Soria, para no olvidar.





7 de noviembre de 2009

SORIA (I). Machado. San Juan de Duero. Ermita de San Saturio.









"En Soria, ¡me enamoré de Castilla!"











Soria,
la bella Soria.
Soria,
que cantó el poeta.











* Recuerdos. Octubre de 1964

Desde que visité Soria, por primera vez en 1964, no me canse nunca de repetir a quien me preguntaba si la conocía que precisamente fue una revelación para mi, y que fue precisamente en su ciudad, en su provincia, Soria, donde me enamoré de Castilla. Si me enamoré. Era otoño y acudía desde Madrid, para pasar el " puente" de El Pilar en una excursión promovida por Hermandades de Trabajo, organización con la que acostumbraba a viajar por diversas provincias españolas para conocer mejor nuestra península. Hacia frío, e incluso nos nevó al visitar Vinuesa y la Laguna Negra, pero no importaba, ¡tenia un encanto especial! Las viejas casonas castellanas eran acogedoras, con sus suelos de rústico gres cerámico, impolutamente abrillantado por el uso y el cuidado, bajo los que circulaba una calefacción artesanal, las chimeneas de las casas humeando y desprendiendo un olor especial a madera quemada, ¡olía a bosque de pinos y resina!


Todo estaba como desierto en el exterior de la Ciudad. Pueblos silenciosos, pueblos ricos en arte románico, con plazas porticadas y casas blasonadas, rodeados de hermosos campos... ¡Cuantos contrastes en sus tierras y cultivos! En ellas descubrí el color que no abunda en el norte, combinándose en un dilatado horizonte: el verde intenso, el marrón, el rojizo, el gris, el malva, o el amarillo y el ocre de las tierras recién aradas, esperando la nueva siembra.


Vi los Picos de Urbión, La Laguna Negra, Vinuesa, Calatañazor (¡que sorpresa! ni una sola persona en el exterior de las vetustas casas tan simples y pintorescas, aguantando los siglos ¿estaría soñando?), de Burgo de Osma, San Esteban de Gormaz, y Soria, monumental.

Conservo de entonces media docena de fotos, en blanco y negro, de mala calidad, pero mi alma quedó impregnada de la belleza Soriana, melancólica, aunque también colorista, cálida, artística...

Me quedaron muy grabadas en la memoria, los arcos del monasterio San Juan de Duero, conjunto entonces sin restaurar, lleno de hiedras, con acceso directo desde el campo del entorno, lugar solitario y frío pero extraordinariamente romántico y bello, con su arquitectura inigualable.

Desde allí fuimos andando por el margen izquierdo del río Duero (entonces no había los actuales y cuidadosos paseos, ni la carretera para el autobús de la orilla derecha, ni tampoco los puentes de hierro para atravesar el río frente a la Ermita de San Saturio. Hacia frío y daba gusto caminar oyendo el crujir de las hojas secas bajo nuestros pies y dejándonos acariciar el rostro por la brisa de los álamos, que "murmuraban" delicados sonidos con el viento. ¡Muchas veces tuve nostalgia de aquel paseo, silencioso y hermoso, sin más turistas que nuestro pequeño grupo madrileño!

Nunca me olvidé de Soria, ¡siempre quise volver!
 

*Y de esos recuerdos, al encuentro actual. Octubre de 2009.

No ha sido hasta el pasado octubre, ¡cuarenta y cinco años después! que he vuelto a visitar la amada tierra Soriana. Hice este viaje, ilusionada y con emoción, expectante ante el reencuentro, ¿me iba a parecer tan hermosa como la primera vez?

Para ayudarme en el relato, hago míos fragmentos de los versos de Machado, en su poema titulado "Campos de Soria".
He vuelto a ver.

"Las tierras labrantías
como retazos de estameñas pardas,
el huertecillo, el abejar, los trozos
de verde obscuro en que el merino pasta..."

(A. Machado. Campos de Soria)





"Desierta la vecina carretera,
desierto el campo en torno a la casa"
(A. Machado. Campos de Soria)
 








 ..."como retazos de estameñas pardas"







..."En los chopos lejanos del camino"...
 








 






..."¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais!¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!"...
(A. Machado. Campos de Soria)







* Visita a San Juan de Duero y a la Ermita de San Saturio.


Dejamos el casco urbano de la ciudad de Soria y descendimos para cruzar el Duero, atravesando por el viejo puente medieval (posiblemente del XII), que antiguamente era paso obligado para acceder a la puerta principal de entrada a la Ciudad.


Soria, si cabe, está más hermosa todavía.








-San Juan de Duero.

Sin hiedras, sin abandono, restaurado, promocionado, limpio, cuidado...
Por supuesto que ahora con muchas más visitas; fue difícil conseguir buenos encuadres fotográficos, libres de turistas. Alguien también, quizás, me habrá tenido que esquivar a mi.


















Se aprecia mejor la estética monumental, diferente a la de mis viejas fotos.




































Delicado trabajo de canteros en los capíteles de los templetes del interio de la iglesia.



-Camino junto al Duero y Ermita de San Saturio.

Al contrario que en mi primer viaje, no hacía frío sino todo lo contrario, lucía el sol y la temperatura era veraniega.¡Una suerte para mi reencuentro!

No fuimos andando sino en autobus por un paseo nuevo. Los últimos metros si los hicimos andando para cruzar un puente nuevo de hierro y subir la pendiente que hay hasta la Ermita.

¡Que hermoso el paisaje en el entorno de Soria y en el camino a San Saturio!

"Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del rio"...
(A. Machado. Campos de Soria)

Alamos recordados, con brisa de caricia...¡Que dicha volver a verlos!

"He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio"...
(A. Machado. Campos de Soria)


















Por temor al dolor de mis rodillas no subí al interior de la Ermita (si lo hice en el 64), por lo que no hay foto de San Saturio.

Aunque Soria está ahora más bella que nunca, yo aún estoy sin restaurar y sin reponer todos los deterioros.




Añadir imagen







"El rincón del Poeta".





Al inicio de las escaleras que suben a la Ermita se encuentra el lugar donde venía Antonio Machado a inspirarse y a disfrutar del paisaje, descansando de sus paseos a orillas del Duero.








  El poeta. Un fragmento de sus versos. Placa conmemorativa. 





(Fotos cedidas por Marga Suárez)



"Estos chopos del rio, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas".



















Mientras mi grupo visitaba la Ermita, yo me quede acompañando el son, con cantos y poemas, de un gaitero que sorpresivamente apareció a visitar el rincón del poeta, patrocinado por el Ayuntamiento.





















¡Y otra vez el camino inverso, siempre a orillas del Duero!
¡Hermosa Soria!

 
"Me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?"
(A. Machado. Campos de Soria)

Soria, ¡siempre has estado en mi alma!