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23 de abril de 2009

AMOS OZ . Un autor para celebrar el Día del Libro.






"Una historia de amor y oscuridad"




Los libros siempre han sido algo muy importante para mí, desde la infancia, como ya os contaba el año pasado, en otro post, conmemorativo del Día del Libro. Pero ahora no voy a repetirme relatando las mismas o parecidas experiencias personales en relación al mundo de los libros y su lectura.
Esta vez he optado por daros cuenta de un libro, al que yo llego un poco tarde pero que es el que tengo ahora sobre la pequeña mesa camilla, en el cuarto de estar, junto a mi gastada butaca, para la lectura de sobremesa. Se trata de un libro que, verdaderamente, me está entusiasmando, sobre todo por su belleza literaria, por la cuidada redacción, casi poética en ocasiones, de la mayoría de sus pasajes, descriptos con todo lujo de detalles, tanto en lo referente a las emociones, sentimientos y comportamientos de los personajes que desfilan por el libro, y que constituyen su trama principal, como por los ambientes en que se desenvuelven sus vidas. Y de fondo, una constante, la historia de varias generaciones de judíos: familiares, vecinos y amigos, del autor, además de él mismo, que transcurren paralelamente a la historia de la creación y existencia del Estado de Israel.


Me estoy refiriendo a la novela autobiográfica o biografía novelada, como queramos decir, titulada "Una historia de amor y oscuridad", obra escrita en hebreo por el israelí Amos Oz, en 2002, traducida al español por Raquel García Lozano, y publicada por la Editorial Siruela, primera edición en 2004 y segunda en 2007, que es la yo estoy leyendo.


Ese niño de la portada.


Es Amos Oz, el autor del libro, nacido en 1939 en Jerusalén, fue Premio Israelí de Literatura, en 1998 y Premio Cultural Goethe, en 2005, en Frankfurt (Alemania), por el conjunto de su obra, debido a "su variedad temática y su virtuosidad estilística, que hacen de él uno de los autores contemporáneos más importantes". En España, ha sido Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en el 2007. Y estos no son los únicos premios que ha recibido como escritor.
(Amos Oz. Foto de Wikipedia. Internet)


Su destacada y ardiente defensa en aras de la paz, le ha valido, en el año 2004, el Premio Internacional de Cataluña, que otorga la Generalitat Catalana, cada año, a figuras destacadas internacionalmente en diversos ámbitos. Dicho premio se otorgó ese mismo año, además de Amos Oz, al palestino Sari Nusseibeh, filósofo y profesor islámico. Ambos son activistas en pro de los derechos humanos y luchan, con la pluma y con la palabra, para la reconciliación árabe-israelí, por la paz de sus pueblos, la creación del estado palestino y la coexistencia y cooperación de los dos Estados, en buena vecindad: Israel y Palestina.



En el Día del Libro

Como os decía, y para conmemorar este Día, he elegido la obra de Amos Oz, "Una historia de amor y oscuridad" porque además de ser la que tengo actualmente como lectura, tiene preciosos párrafos dedicados a los libros, a su contenido, a su ordenación en los estantes de las librerías domésticas, al hecho que supone escribirlos, a los sentimientos que te provocan cuando los lees...

Me permito incluir aquí unos fragmentos al respecto de esto que os digo, aunque ya sabéis que siempre se pierde un poco cuando se sacan del contexto que forman el resto de los párrafos y páginas del libro.


Los libros "hacen" hogar y crean ambiente.

"Lo único abundante en casa eran los libros: había libros de pared a pared, en el pasillo, en la cocina, en la entrada, en los alféizares de las ventanas, en todas partes. Miles de libros en cada rincón de la ca
sa. Se tenía la sensación de que si las personas iban i venían, nacían y morían, los libros eran inmortales. Cuando era pequeño, quería crecer y ser libro. No escritor, sino libro: a las personas se las puede matar como a hormigas. Tampoco es difícil matar a los escritores. Pero un libro, aunque no se elimine sistemáticamente, tiene la posibilidad de que un ejemplar se salve y siga viviendo eterna y silenciosamente en una estantería olvidada de cualquier biblioteca perdida de Reykjavik, Valladolid o Vancouver". (Pág. 33)

Los padres, como "modelos" de aprendizaje y estímulo.

..."mi padre tenía una relación sensual con los libros. Le gustaba, escudriñarlos, acariciarlos, olerlos. Le excitaban los libros, no podía contenerse, enseguida les metía mano, incluso a los libros de personas desconocidas. Es cierto que los libros de antes eran mucho más sexy que los de ahora: tenían qué oler y qué acariciar y tocar. Había libros con letras de oro estampadas sobre las aromáticas pastas de piel, algo ásperas al tacto, pero que hacían que te recorriera un escalofrío como cuando se toca algo intimo e inaccesible algo que se estremece y tiembla al contacto de tus dedos. Y había libros que tenían tapas de cartón forradas de tela y pegada
s con una cola que tenía un olor asombrosamente sensual. Cada libro tenía un olor propio, secreto y excitante. Algunas veces la tela estaba un poco separada del cartón y se movía como una falda atrevida, era difícil evitar mirar por el espacio oscuro que había entre el cuerpo y la ropa y respirar allí aromas de vértigo". (Pág. 33)


"¿Como se titulaba el primer libro que leí yo solo? Es decir, mi padre me lo leyó muchas veces antes de dormir, hasta que al parecer me lo aprendí de memoria, palabra por palabra, y una vez que mi padre no pudo contármelo, me llevé el libro a la cama y lo recité entero, desde la primera hasta la última palabra, haciendo que leía, imitando a mi padre, pasando la página justo entre esas dos palabras entre las que mi padre pasaba la página todas las noches" (Pág. 341)

"Cuando tenía unos seis años, llegó un gran día para mi: mi padre me hizo un hueco en una de sus vitrinas y m
e permitió trasladar allí mis libros. (...) Abracé todos mis libros, que hasta entonces habían estado tendidos en una banqueta junto a mi cama, los llevé en brazos a la vitrina de mi padre y los puse de pie, como es debido, de espaldas al mundo exterior y de cara a la pared. Fue toda una ceremonia de iniciación: una persona cuyos libros están de pie ya no es un niño, sino un hombre. Yo ya era como mi padre. Mis libros ya estaban de pie". (pág. 34)

Todo está en los libros. El conocimiento adquirido a través de la letra impresa.


..."Los libros me permitieron conocer tierras de nadie vertiginosas, comarcas de sombras entre lo permitido y lo prohibido, entre lo legítimo y lo excéntrico, entre lo normativo y lo bizarro. Esta lección me ha acompañado todos estos años. Cuando llegó la hora del amor, ya no era un completo principiante..."(pág. 35)

La ardua labor del escritor. La arquitectura de las palabras


"Para escribir una novela de ochenta mil palabras debo tomar algo así como un cuarto de millón de decisiones: no sólo decisiones sobre el boceto de la trama, quién vivirá y quién morirá, quién amará y quién traicionará, quién se hará rico o se volverá loco, cuáles serán los nombres de los personajes, cómo serán sus caras y cuáles sus costumbres y ocupaciones, cómo dividirla en capítulos, cuál será el título del libro (ésas son las decisiones sencillas, las decisiones más burdas); y no sólo cuándo contar y cuándo silenciar, qué va antes y qué va después, qué revelar al detalle y que sólo con alusiones (también ésas son decisiones bastantes burdas), sobre todo se deben tomar miles de decisiones sutiles, como, por ejemplo, si poner ahí, en la tercera frase hacia el final del párrafo, azul o azulado. O celeste. O celeste oscuro. O tal vez azul ceniza. ¿Y poner ese azul ceniza al comienzo de la frase? ¿O mejor que estalle al final de la frase? ¿O en medio? ¿O que sea una frase breve independiente, un punto delante, un punto y una nueva línea detrás? ¿O no? ¿O es mejor que ese azul se sumerja en la arrastradora corriente de una frase compuesta y tortuosa, con muchos miembros y abundantes subordinaciones? o tal vez lo mejor sería escribir sencillamente cuatro palabras, "luz de la tarde", y no teñir esa luz de la tarde de ningún gris azulado ni ningún celeste polvoriento."


Los libros, excelentes amigos.


..."mi madre me dijo que es cierto que los libros pueden cambiar con los años igual que las personas cambian con el tiempo, pero que la diferencia está en que casi todas las personas al final te abandonan a tu suerte, cuando llega un día en que no obtienen de ti ningún provecho o ningún placer o ningún interés o al menos algún buen sentimiento, mientras que los libros jamás te abandonan. Tú los abandonas a ellos a veces, y a algunos incluso los abandonas durante muchos años, o para siempre. Pero ellos, los libros, aunque los hayas traicionado, jamás te dan la espalda: en completo silencio y con humildad te esperan en la estantería. Te esperan incluso decenas de años. No se quejan. Hasta que una noche, cuando de pronto necesitas uno, aunque sea a las tres de la madrugada, aunque sea un libro que has rechazado y casi has borrado de tu mente durante muchos años, no te decepciona y baja de la estantería para estar contigo en ese duro momento. No echa cuentas, no inventa excusas, no se pregunta si le conviene, si te lo mereces y si aún tienes algo que ver con él, sencillamente acude de inmediato cuando se lo pides. Jamás te traiciona."



Hay muchas más citas referentes a los libros, todas hermosas, como son hermosos todos los pasajes y descripciones que de los ambientes y personajes hace el autor de "Una historia de amor y oscuridad". Y tiernos e irónicos, unas veces, y profundos, vitales y sentimentales, otras, son las reflexiones sobre sus propias vivencias infantiles y adultas. Este libro es literatura de la mejor calidad. Os lo recomiendo (lo hay también en edición de bolsillo). A mi me lo facilitaron en el taller de lectura al que asisto semanalmente, pero hoy me lo voy a comprar y regalármelo para celebrar el Día del Libro.


Sumergirse en la historia de un libro, es vivir con sus personajes, participar de sus vidas, entrar en sus casas, sentarse a su mesa, ser presentados a sus familiares, conocer a las personas con las que tienen una experiencia de amor, ser testigos de su intimidad, y penetrar, en silencio, en su corazón para compartir sus emociones y sentimientos.


Leer un libro es vivir una aventura que, necesariamente, no siempre concuerda con la que el autor escribe, pues el lector, con sus propias connotaciones, personalidad, sentimientos y experiencias, elabora y adapta, mentalmente, su propia
aventura.


Lo que cuenta el escritor es un punto de partida para el lector, un referente con el que contrastar las propias vivencias.


Espero que "Una historia de amor y oscuridad" os suscite (o bien os haya suscitado, si ya lo habéis leído) tantas bellas emociones como me ha suscitado a mí. Ya me contaréis.

* * *


¿Y habéis ya leído "La Casa de papel" , ese curioso, pequeño y entretenido libro, de Carlos María Domíngez, que os recomendaba el año pasado, en el que los libros ocupan un destacado e interesante protagonismo? Si no lo habéis hecho os lo recomiendo de nuevo. Se lee de un tirón.





15 de abril de 2009

Costa da Morte. Malpica de Bergantiños





Malpica
,

bella villa pesquera,
llena de vida, ubicada en la Costa de la Muerte.






Atardecer en el puerto con increíble mar en calma




El martes día 7, me llamó mi amiga Marisa, y ex-compañera de trabajo para preguntarme si por la tarde quería ir con ella y otra compañera, Paula, a Malpica, para visitar a Maica, también compañera, y a su pequeña hija Xiana, de poco más de un año.



Marisa



Con tales alicientes: ver a la preciosa Xiana, compartir viaje con amables ex-compañeras de trabajo (por cierto todas tan jóvenes que podrían ser mis hijas y Paula, casi nieta), y pasear por uno de los bonitos puertos de la Costa da Morte, no me lo pensé dos veces. Y la verdad es que lo pasé maravillosamente.













Vista del puerto de Malpica




Malpica de Bergantiños, como se le conoce por estar en la comarca que lleva este nombre, derivado de la antigua Brigantium de la época de dominación romana, zona que abarcaba y abarca toda la parte más septentrional de A Costa da Morte. Malpica dista 53 kilómetros de Coruña, con la que actualmente esta bien comunicada.

Hacia muchos años que no visitaba Malpica, tantos que me sorprendió el puerto con sus muelles y un estupendo dique de abrigo para protección de las dársenas de amarre, quedando solo para el recuerdo aquellas imágenes que yo tenía de un puerto pequeño y natural azotado por las olas y los vientos, donde con frecuencia se veían los pequeños barcos siendo izados con grúas, desde el elemental muelle, para luego ser llevadas, rampa arriba, a una zona de abrigo, delante de las casas, y así tenían la tarea de descender o subir las embarcaciones al ir y volver de la pesca en los muchos días que los temporales de invierno y la bravura del mar embatia contra el pequeño puerto.

Malpica es una península en cuyo extremo norte se sitúa el Monte de la Atalaya, y desciende luego por un estrecho istmo, dejando del lado del este, el puerto, y la Plancha, una parte más llana. Del lado oeste hay una preciosa playa que se ha hecho famosa entre los surfistas.

La falta de espacio en torno al puerto inicial hizo que las casas de Malpica se apiñasen en el estrecho istmo y en torno al muelle y a la playa. En mis recuerdos de hace años, estaban los balcones de las típicas y antiguas casas (hoy casi desaparecidas) de los marineros, que daban a la playa, con los cristales siempre salpicados con la espuma de las olas. Y en la parte del puerto, donde "colgaba" la galería de un antiguo y restaurante sobre la rústica y poco acondicionada ensenada, ver como parecía que el oleaje se lo iba a engullir.

Todo esto queda ya muy lejano, pues Maica que nació en Malpica, ya no vivió esa experiencia.

Y mucho más lejano queda en el tiempo, pues es ya historia, la experiencia ballenera de este puerto de Malpica, a donde venían también los pescadores vascos para capturarlas, hasta que decayó la costumbre en el siglo XVIII.

En esta zona se pesca mucho congrio, sardinas, pescadilla y otros pescados propios de zonas rocosas que, a mi personalmente, me gustan mucho aunque tienen menos aceptación por la dificultad de su limpieza, debido a las muchísimas escamas que poseen. Y por supuesto el marisco tampoco es ajeno a la zona, sobre todo las centollas, los percebes...

Durante la tarde van llegando a puerto los pequeños barcos que pescan por la costa. Y traen cada día, si no cantidad, si calidad y frescura, vendiéndolo de inmediato en la lonja. Allí el publico no puede comprar porque hay que tener un carné para ello, pero si se puede a las vendedoras que hay en el exterior. Compensa comprar por buen precio y frescura. Nosotras trajimos pescado y Marisa y yo nos compramos también unos percebes, recién cogidos, a 18 euros el kilo. En Coruña los vendieron a 50 euros esos días y además ahora ya están en veda, así que tuvimos una buena oportunidad.




Visita al interior de la lonja.
Llegamos tarde y se vendian ya los últimos lotes.






Mujeres en el exterior de la lonja, vendiendo al público. Compramos los percebes a la que está en la foto de la derecha.










A veces el marisco ya no llega a las vendedoras del exterior porque los compradores con carné, cuando hay poco, lógicamente, a sus clientes habituales, generalmente encargados o dueños de bares y restaurantes.







Las centollas eran pequeñas y no me sentí atraída por ellas, pero luego lamente no comprar los ricos erizos que estaban super frescos y son de un mar limpio y batido. ¡un despiste que tuve, porque son manjar exquisito!




Después de tomarnos un buen chocolate en una moderna cafetería del centro de la villa, nos fuimos provistas de un calorcito interior a ver la playa, pues era ya tarde y a ratos aparecían las nubes y algo de brisa.





El mar no tenia las olas que hubieran deseado los surfistas que estaban en el agua.





























Las últimas fotos con los últimos rayos de sol. Al fondo se ve la isla mayor de Las Sisargas.




Aunque sea tarde siempre hay algún rezagado que se anima a entrar en el agua.




Y bueno, fue una tarde distinta, estupenda, de un día corriente. Y de cena, percebes. ¿Que más se puede pedir? El pescado lo dejé para el día siguiente.

Ah, y como hacía tiempo que no limpiaba el pescados me traje de Malpica, comprado allí, un buen rascador de escamas, además de un buen consejo para no esparcirlas por la cocina. Os lo voy a dar: se limpia introduciendo manos y pescado dentro de una bolsa de plástico (si es transparente mejor), allí se le quita todo lo desechable y así queda también dentro de la bolsa para tirar luego. El pescado se saca limpio para pasar al grifo sobre una tina, etc. etc. ¡Que os voy a contar que no sepáis!


Ah, deciros también que las fotos del post anterior, del gato con las gaviotas, son hechas en el puerto de Malpica. Por si quereis ver todas las fotos que hice os las pasé a un vídeo que os incluyo aquí.





Y si os gusta el surfing os dejo este otro vídeo, que localicé casualmente, sobre dicho deporte en la playa de Malpica, y así podéis verla también y con buen tiempo.





Surftrip Costa Da Morte Part I - Free videos are just a click away




9 de abril de 2009

La necesidad, ¿nos hace más tolerantes?




Raros amigos, 
con  interés común:
"pillar" pescado.

                                                                                                 (haiku. Chela)                       
* * *

  Necesidad
 obliga a compartir
espacio vital.
                                                           
                                                                            (haiku. Chela)