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26 de agosto de 2007

OTRO PARÉNTESIS






ENCUENTRO EN COMPOSTELA




Con mi amiga Lolín en la Plaza del Obradoiro.



Lolín es una intima amiga desde los tiempos de nuestra estancia en Santiago de Compostela, como estudiantes. Nos alojábamos en la misma residencia, aunque estudiábamos carreras distintas, e hicimos mucha amistad pasando alguna temporada, durante las vacaciones, ella en mi casa familiar en Ferrol y yo en la suya en Pontevedra. Manteníamos también amistades comunes.

Lolín se casó con un coruñés que estudiaba igualmente en la universidad de Santiago. Desde que se caso ha vivido siempre en Madrid y allí sigue viviendo y trabajando, pero todos los veranos viene a pasar sus vacaciones a la provincia de Pontevedra, donde tiene amistades y familia. Tiene varios hijos y se ha convertido en la encantadora y dinámica abuela de unos preciosos nietos.

Cuando yo trabajaba en Madrid, donde me estrené profesionalmente, mediada la década de los sesenta y que coincidió con el desarrollismo industrial madrileño, Lolín y yo nos seguíamos viendo, entonces ella llevaba poco tiempo casada y tenia un par de niños pequeños, luego yo me fui a trabajar a Pamplona, después a Vitoria y así dejamos de vernos y luego también de escribirnos o llamarnos aunque, por amigas comunes, sabíamos una de la otra.

Hace cosa de unos seis años o por ahí, me propuse “recuperar” amigas, que fueron íntimas y muy queridas, y de las que me había ido alejando por vivir en distintas ciudades, por no escribir, por dejadez y pereza, en definitiva. Los medios de comunicación no son los de ahora. Con lo de “recuperar quiero referirme al contacto, a la comunicación, a los encuentros, porque las auténticas amistades permanecen siempre “latentes”, digo, yo, en el punto de afecto que las dejaste y la “recuperación” no es otra cosa que “actualización”, “puesta al día”.

Bueno a lo que iba, Lolín fue una de esas amigas “recuperadas” y ahora cada vez que viene a Galicia nos fijamos un día de encuentro. La primera vez nos hemos encontrado en el Parador de Cambados (donde se hace un maravillosos vino Albariño) ¡fue una enorme alegría! Después lo hacíamos en La Isla de Arosa, donde pasábamos el día en una preciosa playa, a veces con sus hijos y nietos.

Este año, cambiamos el marco y nos propusimos encontrarnos en Santiago de Compostela, la ciudad donde nos conocimos, y así recordar de paso nuestros tiempos de estudiantes.

Ninguna de las dos imaginábamos el lleno de turistas que registra la Ciudad, el abarrote de los bares y restaurantes de la zona monumental, la cantidad de espectáculos callejeros que había por plazas y calles… ¡No se como será cuando coincide con Año Santo, pero me imagino Santiago imposible de transitar! Claro que ahora estamos en agosto…Por cierto, un agosto rarísimo, hoy mismo hacia un calor bochornoso, el cielo estaba gris oscuro y la amenaza de tormenta era inminente. Tuvimos la suerte de que no empezó a llover hasta el final de la tarde, cuando acabábamos de despedimos.

Los viejos bares y restaurantes que frecuentábamos de estudiantes estaban todos transformados, algunos aún conservan el nombre antiguo. Uno de los que lo conservan es el que fue el famoso bar Carballeira, en la Rúa del Villar, donde en la barra (no había ni mesas de pequeño que era el local). El dueño, un hombre afable y simpático, elaboraba y servia los mejores cócteles que he bebido en mi vida; los hacia muy variados y bautizaba con los más pintorescos nombres. Yo recuerdo el cóctel “felicidad”, que además de riquísimo, te proporcionaba una “euforia” que hacia honor al nombre. El local, diminuto, estaba decorado con cantidad de banderines que los estudiantes le traían y enviaban desde sus países y comunidades, al entonces famoso “Carballeira”, que así se llamaba el dueño. Hoy el establecimiento se ha convertido en una marisquería, que es mucho más rentable, supongo, y los que llevan el establecimiento ya nada tienen que ver con el aquel hombre encantador que nos hacia felices a todos con sus cócteles. ¡Un lujo para la época!, al que nos invitaban los chicos ya que entonces las chicas no pagábamos nuestras consumiciones ¡pobres chicos! En contrapartida, cuando a final de mes se habían quedado “sin blanca” compartíamos con ellos los “paquetes de proteínas" que recibíamos de casa.

Comimos en un sitio agradable, en la Calle del Franco, la arteria gastronómica del casco monumental, al menos en número de bares y restaurantes, después tomamos un café en la terraza del bar Alameda, una institución que subsiste desde nuestra época. Luego nos fuimos dando un paseo hasta el Hostal de los Reyes Católicos y allí estuvimos en la cafetería exterior desde la que se contempla la fachada de la Catedral. Entramos en ella, oramos ante el apóstol, mezcladas entre gentes de todos los colores, lenguas y edades: jóvenes, menos jóvenes, de mi “quinta”, y los de pelo totalmente blanco…


Ayuntamiento de Santiago de Compostela, frente a la Catedral




Turistas reponiéndose del cansancio

















Hostal de los Reyes Católicos


Puerta principal del Hostal
y escudos de la fachada, a ambos lados de la puerta.





Detalles de la puerta




Adán y Eva,
bellas figuras tristemente m
utiladas.










Antes de despedirnos dimos un largo paseo por las calles y plazas de Santiago. Cambió la gente, cambiaron los establecimientos, pero las bellas piedras de granito de cantería, con sus artísticos labrados, y también con sus líquenes y sus musgos de tantos años y tantas lluvias, siguen en pie viendo pasar a tantas generaciones que se detienen para admirar su belleza…
















Los líquenes, amarillos o blancos
, viven en las piedras santiaguesas.




Fin de la jornada.


Hoy he pasado un día distinto, en Santiago, con una amiga de mis tiempos de estudiante. Ella es ya abuela. Yo podría serlo…¡Quizá si me casara ahora con algún abuelo!... No me lo imagino.

Os he dejado unas fotos de las que hicimos. Son un recuerdo del día de hoy, pasado con mi amiga Lolín en la Ciudad en que fuimos jóvenes y felices. Hoy también lo somos, de otra manera.

¡Que hermoso es reencontrarse con viejas amistades! ¿Habéis hecho algo vosotros en este sentido, habéis recuperado alguna después de muchos años de ausencia e incomunicación? ¿Lo habeis intentado al menos? Merece la pena.


22 de agosto de 2007

UN PARÉNTESIS EN MI AUSENCIA TEMPORAL

IDA Y VUELTA A LA CORUÑA

“Viñetas desde el Atlántico”, Salón del Comic.



Parezco una canija en medio de los Simpsons. Si me hubiera puesto un peinado alto como Marjorie (Marge) la mujer de Homer, parecería otra cosa… ¡tendría mas empaque!


En realidad tengo previsto estar de “vacaciones” (cambio de aires) hasta septiembre pero desde el pasado día 15 esto ya no es igual de bonito: el cielo muestra claros y nubes y más nubes que claros, la temperatura ha bajado, hay mar de fondo desde hace cinco días lo que hace que en la cala, en la que suelo bañarme, bata el mar con riesgo de que si te metes en él te golpees contra las rocas al entrar o al salir, eso como mínimo…

Solamente el viernes 17 estuvo bueno por la mañana y me acerqué a Coruña para ver los veleros de la Regata de navegantes en solitario, “Le Figaro”, y el “Salón de Viñetas desde el Atlántico”. Ambos eventos merecían la pena.

Me acerque hasta el Náutico para ver los veleros amarrados en la dársena y luego fui hasta el Salón del Comic: hice unas fotos, comí en la terraza de una cafetería en los Cantones y me volví a Mera, hasta hoy. que como lleva dos días lloviendo, he decido darme una vuelta por Coruña y esperar a que mejore el tiempo con lo cual aprovecho para poneros este post y visitar vuestros blogs. Un post sobre el salón del Comic sería también interesante pero lo dejo para otra ocasión porque no he tomado datos suficientes para hacerlo ahora.

La Regata internacional "Le Figaro".

Los veleros que forman la Regata "Le Figaro" no son grandes como en otras famosas regatas, en este caso todas las embarcaciones tienen 10 metros de eslora, suficiente para el propósito de un navegante en solitario. Las etapas de esta regata han sido cuatro. La primera tomó la salida en Caen, Francia, para llegar hasta el puerto irlandés de Crosshaven. La segunda fue desde el citado puerto irlandés hasta el puerto francés de Brest. La tercera, y más larga (762 millas) entre Brest y La Coruña, y la cuarta y última etapa, desde La Coruña hasta el puerto de Les Sables d´Olone en Francia. La tercera etapa resulto muy dura, según comentarios hechos a la prensa local por los regatístas, quienes tuvieron que verselas con olas de más de 5 metros durante la travesía.

Os pongo unas fotos que hice a los veleros de los navegantes en solitario de la Regata, que habían llegado el día 16, permaneciendo cinco días en la bahía par descansar y prepararse para la siguiente y última etapa, y que supone su regreso a Francia, de donde han partido. El número total de embarcaciones era de 45, figurando dos mujeres entre los navegantes.

He aquí una serie de fotos de las embarcaciones, todas ellas engalanadas para la ocasión.


Amarrados en la dársena del puerto delante del Náutico (El sol se resiste a brillar)


Jovenes observando los veleros. Al fondo las famoss casas de galerias

Sale un tímido rayo de sol y resalta os colores

¿Descansando? ¿Esperando?...


El domingo 19 amaneció otra vez gris y con mar de fondo pero a las tres de la tarde, hora prevista para la salida de la Regata "Le Figaro", de regreso a Francia, el sol se asomó, (somos así de galantes en La Coruña) para despedirles amablemente y que pudiéramos hacer fotos. El viento soplaba favorable para las embarcaciones lo que permitía a los navegantes solitarios ejercitar su destreza con las velas, pero el mar, que era de fondo, les batía en las proas, lo que podía poner a prueba su coraje y fortaleza.


La Partida fue con el viento a favor y con el mar, la mar, como dicen los marineros, en contra.


Entre la Torre de Hércules y el Faro de Mera

Los últimos veleros en salir de la ría

A partir de este momento todo será navegar mar adentro.

Al poco de irse volvieron las nubes grises a cubrir el cielo. El ruido del mar, batiendo con fuerza contra las rocas me acompaño toda la noche. En mi pensamiento estaban los navegantes solitarios enfrentados al viento y a las olas. ¡Hay que ser valiente!...

El mar es hermoso pero a mi me sobrecoge su inmensidad, sobre todo cuando brama embravecido.


¿Qué pensáis de los que navegan solos, dando la vuelta al mundo? ¿Cómo valoraríais el riesgo en relación con otro tipo de aventuras y deportes? Además de los conocimientos náuticos, ¿que cualidades creéis que debe reunir el navegante que se atreve a cruzar en solitario los océanos?...


12 de agosto de 2007

CAMBIO DE AIRES

AUSENCIA TEMPORAL




La Torre de Hércules, al fondo, desde el pequeño Faro de Mera


Con Marisa, Paula y Macamen en el mirador del Faro de Mera cuando vinieron a visitarme




Ayer hizo una semana que decidí tomar unas “vacaciones”, mejor dicho cambiar de aires, porque como estoy jubilada disfruto de vacaciones continuas desde el 5 de enero de este año.

En la Ciudad de la Coruña se puede veranear perfectamente, puesto que por la mañana puedes acudir, en pleno casco urbano, a la playa de Riazor, y a la tarde participar de una amplia oferta de ocio: museos, exposiciones, toros, conciertos, festivales, teatro, ferias de artesanía, y ¡como no! también la posibilidad de darse un paseíllo gastronómico por la zona de bares, mesones y restaurantes, en los que se encuentra una buena oferta de tapas y especialidades de productos del mar, y de la tierra… Al final, para los más tranquilos, cabe sentarse en una de las terrazas de la Plaza de María Pita o en las del Paseo de la Marina, contemplando el paisaje urbano o marítimo, mientras se toman unas copas, o, para los más jóvenes y marchosos, recorrer los pubs de la zona del Orzán o Riazor, a tomarse unos "mojitos" u otros brebajes de los que yo, por desfase de edad, carezco actualmente de información.


Frente a la celebre Torre de Hércules, símbolo de la Ciudad de La Coruña, y señalando, junto con aquella, la entrada de la ría, está el Faro de Mera. Bien, pues mi cambio de aires no es más que un cambio de ubicación porque en Mera (municipio de Oleiros), que es donde estoy ahora desde el día 4 de este mes, en mi pequeño apartamento de 49 metros cuadrados pero muy bien distribuidos, se respira el mismo aire de la ría coruñesa, solo que ahora lo respiro en la orilla opuesta a la que sirve de asentamiento a la Ciudad.

En Mera no tengo línea telefónica ni tengo Internet, pero hoy, me acerqué a casa para recoger unas cosas y aprovecho para ver el correo y publicar este post, ya que tenía algunos mensajes manifestando cierta preocupación por no saber de mí y haber percibido mi ausencia en el ciberespacio. Agradezco vuestro afecto e interés, y ruego que me disculpéis por no haberos comunicado antes mi traslado a otro lugar, la interrupción temporal de mi blog, así como la falta de comentarios en los vuestros por la carencia de Internet. Cuento con vuestra comprensión.


Playa de Mera, al fondo


En este post incluyo unas fotos de mi entorno en Mera, para que os hagáis una idea de donde me muevo estos días. Me traje libros y música para los ratos que estoy sola, que son pocos, el resto me baño en una calita que tengo muy próxima y que, con marea llena, me gusta más que la playa grande.En las fotos están mis amigas y ex-compañeras de trabajo, Marisa, Paula y Macamen que ayer me hicieron una visita


Aquí, estoy más cerca de la residencia en que está mi madre lo que me permite pasar más horas con ella, por la mañana y por la tarde. Estoy contenta y muy relajada.


Vistas desde mi ventana...









Puntos de Pesca

































Paula, Marisa y Macam
en en la cala, disfrutandode un baño antes de comer.



Amigos mios, en septiembre retomaré mi blog y los vuestros. Espero que no me olvidéis y continuemos luego nuestra relación en el mismo grado de amistad y afecto que la hemos mantenido hasta ahora. Conste que os echo mucho de menos. Un abrazo para todos y ¡hasta la vuelta!




1 de agosto de 2007

CUANDO EL ARTE PERMANECE






FALLECE EL ACTOR ALEMÁN ULRICH MÜHE





El día 22 de julio, fue sepultado en Waslbeck, al este de Alemania en la región de Sajonia–Anhalt, el actor alemán Ulrich Mühe. Ulrich había también nacido en Sajonia, en la ciudad de Grimma el 20 de junio de 1953. Un cáncer de estomago truncó su brillante carrera, cuando solo tenía 54 años, y todos los triunfos en la mano.

Ulrich Mühe había ganado un premio como mejor actor, en los Premios de Cine Europeo, en el 2006 por su papel en la película “La vida de los otros”.

Esta película, cuyo título en alemán es “Das Leben der Anderen” fue también la ganadora de los Oscar, este año 2007, como la mejor película de habla no inglesa. Calificada también como la mejor película extranjera por los críticos de Los Angeles, como mejor película, en Alemania, en el London Film Festival... Los premios son muchos.

Tengo citada esta película en “mi perfil” de este blog, porque había sido la y aún tenía reciente el impacto que me había producido su excelente calidad a todos los niveles: argumento, guión, música y, sobre todo, interpretación, entre las que destaca la del propio Ulrich Mühe. Pero cuando la cité, desconocía los premios recibidos a excepción de estar la película nominada para el Oscar. A mi no se me puede definir como cinéfila ni tampoco tengo cultura al respecto. Ahora que ha muerto el actor principal, al haberme documentado, sé lo que antes no sabía sobre él. Lo que me satisface es que parte de las críticas que he leído han corroborado mi propia impresión sobre la película y el actor. Había acudido al cine con unas amigas, en una de esas tardes invernales y lluviosas, sin referencias previas, eligiendo el film justo delante de la taquilla, al ver que en el cartel reseñaban su nominación a los Oscar pero sin saber de que iba. A veces, también me gusta que el cine me sorprenda y encontrarme frente a la pantalla con ausencia total de información y de ideas preconcebidas, porque así el impacto que recibo es más auténtico y personal, y las emociones, más espontáneas.
última película vista cuando lo redacté

El argumento

La película “La vida de los otros”, dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck, se ambienta a mediados de la década de los ochenta en la Alemania del Este. El actor Ulrich Mühe interpreta el papel del capitán Gerd Weisler, profesor y espía del Stasi, aparato represivo, policial y secreto del régimen y que depende del Ministerio de Seguridad del Estado, en la RDA, cuatro años antes de la "caida del muro".

La misión encomendada a Weisler es la de espiar permanentemente a un grupo de intelectuales, escritores y actores teatrales, por considerarlos enemigos de la seguridad del Estado. Para ello instalan y ocultan una serie de micrófonos en el apartamento del escritor y dramaturgo Georg Dreyman y de su compañera Christa-María Seiland, y en el que posteriormente se reunirán el grupo de amigos artistas e intelectuales, decidiéndolo éstos así por creer que Dreyman no era sospechoso para la Stasi y que por lo tanto su casa estaba exenta de controles.

El verdadero móvil de las escuchas es el interés personal del jefe de la Stasi, Antón Grubitz, por conseguir eliminar a Dreyman y hacerse, en exclusiva, con el amor y posesión de Christa-María.

Weisler, a través de las escuchas y el conocimiento de nuevas ideas, experimenta una tansformación interior que le pone en una difícil y comprometida situación con sus superiores.

El desenlace no lo voy a contar porque recomiendo que veáis la película a los que todavía no lo hayáis hecho. Al final del film, la situación entre Dreyman y Weisler, a pesar de lo que se pueda intuir, no deja de ser inesperada, al menos a mi me sorprendió.

Weisler y su jefe, Antón Grubitz

Los interpretes son todos estupendos y muy conocidos en el cine alemán.Trabajan Sebastián Koch, en el papel del escritor y dramaturgo, Dreyman, la conocida y extraordinaria actriz Martina Gedeck , que representa a una actriz teatral, Christa-María Sieland, cuyos miedos y dependencias le hacen excesivamente vulnerable a los intereses bastardos de sus enemigos, principalmente de Antón Grubitz, jefe de la Stasi, interpretado por el conocido actor Ulrich Tukur.

Sebastián Koch y Martina Gedeck, en una escena de la película

La fotografía, de Hagen Bogdanski no hace concesiones a lo superfluo. Los planos están medidos, el color y la luz tratan de reflejar la RDA de la época…Nada está descuidado.

La banda sonora de la película, encargada a Gabriel Yared ( que ya conocía de la película “El paciente inglés”) y Stéphane Moucha, y la interpretación de la Orquesta Sinfónica de Praga, no deja lugar a desaciertos. La música resulta tan inquietante como el rostro escudriñador del capitán Weisler. En la banda destaca la composición titulada "sonata para un buen hombre".

Ulrich Mühe.
Os voy a seguir hablando de Ulrich a través de la película "La vida de los otros" puesto que es el único conocimiento directo que tengo de este maravilloso actor. Pusieron otra película muy buena, "Amén", en la que también trabaja, pero que yo no he visto, y lo siento.

La extraordinaria interpretación que hace Ulrich, del capitán Weisler, capta el interés desde las primeras imágenes, no dejando indiferente a ningún espectador; su mirada penetra en el alma de una forma inquietante, llenándola de presagios sobrecogedores. Es esa misma mirada, profunda y llena de matices la que también permite luego ir penetrando en los cambios interiores que se operan en Weisler en el transcurso de los acontecimientos.

Enseguida percibí que Ulrich, sin duda, debía de tener una formación en teatro, lo que ahora pude confirmar al leer su biografía, por la ductilidad de su rostro en el que, a pesar de la apariencia de hermetismo y dureza del personaje que representa, va trasluciendo toda la metamorfosis que se opera en su interior, y que se mueve entre la frialdad y desprecio más absoluto por los enemigos del régimen, hasta las silenciosas y discretas lágrimas de emoción que le provoca la escucha de una obra musical interpretada por el escritor y dramaturgo Dreyman.

Su rostro se ira dulcificando, transformado por la influencia del arte, a la vez que por un nuevo sentimiento de solidaridad hacia sus víctimas, por la adquisición de nuevas ideas e información (escritos, lecturas, música, conversaciones...) provenientes de los intelectuales y artistas a los que espía, y por la constatación, al mismo tiempo, de la corrupción de las personas que forman el estamento para el que trabaja.

Para mi, este es el mensaje que me llegó y quedó de la película. Como un hombre, firme de convicciones, autodisciplinado hasta el extremo y capaz de olvidarse de si mismo, rígido, y fiel a un sistema, puede ir descubriendo "su otro yo" y transformarse en un ser distinto, cuando es capaz de hallar, a través del arte y del pensamiento de artistas e intelectuales, de otros seres nobles y solidarios, que el mundo ideal en el que se sustentaba carecía de cimientos sólidos y que las personas que ostentaban el poder, en el régimen al que pertenecía, eran seres corruptos, dispuestos a matar, bajo la apariencia de servir al Estado, por motivaciones personales y mezquinas y no por legítimos intereses políticos.

¿Que opináis de todo esto? ¿Sobre que valores humanos se sustenta la posibilidad de un cambio radical del comportamiento? ¿Es suficiente con la influencia ideológica percibida a través del mensaje de unos intelectuales ? ¿Qué influencia puede tener el arte en la modificación de nuestra conducta?

En cuanto a Ulrich Hüme, estará en mi memoria, como una actor número uno, como un artista auténtico, que no morirá como tal, porque como parte del Arte permanecerá en él.
* * *
Nota: las fotos han sido tomadas de Internet
Enlaces :
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