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24 de febrero de 2008

¿PREMIOS? ¿ NOMINACIONES?




¿"Premios"?
¿"Nominaciones"?

No sé como llamarles.


En las últimas semanas he recibido varios “premios”, o “nominaciones”, provenientes de compañeros del ciberespacio, la verdad es que cuando recibo uno, de entrada no se que hacer con él pues a mi me cuesta aceptar las normas que llevan implícitas y seleccionar otros blogs para otorgárselo también, entre aquellos que frecuento, pero claro cuando recibo uno tras otro, ya me parece una descortesía no aceptarlos y no publicarlos, así que ahora retomo todos los pendientes en un único post para “sacarlos a la luz” y otorgarlos también a otros compañeros blogueros.

De cualquier manera, gracias a todos los que me habéis premiado y disculpadme que no les haya dado antes publicidad.

Personalmente deseo aclarar que los premios recibidos no los recibo como un mérito de calidad por mi blog sino como una prueba de afecto y de amistad entre blogueros, pues estas nominaciones o premios no son para mi otra cosa que el reconocimiento de que en el blog propuesto, en este caso el mío, encuentran “algo” por lo que les merece la pena visitarlo, pero en lo que también se mezcla el subjetivismo, derivado de una relación cordial entre cibernautas, y bueno, esto es importante porque no significa otra cosa que una relación de afinidad y amistad entre el bloguer que publica y el bloguer que lee, dentro de la modesta categoría de los blogs, aunque también es cierto que los hay de gran calidad y creatividad literaria.

Ahora me toca a mí nominar o premiar, según las reglas, a cinco blogs, por cada uno de los recibidos. No penséis que los no elegidos que no lo merecéis. Todo lo contrario. Es cuestión de limitación, según las normas.

Aquí está la relación:
Premio Calidez


Recibido de Airblue



Airblue otorgó a varios blogs, entre ellos al mío, el premio “CALIDEZ” en consideración a haber encontrado a través de sus contenidos, “calor, amistad y simpatía, como notas dominantes”. ¡Gracias Airblue!

Ahora me toca a mí referenciar otros cinco blogs, en los que creo se cumplen esas mismas cualidades. He de confesar que me cuesta limitarme a cinco nominaciones pues encuentro que esas cualidades de calidez y amistad se dan en prácticamente en casi todos los blogs que frecuento, pero aquí están los premiados, sintiendo que no puedan serlo todos.

José Carlos

Este premio está sometido para aceptarlo, a las siguientes reglas:

1.-Publicarlo en un post haciendo relación al autor y blog de quien te lo otorga.
2.-Hacer un enlace al blog citado.
3.-Elegir cinco blogs en los que consideres similares cualidades (calidez) que aquellas por las que lo recibes.
4.-Enlazar los blogs nominados .
5.-Hacer constar estas reglas.

Premio Arte y Pico
(Con cuatro nominaciones)




¡Gracias a los cuatro por vuestra amabilidad!

Sinceramente no encuentro en mi blog ni creatividad ni diseño destacable, excepto el esfuerzo que me supone “hacerme” con el dominio del ordenador. Es más quisiera cambiar el formato, introducir otras novedades en él, como hacéis vosotros, pero nunca encuentro el tiempo para nuevos aprendizajes (además necesito siempre clases prácticas) así que me limito a seguir haciendo rutinariamente lo aprendido.

Tampoco voy a negar que el ser mencionada por otros cibernautas no me ilusiona, sería una mentira. Recibo los premios con mucha ilusión y os doy las gracias por ello.

Las reglas de este premio son:

1.-. Cada premiada, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que la ha premiado.
2.-. Elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.
3.-. Incluir el nombre del autor/a de cada blog elegido y el enlace a su blog para que todos lo visiten.
4. Premiada y premiadora, debe exhibir el enlace de Arte y pico, para que todas sepan el origen de este premio.
5. Incluir estas reglas en el post de referencia al premio.

A continuación incluyo relación de los blogs a quienes otorgo el premio "Arte y Pico". Cinco por cada uno que he recbido.

1.-En primer lugar incluyo a los “jubilados jubilosos”, es decir a las chicas y chicos de oro, que se esfuerzan por ser creativos y mantener la mente en forma, diseñando su blog y poniendo en cada publicación renovada ilusión:


2.- A blogueros capaces de vencer las dificultades y la adversidad, de crear y renovarse constantemente, haciendo de sus blogs algo distinto y original:


3.- A blogs en los que aprendo y disfruto muchísimo (a veces “comiendo” platos buenísimos):


4.- A blogueras que me acompañan con sus comentarios desde mi estreno en el ciberespacio, cuyos blogs visito con asiduidad, y con las que mantengo una excelente relación, incluso conocimiento personal con alguna de ellas :

5.- ¿...?
Se me acabaron los premios por esta vez, procuraré ir alternando en sucesivas nominaciones, si es que recibo alguna más, claro. He tenido en cuenta también que algunos blogs que no figuran en esta ocasión ya les había otorgado premio otras veces. En fin, que esto es muy, muy, muy difícil, porque todos los blogs que leo, algunos desde hace poco, me entusiasman y despiertan mi admiración.

Todas, todos, lo hacéis muy bien. ¡¡¡ Felicidades!!!.


ANEXO:
Otros premios recibidos con posterioridad a este post.
Premio a la amistad, otorgado por Charo. 31 de marzo.
Premio a la amistad, otorgado por MaryLou. 2 de abril
Premios a la amistad, otorgados por Abuela Ciber. 5 de abril
Premio de calidad, otorgado por Safiro. 19 de abril
Premio al esfuerzo famenino, otorgado por Abuela Ciber, 3 de mayo

Os doy las gracias por vuestra deferencia y amistad.

14 de febrero de 2008

DÍA DE SAN VALENTÍN


DEL AMOR...



















El amor nace en el corazón, como una llama que quiere crecer, iluminar, abrigar...


El amor es frágil, hay que cuidarlo, protegerlo, no exponerlo inutilmente...

El amor se hace fuerte, cuando se aviva en el calor del hogar...

El amor verdadero es un bien que hay que atesorar cuando se descubre...

El amor es generoso, se expande, se comunica, se irradia...




El amor nace alimentando ilusiones y proyectos ...









El amor es caminar juntos...


















El amor se fortalece en la igualdad y en la compañía...















El amor necesita sosiego, horizontes comunes...









El amor requiere, a veces, pararse a pensar, reflexionar, valorar las cosas...y si es preciso, rectificar y empezar de nuevo...








El amor crea vida, se multiplica...














El amor se compromete en una tarea común, un esfuerzo conjunto, que mira al futuro...












El amor es también gozar de los logros...



















El amor comparte ocio y descanso...


















El amor también necesita reposo para renovarse, tomar fuerzas...











El amor es compartir recuerdos...
El amor es no desfallecer en el camino,
encontrar siempre fuerzas para seguir...

















El amor es fidelidad, es compartir la dependencia y
acompañarse en la vejez.






El amor es quererse siempre:
¡Toda una vida!















No dejéis que nunca se apague esa llama del amor, y si uno falla, que el otro la sostenga hasta ser capaces de arder juntos de nuevo.







Felicidades en este Día de San Valentín y en todos los días de vuestra vida, a los que estais enamorados y los que no, (como yo) celebrad el haberlo estado o poderlo estar todavía. ¡suerte!








Ahora os dejo con una música adecuada, de la opera de La Traviata, de Verdi, inspirada en "La Dama de las Camelias", obra de Alejandro Dumas, y que relata la historia de un apasionado amor.
Os he puesto un dúo en que los enamorados, Violetta y Alfredo, se maravillan ante el misterio del amor, por el que palpita el universo entero, amor que es gracia y delicia del corazón...Se titula “Un di, felice” (Un día feliz). Después os pongo el famoso” Brindisi” (brindis) que todos conoceréis. Con ello aprovecho yo para brindar por vosotros y por vuestro amor.

Estas camelias las he "cogido" ayer, con mi cámara, en los jardines de los cantones de Coruña, para regalároslas a vosotros.

Espero que os gusten
la música y las flores.







"Un di, felice".





"Brindisi".


Espero que os haya gustado. ¡Sed felices!


11 de febrero de 2008

SEAT 600. ¡Que Tiempos! ¡Que recuerdos!... (Segunda parte)

Mis primeros kilómetros


Mi estreno de carretera fue, a los dos días de tener el carné, para ir de Vitoria a Burgos, acompañada por unos amigos que me escoltaban en otro coche (necesitaba entrenarme porque a la semana siguiente me venia a Ferrol para pasar con mis padres las vacaciones de verano. El coche que me escoltaba tuvo que tocar el claxon varias veces y pararme para advertirme de que corría demasiado. Yo no veía peligro ninguno en hacerlo así. No se me ocurría pensar que 120 Km/h para un 600, para una conductora novata y para el tráfico de una carretera nacional era demasiado. Para mi aquella carretera era magnifica, largas rectas, buen asfaltado y el coche cogía velocidad sin que yo lo pretendiera. Pero tampoco se me ocurría reducir, jaja…
 
Con nueve días de carné, me vine a Ferrol, desde Vitoria, haciendo yo solita los casi 700 Kms de entonces, sorteando el horrible puerto de Piedrafita, con una carretera estrecha y malísima, llena de curvas muy cerradas, que por aquella época no tenia ni túneles ni viaductos para salvar los accidentes geográficos. Por el puerto más que coches transitaban camiones de transporte, de los que, eso sí, sus conductores me saludaban tocando el claxon, apartándose y reduciendo la velocidad para que pudiera pasar mas fácilmente, luego me decían adiós con la mano, yo agradecida tocaba también el claxon; no los saludaba con la mano porque por el momento no me atrevía a soltar ninguna del volante. ¡Eran otros tiempos! ¡Era novedad mi 600 azul por los puertos de montaña entre amables camioneros que debían de verme como a una hormiga motorizada!

Una barbaridad que recuerdo, relacionada con mi ignorancia y mi falta de experiencia al volante, era que las ruedas del coche me “cantaban” por algunas curvas de Piedrafita y yo estaba encantada creyéndome una Fittipaldi, por aquello de que a los coches de carreras también les chirriaban las ruedas en las competiciones. Entendía que aquello significaba conseguir buena velocidad al mismo tiempo que mantener el coche retenido, ¡que disparate! ¡Dios mío, y no me paso nada! ¿De donde me habría venido semejante idea?

Una vez que estuve en Ferrol surgió un pequeño problemilla. Había aprendido a conducir sin usar las cuestas para nada pues en Vitoria por donde yo hacia prácticas era todo llano. Y justo la calle de la casa de mis padres en Ferrol, como otras muchas de la ciudad, tenia una empinada cuesta lo que hacia que yo sudase tinta para aparcar y desaparcar sin tocar a los coches que tenia delante y detrás. Un día en una de las cuestas de la ciudad, estaba aparcada cuesta abajo y al soltar el freno para salir monté el bordillo de un jardín y “bese” un árbol con el morro del coche, quedando plantada en medio del césped. No paso nada porque fue suavecito, ya que no había apenas distancia entre el estacionamiento y el árbol. Los transeúntes se partían de la risa y yo colorada, jajá…

Idas y venidas Ferrol-Vitoria


Trayecto Ferrol-Vitoria utilizando parte del "camino de Santiago" en la provincia de León (línea verde).
Marcada en rojo la variante desde Benavente hasta Burgos pasando por Palencia.

También en rojo la alternativa de la costa, por Gijón y Santander.


En cada período de vacaciones cuando venía a Ferrol a la casa de mis padres, hacia el recorrido por provincias del interior, generalmente eligiendo entre Astorga y Burgos, el “camino de Santiago”, que resultaba ser el trayecto más corto en kilómetros, y en invierno, si las carreteras estaban heladas ( eras frecuente por los pueblos cerca de Sahagún), lo hacia por Benavente y Palencia, que era mejor carretera y además elegía el parador de La Bañeza para comer, que entonces era escuela de hostelería y se comía estupendamente. Otras veces comía donde lo hacían los camioneros y luego me iba a tomar café al parador de Benavente, descansando un rato en sus magníficos salones, alternando lo popular con lo selecto. En invierno, que siempre se me hacia noche cuando venia a Ferrol, dormía en el parador de Villafranca del Bierzo a la entrada de Galicia. Entonces resultaba un viaje interminable atravesar el largo puerto de Piedrafita y hacer las carreteras gallegas, siempre en obras , llenas de curvas, estrechas…sin poder pasar de 40 kms a la hora…El viaje en sentido inverso, Ferrol –Vitoria, lo hacia de un tirón, porque el peor tramo, Galicia, lo recorría por la mañana y luego era coser y cantar.

Los regresos después de Navidades, desde Ferrol a Vitoria, si había riesgo de nevadas, lo hacia por la costa para evitar el uso de cadenas (no creo que supiese ponerlas) por la nieve y heladas del puerto de Piedrafita; en Villalba (Lugo) cogía la carretera en dirección a Gijón, donde quedaba a dormir, y luego seguía por Santander y la provincia de Vizcaya hasta llegar a Vitoria.

Recordar estos viajes ahora me parecen de auténtica aventura, sobre todo una vez, un mes de enero, que para evitar Piedrafita se me ocurrió internarme entre los limites de las provincias de Lugo y Orense y recuerdo que estuve haciendo kilómetros y kilómetros por los montes, en la más absoluta soledad, que se me hizo noche en ese inhóspito paisaje y que de pronto “patine” por el hielo ¿…? ¡Ni lo había visto!, por suerte no hubo consecuencias pero no por mi pericia sino porque debía de andar por allí San Cristóbal. A continuación me vi. envuelta en una niebla espesa y tuve que conducir unos cuantos kilómetros con la puerta abierta del coche para ver la raya de la carretera y no salirme de la calzada, todo a 20 por hora. No quería parar solo quería llegar a algún sitio civilizado. ¡Suerte que no me alcanzó ni arrolló ningún otro coche! Al final de un trayecto angustioso vi un hotel que ponía “El Temple” ¡había llegado a Ponferrada! y allí me quede a pasar la noche. De aquella no había ni móvil, ni GPS, ni nada de nada. Ahora hay otras carreteras, túneles para evitar los puertos, viaductos para salvar los valles… ¡es otra cosa! Pero ahora que es todo tan estupendo no salgo de los alrededores de Coruña. ¡No me gusta la carretera! Y si tengo que ir a Vigo, a Santiago, etc. prefiero el tren e ir leyendo en el trayecto, jaja... No tengo miedo de mi conducción, tengo miedo de la de los demás ¡Y con la velocidad que llevan!...

Me parece increíble haber viajado tanto en 600, sola, y cuando las carreteras eran pésimas.

Durante los cuatro años que viví en Vitoria hice también bastantes kilómetros pues muchos domingos me gustaba recorrer los pueblos vascos, sola o acompañada: Me interesaba conocer las fiestas populares y ver espectáculos tradicionales como el frontón y pelota vasca. Iba también mucho a Bilbao, a San Sebastián, a Burgos, a Pamplona, a Logroño, a Santander, a Valladolid, a visitar a amigas o por razones de trabajo…

El último trayecto Vitoria –Ferrol lo hice cuando finalicé allí mi trabajo, en 1973, y me vine con medio apartamento dentro del 600, (increíble lo que el coche daba de sí, además de la vaca, por supuesto ), después de una noche sin dormir celebrando la despida con mis amigos en la víspera de las fiestas patronales de la Virgen Blanca, el día de la Bajada del Celedón. Cuando llegué a Ferrol y mi padre vio el cargamento que traía se sorprendió de que no me hubiera reventado una rueda. ¡Lo que hace la ignorancia! La mía, claro.


Otros viajes. Portugal


Entusiasmada con “el éxito” de mi primer viaje Vitoria–Ferrol, a la semana siguiente y con quince días de carné, salí de Ferrol, recogí a mi amiga Picolina (ya os la presenté en otro post), en Vigo, y juntas nos fuimos hasta Oporto y Lisboa. ¡Que viaje más maravilloso! Era 1970.



Y por tierras de Portugal, venga de velocidad compitiendo con los maravillosos “carros” de que hacían gala los portugueses. En un puente un tanto estrecho y enrevesado (creo que era a la salida de la ciudad de Viana) pues no era en línea recta, me cruce con dos ciclistas que venían en dirección opuesta, sin darme tiempo a reducir la velocidad inadecuada que yo llevaba para aquel tipo de trazado. No paso nada pero me dio tiempo de ver como varias personas, que circulaban por las aceras del puente, se echaban las manos a la cabeza presagiando un desastre. ¡El coche me llevaba a mí, yo no dominaba el coche! Y no paso nada quizá porque los ciclistas se las ingeniaron para no sucumbir ante mi falta de pericia. ¡Que barbaridad, la alegría con que conducía entonces!

Estábamos llegando a Oporto, cuando dos chicos, conduciendo un Mini, de fabricación inglesa (se importaban muchos en Portugal por aquella época) empezaron a seguirnos, a adelantarnos, dejarnos pasar…Para ver si los despistábamos nos paramos en un bar de carretera “escondiendo” mi coche detrás de un camión, pero fue inútil. Al poco entraron en el bar y ¡bla, bla, bla…! Total que esa noche cenamos con ellos en un precioso restaurante de Oporto, recién inaugurado, en el puerto, que se llamaba Doca, número ¿…? (no recuerdo). Hicimos amistad, nos enseñaron sitios preciosos de la ciudad, clubes privados, etc. La amistad duro un tiempo, y ellos vinieron luego a Galicia A veces nos encontrábamos en Valença, la frontera…













Con mi amigo portugués, en la frontera, contemplando el río Miño



Después de tres días en Oporto, continuamos hasta Lisboa y Cascáis. Y yo tan feliz conduciendo por todas partes. Me asombra recordarlo porque ahora soy incapaz de ir a las grandes ciudades en coche conduciendo yo. La verdad es que entonces el tráfico era asequible por todas partes y el resto de conductores nos trataba con mucha amabilidad al ver a dos españolas jóvenes en un 600. En todo ese viaje no encontramos a una sola mujer conduciendo.

Panorámica de la bella Lisboa




Delante de Los Jerónimos, con mi amiga Picolina




Torre de Belem

No bien llegué a Ferrol de regreso de mi aventura portuguesa, y mi cuñada (entonces soltera) me dice que venia el barco de mi hermano a Oporto en un par de días. No lo pensé dos veces ¡Otra vez a Oporto! Claro, entonces yo acababa de dejar allí a un encantador amigo portugués, Antonio. Un amigo que cuando lo conocí el tenía ya dispuesto emigrar a Brasil y del que no volví a saber y que ahora me ha gustado recordar. ¡era un hombre muy tierno!. Para entonces yo tenía muchos y nuevos amigos en Vitoria.

Con el 600 hice dos estupendos e inolvidables viajes con mi madre. El primero, en 1972, en unas vacaciones de verano que ella fue a visitarme a Vitoria ( a mi padre no les gustaba viajar y siempre optaba por quedar en casa) y luego regresamos juntas a Ferrol haciendo un recorrido turístico todo por la costa cantábrica, quedándonos a dormir en Santander, y otro día en el parador de Santillana del Mar, desde donde fuimos a visitar Altamira, luego estuvimos en Oviedo y en Gijón, y finalmente parándonos por todas las playas de las rías altas gallegas, para darnos un baño y tomar el sol. Ahora me gusta recordar lo felicísima que fue mi madre en ese viaje, disfrutando de todo.


Vitoria. Parque de La Florida


Playa de La Concha en San Sebastian, desde el Monte Igueldo







En Santillana del Mar.
Hermosísimo pueblo que supongo estará muy cambiado en la actualidad.
Entonces era normal ver carros tirados por bueyes o vacas, por sus empedradas calles de preciosas casas blasonadas.
A la derecha el parador de turismo donde nos alojamos.











Playa de Gijón, ciudad en la que  viví cuando tenía  meses y donde aprendí a dar mis primeros pasos










La espectacular Santa María del Naranco, en Oviedo, y declarada patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO.

Por fotos que he visto, hoy se encuentra totalmente
restaurada luciendo, más si cabe, su singular belleza.









También nos recreamos recorriendo pueblos y paisajes de Galicia. No dejamos ni un faro, cabo, ni ría, de las costa lucense y de la costa norte coruñesa, sin visitar.


Ría de El Barquero, vista camino del cabo de Estaca de Bares.



Vista de la playa de Vicedo, camino de Estaca de Bares.
Esta preciosa costa, como toda la costa lucense, está ahora amenazada por las urbanizaciones. Quiero recordarla así.



El segundo viaje  fue en 1973, también me acompañó mi madre, recién instalada yo en Coruña y durante  unas cortas vacaciones de septiembre en la que recorrimos toda la costa del mar Ártabro hasta Finisterre, parándonos en todos los pueblecitos: Cayón, Muxia, Ponteceso, Camariñas, Finisterre, comiendo y durmiendo en casas rurales (entonces sencillas casas de marineros o de gente del campo) visitando todas las ermitas y faros que veíamos señaladas, visitando hórreos y cruceros… Solas por todas partes, sin señales de turistas, todo a precios baratísimos, degustando un marisco excelente… ¡que viaje más inolvidable! ¡Esa Galicia ya no existe!


Bueno con el 600 hice viajes de todo tipo durante 20 años (1970-1990), pero sobre todo al principio, explorando y aventurándome por todo tipo de carreteras y descubriendo lugares desconocidos para mí sobre todo del medio rural que hasta entonces me habían sido inaccesibles.

Al final el 600 se lo regalé al hijo de una prima… ¡Eche de menos durante mucho tiempo aquel estupendo utilitario, fuerte y resistente, que me llevo a tantos sitios y que nunca me dejo tirada!

Estos días ando mirando fotos, recordando… Eso es porque ya me hecho muy mayor.

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Enlace a la Primera Parte de este post sobre mi experiencia con el Seat 600. 

http://www.jubiladajubilosa.com/2008/02/seat-600-aquellos-novedosos-utilitarios.html 

7 de febrero de 2008

SEAT 600 ¡Aquellos "novedosos" utilitarios! (Primera parte)


¡QUE TIEMPOS! ¡QUE RECUERDOS!...







En Coruña,.
El coche en estas fotos tenía ya más de 10 años.
Y yo había cumplido los 40 y...











Coche, carné de conducir y nociones de mecánica.

Estoy días estoy repasando papeles, fotos, agendas, etc. y no he podido evitar dar con viejos y queridos recuerdos de unos tiempos que empiezan a quedar lejanos aunque no por eso se desvanecen en mi memoria.


Hoy os traigo antiguas fotos mías con mi inseparable SEAT 600 D, de color azul, que tuve durante algo más de 20 años y que al fin deje, no sin pena, porque me resultaba pequeño para ciertos viajes cuando precisaba ir acompañada y con equipaje.


Empezaré las aventuras de mi coche por el principio. El propietario inicial del SEAT fue mi hermano Andrés, marino mercante, quien lo había comprado para disfrutarlo durante unas vacaciones, pero cuando tuvo que volver a embarcar teniendo en cuenta que iba a hacer rutas por América y que quizá tardase casi un año en regresar, optó por vendérmelo a mi, prácticamente nuevo, aunque yo entonces no tenía el carné de conducir. Como por aquella época justo acababa de irme a vivir y trabajar a Vitoria Gastéiz, el coche lo llevamos para allá, en un viaje al que me acompañaron mi hermana y mi cuñado, conduciendo éste, el cual ya me fue dando clases prácticas por tierras castellanas de Palencia, una vez que dejamos la nacional VI, después de Benavente. Entonces las carreteras estaban despejadas y pude hacer unos kilómetros de incipientes prácticas de volante y marchas sin riesgo alguno ni para mí ni para el prójimo.


Una vez en Vitoria el coche quedo en un garaje mientras yo me preparaba para examinarme de conducir en una conocida academia alavesa, llamada auto- escuela Zaldivar, que creo aún existe. Las prácticas las hacia por el centro de la Ciudad, donde residía, pasando por Postas, Dato, Canciller Ayala, Manuel Iradier, Florida, y luego paralelamente por el parque de este nombre, hasta San Prudencio, una zona sin casas por aquellos años…Entonces era fácil ir por el centro de la ciudad, hoy calculo que la mayoría de esas calles serán peatonales. Tuve un estupendo profesor de conducir que me enseñó muy bien, y un consejo que siempre seguí ha sido el de mirar con frecuencia por el espejo retrovisor, calcular la distancia de los coches que vienen detrás y facilitarles la maniobra de adelantamiento para no entorpecer a los demás conductores.

El teórico lo aprobé fácilmente y el práctico lo suspendí por un alarde de “chulería” ante el guapo soltero que me examinaba, al que quería impresionar, cuando me indicaron hacer una maniobra de aparcamiento marcha atrás. Lo hacia tan bien en las prácticas que confiada en mi destreza, lo quise hacer muy rápidamente y ¡zás!, tiré los palos que fijaban los limites del estacionamiento. Luego avergonzada y perdida la confianza en mi misma, suspendí dos veces más las prácticas. Así que tuve que volver a examinarme del teórico y del práctico, pero como se me aproximaban las vacaciones y necesitaba venir a Galicia con mi coche, puse los cinco sentidos, y un tanto de humildad y calma, ante el soltero "guaperas", y aprobé. Era el año 1970.


Para rematar el aprendizaje, hice también un sencillo cursillo de mecánica y mantenimiento del coche, muy elemental, en la misma auto-escuela: cambiar ruedas, limpiar y cambiar bujías, tapa del delco, ajustar el ralentí del motor con el chiclé, mirar los niveles, cambiar las luces, cargar la batería, etc. etc. ¡si ahora lo pienso me da risa!, jajá…Hoy en día, aunque sepa teóricamente como cambiar una rueda no podría hacerlo porque ya no tengo fuerza ni para abrir un bote de mermelada. ¡Menos mal que si se teclear el móvil para pedir ayuda!, jajá…


Autoescuela Zalvidar, en Vitoria, Alava. 1970
En clase de mecánica, con otros alumnos descubriendo las "tripas" al coche.


Averías y despistes.

En el primer año tuve dos o tres pinchazos de ruedas yendo de Vitoria a Pamplona pero no tuve que aplicar los conocimientos porque en aquella época el ir una chica sola en coche por la carretera era una novedad. No bien salía del coche y hacía ademán de coger las herramientas ya frenaban a mi lado varios coches, cuyos conductores se disputaban la gloria de ser mi “héroe salvador”.

Como digo, eran otros tiempos porque pasados unos años y ya viviendo en Galicia, una noche de sábado, lluviosa y fría, que regresaba desde Santiago a Coruña, el coche se me paró, a más de la mitad de camino, en una zona boscosa y de curvas que daba miedo, (entonces no había autopista, ni móviles para avisar a alguien), sin una sola casa en las proximidades de la carretera, ¡estaba perdida! Pasaron varios coches, incluso taxis, y no paro ninguno. No sabia que hacer. A la desesperada, levante el capó trasero del 600 (donde estaba el motor) y me acordé del chiclé aunque entonces no recordaba cual de los “tornillos” era el correcto. Ajuste un poco los que creí que podían ser, sequé un poco la tapa del delco y “alrededores” y ¡acerté! Con el coche ya en marcha, no solté el pie del acelerador hasta Coruña. Eso sí, mientras estuve fuera del coche cogí una buena mojadura y por ello pague quedando los dos días siguientes en cama con anginas.


Hoy es otra cosa, si el coche se para o no arranca se llama con el móvil al seguro y te envían una grúa y un mecánico. Ahora ya no solo no tengo nociones de nada sino que me he vuelto despistada y os voy a contar la última sin que se entere nadie porque me echan del seguro. Hace poco, un domingo por la tarde estaba a unos kilómetros de Coruña, sola y haciendo unas fotos marineras en zona costera y cuando volví al coche no conseguí arrancarlo, calculé que era de la batería pues hacia ya varios días que me estaba fallando al intentar poner el coche en marcha. Como no había por allí ningún coche del que tomar la carga, llamé al seguro, vino la grúa y ¡nada! La batería no cargaba, así que subieron el coche en la grúa y como era una zona sin autobús, hacia frió y estaba anocheciendo, por no esperar ni pedir un taxi, también yo me vine a Coruña en la cabina de la grúa hasta cerca de mi casa, quedando en que al día siguiente llevarían el coche a mi taller habitual. Cuando recogí el coche, con una nueva batería instalada, el encargado del taller me hizo saber que al de la grúa no le había sido efectiva la operación de carga de batería, porque yo tenía desconectado el encendido…. ¿…? ¡Que vergüenza!... Tengo un interruptor escondido para impedir el encendido del coche y que a veces, muy raramente, utilizo cuando aparco en un sitio que no me ofrece mucha seguridad. ¡Ese día me había olvidado que yo misma había quitado el contacto! ¡¡¡Que apuro!!!, ¡¡¡Que no se entere nadie!!!



En el aeropuerto de Alvedro en Coruña, esperando a un amigo



La Coruña. Paseo de La Marina. Una mañana de domingo

Podéis observar que al lado hay aparcado un Mini y enfrente hay otros dos 600. Eran los coches utilitarios de la época.

Continuará...

(Segunda parte: Primeros kilómetros y primeros viajes)

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Enlace a la segunda parte

http://www.jubiladajubilosa.com/2008/02/seat-600-que-tiempos-que-recuerdos.html

Por favor, si tomáis alguna foto de este post, os agradezco que pongáis un enlace o cita como referencia, ¡gracias!